Creciendo

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Sobre el sembrado estaba tendida la mano de Dios ocupada en las tareas que le son propias y llamando a los primeros brotes. Entre los secretos de la tierra se susurraban las vidas de los hombres y otras pequeñeces en que reparó la mano de Dios, como eran las quejas de un polluelo y las toses de otro. Los polluelos, que por fin habían concluido las lecciones y sólo querían celebrar veinte romerías diarias, estaban encendidos y bastante crecidos, lo cual interesó al pájaro cabra, que apenas encontró espacio entre los generosos balanceos de la mano de Dios, que se desvivía por acunar a los polluelos, y las canciones de los coros y danzas, que también eran de cuna. Los ingenieros culpaban al tiempo de todos los males mientras batían eficazmente dos yemas con un frasco de jarabe. Los rastreadores dejaban caer las tardes rememorando historias sobre la crianza del mundo y las terribles fiebres que sufría cada vez que iba a crecer. La mano de Dios bien sabía estas cosas y el pájaro cabra, liviano en su inmensidad, se inclinó admirado ante los hombres, que así crecen, entre dolores.

5 COMENTARIOS

  1. Espero que tengas un buen

    Espero que tengas un buen verano y escribas a menudo en el blog. Me ha encantado lo de las yemas con jarabe ¿era para la tos? hay una cosa pringosilla que llaman jarabe de arce.

    El final, entre dolores, me ha recordado a Chiquito de la Calzada, un señor andaluz que salía en televisión. Es magnífico que conserves el sentido del humor tras los exámenes. Ojalá las veinte romerías sean divertidas, todos los caminos llevan a Roma. Vale

    • Qué bien que siga leyendo mi

      Qué bien que siga leyendo mi blog. Muchas gracias. Tras los exámenes, eso sí que es genial ¡Cuánto tiempo esperando estar tras los exámenes! Tengo anotados los libros que me ha ido recomendando, si hay que añadir algún otro…pero que sean alegres o no muy tremendos. Espero tener más tiempo para escribir y para reencontrarme con los temas que más me divierten, como los jeroglíficos y las lenguas muertas. Los días promenten, por fin, ser largos. Me alegra saber que también entiende de jarabes.     

      • Pues sí Sofía, de pequeño mi

        Pues sí Sofía, de pequeño mi madre me daba un jarabe de «trece vitaminas» luego me hice bioquímico y descubrí que todavía no se conocían tantas. Te recomiendo «La hija de Robert Poste» de Stella Gibbons (ED. Impedimenta) es divertido y hay una granja con vacas; pero si anotas mis recomendaciones parecerá una lista del colegio y me odiarás. Me gustaría que me dijeras que música oyes, porque estoy escribiendo algo para la revista y no tengo mucha idea de que os gusta. Vale

        • Las madres siempre van por

          Las madres siempre van por delante, qué me va a contar. Palabra que leeré el libro. En cuanto a la música que oigo, yo no soy muy requerida por mis gustos musicales (además he arrastrado una otitis media todo el año que no me permite oír nada que se salga del susurro). Le recomiendo probar con «vota la canción del verano» o escuchar EuropaFM. Creo que eso cubrirá las preferencias del 90% de los colegas. Aquí también hay una vena rumbera y c¡erta admiración por los grandes, que es común a casi todos. A mí me gusta la zarzuela, sobre todo cantar…jeje.  

  2. Yo también espero que sigas

    Yo también espero que sigas escribiendo, me encanta leerte.

    Si puedo añadir una sugerencia, ya que pides títulos alegres, prueba (si es que aún no lo has hecho), con alguno de Eduardo Mendoza. Sin noticias de Gurb, La verdad sobre el caso Salvolta o el Laberinto de las aceitunas. Ligeros y alegres. Ideales para descansar la mente y soltar alguna que otra carcajada.

    Saludos,

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