Cuentos 076 A vuelta con las Escrituras

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Andaba Sergei más solícito que nunca con las supuestas necesidades del Maestro y del Noble Ting Chang cuando éste se acercó y le dijo sonriente:

– Sergei, todo esto no durará más que el tiempo de un sueño. Después, todo regresará a una nueva normalidad.
– Si regresa no será tan nueva, Noble Amigo.
– Depende de la perspectiva desde la que lo consideres. El niño ya lleva en su cuerpo las hormonas que habrán de despertarse en la adolescencia, y los nuevos registros para su voz, el vello nuevo que un día habrá de desaparecer. Todo es nuevo porque lo hacemos nuevo, aunque ya hemos comentado que en nuestro cuerpo actual no llevamos una sola célula que hubiera estado en el vientre materno.
– Sí, Noble señor, pero parece como si estuvierais cambiando las normas tradicionales.
– ¿Las que figuran en las Sagradas Escrituras?
– Más o menos: vivís de noche, casi no coméis ni dormís, no asistís a los Sagrados Oficios en el Templo ni atendéis a los pobres ni a los enfermos. Vivís a caballo de los demás.
– Esto suena duro, pero la realidad no es así. Según este planteamiento, los largos períodos que los sabios y los santos, los Budas y los profetas han pasado en los desiertos y en la soledad de sus pruebas significarían un tiempo perdido.
– ¡Es que hay tanto qué hacer!
– ¿Sabes cuántos años de la vida de un médico se requieren para ser eficaces en su profesión?
– Muchos.
– No, Sergei, toda una vida. Y en cuanto a la supuesta intangibilidad de las Escrituras recuerda lo que le sucedió al Buda.
– Cuenta, Noble Ting Chang.
– Un hombre erudito se acercó al Buda y le dijo «Las cosas que enseñas no se encuentran en las Sagradas Escrituras» «Pues, ponlas tú en las Escrituras», le respondió con una sonrisa el Theratava. «Es que, si me lo permites, Bienaventurado, muchas de las cosas que practicas están en contradicción con las Sagradas Escrituras». «Bueno, querido amigo, entonces corrige tú las Escrituras».
– Caramba, dijo Sergei.
– Un gran Avatar de la divinidad, el Rabí Jesús dijo un día «La escrituras, como el sábado, son para el hombre y no el hombre para las Escrituras».

José Carlos Gª Fajardo. Prof. Emérito U.C.M. Fundador de Solidarios

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