¿Corren malos tiempos para la lírica?

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Pues esta era una de esas semanas que no sabía qué contar. Y digo era porque en la mañana del viernes leí la noticia cuyo rumor flotaba en los círculos de la industria musical: Universal Music, del grupo Vivendi, ha adquirido EMI.

 

De esto, y de otras muchas cosas, se ha hablado esta semana durante el III Foro de Industrias Culturales que han organizado la Fundación Santillana y la Fundación Alternativas. Se ha discutido de cine, de televisión, de libros, de artes escénicas, de museos y de música.

 

Esta compra que se formalizó ayer, era algo que todos temían que iba a suceder, pero que esperaban que no sucediese. No soy un experto, pero ahora sólo hay un par de gigantescos sellos discográficos que controlan toda la música que se ha hecho. Esa especie de obesidad mórbida que padecen, les impiden moverse con agilidad en la búsqueda de nuevos talentos, así que para separar la paja del heno, van a necesitar de una legión de cazatalentos que rebusque en el laberinto online a los futuros artistas.

 

No creo que sean buenas las consecuencias de que toda la música esté en manos de unos pocos, pero es más preocupante si lo analizamos en el contexto de la situación de la industria musical. Ya que parece que se ha agotado el modelo de negocio de la venta de música, han debido oler sangre y allá van. Serán los derechos editoriales, los mecánicos, la propiedad intelectual, lo que sea, pero a ver por dónde rascan.

 

Allí estuvimos, políticos, libreros, músicos, artistas, productores, directores de cine, empresarios, curiosos, dale que te pego a los derechos de autor, la ley Sinde, el canon, la propiedad intelectual. Pero no escuché ni una sola idea para dar visibilidad a los nuevos artistas. Nada original ni digno de mención. Sin embargo, en el Matadero, a unos cientos de metros del Centro de Arte Reina Sofía, donde se ha celebrado este foro, Red Bull, que no es precisamente una compañía discográfica, organizaba (han estado desde el 24 de octubre y están hasta el 25 de este mes) su Music Academy, un espacio en el que “se sentarán las bases de la música de los próximos años”.

 

Mañana, en la Casa Encendida de Madrid será la Open Session de la Red Bull Music Academy. “Desde las 12 del mediodía, habrá talleres, conciertos y proyecciones para conocer de primera mano la esencia de la academia” y, a partir de las 17,00h, habrá un juego-concurso en el que todo el mundo podrá participar. Esto es original. Esto es divertido. Esto es diferente. Y esto es, con la que les está cayendo, lo que deberían estar locos por organizar los gurús de la industria musical para buscar su producto.

 

¿A dónde quiero llegar con todo esto? A evidenciar que cada vez es más patente que los políticos y la industria van por caminos distintos a los que transitamos el resto de las personas. Que siguen con su discurso sobre la manera de recaudar y de rentabilizar en vez de buscar la manera de fomentar, apoyar, mostrar, facilitar, difundir. Que cada vez la brecha es mayor y no les preocupa porque están en otras guerras.

 

No sé si son “malos tiempos para la lírica”, pero creo que debemos hacer lo posible por recuperar el liderazgo de creadores de producto cultural que hasta hace un siglo tuvimos y que nos hemos dejado arrebatar. Sea quien sea, a partir del próximo lunes, tiene la obligación de intentar cerrar esa brecha, acercar las posturas y crear las condiciones para conseguirlo.

 

@Estivigon

 

 

Nacido en Madrid en septiembre de 1962. A mí y a mi entorno, cada vez nos cuesta más definir a qué me dedico. Periodista de carrera durante quince años en la editorial GyJ, guionista de cine y teatro, productor de contenidos audiovisuales para museos y centros de interpretación, community manager en BMG Rights España, gestionando la identidad digital de un puñado de artistas, y músico. Aunque esto último me queda un poco grande; me considero un aficionado, pero, para bien y para mal, llevo veinte años metido de lleno en esta vorágine en donde me conocen más como Estivi. Discos grabados, conciertos, giras, noches… y muchos amigos.