Coraje universitario

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Este último domingo El Mundo del País Vasco publicó un amplio reportaje que puede ser de interés para muchos. En él quería conmemorar que, hace justamente diez años, el 27 de febrero de 2002, cuarenta y dos profesores de la Universidad del País Vasco suscribieron un manifiesto titulado “La verdadera situación en la Universidad vasca”. Los firmantes denunciábamos que en los campus universitarios, «como en absolutamente todas las instituciones vascas», actuaba una «red mafiosa que apoya, justifica y explota el terrorismo en su propio beneficio, sin que su colaboración con ETA haya sido perseguida como se debe». La «impunidad», escribimos, hacía pervivir la barbarie. Varios de aquellos profesores vivíamos amenazados por ETA y con escolta, que nos acompañaba hasta la puerta de clase…, lo que suscitaba la protesta de colegas de Facultad, que decían sentirse ¡ellos! atemorizados por la presencia de esos mismos escoltas…

 

Pues bien, esta es la breve colaboración que remití a ese periódico para aquel reportaje: “En lo que conozco, la UPV ha sido un fiel reflejo de su sociedad (era un lema de izquierdas, ¿recuerdan?), en vez de ser su revulsivo crítico. Una parte de sus profesores, fueron arrogantes nacionalistas con los prejuicios de moda. La mayor parte, cómplices silenciosos y cuitados de la situación reinante, entregados a su particular promoción académica. Y muy pocos los que alzamos la voz no sólo contra el terrorismo, sino contra el nacionalismo que lo alimenta, y a quienes los demás apenas se nos acercaban por asco o miedo. De este tercer grupo muchos se marcharon a respirar aires menos contaminados. Si esto es así, habrá que concluir que la UPV -moralmente y también académicamente- ha ido a peor. Habría una manera fácil de comprobarlo: ¿cuántas tesis doctorales se han defendido en sus Facultades de Filosofía, Ciencias Políticas o Derecho que cuestionaran las soflamas del terrorismo o los fundamentos del nacionalismo? ¿Cuántos seminarios que abordaran la legitimidad de la política lingüística y otras…? Pues eso”.

Mayorcito, de 1945. Por origen local y afición personal, confieso que me sería aplicable aquel absurdo de pertenecer al “pensamiento navarro”. Imparto clases de Filosofía Política y Teoría de la Democracia en la Facultad de Filosofía de San Sebastián (Universidad del País Vasco). Me han publicado varias recopilaciones de artículos de prensa sobre cuestiones civiles actuales, muy en particular sobre el nacionalismo vasco de nuestros pecados. Entre mis ensayos éticos estoy prudentemente satisfecho de La compasión. Apología de una virtud bajo sospecha, La tolerancia como barbarie (En M. Cruz, comp., Tolerancia o barbarie) y La virtud en la mirada. Ensayo sobre la admiración moral. En materia de filosofía política creo que son útiles manuales universitarios como Teoría política: poder, moral, democracia; El saber del ciudadano; Las nociones capitales de la democracia, obras colectivas de cuya edición he sido responsable. Soy colaborador habitual, desde el año l986, en las páginas de "Opinión" de El País y, más tarde, de El Correo y Diario de Navarra. Venido de movimientos ciudadanos como ¡Basta ya!, me afilié al partido Unión, Progreso y Democracia desde su nacimiento. Y no hay mucho más que contar.