Citas y comentario: ‘Usos amorosos de la postguerra española’, de Carmen Martín Gaite

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En el número 16 de esta serie me ocupo del ensayo Usos amorosos de la postguerra española de Carmen Martín Gaite. Fue publicado en 1987.

Martín Gaite utiliza citas de diversas fuentes (revistas de la época, libros, etcétera) para ilustrar su trabajo. En esta reseña aparecerán en cursiva para diferenciarlas de lo escrito por Carmen.

Cita 1. Los niños de postguerra, que lo que queríamos era ir al cine o que nos compraran una bicicleta, estábamos hartos de la vida sacrificada, vigilante y viril de aquellos hirsutos antepasados, cuyas hazañas estudiábamos al calor del precario brasero familiar y que no guardaban relación ninguna con nuestros latentes anhelos de cariño, aventura y bienestar.

Comentario. Aquella España de pasado imperialísimo, desde el Cid entrando en Valencia a finales del XI a Séneca hablando un perfecto castellano ceutí.

Cita 2. No. Los modelos nada dignos de imitar que soliviantaban a las jóvenes de postguerra con ansias de modernismo no venían de El Pardo, evidentemente. Los proponía, sobre todo, Norteamérica, en muchos de cuyos estados la mujer había conseguido el voto electoral y se jactaba de tener iguales derechos que el hombre.

Comentario. Al otro lado del océano, pero donde no se hablaba español.

Cita 3. Se daba por supuesto que ninguna mujer podía acariciar sueño más hermoso que el de la sumisión a un hombre, y que si decía lo contrario estaba mintiendo. La vida de toda mujer, a pesar de cuanto ella quiera simular o disimular, no es más que un continuo deseo de encontrar a quien someterse. La dependencia voluntaria, la ofrenda de todos los minutos, de todos los deseos e ilusiones es lo más hermoso, porque es la absorción de todos los malos gérmenes vanidad, egoísmo, frivolidad por el amor. 

Comentario. Leer hoy en día estas realidades e ideas sorprende mucho, pensar que mis abuelas y mi madre vivieron aquella época.

Cita 4. Y una cosa queda clara en nuestro espíritu femenino: que en resumidas cuentas, ¡por fin!, hay un Estado que se ocupa de realizar el sueño de tantas mujeres españolas: el ser amas de casa. 

Comentario. Las amas de España desde los rincones.

Cita 5. Las asignaturas de la Escuela Municipal del Hogar, núcleo principal de la Sección Femenina eran: Religión, Cocina, Formación familiar y social, Conocimientos prácticos, Nacionalsindicalismo, Corte y confección, Floricultura, Ciencia doméstica, Puericultura, Canto, Costura y Economía doméstica.

Comentario. Junto a las demás asignaturas, me pregunto qué se enseñaría en Ciencia doméstica, si se empezaría con la cuestión (tema cero) de si era ciencia pura, social o domesticada.

Cita 6. El swing, movimiento anárquico que empieza a hacer estragos en la juventud española, cuyo atropello de la circunspección se achaca a la perniciosa influencia del cine americano, donde los protagonistas pueden con toda impunidad poner los pies sobre la mesa, cambiar de pareja o llevar gabardina en un día soleado. La ruptura con la formalidad era el distintivo de aquel American way of life tan atractivo como desaconsejado.

Comentario. El American way of life sigue ofreciendo buenas salidas dentro de los propios Estados Unidos. La película Nomadland: vivir por las carreteras en una caravana, no poder dormir tranquilo en una casa quieta y sin ruedas. Estados Unidos sigue ofreciendo rutas salvajes. También recomiendo American Honey (2016).

Cita 7. En amplios sectores de los suburbios de Madrid, que fueron frente de guerra y quedaron prácticamente arrasados, en el año 1944 apenas se había reconstruido nada todavía, y entre las ruinas las gentes se amontonan aprovechando ansiosamente una sola habitación para albergarse cuatro o cinco familias. La miseria en tan enorme que difícilmente se puede explicar. Sin muebles, sin vestidos, sin casi comida: así viven muchos miles de almas en las afueras de Madrid, dedicados a la busca, a la ratería y a la mendicidad, depauperados y recelosos. Masa en la que se ceba la tuberculosis y que espera siempre la convulsión social o política que le permita dar satisfacción a sus anhelos de disfrute de tantas y tantas maravillas como la ciudad ofrece a su envida impotente. 

Comentario. La tuberculosis, hoy muerta por los arrabales de por aquí.

Cita 8. La noción de la madre como jerarquía superior y ejemplar estaba totalmente vigente en una época donde de hecho la guerra había diezmado cruelmente el número de maridos y eran muchos los hogares donde la mujer había tenido que hacer acopio de entereza y valentía para sacar adelante a los hijos y para hacer equilibrios entre dos extremos tan difíciles como no perder la dignidad y atender a las exigencias de la economía doméstica. Estas circunstancias, objetivamente ciertas, ampliaron e intensificaron el mito de la santa madre que, como revancha, se instaló en tan ingrato modelo, renunciando a todo desahogo placentero pero ensoberbeciéndose en su condición de mártir. En algunos textos se plantea la misión maternal como una vocación de ascesis religiosa.

Comentario. Recuerdo cómo de niño me sorprendía mucho que mis padres llamasen a los suyos padre y madre, no mamá y papá.

Cita 9. Las niñas ensayaban sus vagos anhelos de maternidad entregándose al paraíso ficticio de coserle vestidos a una muñeca de trapo o de cartón, que se plegaba inerte a sus caprichos y nunca rechistaba. La acunaban, le hacían comiditas y la reñían porque había dejado su ropa tirada por el medio, en revancha mimética de las reprimendas que ellas mismas recibían de sus madres. Siempre que sea posible, cultívese en las niñas la muñeca y el cuarto propio, que se acostumbrarán desde la primera edad a cuidar y adornar. Son las mujeres que nos están acechando ya. 

Comentario. Observar el verbo utilizado, cultivar. Los juegos como cultivo.

Cita 10. La verdad es que las mujeres tardaron aún muchos años en crearse la necesidad perentoria de ir a la peluquería, y en los cuarenta se mantenía el oficio de la peinadora que venía a las casas, y a quien no habían hecho falta cursillos profesionales para aprender el oficio.

Comentario. Creo recordar que las peluquerías fueron las primeras en abrir después del confinamiento obligatorio debido al estado de alarma. Primera necesidad casi.

Cita 11. Pero lo que se veía generalmente muy mal era soltarse el pelo. En la cabeza de una chica honesta, cuantas más horquillas, mejor. La mujer desgreñada o desmelenada traía, además, recuerdos de una época de desgobierno. Esas terribles melenas, que cayendo por la espalda y los hombros, te dan cierto parecido con un horrible tipo femenino lleno de recuerdos de una época trágica que debemos tenerla siempre presente. 

Comentario. Las greñas republicanas, tan mal vistas en ocasiones todavía hoy.

Cita 12. Las jovencitas vivíamos de ilusiones. Si se hiciera el cómputo de las veces que las palabras sueño e ilusión aparecían en las canciones que se cantaban sin cesar por entonces y en los títulos de películas y novelas de mayor consumo, resultaría sorprendente.

Comentario. Hoy eso ha cambiado poco: quizás los sueños sean más profundos: tampoco sé.

Cita 13. La etapa de las miradas de desarrollaba generalmente al aire libre, durante las horas del paseo. En todas las ciudades españolas existía una calle principal o una plaza mayor donde a horas fijas tenía lugar la ceremonia del paseo.

Comentario. Interesante el paseo de la película de 1956 Calle Mayor de Juan Antonio Bardem. Me gusta a veces ver películas de esa época, parece un país extranjero en el que se habla el mismo idioma y las caras siguen siendo muy similares.

Cita 14. No temas nada. Para quien no piensa en volar, no hay jamás fantasma de jaula.

Comentario. No temas nada.

Cita 15. En el marco de una sociedad tan precaria económicamente como las de los cuarenta donde ningún joven tenía coche ni un pisito de soltero, los novios vivían al raso, desterrados. Sus excursiones a las afueras, sobre todo cuando llegaba el buen tiempo, eran consideradas con alarma. Y se le atribuía una perniciosa complicidad a la bicicleta, el único diablo de dos ruedas que favorecía un desplazamiento sin testigos.

Comentario. Echo de menos a mi bici, se llama ba Cleta (era muy rápida).

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