De la inevitabilidad del bien

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DE LA INEVITABILIDAD DEL BIEN
Última semana del mes de octubre
No se atisba el fin de la pandemia
Vivimos en un mundo subjuntivo,
la certeza de ayer hogaño es duda,
las conclusiones, posibilidad.
Medio milenio de poder expira
y el horizonte trae un sol distinto;
cadáveres hinchados de creencias
e ideologías, cuanto el río arrastra,
se acumularon represando el cauce
y las aguas ensayan cursos nuevos.
Llegó la peste al terminar las guerras
y vendrán las sequías tras la peste,
mas en la nuca de los reflectores
poetas y maestros se reúnen
a deslacrar los párpados del alba.
De la inevitabilidad del Bien,
hoy que tememos, he venido a hablaros,
de las ideas que una vez plantadas
(ideas de igualdad, de libertad)
en pequeñas almácigas germinan,
a pesar de las guerras y las plagas
y las sequías, necesariamente,
igual que asciende el humo y cae la roca,
por una ley previa a cualquier ley nuestra.
Por eso pueden ser ya dispersadas
por las botas del odio, ya malquistas
por el tizón, mas canceladas no.
Y vuelven y regresan y reescriben
las resmas de los siglos de la Tierra,
cual la vegetación, cual el oxígeno.
Vivimos en un mundo subjuntivo,
borroso, pero no temáis, hermanos,
tras las dunas se afana el jardinero.

 

Gonzalo Sánchez-Terán

 

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Gonzalo Sánchez-Terán
Gonzalo Sánchez-Terán ha trabajado desde 2002 implementado proyectos de emergencia en campos de refugiados y desplazados internos en Guinea Conakry, Liberia, Costa de Marfil, República Centroafricana, la región de Dar Sila, en la frontera entre Chad y Darfur, y la frontera entre Etiopía y Somalia. En 2001 publicó el poemario, Desvivirse (ed. Visor), y en 2008, junto al periodista Alfonso Armada, el epistolario, El Silencio de Dios y otras metaforas. Una correspondencia entre África y Nueva York (ed. Trotta).

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