Conversación ANIDAR con Javier Vera (Perú). La infancia produce espacio público

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«ANIDAR: Arquitectura y Niñez», sección que dirijo en la revista de arquitectura Arqa (Argentina), visibiliza y propone proyectos del campo acotado por la infancia, la arquitectura y la educación.

Conversaciones ANIDAR invita cada lunes a algunos de los mejores especialistas del mundo en este campo (invitados 2020, invitados 2021, invitados 2022). La conversación como juego de construcción de mundos habitables. La infancia, mirada que nos interroga sin margen de error.

«Conversación ANIDAR con Javier Vera Cubas (Perú). La infancia produce espacio público» el 28 de noviembre de 2022.

Arquitecto, Urbanista e investigador en Oficina Abierta y ConUrb. Ha sido fundador asociado de CITIO (Ciudad Transdisciplinar) y CCC – Coordinadora de la Ciudad (en Construcción). Formó parte del equipo del Programa Barrio Mío en la Municipalidad de Lima, y fue Coordinador de Proyectos Integrales del Programa Urban 95 Lima.

Javier, que participó por segunda vez en Conversaciones ANIDAR (la primera en 2020: https://arqa.com/actualidad/noticias/1a-conversacion-anidar-con-javier-vera-cubas.html), dedicó la primera parte de la charla a sus nuevos proyectos en Lima (Perú), y en la segunda parte de la charla contó sus nuevos proyectos en Pinto, Madrid (España).

En Lima propone cambios en el espacio público que rodea a las escuelas infantiles y a los colegios para que transformen los muros que ahora encierran a esos centros educativos. El muro, dice Javier, es una representación física del nulo o escaso diálogo entre instituciones públicas para una trabajo conjunto, coherente y coordinado para producir espacio público de calidad. Hoy los vecinos de colegios amurallados consideran a las calles adyacentes al centro como las más inseguras del barrio. Los estudiantes, al salir del centro se enfrentan a hordas de carros, espacios baldíos sin atención, descoordinación de servicios que podrían hacer su vida diaria menos peligrosa y más enriquecedora cultural y lúdicamente.

Javier y su equipo emprenden el proyecto por propia iniciativa, conocedores del problema, buscan financiación de cooperación internacional y dialogan con las administraciones locales para hacerlo realidad. Son proyectos que duran años, que suman voluntades vecinales poco a poco, que causan pequeñas mejoras espaciales que encandilan a la población, incluso al centro educativo que se suma para hacer desaparecer el muro y abrir el colegio al barrio con otras estrategias espaciales. El deseo de Javier es que el colegio incluso convierta esa transformación espacial/urbana en un proyecto pedagógico del centro.

Hay cuatro componentes esenciales en los proyectos participantes de Javier y su equipo: 1/ la transformación física, 2/ la educación espacial (coordinar esfuerzos pedagógicos y culturales entre centros educativos y organizaciones culturales de la localidad), 3/ activar el espacio público, para lo que es necesario activar al ciudadano, 4/ gestión del proceso con una mesa multidisciplinar e intergubernamental. Su actual proyecto con el barrio y colegio Año Nuevo es un buen ejemplo de todo lo dicho, ejemplo de la perseverancia para realizar proyectos pilotos que quieren desencadenar políticas públicas, imprescindibles para llegar a casi toda la infancia con espacios públicos y educativos de calidad.

Madrid y Lima son distintas, como los son sus sociedades. La ciudad europea suele ser «formal», planeada bajo la norma, a menudo pactada por gobiernos de la alcaldía. Según Javier, estas ciudades devienen ajenas y silenciosas, seguras y respetuosas con el peatón, pero donde la infancia no tiene autonomía para moverse ni para el juego. Urbes como Lima combinan la ciudad «formal» con la «informal», donde lo informal cobija «vida de barrio» y la infancia tiene mas libertad y autonomía. La infancia son agentes de cambio y productores de espacio público, o así debería ser. Entonces, una ciudad donde la infancia no se mueve con libertad con el derecho a transformar el espacio, no es una ciudad adecuada a la infancia. En Pinto, al lado de Madrid, la infancia es llevada a los parques y es metida en recintos de juego con verja. El muro del parque de Pinto y el muro del colegio de Lima aíslan a la infancia del resto del espacio público, y los adultos quedamos desamparados.

> Conversación en el blog Osa Menor

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