Citas y comentario: ‘Aita Tettauen’, B. Pérez Galdós

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En el número 7 de esta serie me ocupo del libro Aita Tettauen (1905), la sexta novela de la cuarta serie de los Episodios nacionales de Galdós (1943-1920).

Cita 1. ¡Qué gusto plantarse en África, a la zaga de la tropa, y allí, si no podía batirse, fregar las cacerolas del rancho, ayudar a la colocación de tiendas, o dar pienso a los caballos! El hombre vibraba de entusiasmo, y no quería que se hablase más que de guerra y de las indudables hazañas que, antes de consumadas, ya andaban en lenguas de la gente.

Comentario. Sorprende ver hoy a este amante de la guerra descrito por Galdós. Recuerdo el libro Ardor guerrero, de Muñoz Molina, sobre su servicio militar en la España de los ochenta. Mi generación, al final, ya no tuvo que pegar tiros.

 

Cita 2. Ved cómo las madres pobres de las aldeas no se afligen de ver partir a sus hijos para el África. Oíd a los viejos, que, como Horacio, pronuncian el terrible ¡que mueran!, si muertos sellan con su sangre el honor de España.

Comentario. Continúo.

 

Cita 3. Pues levantando al país para la guerra y encendiendo el patriotismo, consigue que todos los españoles, sin faltar uno, piensen en una misma cosa y sientan lo mismo, como si un mismo corazón existiera para tantos pechos, y con una sola idea se alumbraran todos los caletres. ¿Les parece a ustedes poco? Esto es lo más grande que se ha hecho en España desde que yo nací, y me alegro, pues en mi larga vida no he visto más que trifulcas entre españoles, guerra de sangre, de discursos, motines, persecuciones de estos contra los otros…

Comentario. ¿Qué logra hoy que se piense en una misma cosa, se sienta similar a la vez, se esté juntos frente a algo?

 

Cita 4. La epopeya, que habíamos relegado al Romancero, vuelve a nosotros trayendo de la mano la figura de aquella excelsa y santa Reina que elevó su espíritu más alto que cuantos soberanos reinaron en esta tierra, la que al clavar la cruz en los adarves de Granada no creyó cumplida con tan grande hazaña su histórica empresa, y con gallardo atrevimiento y ambición religiosa y política nos señaló el África como remate y complemento del solar español.

Comentario. La novela aborda la primera guerra contra Marruecos, entre 1859 y 1860. Hoy, en el Congreso de los Diputados de Madrid (donde se juntan los políticos) se pueden tocar dos leones hechos con cañones arrebatados allí y fundidos para darles forma animal y asustadiza.

 

Cita 5. Fueron los españoles a gallear un poquito ante Europa y dar al sentimiento público, en el interior, un alimento sano y reconstituyente. Demostró el general O’Donnell gran sagacidad política, inventando aquel ingenioso saneamiento de la psicología española. Imitador de Napoleón III, buscaba en la gloria militar un medio de integración de la nacionalidad, un dogmatismo patrio que disciplinara las almas y las hiciera más dóciles a la acción política.

Comentario. ¿Qué integra hoy la así denominada nacionalidad?

 

Cita 6. El hecho de no existir en la Morería lo que aquí llamamos modas. El moro no sabe lo que es esto. Sus armas, sus vestidos, sus hábitos, sus alimentos, se perpetúan a través de los siglos, y lo mismo se eternizan sus modos de sentir y de pensar. Aquí, por el contrario, tenemos la continua mudanza en todo: modas en el vestir, modas de política, modas de religión, modas de filosofía, modas de poesía. Ideas y artes sufren los efectos del delirio de variedad.

Comentario. Comentario sobre el consumismo o el delirio de variedad, el usar y el tirar y el despilfarro a mediados del siglo XIX.

 

Cita 7. El hombre no se contenta con vivir de bellotas: inventa el pan, el vino, el azúcar, y de invención en invención, llega hasta el Pavo en galantina con trufas, el Pastel inglés con pasas de Corinto, ron de Jamaica, canela de Ceylán y nuez moscada de Madagascar. Figúrate tú las guerras y conquistas que hay debajo de estos sabrosos ingredientes alimentarios.

Comentario. Que hay debajo.

Otro comentario. A día de hoy ni en Europa ni en Estados Unidos se produce café, todo es extraído, importado

 

Cita 8. Sin duda el buen Bu Haman se había vuelto loco de la irritación y furia del combate, porque solo a un demente se le puede ocurrir el sacrílego disparate con que terminó su explicación. Creedme: lo que debe hacer Allah Grande y Único, en casos de una batalla que compromete la suerte de su pueblo, es callarse. Si sabe Allah que los genios rebeldes tienen facultad de esconderse y oír, ¿para qué habla? Adorémosle con un nuevo nombre: El Silencioso.

Comentario. Sobre Dios y el silencio de Dios.

 

Cita 9. La risa de la linda moza cayó en los oídos del poeta como lluvia de perlas sobre cristal. Esto pensaba; pero al punto rehízo la imagen, diciéndose que el mismo ruidillo gracioso sobre el cristal podía ser producido por garbanzos o granos de maíz.

Comentario. Sobre la imaginación y el murmullo constante de la imaginación, aunque haga de la perla un garbanzo picudo.

 

Puedes leer las ediciones anteriores de Citas y comentario en 1, 2, 3, 4, 5 y 6.

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