Cinco usos para el coletero azul gaviota de Cifuentes

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Como no tengo melena larga para hacerme coleta, como la Cifuentes o Pablito, tuve que barajar otros usos. Y se me han ocurrido cinco, unos de índole sexual y otros más de batalla, del día a día.

 

Estamos en campaña electoral. Llevo tanto escribiendo en este blog que creo que ya he utilizado esta frase en otro post, no recuerdo si con Rajoy, con Zapatero o si me apuras, con Suárez… No temáis, que no he venido a escribir de política, vaya tema más poco afrodisíaco, de hecho de mí saca lo peor que llevo en las entrañas. He venido a escribir del coletero que Cifuentes va a regalar porque estamos en campaña. Que digo yo, que mejor sería regalar algo más útil como un cheque de 500 euros al portador, o unos campamentos de verano para los niños o si me apuras, un carro de la compra, que la cosa está muy estrecha. Pues no, unos coleteros azul gaviota.

 

En cuanto lo leí en la prensa llamé a Génova. No se me puso Rajoy porque estaba ocupado con unos asientos contables, me dijeron, pero la solícita señorita que me atendió tuvo a bien enviarme un saco de coleteros. Aquí los tengo, a mi vera. Como no tengo melena larga para hacerme coleta, como la Cifuentes o Pablito, tuve que barajar otros usos. Y se me han ocurrido cinco, unos de índole sexual y otros más de batalla, del día a día. Ahí van:  

 

Como elástico para atar la bolsa de los garbanzos. Venimos de Semana Santa, tiempo de torrijas y de potajes. Y yo, que soy muy de estas festividades, ya lo sabéis todos el fervor que siento por estos temas, hice potaje. E intenté usar el coletero Cifuentes para atar la bolsa de los garbanzos. Y nada: no cede, no da de sí lo suficiente (algo así como la mentalidad del pepero), se rompe… Se ve que el elástico no está preparado para usos tan poco glamurosos como éste. Nada, ni probéis. Quizás en el kilo de la pasta, por aquello del amor al dinero, se pueda.

 

De pulsera, para que si por un casual pasas al lado de una manifa no te confundan con un perroflauta o un podemista. Esto me parece bastante útil, sobre todo en tiempo de ley Mordaza, así que llévenlo siempre en el bolsillo o en el bolso de mano.

 

(aquí en este hueco iba otro uso. Hasta que lo vio mi súper abogado 2.0 @jmz_ y me dijo que mejor lo íbamos retirando…).

 

Pasemos a continuación a los usos más carnales, que son los que realmente nos interesan.

 

El coletero puede servir para poner en la base del pene, tipo anillo vibrador. Para este uso es importante la complicidad del dueño del pene así como de una pequeña comprobación del diámetro del coletero y del miembro en cuestión. A mayor diámetro del coletero, más vueltas que puedes dar. Y a mayor diámetro del miembro pues chica, mejor te lo vas a pasar, ¿no? Póngalo en la base del pene cuando éste se halle en erección y obre como suela hacer habitualmente  (yo recomiendo mejor ella arriba). Este uso tiene la ventaja, con respecto al anillo vibrador, que el coletero Cifuentes no vibra, que a mí aquella vibración del anillo me ponía un poquito nerviosa. Eso sí: si la polla se pone muy azul no es que el chico en cuestión tenga que ser votante del PP, que no tiene por qué. Es que simplemente se lo has apretado de más y le estás dejando sin circulación sanguínea. Retirar y seguir como si nada.

 

Para atar las muñecas al más puro estilo Grey. La película de las porno mamás está muy de moda, pero ya sabemos que los bolsillos no están para comprar esposas, fustas y otros juguetitos de este tipo.  Como no es recomendable usar la cuerda de tender porque corta, echad mano del coletero Cifuentes: los hay de varios tamaños, con uno un poco más ancho podréis atar las muñecas de vuestro amante. Lo probé, y claro, es que a mi ese color azulito gaviota me pone muy nerviosa, tanto que atado como estaba le empecé a dar, primero cachetes tímidos y luego hostias como panes en el culo, hasta que se lo dejé rojo como un tomate. Pero el muy depravado disfrutaba con ello. Os lo he dicho, me violento con la política.

 

Tipo pezonera. En este caso dependerá, al igual que en el modo “anillo vibrador”, del diámetro de los pezones y del coletero. Enrollad delicadamente varias veces alrededor del pezón. Como única vestimenta puede no estar mal. Luego, retirad con la lengua o a chupetones, según el nivel de excitación y de la inquina sentida hacia el partido en ese momento. Ojo: destiñen. Yo después tenía la boca color papá pitufo. Llamé a Génova indignada, para reclamar y claro, me dijeron que tras lo de Bárcenas ahora se cortan más y que andaban justos de dinero y los habían comprado en el chino de la esquina. Puta crisis…

Vengo de París, como casi todos los niños, y me he pasado la vida entre Francia y España (aunque me defino extremeña). Empecé escribiendo de economía en Capital pero tras ocho años en los mercados bursátiles, y demostrando ser de perfil arriesgado, me hice freelance. He colaborado con los principales medios de este país y escrito varios libros de sexo, el último, "Hola, sexo: anatomía de las citas online (Arcopress)". Este blog es a consumir sin moderación pero ¡tampoco te lo creas todo!