Chiqui Caimán muere en una cárcel de 28 mil Km2, Fabián entra en una celda de dos por dos

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Chiqui Caimán era annobonés, y llevaba mucho tiempo en el cuerpo de la Marina de Guinea Ecuatorial, otro cuerpo de risa, porque cualquiera que nunca había sido echado al mar puede ser marinero en la dictadura de Obiang. Era un hombre de una edad sin precisar, hablaba poco, y era algo tartamudo. Se diría que la mitad de su vida la dedicó a algo que ninguno de nosotros que no somos de su familia inmediata no sabríamos, porque ser marinero en Guinea no es nada. De ser de la etnia fang, y en concreto de la provincia de Obiang, habría llegado a almirante. Y es que lo más probable es que empezara en esto de guardiamarina mucho antes que uno que conocemos que es capitán de corbeta y juzga a los “golpistas”.

 

Fabián Nsue Micha estudió el aeiou y se hizo abogado, y ha defendido a más de un opositor. Y porque lo es, y por convicción. Seguro que le tocará defender a más de un almirante de estos que no conocen  su mano derecha.

 

Pues Chiqui ha muerto de no se sabe qué. Lo mataron y lo dejaron en el camino, como se haría con un objeto inanimado. Y es que si nuestro perrito se muere no le dejamos por ahí, como una muñeca vieja y sin una pierna. No llegó a capitán y bien pudo, por conocer el mar por fuera y por dentro, porque era gran practicante de pesca submarina.

 

Párrafo añadido el día 2 de noviembre:

 

Chiqui Caimán estaba de guardia en la sucursal bancaria de SGBGE de Ela Nguema cuando un capitán, hemos preguntado por el nombre y todavía no nos lo han facilitado, le llevó a Sipopo para prestar el mismo servicio ahí. A la mañana siguiente lo encontraron muerto en la rotonda del barrio llamado Fiston y con el arma al lado. El capitán les hizo creer a los que le preguntaron después que el annobonés se había suicidado. Y con un arma larga. Lo probable es que este asunto muera ahí, que nadie vaya tras las causas de su muerte. Y está claro que lo han matado. Por una o muchas razones.

 

Muere Chiqui Caimán y entra Fabián en la cárcel unas semanas después de que el  dictador en jefe dijera en NY, y siendo testigo una conocidísima periodista de la cadena CNN, que cuando su puto pueblo se lo pida, se iría, no sabemos a dónde. (Lo de puto lo dijo bajito, que por algo no respeta nada de nadie vivo en un país que le acogió siempre con los brazos abiertos. Si no, no sabríamos cómo dejó preñadas a tantísimas mujeres)

 

Fabián entró en Blay Beach porque a un profe de instituto lo detuvieron porque en las paredes de su colegio había pintadas críticas contra el alcofisñismábico régimen de Obiang, el mismo que le dijo a la periodista de CNN que él se iría si el pueblo del profesor inocente se lo pidiera. Y Chiqui murió, descanse en paz, hermano, porque lo probable es que el dictador supiera que en caso  de que el pueblo le pidiera que se fuera y quisiera sacar a las calles a su “heroico ejército”, la gente que hace el mayor ridículo del mundo, no podría contar con Chiqui, gran buceador. Chiqui no le seguiría para diseminar sobre la población guineana el mal.

 

Se le enterró a Chiquí y Fabián saldrá, DM, pero ya no hay vuelta atrás. Ahora está en las podridas mazmorras el Agustín, el mismo profesor de instituto que no hizo nada. Su familia cree que puede acabar muerto y sin que nadie haga nada. Aun así, ya no hay vuelta atrás en nuestra lucha.

 

Barcelona, 23 de octubre de 2012

Juan Tomás Ávila Laurel. Es un joven y prolífico escritor, residente en Malabo, donde ejerce como técnico sanitario. Se ha convertido últimamente en un exitoso y asiduo conferenciante de numerosas universidades extranjeras. Ha representado a su país en importantes foros internacionales y ha sido conferenciante invitado en España, Reino Unido y Estados Unidos. Su obra se caracteriza por un compromiso crítico con la realidad social y politíca de su país y con las desigualdades económicas. Estas preocupaciones se traducen en una profunda conciencia histórica, sobre Guinea Ecuatorial en particular y sobe África en general. Tiene más de una docena de libros publicados y otros de inminente publicación, entre ellos las novelas y libros de relatos cortos La carga, El desmayo de Judas, Nadie tiene buena fama en este país y Cuentos crudos. Cuenta tambien con obras de tipo ensayístico, libros de poemas y obras de teatro.