Citas y comentario: ‘Don Julián’, de Juan Goytisolo

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En el número 20 de esta serie me ocupo del libro Don Julián, del escritor Juan Goytisolo. Esta vez establezco un diálogo literario. Ante las grandes obras, obras maestras, libros y guías, reflejos propios y descubiertos, no hay otra opción. Creo.

Cita 1. sin saber dónde está la verdad: en la impresión sensorial o la memoria del verso: oscilando de una a otra mientras caminas dibujando jeroglíficos: inmerso en la multitud, pero sin integrarte en ella: a diferente diapasón: captando sutilmente la presencia (irrupción) de signos que interfieren (violan) el orden aparente de las cosas

Comentario. buscando entre todo y todos, viajando y caminando entre laberintos, esperando alguna llegada salvadora quizás imposible: deseando la explosión, el pico del pájaro (del gorrión, de la urraca), el abrazo de los amigos, la vuelta a la tierra larga, la huida recta a través del mar en barquichuela especializada en arroyos:

Cita 2. perdiéndote en dédalos de callejas de la medina: trazando con tus pasos (sin previsores guijarros ni migajas caducas) un enrevesado dibujo que nadie (ni siquiera tú mismo) podrá interpretar: y desboblándote al fin para seguirte mejor, como si fueras otro: ángel de la guardia, amante celoso, detective particular: consciente de que el laberinto está en ti: que tú eres el laberinto: minotauro voraz, mártir comestible: juntamente verdugo y víctima

Comentario. seguirte a ti, Juan o Julián, solo la sílaba li de libertad os separa y une: seguirte por las calles de Tánger y París y Barcelona hasta encontrar un escalón donde descansar: seguirte y entrar en algún restaurante donde sirvan sopa, arroz con algo, postre, té turco (negro): brindar juntos con té (verde) y menta: por fin nos hemos encontrado: me dirás: solo falta dirigirnos al jardín de las cigüeñas: acariciaremos cigüeñas: llegaremos pronto y nos separaremos tarde para recordarnos:

Cita 3. la geometría delirante de la ciudad: cubos, diedros, prismas: casas acribilladas de ventanucos, alminares de mezquitas, tejados de loza con almocárabes: extraño todo: el designio, la fábrica, el modo: avanzando a tientas por una realidad porosa y caliza, ajena a las leyes de la lógica y del europeo sentido común: toallas que flamean como banderas, albornoces y chilabas al oreo del viento, la voz grave, majestuosa de algún almuédano invitando a los fieles a la oración

Comentario. llegar a Venecia en tren regional, recorriendo la lengua de tierra: salir a caminar, sin coches, sin motos, sin bicicletas ni patinetes: subir y bajar puentes, cruzar plazas, calles repletas de agua e imposibles de atravesar: contemplar la impresionante belleza, la barca de transporte público para rodear la ciudad por los canales: hundir las góndolas, hundir los cruceros: sentirse isla atravesada:

Cita 4. y el mundo, igualmente partido en dos: a un lado, casa y aula, piedad y holgura, sagrada mesa y mesa bien surtida: al otro, cabaña y fango, vergajo y lecho, lento oscilar de la culebra, música aguda de su encantador: valentía, magnanimidad, amor propio, piedad filial, orgullo noble, caballerosidad, heroísmo ceden el paso a la indolencia y la disipación: árbol joven, en plena primavera, ve mustiarse sus hojas, ve secarse sus ramas

Comentario. no saber dónde estar, dónde ser: buscar en las miradas alguna pista, alguna resolución: ceder y admitir: aguardar pacientes mientras tanto, anotar los pasos, el recorrido, intuir algo: preguntarse y preguntar: ¿y por qué?: sentir la alegría junto a la pena: ser ocho y nueve: querer volver, regresar: todo estaba vien, pero estaba mal escrito: bebamos agua, hace calor y el cuerpo aguanta: las ramas de los eucaliptos crecen y nosotros podemos verlo y es una suerte encontrada:

Cita 5. es la escena de todos los días, pero cambiarás el final

Comentario. cambiar el final:

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