D = 500

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D* de dedos que han tecleado 500 entradas en este blog, en esta revista del aire, donde se disipan tantas fronteras.

 

D de diario, que es en lo que se convirtió este blog desde primeros de octubre de 2011, permitiéndole remontarse hasta el medio millar de entradas, en una revista que va a cumplir 3 años en un mes. Un blog que se convierte en diario se torna confesonario para su autor. Por si acaso hay alguien al otro lado de la cortinilla o la celosía, mientras se escribe de rodillas, no se para de charlar y acompañar. Quizá siga teniendo aún alguna razón de ser la palabra escrita, por el consuelo y la complicidad que pueda reportar. La escritura es un juego entre el autor y el lector, que conduce a la diversión de ambos.

 

D de defunción, que es la otra cara de la palabra nacimiento. Si ha salido el sol 500 veces en esta Huerta del Retiro con cada publicación, también se ha ocultado en número correspondiente.  

 

D de diversión, que esperamos hayan podido tener nuestros lectores o visitantes, paseando junto a nuestros sembrados; aquí se escribe para ellos. Los lectores son los padres de los autores; “Soy leído, luego existo”. La buena literatura se diferencia de la mala, en que la primera hace volar la imaginación o el asombro de los lectores; los sucedáneos literarios son los que no traspasan la caja ósea del escritor, a pesar de la florida sintaxis de su tipografía.

 

D = 500, pasos más cerca de la muerte, porque tras cada soplo de vida que dejamos en un artículo o en cada imagen que publicamos, se nos va un trozo de nuestro tiempo, y el tiempo es la carne de la vida.

 

D de Adela, aunque no sea su inicial, porque hoy habría cumplido 99 años la Escartín, y porque ya sólo falta uno, para que pueda celebrarse su centenario como ella se merece: con un libro que recuerde su gesta artística y vital, tanto en España, como Estados Unidos o Cuba, donde derrochó su arte y su magisterio teatral.

 

La entrada D = 500 de este blog tiene hoy el privilegio de verse ilustrada por un retrato de Adela, que Faba nunca se atrevió –por pudor- a mostrarle a la Escartín. Está realizado con ceras, barras de maquillaje y lápices de ojos (materiales acordes con el trabajo de una actriz); sobre papel de estraza usado de frutería. Siempre ha visto Gabriel Faba un poco a Georges Washington dentro de este retrato temprano de su maestra. Fue el primer ser querido y la primera mujer que salió dibujada de sus manos, en septiembre de 2005. Se sentía inseguro de que ella no se reconociese en el dibujo; aunque sí tuvo la certeza de haber captado el General que la Escartín llevaba dentro. Sirva este personal y humilde dibujo, como regalo de cumpleaños, recuerdo y reconocimiento de nuestra querida e insustituible Maestra.

 

 

Retrato de Adela Escartín

Gabriel Faba. 2005

Ceras, lápices de ojos, y barras de maquillaje,

sobre papel de estraza gris.

50 X 32 cms.

 

 

* D = 500, en numeración latina 

 

 

+ SOBRE ADELA ESCARTÍN

P. S. Los lectores que deseen obtener más información sobre Adela Escartín, pueden encontrarla en  esta misma revista en los siguiente enlaces:

https://www.fronterad.com?q=adela-escartin-o-el-arte-de-la-transfiguracion (J.A. Vizcaíno)

https://www.fronterad.com/?s=node/4124 (Autorretrato salvaje de una dama)

https://www.fronterad.com/?s=node/2558 (Funeral con villancicos por Adela Escartín)

https://www.fronterad.com/?s=recordando-a-adela-en-madrid-y-la-habana (Anne Serrano)

http://www.abc.es/20100811/cultura-teatros/adela-escartin-201008111140.html (Alfonso Armada)

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1 COMENTARIO

  1. Escríbenos en privado Alex
    Escríbenos en privado Alex Licán, el siguiente comentario, que decidimos compartir con el resto de nuestros lectores:

    “”D” de Detalle, con que ilustra sus narraciones.
    “D” de dedicación abnegada y diaria (salvo fallos puntuales).
    “D” de dedicatoria, pues al lector se lo brinda.
    “D” de delicadeza y poesía.
    “D” de descanso, que se resta a sus horas de sueño.
    “D” de deseo de agradar y ser leído.
    “D” de dar, siempre ofreciendo novedad, compañía y cultura.
    “D” de dramaturgo.
    “D” de día, no falla puntual los 365 y 366.
    “D” de damero, sobre el cual compone habilidosas y sorprendentes entregas.
    “D” de diástole, que tanto le marca y marcó cuando se desacompasó.
    “D” de decente, lo es un rato laboralmente hablando y docente y dicente.
    “D” de defensa de convicciones.
    “D” de diente que tanto le ocupa últimamente.
    “D” de desfogue.
    “D” de destreza sutil.
    “D” de dueño de los pensamientos del lector.
    Aunque la “D” preferida sea la de DESNUDO, que tanto excita a nuestro Demontre de genio!!!
    FELICIDADES 500 veces! y Deseo “D” = 500 más!”

    Muchas gracias Alex Licán.

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