De mayor quiero ser tiraboleiro

0
125

De mayor quiero ser tiraboleiro. Tiraboleiro no es sólo el nombre de un bar en una rotonda junto al río Sar. Se me ocurrió en el tren –había pasado demasiado tiempo sin idear estos renglones en un vagón– mientras leía la batalla del periodista Nacho Mirás contra su astrocitoma anaplásico en grado III, un bicho con nombre que acongoja sin saber ni siquiera que hay razones para acojonarse de veras si te lo encuentran en el cerebro. 

 

 

De mayor quiero ser tiraboleiro. Tiraboleiro no es sólo el nombre de un bar en una rotonda junto al río Sar. Se me ocurrió en el tren –había pasado demasiado tiempo sin idear estos renglones en un vagón– mientras leía la batalla del periodista Nacho Mirás contra su astrocitoma anaplásico en grado III, un bicho con nombre que acongoja sin saber ni siquiera que hay razones para acojonarse de veras si te lo encuentran en el cerebro. De mayor quiero ser tiraboleiro y no para que mi armario huela a incienso, como las resacas domingueras olían a tabaco antes de la ley. Sí, de mayor quiero ser tiraboleiro –con ropa de diario, sin himno o en todo caso con la radio encendida– y tirar de una de sus maromas a mi antojo con la certeza de que el botafumeiro se adaptará al ancho de vía que mi vida le indique a cada momento. Pero supongo –no olvides que soy un aprendiz veinteañero– que esto es como las tómbolas donde tirar de la cuerda garantiza premio, pero a veces el peluche es tan feo.

Print Friendly, PDF & Email