Citas y comentario: ‘Cartas finlandesas’, de Ángel Ganivet

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En el numero 14 de esta serie me ocupo del libro Cartas finlandesas (1898), de Ángel Ganivet (1865-1898). En 1895 él fue cónsul en Helsingfors, actual Helsinki. Acabó con su vida ahogándose en el río Dvina de Riga, capital de Letonia. Nació en Granada.

Cita 1. Porque la imaginación meridional, reforzada por el desconocimiento, no ya meridional, sino universal, que de este rincón del mundo se tiene, concibe a su antojo cuadros boreales, en que figuran los hombres enterrados debajo de la nieve y saliendo de vez en cuando para respirar al aire libre y fumar un cigarro en agradable conversación con los renos, los osos y las focas.

Comentario. Yo, Ganivet, también me los imagino más o menos así. Además, proliferarían las saunas. A ver que nos cuentas sobre aquellos nortes…

Cita 2. No trato de hacer un estudio científico: voy sencillamente a exponer las ideas que se le ocurren a un español que por casualidad habita en Finlandia. Hablo de lo que veo y lo que oigo, o de lo que semiveo y semioigo: porque en cuanto al oir, como me hablan en varias lenguas, es posible que entiendas muchas cosas al revés.

Comentario. A ver…

Cita 3. Finlandia no es una casa de la que se pueda decir: aquí vive don Fulano de Tal; es una casa de pisos; viven muchos en ella: en el principal viven los rusos, que, aunque son muy pocos, son los amos; en el segundo y tercero, los suecos o los finlandeses sometidos a la cultura sueca y olvidados de su lengua y costumbres nativas; en los sótanos y buhardillas, es decir, en el interior del país, viven los verdaderos, los legítimos finlandeses.

Comentario. Finlandia fue anexionada por el Imperio ruso en 1809, pasando a ser el gran ducado de Finlandia, entidad autónoma de Rusia hasta 1917. En 1917 Finlandia obtuvo la independencia. Antes de 1809 había sido parte de Suecia. Antes, probablemente de los renos.

Cita 4. La lengua nacional, la indígena, es absolutamente distinta de todas las de Europa, excepto la magiar, que, aunque adulterada bajo la dominación turca, conserva aún, según me asegura quien las ha comparado, todo el aire de familia.

Comentario. Recuerdo, Ganivet, una conversación entre una finesa y una húngara hace muchos años. Empezaron a decir palabras en sus idiomas, algunas coincidían de manera sorprendente. También descubrí entonces que es similar al estonio.

Cita 5. El único libro de que dispongo para escribir estas cartas es el Adressbok och Yrkeslander, o Guía de la ciudad, y a fuerza de mirarlo me ha venido la idea de sacarle el jugo que contiene, que no es poco.

Comentario. El único libro de que dispongo para escribir esta reseña es Cartas finlandesas, de Ganivet, y a fuerza de mirarlo me ha venido la idea de sacarle el jugo que contiene, que no es poco.

Cita 6. Finlandia es el país de los lagos: casi todas las ciudades y pueblos del interior están unidos por vías navegables surcadas continuamente por vapores.

Comentario. Molaría que por aquí se pudiera navegar a lo largo de los ríos. Pillarse una barca, echarse al agua. O molaría incluso más pasar de lago a lago desde Helsingfors a Laponia.

Cita 7. La ley no puede hacer más que prohibir la aglomeración de señoritas solas en una casa cuando no se va por buen camino; no está permitido que vivan juntas más de dos.

Comentario. Siempre resulta muy interesante conocer las leyes existentes en el pasado. Demuestran muy bien cómo era la sociedad en ciertos aspectos.

Cita 8. Porque aquí la mujer trabaja como el hombre: una es gimnasta, otra profesora de lenguas, otra escribiente de notario, otra profesora de masaje, otra cajera de un banco, y así por el estilo. Todas estas señoritas, que trabajan para tener bolsillo independiente y poder divertirse, van al teatro a butaca, y después van a cenar en pandilla, hasta la una o las dos de la mañana, a los restaurantes de moda. Ocurre, pues, que las mujeres estudian para ganar dinero, y después que entran en la vida exterior y mecánica sufren la presión de la rutina y pierden las actitudes estéticas, naturales en la mujer que hace cosas femeninas, como leer, bordar, cuidar los pájaros, regar las macetas, pelar la pava.

Comentario. El Ganivet machista enfrentándose y descubriendo lo que pronto empezaría a ser una de las luchas más importantes de la sociedad.

Cita 9. La idea más general sobre el español es la de que es un hombre orgulloso. Después de los franceses, que son más y mejor conocidos, venimos los italianos y españoles como tipos análogos, bien que los italianos sean más dados al arte y nosotros a la guerra. Cuando se habla de viajes, se da siempre la preferencia a Italia, y he oído decir a algunas señoras que a España es peligroso ir, sobre todo señoras solas, porque es un país sin ley. Aunque no lo digan por lo claro, nos tienen por muy valientes; pero al mismo tiempo por muy duros de corazón y semibárbaros o semiprimitivos. A las primeras palabras, en una conversación, sale a relucir nuestro catolicismo como signo de atraso intelectual y las corridas de toros como signo de barbarie.

Comentario. De alguna forma se podría relacionar esta idea con la anterior, cita. ¿No?

Cita 10. Algunas señoras creen de buena fe que el mayor mal que puede ocurrir a una mujer es nacer en nuestro país: la consideran como una esclava, casi como una mujer de harén.

Comentario. O esta. ¿No?

Cita 11. Una de mis contertulias pretendía convencerme de que los hombres meridionales tenemos odio instintivo contras las mujeres del Norte, porque tememos que nuestras esclavas se nos subleven, siguiendo el ejemplo de las que ya consiguieron sacudir el yugo.

Comentario. También.

Cita 12. Voy a sorprender a mis lectores diciéndoles que aquí no hace frío. Dentro de las casas se vive en perpetua primavera, y en la calle, envuelto en pieles, suda uno más que en verano. Solo la cara, que tiene que ir al descubierto, se resiente de las caricias un tanto brutales de la nieve y el viento.

Comentario. Imagino la cara que se les quedaría a los lectores granadinos en 1898 al leer esto.

Cita 13. Lo que angustia más no es el frío; es la falta de sol: más luz da el suelo nevado que el cielo gris, triste como el rostro de un mudo.

Comentario. E imagino a la granadina del Albayzín, después de leer la cita 13, saliendo a dar una vuelta al sol de invierno.

Cita 14. Helsingfors es una ciudad sin carácter: solo tiene un barrio llamado Brunnsparken, donde se puede vivir racionalmente, según lo exige la naturaleza del país. El Brunnsparken es un grupo de casas diseminadas sin orden en un bosque junto al mar. Aquí es donde yo vivo: el bosque me recuerda a la Alhambra; el mar helado me hace pensar en nuestra Vega; mi balcón, que da al mar, viene a ser el balcón del Paraíso. Después de nuestros cármenes no hay nada que me guste tanto en Europa como las quintas o villor de Finlandia.

Comentario. Aquí se puede ver muy bien cómo lograba Ganivet adaptarse.

Cita 15. Si subimos al tejado en día de fiesta, nos asustará el número de banderas o trapos de vivos colores que ondean sobre los tejados de la ciudad; se puede decir que aquí padecen de un delirio nuevo o no estudiando aún: el delirio banderil.

Comentario. Pronto empezaría a ser uno de los delirios más estudiados y comentados a nivel mundial. Banderas contra banderas por todos lados.

Cita 16. He pedido una fórmula de ensalada finlandesa pura, y mi auxiliar ha hecho la siguiente combinación: lechuga picada muy gruesa, manteca derretida, vinagre, mostaza y azúcar en gran cantidad.

Comentario. Le quitaba el azúcar y no quedaría mal.

Cita 17. Si el gobierno finlandés quisiera hacer felices por completo a sus gobernados, no tendría que calentarse mucho los cascos: no tendría que más que dejar libre la venta de bebidas alcohólicas. Con sus restricciones tiene cortados los vuelos a estas gentes pacíficas, que no piden otra cosa que trabajar durante el día y olvidar sus penalidades durante la noche con auxilio de alguna bebida fuerte que se suba pronto a la cabeza. Con el sistema actual no hay diversión completa más que los sábados.

Comentario. Aunque sea, permitir también el viernes por la tarde.

Cita 18. Figurémonos un hombre de pie, con sus dos piernas apoyadas sobre dos largos rails móviles, como un tren humano que va a ponerse en marcha: ya no hay más que empujar para que los rails corran sobre la nieve. Para dar impulso, lleva el hombre locomóvil dos largos bastoncillos, cuya contera está provista de una rodaja con objeto de que no se claven demasiado en el suelo; inclínase hacia delante, y como si fuera a remar, empuja con ambos bastoncillos a la vez o alternativamente, y corre con tan extraordinaria velocidad que se queda el espectador pensando que a la humanidad le han salido corrientes eléctricas en las patas.

Comentario. Estamos aquí, en plural inclusivo, ante la primera descripción conocida en español (a menos que ande mal de noticias) de un hombre esquiando.

Cita 19. Para que estas cartas terminen terminen naturalmente bien voy a matar a los finlandeses y a dejarlos muertos y sepultados para que ningún español vuelva a tocarlos, así como ninguno había escrito hasta ahora sobre esta tierra remota, a menos que yo ande mal de noticias.

Comentario. El libro acaba con una esquela traducida al español. Johan Petersson, pescadero, quien falleció ayer tranquilamente en el Señor a consecuencia de un catarro pulmonar.

Cita final. Preguntemos a la generalidad de los españoles qué idea tienen sobre Finlandia y los finlandeses, y notaremos que no tienen ninguna idea, y al notarla descubriremos un rasgo de nuestra idiosincrasia: el desdén con que miramos todo lo que ocurre fuera de España, y casi todo lo que ocurre dentro también.

Comentario final. No fue al final Ganivet un español muy general.

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