De mi Diario / Semana 10 / 2015

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Qué bueno saber que Luis Fayad no cuenta con ningún premio en su currículo, otra razón para admirarlo más. 

 

Weiß/Colonia, 1.3.

Katya y Rich llegaron ayer tarde, alrededor de las 6:30 pm, con sus bicis, y se fueron ya pasada la medianoche. Fue una cena con largo preámbulo y aún más larga sobremesa. Se los ve pero que muy enamorados. Hasta se van a casar, el 3 de Octubre, y por supuesto estamos invitados a su boda, que tendrá lugar incluso antes de que esté terminado el apartamento que ya compraron, en un edificio en construcción. Ni que decir tiene que le hicieron los honores a la cena de Diny (sopa de calabaza con medallones de pan frito, trucha arcoiris al horno en su propia salsa, y de postre mascarpone). Y hablamos de miles de cosas comunes y de cosas no tan comunes, como si no existieran los más de treinta años que nos separan de ellos, como si fuéramos amigos de la misma edad. Ah, y nos regalaron una botella de vino noble de la Ribera del Duero, que habrá que reservar para una ocasión especial. Y Katya, además, sabiendo de mi pasión cinéfila, me trajo una peli que vio en España y le encantó, tanto que compró el DVD diciéndose que si yo no la conocía ella me la iba a dar a conocer: Blancanieves, de Pedro Berger, que en efecto aún no había visto. El razonamiento de Katya fue casi cartesiano: «Es muda, es en blanco y negro, hay flamenco, hay corridas de toros, ¡esto no tiene más remedio que gustarle a Ricardo!»

 

Weiß/Colonia, 2.3.

En una esquela, hoy, leyendo el diario, encuentro esto: «¡Hasta luego, Mamita!». Pero no hay en el texto de la esquela ni el más mínimo dato que arroje luz sobre la relación de esta mujer de 60 años con el idioma español. A lo mejor es una entrañable broma familiar. O no. Misterio.

 

También en el diario, una página completa dedicada a una zona sísmica inusual, nada menos que en el NO de los Países Bajos, en la provincia de Groninga. En su subsuelo se encuentra una de las mayores reservas de gas del mundo, y desde que se comenzó con su explotación, en 1959, ese subsuelo se ha ido convirtiendo en un inframundo de galerías y de pozos que ha dado lugar a una continua actividad quasi sismológica en el terreno. En lugares como Loppersum, la tierra tiembla casi cada tercer día. Pero… Pero poderoso caballero es Don Dinero. La explotación de esa riqueza le ha supuesto al Estado neerlandés un ingreso de 265.000 millones €, y tanto el Estado como su socio, la Shell, no le han hecho caso durante años y años a las reclamaciones de los 600.000 habitantes de la provincia que entretanto son víctimas de los daños causados por las perforaciones. Recién ahora han comenzado a tener que reconocer que los reclamos tienen su razón de ser, y recién ahora empiezan a hablar de indemnizaciones. Tengo la absoluta convicción de que cuando las ranas críen pelo, las víctimas empezarán a ser indemnizadas. Digo, ojalá.

 

Fui a la oficina postal en Rodenkirchen, para mandarle a Laure el dinero de la compra del teclado español, y regresé en un bus lleno de niños de secundaria, con sus mochilas y sus iPods o como se llamen, todos ellos sentados y absortos en el mundo virtual del que creo que no salen sino para cagar, y hasta eso lo dudo. Ni uno solo de ellos se levantó para cederle el asiento a uno de los ancianos, varios de ellos perceptiblemente cargados con bolsas de la compra. Menos mal que yo encontré un hueco al fondo, donde me apretujé entre dos adolescentes embebidos en sus respectivas pantallitas, el único horizonte de sus vidas. Y me puse a recordar el texto de Böll titulado ”Cortesía en el caso de inevitables violaciones de la Ley”, que traduje para la antología de su obra que publicó una Fundación ecologista en El Salvador. Recordé especialmente el introito: «Pareciera ocioso alabar las formas sobrentendidas de la cortesía: […] que a un escolar cansado, que viaja estresado de regreso a casa, hay que dejarle disfrutar su asiento en el tranvía, el autobús o el tren, sin molestarlo en su bien ganado descanso, ni verbalmente ni tan siquiera focalizándolo con una mirada pedagógico–moral». Chapeau, don Enrique! 

 

Weiß/Colonia, 3.3.

La sección del diario que más me gusta, los martes, es la entrevista bajo la rúbrica “¡Dos cafés, por favor!”. La reportera sale a la caza de un interlocutor para la sección y en verdad que hasta ahora siempre ha tenido muy buen ojo a la hora de dirigirse a un transeúnte e invitarlo a un café para hacerle una breve entrevista. Hoy le echó mano a una jovencita cuya mayor preocupación en la vida parece ser que los alemanes ya no usan bien ni el dativo, ni el genitivo, ni los términos comparativos… Una purista alemana, pues. Cuando llega Carlitos para ir juntos a almorzar le sugiero que lea la entrevista mientras termino de arreglarme. Luego, Carlitos me pide el recorte, se le ocurre escribirle a la reportera una Carta de Lector explicándole que no ponga a repicar las campanas por esa joven, que lo único que demuestra, con su purismo, es que no tiene ni la más remota idea de que el verdadero lenguaje es el hablado. Le dejo el recorte, pero al correr del día me escribe luego que le da demasiada pereza escribir esa Carta, que la gente no aprenderá jamás las verdades más elementales. Y si no se las explican, menos aún, diría yo.

 

Hoy en La Modicana repetí la sopa de pescado, y la signora se hizo presente ante nuestra mesa para preguntarme si iba a pedir el Libro de Reclamaciones, como la semana pasada. Que no, le dije, que esta vez no era sopa de marisco con tropezones de pescado, sino sopa de pescado de a deveras. Y que estaba súper sabrosa: 8+ en la escala Mancinone.

 

Me escribe Luis, desde Berlín, a propósito de los poemas de PAE, que le han gustado mucho, pero añade algo que quiero dejar registrado en este diario: «Me di cuenta de que en su biografía anota la lista de algunos de sus premios, con la anotación de «entre otros». Hace poco un amigo me dijo que en la actualidad la biografía de los escritores es la lista de sus premios. Yo me acuerdo de que la última vez que me pidieron mis datos biográficos les envié lo que siempre envío, lugar y fecha de nacimiento y lista de mis libros. Me respondieron pidiéndome la lista de los premios que había ganado. Les contesté diciéndoles que nunca me he postulado a un premio literario ni nadie lo hizo por mí, y por lo tanto nunca gané un premio. Volvieron a escribirme diciéndome que eso no era posible, que por favor les diera el nombre de uno de los premios, que no fuera modesto. Me quedé con ganas de contestarles que yo no era modesto sino pendejo». Luis es un alma de Dios, y de pendejo tiene lo que yo de Archimpámpano de las Indias. Y qué bueno saber que no cuenta con ningún premio en su currículo, otra razón para admirarlo más. 

 

Weiß/Colonia, 4.3.

0:30 am : Masters of Sex, reponen la primera temporada, Yupiiiiiiiiiiiiiiiiiiii… Un grito de júbilo que una vez soltado me resulta extemporáneo ya que tengo los cinco DVDs de la serie, fue un regalo que me hice meses atrás. Pero es un fenómeno curioso y que tengo comprobado, que si uno posee la peli no la ve hasta que no la vuelven a pasar por TV, ¡y entonces la ve en la tele! Si los designios de Dios son inextricables, las conductas del homo dizque sapiens mucho más.

 

Diny en lo de Chico por segundo día consecutivo, porque Vincent sigue enfermo, con fiebre. Este año la influenza se ha cebado en la familia Bada, especialmente con los tres más débiles, esto es, Henri, Vincent y el abuelo Ricardo. La recontrarremilputa que la recontrarremilparió.

 

La pedicura me certifica que el dolor en el empeine del pie derecho no se debe a una rotura de un hueso (imposible, no podría caminar desde hace un mes, si así lo fuera) sino a una contusión, tal vez una fisura, y me dice que eso sólo se cura con paciencia y con saliva, como el elefante que se cogió a una hormiga. Esto no me lo dijo ella, claro está, fui yo quien lo pensó al oírla.

 

Weiß/Colonia, 5.3.

Con Esther en Madrid al teléfono, me cuenta el encuentro ayer en la Plaza Mayor con Manu y otra amiga, y que fueron a almorzar a La Daniela y Yina las abrazó como a familiares cuando le dijeron que son amigas de Diny y mías. Y luego por la tarde, en la Casa de América, se presentó su libro en una sala atestada de público, hasta con gente de pie, y que allí se encontró con más amigos míos. No cabe duda, la ONG Ricardistas Sin Fronteras es de las pocas que funcionan.

 

Jueves, cambio de cartelera en los cines y veo anunciada la peli sobre José Mujica, de la suiza Heidi (¡claro!) Specogna. La crítica le da ****, una puntuación muy alta. Veremos, como dijo Homero. A mí toda esta hagiografía en torno a José Mujica me resulta un poco extraña, casi me provoca vergüenza ajena. Hay algo que no se dice nunca cuando se trata de este presidente tan humilde y tan sencillo. Que se lo podía permitir porque lo era del Uruguay. Él mismo lo sabía y esa es la verdadera esencia de lo que le explicó al Borbón. Un presidente como Mujica, en un país como México, Brasil, Argentina, es impensable. Sencillamente no funcionaría, no tendría más remedio que dimitir un par de meses después de posesionarse.

 

Vamos al Banco a hacer algo que yo creía que habíamos hecho in illo tempore, y es formalizar un poder a nombre de Rebeca, para que caso de que Diny y yo desapareciésemos juntos de la faz del planeta, haya alguien que pueda hacerse cargo de nuestros haberes y proceder así a la ejecución de nuestra herencia. Llevamos una fotocopia del pasaporte de Rebeca, fidedigna en el sentido de que firmó al pie, pero cuando nuestro asesor de inversiones nos pregunta dónde vive  nuestra hija (debe constar su domicilio en el poder) resulta que sólo recordamos el nombre de la calle pero no el #, así como tampoco el código postal. Pero no importa, el asesor nos entrega el documento para que lo terminemos de rellenar en casa, y que lo firme Rebeca, una vez hecho lo cual podemos enviarlo incluso por correo quelonio. Salimos al vestíbulo del Banco, y el asesor nos quiere acompañar hasta la puerta, pero ¿a quién vemos en la cola de la caja? A Rebeca en persona, que ha venido a depositar la recaudación del día anterior en su boutique. Con lo que matamos dos pájaros de un tiro. Colonia es una de las sólo cuatro ciudades millonarias de este paìs, pero a veces se diría que es un pueblo grande. Invitamos a Rebeca a almorzar con nosotros ahora, pero no puede, así es que nos vamos solos al Nordsee, yo a mi sopa de pescado con un pincho de gambas a la plancha, Diny su solla del Báltico empanada y con papas doradas, todo regado con un blanco Entre-deux-mers, frío y entrador como él solo.

 

Leo en el diario que el presidente del Parlamento iraní ha reaccionado con sorna al discurso de Netanyahu en el Congreso de los USA. Es Israel quien tiene bombas atómicas, no el Irán, dijo, y añadió que las palabras del primer ministro israelí le recuerdan la anécdota de la prostituta que llegó a una ciudad nueva donde, para demostrar lo piadoso de su carácter, se echó la falda por encima de la cabeza a fin de que los extraños no pudieran verle los cabellos. Lo leo y pienso en “Antje”, la foto de Uwe Klos, genial en su bendita sencillez, de la que cuelga a mi derecha un ejemplar de una edición limitada, numerada y firmada por el autor; foto a la que me prometí (y le prometí a él) que le dedicaría un miniensayo acerca de la transgresión. Pienso que va siendo hora de que les cumpla mi promesa a los dos. Y a ella, a la protagonista de la transgresión*. 

 

Weiß/Colonia, 6.3.

Subo al autobús camino de Rodenkirchen. Una mirada me basta para saber que no hay ningún inspector a bordo. Me siento junto al automático donde se sellan los billetes por si acaso aparece uno y tengo que hacer la comedia del sabio distraído: la tengo muy ensayada. En la 1ª parada no sube ni baja nadie. En la 2ª suben un anciano de pelo cano oculto por un gorro rojo, y unasí, vietnamita. En la 3ª una turca, una señora con la bolsa de la compra y una pareja con carteras de esas que usan los ejecutivos de medio pelo. En la 4ª una gorda con auriculares y otra señora con la bolsa de la compra.  Exactamente igual a la que sube en la 5ª. Y en la 6ª, seis escolares. A la 7ª me bajo, feliz y contento de haber vuelto a viajar gratis en los transportes públicos de Colonia.

 

Cuando muere uno de los empleados de la Deutsche Welle, la emisora publica una esquela en el diario de Colonia, firmada por el director general de la DW y por el presidente del consejo de personal. Hoy apareció la de Manfred. Todo lo que se dice en ella, acerca de él, de su trabajo, de su relación con los compañeros, es cierto. Pero uno lee esas frases estereotipadas, olorosas a burocracia, faltas de todo calor humano, y uno no reconoce a Manfred en ellas. Alguna vez oí que uno podía renunciar a ese homenaje póstumo y pedir que el importe de la esquela se aplique mejor a una finalidad benéfica, creo que me decidiré por esa solución.

 

Le mandé a Cinna, como anticipo de este diario, la entrada sobre la actividad sísmica en el NO de los Países Bajos, en la provincia de Groninga, y él –no es por casualidad una de las mayores autoridades mundiales en la materia– me contesta lo siguiente: «No conocía el caso pero no es único. Desde que se explotan los recursos de hidrocarburos en el norte de Estados Unidos se ha observado un aumento de frecuencia en los sismos locales. La causa es el llamado fracking, que es un método de explotación consistente en causar pequeñas explosiones de aire comprimido en las perforaciones. Los sismos son molestos pero hasta ahora los dueños de los terrenos prefieren ignorarlos y embolsarse el dinero. […] Me precio de haber estado metido en esta problemática desde los días lejanos de 1980 cuando las Naciones Unidas me mandaron a la India a checar los sismos producidos por la represa de Koyna, en el Estado de Maharashtra. El peso del agua almacenada producía sismos de magnitud hasta 4.2, hubo heridos. Y estuve en Berkeley como jefe de los servicios sismológicos cuando las pruebas nucleares en Nevada y sí, producían pequeños temblores.  Nunca tan fuertes como en Maharashtra. No importa, Maharashtra está bajo la protección de Ganesh, el dios de la cabeza de elefante». Leo el email de Cinna, y al llegar acá me pregunto si los temblores de esa región india no serían más bien a consecuencia de las pataletas de Ganesh, protestando en contra de la represa.

 

Weiß/Colonia, 7.3.

Me fui a dormir anoche antes de las 2:00 am y me despertó a las 4:45 una tormenta de toses. Era yo quien tosía. Me tuve que ir al sofá del salón, para que Diny pudiera seguir durmiendo, y he pasado luego del sofá del salón a la mecedora del cuarto de los invitados, y de allí otra vez a la cama, sin dejar de toser, expectorar y estornudar casi ni un solo momento. Todas las veces que el puro cansancio estaba a punto de vencerme para poder descabezar un sueño, de repente la hijueputa recaída de la bronquitis me rasca la garganta, tengo que toser, y adiós al sueñito que me prometía. Desde las 2:00 am que me fui a dormir, hasta la 1:15 pm, que me levanté haciendo un esfuerzo de voluntad, he pasado 11 horas y ¼ en la cama, durmiendo dos horas y ¾ y, ay, el resto tosiendo, sobre todo tosiendo, a más y mejor. La viejez (Diny dixit!), si uno no está preparado ni mental ni físicamente para ello, como es mi caso, y los achaques y las enfermedades se ensañan con uno, es una tortura que muy bien podría competir con las de la Inquisición.

 

Hubo que llamar a Urgencias. Por dicha hay un teléfono de Urgencias para pacientes con seguro privado, como es nuestro caso, y no hay que eternizarse en la audición de la cinta sinfín que nos ruega que tengamos paciencia, que la primera línea libre será para nosotros. No, acá te atienden altiro, te toman los datos y a la ½ hora llega el médico. Es un médico que se  ve que sabe lo que se trae entre manos. Me diagnostica las amígdalas inflamadas y una manchita en el pulmón izquierdo, abajo;  me exhorta a que el lunes acuda a mi neumóloga y me receta cuatro medicinas que lo primero que hay que chequear es si las tienen en la farmacia de guardia más cercana, la de Bayenthal. Y no, habrá que ir a la siguiente más cercana, ya en el centro, nada menos que en la Apostelnstrasse, frente por frente adonde estuvo nuestra redacción hasta 1975. Vienen Frank y Oskar a recoger a Diny, y menos de una hora más tarde estoy metido hasta el cuello en una orgía  de aerosoles, antibióticos y elixires balsámicos. Todo sea por la industria farmacéutica. Amen.

 

***********FIN***********  


*  A continuación la foto de Uwe Klos a que se alude en el texto :



2 COMENTARIOS

  1. Mira tú por donde vas a tener

    Mira tú por donde vas a tener dos Blancanieves… A ver si la «orgia» te cura de una vez la bronquitis.

    • Ah, yo creiba que lo que me

      Ah, yo creiba que lo que me mandabas con mi deuda estherna era «Princesas». Pero en tal caso no te preocupes, Katya tan sólo me prestó su DVD. Vale, y gracias, gracias por todo.

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