De mi Diario: Semana 1 / 2014

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Transcribir una página de Faulkner es como paladear un buen trago de Jack Daniel’s Gold Medal Decanter.

 

Weiß/Colonia, 29.12.

En su ensayo “Sobre la privacidad” escribe Faulkner: «La cuestión es que hoy en América cualquier organización o grupo, simplemente por funcionar bajo un lema como Libertad de Prensa o Seguridad Nacional o Liga Contra la Subversión, pueden postular para sí mismos completa inmunidad para violar la esfera privada individual [] de cualquiera que no sea él mismo un miembro de una organización o un grupo lo suficientemente poderoso o rico como para asustarles». Faulkner escribe su ensayo en 1955, o sea, que las prácticas de la NSA no son nada nuevo en el país dizque de las infinitas posibilidades. Ese mismo año, Faulkner visita Japón y pronuncia unas emocionantes palabras dirigidas a su juventud, a sólo diez años de Hiroshima, Nagasaki, el final de la guerra y la rendición sin condiciones. Y les recuerda que él viene del Sur de los USA, donde al concluir la guerra de secesión también tuvieron lugar diez años de expolio por parte del Norte. Es uno de los más hermosos textos suyos en este volumen que me regaló la querida Edurne.

 

Los Bada Scholz se autoinvitaron a cenar, amén de dejarnos a Vincent en casa hasta el 31, ya que quieren festejar mañana, a medianoche, con los amigos, el cumpleaños de papá Chico. Eso de nacer un 31 de diciembre es casi un cheque en blanco para la juerga. Pero nos alegramos de tener dos días con nosotros a Vincent, que es de los cuatro nietos el que menos trabajo da.

 

Weiß/Colonia, 30.12.

Anoche, por fin, pude certificar, antes de irme a dormir, que soy un imbécil absoluto. Tenía la sospecha, pero me faltaba la prueba. Y la prueba me la di sin querer, y hasta con la mejor de las intenciones. Había convenido con Diny, antes de que se fuese a dormir, que a Vincent podía dejarlo leyendo hasta las 10:30 pm. Estiré el plazo y entré en su cuarto casi a las 11:10; estaba leyendo y, como pude ver sin género de dudas, enmedio de un capítulo del libro. Pero entonces, en vez de decirle que terminase de leer ese capítulo y apagase la luz y se fuese a dormir, lo que le dije es que eran pasadas las 11:00, y mi querido niño es tan bueno y tan disciplinado que dijo “Oh, oh”, cerró el libro y apagó la luz. Y yo a mi vez cerré la puerta, pero mientras la cerraba ya me estaba dando cuenta, demasiado tarde, de que soy un imbécil. Absoluto, y sin remisión.

 

Un día más en blanco. Hasta el mediodía en la cama, sólo me levanté para comer un plátano, tomar un té, leer el diario a matacaballo; Diny y Vincent se habían ido de compras al centro. Los nietos requieren siempre a la abuela para estos menesteres; el viernes pasado fue Oskar, y este viernes –pasado mañana– Diny viajará con Paul a Maastricht, con la excusa de servirle de intérprete, ya que Paul asegura que en Holanda se puede comprar bastante mejor que en Alemania. Inocente criatura, nadie le ha explicado todavía nada acerca del capitalismo.

 

Esta noche no he cometido el mismo error de anoche, con Vincent. Al contrario, lo he reparado. Algo aprende uno de un día para el otro.

 

Weiß/Colonia, 31.12.

Otro día en blanco. Chico vino a buscar a Vincent muy temprano, y después me entretuve en la pantalla con labores de lo que llamo “terapia ocupacional”. Esperando un rayo que no cese y me aniquile. Afortunadamente no hubo que ir a casa de Chico para festejar su cumpleaños porque ya lo habían celebrado con los amigos la noche anterior, y porque, además, Diny arguyó que no sería bueno que fuésemos a su casa: recorrer la distancia de la parada del tranvía hasta allá no es algo que se encuentre, según ella, al alcance de mis fuerzas. A este sumo grado de incapacidad locomotriz he llegado. Hasta una tortuga disfruta de más expectativas semovientes que yo.

 

Weiß/Colonia, 1.1.

1:50 am : Diny ha batido sin saberlo su récord personal de pelis en un solo día: cuatro. Le gano sólo en dos. Comenzamos después de la siesta, a las 3:10 pm con P.S. I Love You y la volvimos a disfrutar plenamente. Luego cenamos; Diny había guardado un buen trozo de lomo de res, de la carne para la fondue del 24, y lo cocinó al punto, riquísimo. A continuación, y como es de rigor todos los años en Nochevieja, el sketch Dinner for One, y a renglón seguido As Good as It Gets [Mejor imposible] y la enlazamos en el mismo canal con Jeux d’enfants [Quiéreme si te atreves] hasta las 11:55, que hicimos pausa para ver llegar el nuevo año a Colonia, ¡fantástico el ciclorama de la catedral y el casco antiguo, hasta el puente de Deutz!, y para hacer las llamadas telefónicas familiares de precepto. La primera fue a Montserrat, quien nos cuenta que Henri vive abrazado a ella, siente terror oyendo los estampidos de los fuegos artificiales, ni siquiera con la abuela quiso hablar, pobre criatura. Y de ahí pasamos a Then She Found Me [Cuando ella me encontró], con Helen Hunt como directora, pero es evidente que la actuación se le da mejor. Diny se acaba de ir a dormir, yo sólo quiero consignar, antes de seguirla, la impresión que me hizo (porque no conocía esa peli) el leit-motiv musical de Jeux d’enfants, la canción “La vie en rose”, pensando en que Marion Cotillard ganaría cuatro años después el Oscar por su actuación como Edith Piaf en una peli titulada justamente así, La vie en rose. Pero ya en Jeux d’enfants había dado la talla de gran actriz, de la estirpe de Danielle Darrieux, Simone Signoret, Jeanne Moreau, Fanny Ardant Y esa canción fue una premonición del Oscar.

 

Me levanté sólo para tomar un té y volverme a acostar, en el sofá del living. Desmadejado, sin ánimos ni ganas para nada, abúlico por completo. Recién a la 1:20 pm me levanté para asearme, llamar a la Nena y felicitarla por el año nuevo y su santo, y tomar un yogur. Después de lo cual me vuelvo a acostar. El reposo es lo único que me provoca, como diría un colombiano.

 

Transmitieron en el canal Arte, a partir de las 6:05 pm el concierto de año nuevo de La Fenice, de nuevo con Diego Matheuz dirigiendo. Aunque los dos son productos de “El Sistema” él me gusta más que Gustavo Dudamel, es más sobrio, más apolíneo, nada dionisíaco. Basta con oírlos dirigir, es decir no verlos, sino cerrar los ojos y tan sólo oírlos. Matheuz le saca todo el partido a la orquesta, Dudamel –sin duda un gran talento– le debe mucho a las cámaras y a que le da al público no latino aquello que ese público espera de un latino: ingenuidad y exaltación. Así es que quede dicho, prefiero a Matheuz. Y al unterstatement. Aunque sea una exageración al revés.

 

En un ensayo sobre la cuestión negra en el Sur escribe Faulker que «esa creencia en la libertad y en la igualdad y en la condición libre del individuo () es una idea lo suficientemente poderosa como para ahogar la idea del comunismo». El traductor aclara providencialmente, en una nota a pie de página, que ese «ahogar» usado por Faulkner es un término del ajedrez, «to stalemate», cuando el jugador que tiene que mover su rey, sin haber sido jaqueado, no puede hacerlo porque su contrincante se lo «ahogó». Qué bello saber que Faulkner disponía de semejante arsenal de      léxico, que en nuestro idioma es en este caso tan rudimentario.

 

Weiß/Colonia, 2.1.

1:25 am : Es una peli de Woody Allen que no conocía, You Will Meet A Tall Dark Stranger [Conocerás al hombre de tus sueños]. Qué caray, Woody se repite, se copia, se plagia a veces el muy cabrón. Pero ya lo dije tiempo ha: «No hay  más Dios que Allen, y Woody es su profeta», y «El único rasgo de senilidad perceptible en Woody Allen es que le dé papeles en sus pelis a Penélope Cruz», y «Quienes fruncen la nariz ante las últimas pelis de Woody Allen ¿será que lo hacen porque huelen su propia caca mental?»

 

Con breves interrupciones (un té a las 10:00 am, una visita al cuarto de baño, un rato trabajando en la compu y comiendo un plátano) todo el día en la cama hasta las 4 pm, y sin pegar un ojo. Estoy lleno de gases que, como siempre en mi caso, tienen la válvula de escape hacia arriba y me la paso eructando, y provoco el miedo de Diny, que piensa que así empezaron también los dos ataques que dieron conmigo en la clínica en Madrid, las dos veces, 2011 y 2012. Se siente uno de lo más impotente para combatir las sevicias del organismo. Y ello me conduce a la apatía y al desgano más pronunciados. Algo tiene, sin embargo, de positivo: según Diny, que maneja con soltura profesional el más completo infolio alemán de medicina casera, el reposo es una terapia magnífica en estos casos. Ihr Wort in Gottes Ohr [=su palabra en la oreja de Dios, que es como se dice, en el idioma de los aborígenes germanos, “Que Dios la oiga”].

 

¡Qué maravilla y qué justiciero lo que escribe Faulkner acerca de El viejo y el mar!  No resisto la tentación de transcribirlo: «Lo mejor que ha hecho. El tiempo ha de mostrar que esta es la mejor composición de cualquiera de nosotros, quiero decir de sus y de mis contemporáneos. Esta vez, él [Hemingway] descubrió a Dios, a un Creador. Hasta ahora sus hombres y mujeres se habían hecho a sí mismos a partir de su propio barro; sus victorias y sus derrotas eran a manos de unos u otros, sólo para probarse a sí mismos o los unos a los otros lo duros que podían ser. Pero esta vez él escribió acerca de la piedad: acerca de algo en alguna parte que los hizo a todos ellos: al viejo que tenía que capturar el pez y perderlo, al pez que tenía que ser capturado y después perdido, a los tiburones que tenían que robar su pez al viejo; los hizo a todos y los amó a todos y se apiadó  de todos. Está bien. Alabado sea Dios por lo que sea que hizo y por amar y compadecerse de Hemingway y de mí evitando que lo retocase». ¡Qué envidia me dan estas 176 palabras! Estoy seguro de que no se ha escrito una reseña mejor de El viejo y el mar. Pero transcribir una página de Faulkner es como paladear un buen trago de Jack Daniel’s Gold Medal Decanter.

 

Weiß/Colonia, 3.1.

Diny se fue a Maastricht con Paul a las 8:30 am, y yo con Carlitos a La Modicana a la 1:00 pm.

Me levanté a las 9:50 para tomar un yogur y me volví a acostar, levantándome de nuevo a las 12:21, para asearme y vestirme y esperar a Carlitos. En La Modicana, donde fuimos los únicos comensales, pacté con la signora que me sirviese una porción píccola de espaguetis con tan sólo queso parmesano rallado y aceite. Siempre sabe que lo que quiero en el plato es «una portione umana, non tedesca», pero esta vez tenía que ser todavía menor. Aun así, cuando la camarera persa me la puso delante, pensé que no sería capaz de comérmela entera, y tuve que apelar a mi disciplina interna. No dejé nada más que una única ralladura de parmesano y una manchita de aceite en el fondo del plato. Me hicieron bien comer y la charla con Carlitos. Después de lo cual, en casa, tras las compras de la semana, me acosté hasta las 5:20 y de la cama salté a Kate [=Kate Beckinsale, mi bicicleta estática], con la que he vuelto a reanudar relaciones el día 1, durante cinco minutos, ayer fueron seis, hoy siete; subiré hasta diez y ahí me quedaré una semana para luego subir a quince, y tratar de tener aquí también la disciplina necesaria y no bajarme ya de ella sino a causa de fuerza mayor. Ahora son las 6:47 y ni rastro todavía de Diny y Paul. Espero que estén usando únicamente la tarjeta de crédito de Diny.

 

Espléndido reportaje en el canal NDR, sobre las tierras ganadas al mar por los Países Bajos al cerrar el Zuiderzee (agua salada, abierto al Mar del Norte) y convertirlo en el Ijselmeer (agua dulce y miles de hectáreas de pólders ganadas a ella), una tierra que vive a seis metros bajo el nivel del mar. Retengo especialmente el caso del recolector de derelictos en la playa de Texel, la mayoría de los cuales –todo hay que decirlo– son objetos abandonados por las embarcaciones  que navegan en aquellos rumbos, pero también algunos son involuntarios, restos de naufragioslo que más me impresionó es que, a lo largo de su vida, lleva recogidas en esa playa 220 botellas conteniendo mensajes de todo tipo, y cómo –siempre que fue posible– contactó a los remitentes para anunciarles que su botella encontró una orilla. Y su mensaje, un lector.

 

Héctor me escribe unas palabras que dejan rescoldo en mi corazón: «No te deseo que seas feliz porque es un deseo un tanto retórico y, de fondo, incumplible. Te deseo que sigas este año tan concentrado en tus cosas (y en tus corresponsales) como hasta ahora. La concentración es lo que más se parece a la felicidad en esta tierra y tú eres un hombre de concentración y meticulosidad tan envidiables como la felicidad misma». Sí, Héctor querido, al menos es verdad que lo intento. Pero ¡qué bálsamo estas palabras después de los días de prueba que acabo de pasar!

 

Weiß/Colonia, 4.1.

Ayer y antier ni siquiera leí el periódico. Hoy me encuentro en primera página una tragedia acá en Colonia. Una bomba de las muchas que no explotaron durante los bombardeos alfombra con que la RAF castigó a la ciudad. La pala de una máquina excavadora chocó con ella de manera mortal para el conductor de la máquina y causando daños de consideración en los alrededores. Creo que fue Esteban Carlos quien se asombró hace tiempo cuando comenté en este diario que la operación de desmontaje de bombas no explotadas era rutina en Colonia. Rutina, sí, pero a veces una que te corta el aliento. Imaginar, por ejemplo, que ese terreno a excavar estuviese al lado de un Kindergarten. Me horroriza pensarlo, y más hoy, que Henri cumple cuatro años.

 

En casa de Montse, para el cumpleaños de Henri. Está súper excitado por los regalos que llegan uno detrás del otro, casi a ritmo de metrónomo. La conversación en torno a la mesa sucede al margen de su entusiasmo y se centra de modo casi exclusivo en el viaje de vacaciones que Paul piensa hacer este verano, en compañía de un amigo, a través de los Balcanes y Grecia, hasta Estambul. Inesperadamente, el anuncio de Chico de que él también viajará, en abril, también con un amigo, nada menos que a Hong Kong. «¡Están locos estos renanos!» diría Ásterix. Y volvemos pronto a casa, a tiempo para el concierto de año nuevo de la Sinfónica de Viena, pero es tan acarameladamente vienés que renuncio a seguir oyéndolo al cabo de cinco piezas, vengo a la compu, busco en Google el programa completo, compruebo que todo será tanto de lo mismo hasta el final y decido editar mi diario para subirlo a Fronterad. Y dentro de ½ hora,   El padrino. ¡Yuuuuupi!

 

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