Cómo era la anterior era teatral para Luis Moreno

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Porque está claro que acabamos de pasar una era teatral, en la que hemos crecido, nos hemos formado, hemos aprendido… Lo que venga a partir de ahora (¿mayo? ¿septiembre?…) va a pertenecer a una nueva era teatral, en la que tendremos presente lo que acabamos de vivir, en la que tendremos presente nuestra vulnerabilidad como sector, y esperemos haber aprendido  de este cambio de era… Para recordar cómo fue, proponemos una serie de entrevistas breves sobre la era teatral que acabamos de dejar, siempre desde el cariño y los buenos recuerdos…

¿Puedes contarnos una anécdota que recuerdes con cariño de la anterior era teatral?
En estos momentos recuerdo con especial cariño la trashumancia de las giras y las producciones, las mañanas de visitar museos el día del bolo, de leer en los trenes, de llevar en la maleta una chaqueta para el viernes y un bañador para el sábado, de hablar por teléfono con las personas queridas que esperan tu vuelta, de pasear ciudades como lienzos en blanco, ese andar sin prejuicio y sin presión por calles que no te conocen, el diálogo con los públicos nuevos de cada día lejos de la corte madrileña o de cualquier parte, las nuevas familias políticas en cada producción, el aburrimiento de las horas largas con un libro o mirando una ventana… La calma de unos años donde producir y hacer teatro era una tarea más ligera, menos ardua, un modo de vida seminómada, conectado y comprometido con una vibración interior.

¿Qué es lo que más te ha gustado en lo que llevábamos de temporada en la anterior era teatral?
Me vienen a la memoria varias propuestas, no sé si todas del último año, pero de hace bien poco. A ver… fue un impacto estar en Real Magic de Forced Entertainment: el hecho de que una misma escena repetida con treinta sutiles diferencias pueda trascender el momento y convertirse en una metáfora de lo que somos, me renueva el amor por la escena. Me emocioné mucho con El silencio de Elvis de Sandra Ferrús, porque me agitó la constelación familiar (como unos años antes lo había hecho Tolcachir con La omisión de la familia Coleman) y lloré bien a gusto. Y Desayuna conmigo de Iván Morales por lo desnudo de la propuesta escénica y lo inspirado del texto y la interpretación; una de esas obras hechas al calor del brasero por un equipo en complicidad, como toca y compone una banda de rock molona.

¿Qué es lo último que viste en la anterior era teatral y qué rescatas de ello?
Lo último que vi fue el aplauso en una sala llena, con la gente muy apretada, las sonrisas y las lágrimas y el agradecimiento de personas desconocidas y de otras queridas. Y en el escenario el equipo saludando, dándonos las manos sudorosas. Y luego, y antes, los abrazos y los besos, y el contacto de las pieles, de los fluidos, del aire compartido. Y las toses, ya entonces las toses, y, como siempre, cierto disgusto al oírlas mientras representábamos. Recuerdo que alguna colega estaba especialmente disgustada por tanta tos, por esa falta de atención; que es verdad que siempre son inoportunos esos ruidos entre el público: los caramelitos, los móviles, la tos… Y rescato este recuerdo porque creo que es tan bueno que le demos espacio a la tos, a lo que nos gusta menos, al dolor, igual que se lo hemos dado todo este tiempo a ser positivos. Lo rescato porque creo que darle un tiempo y un lugar digno y paciente al dolor, al duelo, a la inactividad, al No, nos puede rescatar a nosotros, y quizá alumbrar un mundo más consciente, más valiente y más sincero.

Y ahora, si nos puedes mandar una foto de un recuerdo, un objeto, algo que tengas de la anterior era teatral y que defina tu relación con esa era…

Los inocentes

Esta es una foto de Los inocentes, un texto mío que representamos en el Teatro del Barrio. Si antes era arriesgado, difícil, trabajoso, riesgoso y precario autoproducirse, ¿cómo será a partir de ahora? Y no es una pregunta retórica. Es que me gustaría saberlo. ¿Alguien lo sabe?… Un abrazo

 (Luis Moreno, actor, director, autor)

El Gallinero es la bitácora de un grupo de dramaturgos que interpretan el papel de un periodista. Un espacio donde se informa del teatro que no acostumbra a salir en los medios de comunicación, de los recovecos que componen la vida teatral de Madrid y los espectáculos/ espacios/ creadores/ gestores menos conocidos.   En El Gallinero escribe nico guau, y en una época escribieron muchas más gallinas: Antonio García, El Trapo, Folguera, la señora del fondo, Manuel Rodríguez, Muflón Silvestre, Pelma y gris, Turuleta, Vera Yobardé... Si queréis contactar con nosotros, podéis hacerlo en elgallinerofronterad @ gmail.com, quitándo lo espacios alrededor de la @.

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