Consejos para afrontar una ruptura (o la pérdida de tres millones de votos)

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Cuando el amor o el sexo, o ambos o uno, o lo que sea, se acaba, o cuando de repente el populacho (rojos todos) te da un hostión electoral, hay que saber afrontarlo amigos, porque nadie nos enseña a separarnos, ni de los amantes ni de los electores, nadie nos enseña a tolerar las frustraciones. Y así nos va, que luego andamos mohínos, taciturnos.

 

Sí, las relaciones son caprichosas. Si, es que somos cada uno de nuestra madre y de nuestro padre. Lo sabemos. Política y sexo comparten muchas cosas, como lo de que te acabas viendo en la cama con un extraño, lo de que si te descuidas te la meto por detrás, las infidelidades, promiscuidades (que aquí se llama tránsfugas, creo), etcétera. Por eso, cuando el amor o el sexo, o ambos o uno, o lo que sea, se acaba, o cuando de repente el populacho (rojos todos) te da un hostión electoral, hay que saber afrontarlo amigos, porque nadie nos enseña a separarnos, ni de los amantes ni de los electores, nadie nos enseña a tolerar las frustraciones. Y así nos va, que luego andamos mohínos, taciturnos.

 

Por eso es necesaria esta lista de consejos para cuando el tipo o la tipa de turno te deja, que también valen para cuando tras una noche movidita, de caloret y no hablo solo en un plano sexual, te percatas de que te has quedado sin tres millones de votos. Que se dice pronto. ¿Cómo llevarlo de forma más o menos digna? Veamos:

 

Mantente ocupado. Haz cosas, habla con los amigos (si los tienes), envía wp de apoyo a tus compañeros (por ejemplo, Cospedal, sé fuerte), comunícate, exteriorízalo, saca fuera eso que llevas dentro y que desde ayer, se te hace bola.

 

Si ya no tienes amigos (porque hayas sido un cabrón redomao), tira de agenda de contactos. Siempre habrá alguien dispuesto a escucharte o incluso, siempre puede haber alguien que esté peor que tú, porque también le haya dejado su novia. Por ejemplo, ve a la D, de Díez. Rosa Díez. Se me ocurre, vaya. Las penas, compartidas, siempre son menos penas y a lo mejor incluso te acabas echando unas risas.

 

Cambia de imagen, innova, haz algún cambio radical. Si llevabas el pelo siempre recogido, déjatelo suelto. Hazte un tatuaje (esto se hace mucho tras rupturas, no sé muy bien por qué). Por ejemplo, da un giro radical en tu comunicación y convoca una rueda de prensa y esta vez, acepta preguntas. Desconcierta con tu comportamiento intentando que la gente olvide que te has quedado sin la mayoría absoluta en muchos sitios. Que hablen de otra cosa…

 

Repite tantas veces como haga falta: “Estoy bien, esto pasará. La culpa era de ella (o de él)”. No te cuestiones. También puedes citar la herencia de Zapatero, hablar mal, otra vez, de la oposición y repetir como un mantra “somos la fuerza más votada en España”.

 

Sal con otros/as. Flirtea, eso siempre levanta el ánimo y viene bien para el ego. ¿Qué es catalán, le gusta el naranja y no es totalmente tu tipo? Bueno, tampoco nos cerremos en banda totalmente. Si tiene que haber sexo, que lo haya. Que podría ser peor con un perroflauta, por ejemplo.

 

Airéate, apúntate a un gimnasio, el deporte es muy sano (correr, aunque sea con calcetines de pádel, lo que sea). Haz cosas. Por ejemplo, sal de compras. Tira de tarjeta de crédito, la que tengas (oro o black, la que prefieras). Pero por favor, no aparques tu coche en ningún carril bus para ir a sacar dinero del cajero. Que esto puede parecer una buena idea al principio pero a lo tonto a lo tonto, acaba pasando factura. Y gorda.

 

Alegría amigos, que hoy España, es menos azul.

Vengo de París, como casi todos los niños, y me he pasado la vida entre Francia y España (aunque me defino extremeña). Empecé escribiendo de economía en Capital pero tras ocho años en los mercados bursátiles, y demostrando ser de perfil arriesgado, me hice freelance. He colaborado con los principales medios de este país y escrito varios libros de sexo, el último, "Hola, sexo: anatomía de las citas online (Arcopress)". Este blog es a consumir sin moderación pero ¡tampoco te lo creas todo!