Cómo era la anterior era teatral para María Morales

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Porque está claro que acabamos de pasar una era teatral, en la que hemos crecido, nos hemos formado, hemos aprendido… Lo que venga a partir de ahora (¿junio? ¿septiembre?…) va a pertenecer a una nueva era teatral, en la que tendremos presente lo que acabamos de vivir, en la que tendremos presente nuestra vulnerabilidad como sector, y esperemos haber aprendido  de este cambio de era… Para recordar cómo fue, proponemos una serie de entrevistas breves sobre la era teatral que acabamos de dejar, siempre desde el cariño y los buenos recuerdos…

¿Puedes contarnos una anécdota que recuerdes con cariño de la anterior era teatral?
Estábamos haciendo la función de Refugio, de Miguel del Arco, en el María Guerrero. En la segunda escena, con la familia en una comida familiar llena de discusión y jaleo, mientras yo me subía al cubo a oscuras para aparecer en la siguiente, escuché algo raro en la conversación, el texto seguía normal pero Macarena Sanz sonaba diferente y había una tensión especial. Empecé a escuchar cómo la función se iba modificando pero desde ahí arriba no sabía qué pasaba. Oía también sonido entre cajas, mucho más del habitual y paseos extraños. Cuando me tocaba bajar, descubrí que Macarena se había torcido el pie en esa escena y estaban transformando la acción sobre la marcha. Desde dentro y fuera del escenario. No se me olvidará la imagen de un técnico llevando a Maca en brazos hacia una pata mientras Israel Elejalde, Hugo de la Vega y servidora planeábamos cómo sacar y mover un sofá, y hacer la siguiente escena con Macarena sentada en él en lugar de dando vueltas. Del teatro siempre me ha fascinado la capacidad de resolver problemas al momento, pero creo que ese día se me quedará grabado como ejemplo de compañerismo y creatividad en acción.

¿Qué es lo que más te ha gustado en lo que llevábamos de temporada en la anterior era teatral?
Lo que más me gustó fue Las canciones, de Pablo Messiez, en el Pavón Teatro Kamikaze. Debo decir que tengo debilidad tanto por Pablo como por Grumelot en general, pero es que esa obra y lo que conseguía generar en el patio de butacas me parece muy valioso. La primera vez que la vi recuerdo salir pensando «¡qué importante lo que hacen!» Qué importante es tomarnos el tiempo de escuchar juntos algo y compartir lo que eso nos mueve dentro. Pocas veces siento que en escena haya esa generosidad y valentía y me conmueve profundamente cuando sucede.

¿Qué es lo último que viste en la anterior era teatral y qué rescatas de ello?
Lo último que vi fue Los días felices en el Valle Inclán, dirigida por Pablo Messiez. Ya he dicho que tengo debilidad… Con Fernanda Orazi en todo su esplendor y un Francesco Carril que no reconocí hasta el saludo. Me encantó. Así que rescataría el montaje entero, la escenografía, la proyección/iluminación, por supuesto la interpretación de los dos, dando sentido y carne a un texto tan bello como complicado. Además, rescataría la pasión por Beckett, que siempre remueve las telarañas que se van formando con el tiempo. Viendo la obra me acordaba de Muda, de lo mucho que me gustó también, y de la alegría que siento al ver cómo hay equipos de personas que funcionan trabajando y creciendo juntas en el trabajo. Me da esperanza y alimenta mis ganas de continuar.

Y ahora, si nos puedes mandar una foto de un recuerdo, un objeto, algo que tengas de la anterior era teatral y que defina tu relación con esa era…

María Morales

Es una foto en Taipei con Estefanía de los Santos y Luz Valdenebro. Allí terminamos la gira de Urtain. Haber participado en ese montaje define la anterior era, porque fue fundamental para mí, en lo profesional por la dimensión que tuvo y aún sigue teniendo el montaje, y en lo personal porque me permitió profundizar la amistad con todo el equipo, pero sobre todo con estas enormes actrices-mujeres-amigas del alma, que son para mí un referente en la profesión y que me acompañan en el camino con todos los recovecos que tiene. Mi relación con esta profesión está muy marcada por ese montaje. A ver qué me depara el futuro… La anterior era teatral fue maravillosa, aunque soy optimista por naturaleza y siempre creo que lo mejor está por venir.

(María Morales, actriz)

El Gallinero es la bitácora de un grupo de dramaturgos que interpretan el papel de un periodista. Un espacio donde se informa del teatro que no acostumbra a salir en los medios de comunicación, de los recovecos que componen la vida teatral de Madrid y los espectáculos/ espacios/ creadores/ gestores menos conocidos.   En El Gallinero escribe nico guau, y en una época escribieron muchas más gallinas: Antonio García, El Trapo, Folguera, la señora del fondo, Manuel Rodríguez, Muflón Silvestre, Pelma y gris, Turuleta, Vera Yobardé... Si queréis contactar con nosotros, podéis hacerlo en elgallinerofronterad @ gmail.com, quitándo lo espacios alrededor de la @.

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