Cosas mías X – Recomendaciones para actores y actrices

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mimo

(Se pueden leer los capítulos anteriores aquí y aquí.)

Mesa de la cocina. Rosa y Luis están sentados en un extremo de la mesa. Julián en el más lejano, tal como en la primera escena. Comen un guiso de carne.

JULIÁN.- ¿Qué lleva esto?

LUIS.- Lo he hecho yo, no te asustes.

ROSA.- No hacéis más que despreciar mis comidas. ¿Y quién os ha alimentado todos estos años? ¿Eh? Si no fuera por mí, que me he desvivido por vosotros, que he renunciado a mi carrera, que me he dedicado en cuerpo y alma a cuidaros y alimentaros…

Pausa. Ninguno de los dos dice nada.

ROSA.- Nada, calladitos estáis más guapos.

JULIÁN.- Pues muy bien.

ROSA.- ¿Te has estudiado tus nuevas normas de confinamiento? (Señala un papel que hay sobre la mesa.)

JULIÁN.- No.

ROSA.- ¿Y para cuándo lo dejas?

Pausa. Julián no dice nada.

ROSA.- Luis… Como dijo nuestro gran poeta Antonio Machado, “pásame la sal”.

LUIS.- Antonio Machado no dijo eso.

ROSA.- ¿Estás seguro?

LUIS.- ¿En qué poema?

ROSA.- No sé, en ninguno. O tal vez sí.

LUIS.- ¿Entonces?

ROSA.- Hijo, digo yo que alguna vez comería en una mesa con gente y diría “pásame la sal”.

LUIS.- ¿Es otra estupidez más de las que te provoca el aislamiento?

ROSA.- ¿A que no puedes demostrar que Antonio Machado no haya dicho nunca “pásame la sal”? No, ¿verdad? Entonces es tu palabra contra la mía.

LUIS.- Muy bien.

ROSA.- Pues como dijo nuestro gran poeta Antonio Machado, “pásame la sal”.

LUIS.- Pues como dijo Orson Welles, “give me five”. (Le da la sal.)

ROSA.- ¿Y a cuento de qué viene ahora lo de Orson Welles?

LUIS.- Pues lo mismo que Antonio Machado.

ROSA.- No es igual, porque Antonio Machado era amigo de tu abuelo.

LUIS.- Y Orson Welles era amigo del ministro de cultura, que ayer le nombró en la rueda de prensa.

ROSA.- ¿Y qué me importa a mí el ministro de cultura?

LUIS.- Pues ayer no decías lo mismo viéndole en la tele.

ROSA.- Porque estaba pensando medidas.

LUIS.- ¿Medidas?

ROSA.- Es que me gusta preocuparme por la gente, y ayer estaba preocupada por los actores y actrices de este país.

JULIÁN.- Pero si toda la vida has dicho que son gentuza.

ROSA.- ¿Yo? Uy, ¡vaya mentira!

JULIÁN.- Muy bien, Rosa, lo que tú digas.

ROSA.- ¡Yo adoro a los actores y actrices! ¡Podría haber sido muy buena actriz si no te hubiera conocido a ti y no me hubiera quedado embarazada…!

Pausa. Nadie dice nada.

ROSA.- Luis, quiero que me las pases a ordenador, que las voy a mandar al periódico, a la sección de cartas al director.

LUIS.- ¿El qué?

ROSA.- Las medidas.

LUIS.- ¿Qué medidas?

ROSA.- Bueno, más que medidas son una serie de recomendaciones para los actores y las actrices.

LUIS.- ¿Cómo las de Hamlet? “Os pido que digáis los versos como yo acabo de recitarlos, con lengua fluida…”

ROSA.- No sé de qué me hablas.

LUIS.- Nada, déjalo.

ROSA (saca un papel).- Las tengo aquí…

LUIS.- ¿Es lo que estabas escribiendo esta mañana, que no levantabas la vista del papel?

ROSA.- ¿Os lo leo?

JULIÁN.- No.

ROSA.- Tú te callas, panoli, que no sabes reconocer una pregunta retórica.

JULIÁN.- Y tú no sabes reconocer una respuesta retórica.

ROSA.- ¿Y eso qué es?

JULIÁN.- No tengo ni idea.

ROSA.- ¡Bruto ignorante! (Empieza a leer.)

RECOMENDACIONES PARA ACTORES Y ACTRICES TRAS EL CONFINAMIENTO

Porque yo he estado pensando que, claro, si las compañías de teatro acaso reciben algún dinero, que no está muy claro, pero si lo reciben, no se sabe si derivarán algo para vosotros y vosotras, actores y actrices… Y si no podéis trabajar en teatro y tampoco están abiertos los bares, ¿dónde vais a trabajar, pobres míos, y pobres mías? Por todo esto llevo dos días pensando algunas recomendaciones para cuando nos dejen salir de casa, para que podáis sobrevivir hasta que vuelva a haber teatro o rodajes, o…  En noviembre, o en enero o en…

JULIÁN.- Tu madre se ha vuelto definitivamente loca.

LUIS.- Calla, ¿no ves que está emocionada? ¿Cuánto hace que no la veías así?

ROSA.- Primero de todo, si tienes padres, seguro que ya lo has practicado muchas veces: una llamadita. “Hola, mamá, ¿qué tal estás?” Entonces, en algún momento de la llamada, tu madre dirá “he hecho lentejas, ¿quieres venir?” Y entonces tú primero dices que no, porque si dijeras que sí parecería que has llamado solo para que te invitara a comer y no para interesarte por ella. Luego, mientras seguís hablando, ya dices que te lo has pensado mejor y que sí que vas. Cuando salgas de casa no olvides coger un par de fiambreras (que tu madre las llama ‘tápers’) por si acaso con las que ella tiene por casa no es suficiente para llevarte todo lo que te va a dar.

Otra cosa que puedes hacer es quedar para tomar un café con algún amigo no actor, o amiga no actriz, y entonces tú pues además de un café te tomas un sándwich mixto o un pincho de tortilla, por ejemplo, y a la hora de pagar sacas el móvil y dices “uy, me llaman, te espero fuera”… Y tu amigo o amiga, pues claro, pagará lo tuyo y lo suyo. Cuando salga a la calle le dices “otro día te invito yo”. El truco de esto es quedar con alguien distinto cada día.

También puedes robar un poco. No me refiero a grandes atracos, no hace falta robar un banco…  Pequeños pero no en tiendas pequeñas sino en supermercados grandes. Bien, que lo sé, que ya sabemos que robar no está bien, ni es lo primero que te recomiendo, pero… Bueno, puedes ponerte un abrigo bien gordo al que le hayas cosido un forro interior… Y entonces vas a un gran supermercado a una hora muy concurrida, y te metes dentro del forro alguna cosilla, ¡pero sin abusar! Nada de salmón ni de jamón ibérico, ¡que además eso suele llevar alarma y pita cuando sales! Coge algo pequeño y útil para un actor o actriz: unas pastillas de caldo de pollo, unos colines, una sopa de sobre…

Otra opción es pedir. En las iglesias es difícil (si es que las abren), ¿pero por qué no pedir en la puerta de organismos oficiales? En la administración de Hacienda, o la oficina de la Seguridad Social, o en el Ministerio de Trabajo, o el Ministerio de Cultura… Bueno, en ese ministerio no se sabe si irán muchos trabajadores todavía. Para pedir, pues ya te lo imaginas, coge algo viejo, no te pongas tus mejores galas, y coge un frasco vacío de judías verdes o similar, y pon un reclamo, unas monedas. Puedes también hacer algún cartelito, a mano, que diga por ejemplo cosas como: “Soy actor/actriz y no me dejan trabajar. Acuérdate cuando en tu confinamiento veías series y pelis. Seguro que llevas algo suelto en el bolsillo.”

Y ya como última recomendación: practica el simpa. Tampoco es necesario que te explique en qué consiste, ¿verdad? Pero tampoco abuses ni lo vayas a hacer en bares pequeños, porque…

JULIÁN.- Ya no lo aguando más. Me voy. (Se levanta.)

ROSA.- ¿A dónde crees que vas?

JULIÁN.- Para escuchar estas chorradas, estaba mejor en el armario.

ROSA.- No, bonito no… Ahora, a apechugar, como el resto. Hay que tener un confinamiento activo, y no una simple cuarentena de armario… Y te lo aviso: a las diez vas a salir al balcón a enseñar

JULIÁN.- Ni lo sueñes. Sal tú si quieres.

ROSA.- Y además, tienes que hacer tu tutorial del confinamiento de hoy, para féisbol… El de hoy es sobre cómo hacer el idiota con un colador en la cabeza…

JULIÁN.- Me voy a echar la siesta. No contéis conmigo en lo que queda de tarde. (Sale de la cocina.)

ROSA.- ¡Julián! ¡Julián! ¡Ven aquí ahora mismo!

Pausa. Luis no dice nada. Rosa se trata de tranquilizar.

ROSA (le da a su hijo las recomendaciones para actores y actrices).- ¿Me lo pasas a ordenador?

LUIS.- Sí, esta tarde…

ROSA.- Y como dijo Rafael Alberti, “¿qué hay de postre?”

LUIS.- Como dijo la abuela, “fruta, que es muy sana”

ROSA.- Como dijo el ministro de cultura, “qué ricas estaban las 52 medidas; dentro de 15 días me traéis 104”.

LUIS.- ¿Cómo?

ROSA.- Cosas mías…

Pausa. Rosa ve el papel con las medidas del confinamiento de su marido, que se han quedado encima de la mesa. Se empieza a enfadar.

ROSA.- Se va a enterar ese. No quiere aprendérselas, pero se las va a tragar. (Coge el papel y sale.)

LUIS.- ¡Mamá! (Se levanta y va tras ella.)

JULIÁN (gritando desde su habitación).- ¡Aaaah! ¡Socorroooo! ¿Qué haces? ¡Locaaaaaaa!

Continuará.

@nico_guau

Chupi Llorente y Santiago Antón han grabado este capítulo de Cosas mías; lo podéis escuchar aquí:

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El Gallinero es la bitácora de un grupo de dramaturgos que interpretan el papel de un periodista. Un espacio donde se informa del teatro que no acostumbra a salir en los medios de comunicación, de los recovecos que componen la vida teatral de Madrid y los espectáculos/ espacios/ creadores/ gestores menos conocidos.   En El Gallinero escribe nico guau, y en una época escribieron muchas más gallinas: Antonio García, El Trapo, Folguera, la señora del fondo, Manuel Rodríguez, Muflón Silvestre, Pelma y gris, Turuleta, Vera Yobardé... Si queréis contactar con nosotros, podéis hacerlo en elgallinerofronterad @ gmail.com, quitándo lo espacios alrededor de la @.

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