Cincuenta minutos

0
262

Faltaban menos de cincuenta menos para que terminara el jueves y aún estaba en el rellano de la escalera. Otra vez –tengo la sensación de que en las últimas semanas me ha sucedido con frecuencia– ha llegado el día de publicar en "Diafragma 183" sin haberme dado tiempo a prepararlo.

 

 

Faltaban menos de cincuenta minutos para que terminara el jueves y aún estaba en el rellano de la escalera. Otra vez –tengo la sensación de que en las últimas semanas me ha sucedido con frecuencia– ha llegado el día de publicar en «Diafragma 183» sin haberme dado tiempo a prepararlo. Y salvo urgencias mayores, me gusta cumplir. Diciembre es un mes que avanza rápido. Será para compensar la pachorra de noviembre. Como los posts de un blog. Los hay escritos con fluidez, como quien sube escalones y llega al final sin apenas jadear. En otros preferirías hacer un avituallamiento o incluso retirarte de la lectura. Antes de subir el primer escalón, rebusqué en mis notas sueltas para ver si alguna idea encajaba con la fotografía. Como Plàcid Garcia-Planas, según recuerda Laura Ferrero en «Escribir historias es como hacer el amor». Pero no. Así que empecé a teclear con prisa y sin demasiado rumbo para llegar cuanto antes a las ciento ochenta y tres de costumbre. ¿Os habéis fijado? De nuevo, una ventana. Alguien olvidó algo en un peldaño. ¿Qué es? ¿Será un despiste?