De España ’82: un mundial inolvidable (Parte 2)

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Hablábamos recientemente acerca del magnífico torneo que se disputara en España en 1982, con sus curiosidades (Kuwait-Francia), sus récords (Hungría) y sus figuras. Para la historia quedará una Italia sólida y orgullosa, que creció con el campeonato hasta imponerse con superioridad en la final ante Alemania. Sin embargo, más allá de los finalistas, hay una serie de selecciones que nunca podrán ser sepultadas en el olvido, considerando su actuación en aquella Copa del Mundo

 

Brasil-Argentina, 1982 - Maradona expulsadoEn primer lugar, hablemos de Brasil: probablemente (y esto lo dicen los brasileños) su mejor selección de todos los tiempos. Un once impresionante, con un elenco de cracks entre los que destacaban Zico, Sócrates, Falcao, Junior, Eder, Edinho. El único punto débil de aquella selección era, tal vez, su defensa. En la segunda liguilla, o cuartos, a Brasil le tocó el grupo de la muerte con Italia y Argentina.  Esta última venía en caída libre desde que arrancó el torneo con derrota ante una Bélgica que, por cierto, tenía un buen equipo. A trompicones llegaron al partido contra Brasil en el cual Maradona, lejos de brillar, le metió los tacos a Batista donde más duele. Fue el final de la era Menotti, y el comienzo del bilardismo. Pero, a pesar de la victoria ante sus grandes rivales sudamericanos, Italia, y en específico Rossi, dejaría de manifiesto a la defensa canarinha, marcando tres goles, todos ellos a partir de descuidos inauditos.

 

Y luego estaba Francia, junto a Brasil, el equipo consentido del torneo. Un once que jugaba al fútbol con delicadeza y que, de hecho, se haría con la Copa de Europa dos años más tarde. En ella figuraban jugadores exquisitos como Joel Bats, Tigana, Janvion, Giresse, Battiston, Rocheteau, Luis Fernández… y por supuesto, Platini. El torneo lo empezaron mal, con derrota en su primer partido ante una Inglaterra que, como siempre, parecía tener mucho y terminó desinflándose hasta caer en cuartos. Pero en adelante, Francia ganó y dio espectáculo, inclusive ante Alemania en la semifinal.

 

Sobre ese partido hay que hacer un comentario. Fue uno de los mejores de la historia de los mundiales. Francia era mejor, pero a los alemanes, para ganarles, hay que matarlos. Francia ganaba en la prórroga 3-1, y empató Alemania, cuando Derwall le dio entrada a Rummenigge y éste se asoció con Littbarski. Hay una foto de Platini, en la jugada del 3-3, en donde sale gritándoles desesperadamente a sus compañeros: un drama. Ese partido también es famoso por la insólita entrada de Schumacher a Battiston; algunos temieron por la vida del francés; Toni no fue expulsado. Total, ganó Alemania en los penaltis.

 

De cualquier manera, inclusive si Italia y Alemania no fueron los mejores equipos de aquel mundial, hay algo de grandeza en la manera en la cual eliminaron tanto a Francia como a Brasil; fue como una caída trágica, como un perfecto final infeliz; sobre todo en el caso de Francia, que lo tenía ganado contra Alemania en la semifinal. Un complemento superlativo para un mundial que lo fue aún más.

MONTAGUE KOBBE es un ciudadano alemán con nombre shakesperiano, nacido en Caracas, en un país que ya no existe, en un milenio que ya pasó. Estudioso de la lengua, de todas las lenguas, una década de exilios y academias lo han convertido en un especialista del timo escrito que encanta con espejos y humo a todo tipo de serpientes. Como prueba de ello, su trabajo ha aparecido en la prensa digital y escrita de más de media docena de países, desde Argentina o Venezuela, pasando por Jamaica, Trinidad y Antigua, hasta llegar al viejo mundo, a España y Gran Bretaña. En The Daily Herald de la isla de Sint Maarten escribe, desde 2008, acerca de cultura y literatura caribeña y latinoamericana y a partir de junio de 2011 El nuevo herald de Miami publicará una serie acerca de literatura contemporánea venezolana. Ha sido traductor, editor, corrector y portador de cafés en el pasado, aunque el gran reto ha sido siempre, y lo sigue siendo, pagarse el vermut de la tarde con cuentos y novelas. Como la esperanza es lo último en perderse, ha decidido repartir sus sueños entre Madrid y una recóndita roca en el Mar Caribe, llamada Anguilla.   ADOLFO JOSÉ CALERO ABADÍA Investigador venezolano (Caracas, 1978). Es licenciado en letras por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y licenciado en Artes, Mención Cinematografía, por la Universidad Central de Venezuela (UCV). En el período 2007-2008 cursó estudios en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB, España), obteniendo el título de Maestría en Técnicas Editoriales. Ha publicado algunos trabajos y artículos relacionados con la literatura, el cine y la fotografía en revistas como Logotipos, Escritos o Dramateatro. Ha sido profesor de iniciación al guión cinematográfico en el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC) y ha colaborado con diversas editoriales en España y Venezuela, labor que prosigue en la actualidad. Actualmente es profesor en la Escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y cursa la Maestría en Literatura Comparada (UCV).