Comunión de seres vivos y ‘ciencia fricción’

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«Ecosystem of Excess» (2014), de Pinar Yoldas.

Sumergirse en la presente exposición implica bucear en lo microscópico, alcanzar las capas más profundas de la vida y tomar un particular sentido de existencia. La experiencia estética se subyace así a la reflexión ecológica, al documento crítico y divulgativo, a la semántica científica. Ciencia fricción quiere hacernos ver y lo hace –principalmente– a partir de los legados de Lynn Margulis y Donna Haraway, con sus teorías de la evolución biológica e imaginarios narrativos, respectivamente.

La muestra –presentada con anterioridad en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) y ahora en el Azkuna Zentroa Alhóndiga de Bilbao– es una oda a la comunión de los reinos de los seres vivos, el entendimiento de su interdependencia. La sostenibilidad de los ecosistemas se caracteriza por el equilibrio de entre sus partes, siendo el desecho de unos el sustento de otros. Somos humus, mezcla, otros. Empero, la ingente producción humana de artificio y consumo nos ha hecho descubrir la vulnerabilidad del planeta y el riesgo a la pérdida del equilibrio en la “zona crítica” –a la que aludió Bruno Latour– y que permite las condiciones de vida necesarias para buena parte de las especies contenidas en ésta.

Vista General. Primer plano: «Columnas de Winogradsky» (2022), de Rubén e Íker Duro

Queda patente la reivindicación que esconden los trabajos de esta muestra, a saber, las futuribles especies de Pinar Yoldas –capaces de digerir plásticos como fuente de alimentación– o las proclamadas por Richard Pell, Mary Maggic y Gustafsson & Haapoja en sus críticas a la industria biotecnológica, reproductiva y bovina. También se evidencia la marcada pretensión educativa –tanto por los diferentes video-documentales incluidos como por el apoyo descriptivo de las obras– y colaborativa –por el discurso inclusivo que llama a la responsabilidad social y la alusión a colectivos, por ejemplo la escuela “Usko Ayar” de Arte Visionario Amazónico fundada por Pablo Amaringo y Luis Eduardo Luna en 1988 que creó una estrecha hermandad entre la tierra y el artista, fomentando nuevas posibilidades de creación y de estética–.

Detalle de «Myconnect » (2013-2022), de Saša Spačal

La antología, comisariada por María Ptqk, es un intento –como se ha visto– de concienciar a la sociedad y de democratizar la ciencia, de hacerla más cercana y tangible desde todo tipo de soporte visual: vídeos, pinturas, instalaciones, textos, materiales de laboratorio, fotografías,… Si bien Mario Bunge tenía razón y “la cultura social y personal se tornan, en suma, cada vez más científicas”, en mano de todos queda conocer o ignorar la condición de nuestro tiempo. Sirva esta muestra para lo primero; para asimilar una concepción alejada del antropocentrismo; para interiorizar los riesgos y las responsabilidades de los anhelos modernos y de las nuevas técnicas; para que, en esta maraña de ecosistemas, de redes enredadas y de equilibrios, el ser humano deje de constreñir su entorno y de lazar alrededor de su cuello una soga que lo lleve al ahogo. 

Cuándo: Hasta el 26 de febrero

Dónde: Azkuna Zentroa Alhóndiga, Bilbao, España

Juan Alberto Vich Álvarez (1992) es graduado en Ciencias Químicas y en Filosofía. Realizó un máster en Filosofía, ciencia y valores en la Universidad del País Vasco. En la actualidad, es doctorando en la Universidad de Deusto, donde investiga el cruce entre la ecología, el arte contemporáneo y las instituciones museísticas. Es autor de la novela La siega (2017) y del ensayo Los problemas de tener un hijo suicida (2020). Fundó y dirige la revista cultural Trépanos, una publicación interdisciplinar de corte artístico, científico y literario.

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