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Cien años del Hotel Florida / VI Jornadas sobre periodismo y literatura: Ramón Lobo

Si en torno al icónico Hotel Florida hablábamos hace unos días de Antoine de Saint-Exupéry, autor de El Principito, y su relación con este emblemático espacio durante la Guerra Civil Española, en esta ocasión nos introducimos en la pasión y exigencia de Ramón Lobo.

FronteraD, en colaboración con Ámbito Cultural de El Corte Inglés, celebra esta sexta edición del ciclo ‘Hotel Florida’, cuando se han cumplido, hace apenas unos días, el pasado 1 de febrero, cien años de este espacio que más que un alojamiento al uso se convirtió en una oda a la cultura y a la hermandad.

Ramón Lobo nos dejaba el pasado verano, el 2 de agosto de 2023, dejando con su firma innumerables artículos y crónicas desde conflictos bélicos. Durante 20 años estuvo ligado a El País, un diario para el que cubrió conflictos en Uganda, Filipinas, Croacia, Serbia, Nigeria, Sierra Leona, Bosnia-Herzegovina, Chechenia, Irak o Líbano, por citar solo algunos de los territorios por los que se movió.

Autor también de libros como El día en que murió Kapuscinski, El héroe inexistente o Isla África, sus escritos son directos, pero detallistas, centrados en lo importante, que a veces –o siempre– son esas ‘pequeñas’ voces; con ansia, como él, por la vida.

En este ‘Homenaje a Ramón Lobo’ desde el Hotel Florida, moderado por su gran amigo Alfonso Armada, han intervenido Enric Gonzalez, Javier del Pino, Patricia Simón y Nieves Concostrina. Y es que el encuentro, como podemos ahora recuperar en este vídeo, no solo fue un homenaje al corresponsal Ramón Lobo sino un homenaje al reporterismo, al periodismo de guerra, a ese “intentar ir para poder contar” de la manera “más ecuánime posible”, pero sabiendo que, “a menudo, es imposible”. El periodista también deja su impronta con su modo de mirar, con su modo de contar. Y Ramón Lobo, como han recordado sus compañeros de profesión y, pese a ello, amigos, se ponía a la altura para escuchar, “sentía afán por contar lo injusto, dejándose atravesar por su dolor, para que después ese dolor siguiera su recorrido sin sensiblerías, con exigencias y afán siempre de mejora y perfección”.

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