De mi Diario / Semana 11 / 2015

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Mi orina de estos días ha creado un nuevo color en el espectro; espontáneamente yo lo llamaría el naranjorín, ¡a Van Gogh le hubiera entusiasmado!

 

Weiß/Colonia, 8.3.

Caí en la cama, agotado, recién pasada la medianoche, tras haber subido mi diario a la página de Fronterad, y a las 3 am ya estaba despierto, y hasta ahora, tosiendo, aunque bastante menos y bastante menos seguido que hasta ayer. Sea como fuere le tengo un terror casi sagrado, casi pánico, a cada tos, porque mi tórax, luego de ± dos semanas de toser sin pausa, repercute cada una de ellas como si me tamborilease en el pecho el redoblante de una procesión de Semana Santa en Andalucía. Tentado está uno de cantar una saeta después de cada tos.

 

Me tiendo en el sofá después de haber intentado en vano comer la milanesa que sobró el viernes y Diny me tenía guardada. Como no quiero dormir, para ver si por fin, ¡por fin! consigo hacerlo esta noche, prefiero tenderme en el sofá aunque Diny esté viendo un programa en TV. Yo no, puesto que estoy acostado dándole la espalda al televisor. Se trata de un reportaje acerca del Algarve y a lo largo de sus 90’ logra el increíble y doble milagro de que la música de fondo sea brasileña y de no nombrar una sola vez Faro, la capital de la región. Es de mear y no echar gota.

 

“El equipo” es una nueva serie policial, ahora multinacional, en la que intervienen las policías de Copenhague, Berlín y Amberes, coordinando el trabajo del equipo Lars Mikkelsen, el danés. No me hace mucho tilín, creo que los guionistas se han embarcado en una tarea que les cae grande, dificultada amén de ello por la obligación inevitable de que cada parte del equipo protagonice la ⅓ parte de cada episodio  Y además está el hecho de que la versión que pasan fue sincronizada completa al alemán, con lo que se pierde toda la riqueza de una cinta original en danés, alemán, ruso, belga [sic, la reseñista parece ignorar la existencia del flamenco, o bien algo todavía mucho peor: creer que existe un idioma llamado belga]. En fin, ya veremos cómo son los tres episodios que faltan de la 1.ª temporada. Pero no me hago muchas ilusiones.

 

Weiß/Colonia, 9.3.

Todo el día cambiando de lugar donde acostarme y tratar de dormir. Ayer me fui a la cama muy poco después de la medianoche, y a las 3 am estaba despierto y desde entonces no he dormido ni un solo segundo. Menos mal que la tos me está molestando un poco menos.

 

No me podía perder La llave de cristal, que hace literalmente décadas que no había vuelto a ver. Era mi favorita entre las cinco novelas de Dashiell Hammett, hasta que relecturas y relecturas a lo largo de los años la fueron relegando al tercer puesto, detrás de El halcón maltés y Cosecha roja, que para mí es ya, desde hace largo tiempo, la mejor de todas. Creo que la peli quiso ser la respuesta de la Paramount a la Warner por El halcón maltés, pero, aunque no está nada mal, ni un Alan Ladd era un Humphrey Bogart ni un Stuart Heisler era un John Huston, y aunque Mary Astor y Veronica Lake son valores equiparables, ¿dónde hay en La llave de cristal una pareja que pueda compararse con el invencible dúo de Sydney Greenstreet y Peter Lorre? ¿O un tipo tan bien perfilado como el que interpreta Elisha Cook?  Elisha Cook es la palpable demostración de la idea de Stanislawski, de que no hay papeles secundarios, sino actores secundarios.

 

No quiero irme  a dormir, si es que duerma, sin registrar que mis evacuaciones son imperiosas en su presión a las paredes del intestino, aunque una vez sentado en el inodoro se reducen a breves explosiones de sólo aire o breves estampidas de diarrea, y más nada. Pero el hecho de haberme precipitado al cuarto de baño antes de que fuese demasiado tarde, es suficiente para quedarme allá sentado un par de minutos, con la cabeza agachada, los ojos cerrados, sin dedicarle ni una sola mirada a la rimera de libros en el alféizar de la ventana, directamente al alcance de la mano. Hoy, en uno de esos momentos, pensé en el protagonista de The Eye of the Tempest, de Patrick White, quien en la novela (no sé en la peli, una de las que no he visto) es un actor ya maduro, australiano, especializado en papeles sespirianos, que regresa a su país al olor de la muerte de su madre, y cuyo terror consiste en morir sentado en un inodoro. Paradójico, pensé, porque no se podría tener una muerte más teatral. Y ello me hizo recordar una situación pareja protagonizada por mí en mayo del 2008 en Madrid, cuando de madrugada, sentado en el inodoro, tuve aquella tremenda hemorragia estomacal  y me vacié por delante y por detrás convirtiendo el cuarto de baño en un escenario digno de Quentin Tarantino. Y la frase final de Don Segundo Sombra, que me vino entonces a las mientes: «Me fui como quien se desangra». Y la de mi cuento “Macho dulce”, de fines de los 50: «La verdad es que estamos podridos de literatura». Ecco!

 

Weiß/Colonia, 10.3.

No he pegado un ojo en toda la noche, así es que decido no ir a la consulta de la neumóloga hasta no haber dormido al menos seis horas. Así se lo digo a Diny cuando se levanta a las 6:30 am y un ¼ de hora más tarde acude a quererme despertar, ¡ojalá hubiese estado dormido!

 

Telefonea Carlitos para saber si me encuentro al menos pasablemente bien como para ir a La Modicana. Ni caso, le respondo, a lo mejor el jueves o el viernes. Además, y aunque pudiera ir, ¿para qué?, las ganas de comer son puramente inexistentes, es más, el mero hecho de pensar que tengo que comer, ese “tengo que” como una espada de Damocles, casi me produce náuseas. Y no, La Modicana no se merecería eso. Espero que lo entienda la signora.

 

Le pido a Diny que busque en la farmacia un buen preparado de valeriana, pero de los que sean realmente efectivos, Frau Hasselt sabrá cuál. Siguiendo sus instrucciones, deberé tomar dos pastillas del mismo ½ hora antes de irme a dormir y, para garantizar el efecto, tomar otras dos antes, con la última ingesta medicinal del día. Veremos, como dijo Homero. Porque hasta ahora lo único positivo del día es que me llegó la última entrega de la saga de Montalbano. Apenas recupere las ganas de leer, que también se las llevó la chingada, le hinco el diente ipso fuckto.

 

Weiß/Colonia, 11.3.

Me fui a dormir a la medianoche casi en punto, atiborrado de valeriana, y a la 1:30 am estaba más despierto que la lechuza de Minerva. Y a las 7:40 llegó puntual el taxi para llevarnos a lo de la neumóloga.

 

Tenemos suerte en lo de la neumóloga, soy el tercer paciente en régimen de Urgencias. Lo que me jode soberanamente es darme cuenta, en la prueba de capacidad pulmonar, que los valores deben de andar en el subsótano. Un ¼ de hora más tarde la Dra. Dornaika me lo confirma, de un 85% en enero 2014 ha bajado a un 56% hoy. Así es que me da un pase para la consulta de rayos X en el piso inferior al suyo y que regrese al rato con las radiografías. Así lo hago, y otro ¼ de hora después llega la sentencia: «Pulmonía doble». Me receta un tratamiento de choque, con una semana más de antibióticos y el aerosol pulmonar que me prescribió el médico del servicio de urgencias el sábado, a lo que añade otro aerosol para casos de emergencia y, sobre todo, ay, un tratamiento escalonado de cortisona durante diez días. El martes próximo debo acudir de nuevo et on verra! Cuando salimos de la consulta, Diny me dice que la Dra. le ha caído muy bien y le parece una persona muy fina. Recién me doy cuenta de que es la primera vez que me acompaña a una consulta con ella, creo que es el único médico mío que no conocía. Me alegro de que sepa que estoy en tan buenas manos.

 

A mediatarde : Vuelvo a abrir este diario para hacer una anotación acerca de mi orina a la hora presente. Debe ser cosa del cóctel de aerosoles, antibióticos, elixires y demás menjunjes, pero lo cierto es que en mi orina de estos días crearon un nuevo color en el espectro; espontáneamente yo lo llamaría el naranjorín, ¡a Van Gogh le hubiera entusiasmado!

 

[Apenas termino de escribir estas líneas me asalta una duda sobre la palabra “menjunje”, que es como siempre se la oí decir a mi sabia abuela Remedios, y acudo a la página del Diccionario de la RALE, permanentemente abierta en esta compu. Y la Docta Casa, aunque la admite, lo hace remitiéndonos a la voz correcta según ella: “mejunje”. Busco “mejunje” y la Docta Casa me ilustra de entrada con la etimología: «Del ár. hisp. mamzúǧ, y este del ár. clás. mamzūǧ». Así pues, gran corte de mangas para la Docta Casa y punto para “menjunje”, para el Diccionario de Autoridades –que lo llama “menjurge”– y para mi abuela Remedios, qué carajo].

 

Marianela me escribe: «Eres un hombre con una salud de las que dan envidia. Sin antibióticos y haber salido de una pulmonía doble, no es cosa que ocurra todos los días».

 

Hoy, por fin, le he podido dar una alegría a Diny. Alrededor de las cinco de la tarde me puse a ordenar los papeles del día y no encuentro en parte alguna las recetas de la farmacia donde esta mañana compramos los nuevos remedios. Se lo digo a Diny por si acaso las guardó en su cartera, y ella sonriendo me muestra dónde están. Encima de todas en el cartón donde voy acumulando las facturas “médicas”, para enviárselas al seguro y a la subvención estatal cuando se junta una buena cantidad. «¿Tú también?», se ríe Diny, y de todo corazón le hago la merced de esa risa.

 

Weiß/Colonia, 12.3.

El cansancio ganó la batalla, esta ha sido la primera noche al cabo de muchas que he dormido casi siete horas seguidas, es una impresión muy extraña, la de despertarme y sentirme bien, es decir, bien dentro de lo que cabe, y hasta de lo que sobra.

 

Por el madrugón y el cansancio no vi el diario ayer, lo leo esta mañana, después del de hoy, una curiosa bofetada sin mano a la compulsión de la actualidad. Y encuentro la noticia de que un grupo de congresistas republicanos de los EE.UU. le han escrito a los responsables iraníes para decirles que lo que acuerden con Obama es papel mojado, apenas desaloje la Casa Blanca. El comentarista recuerda las palabras de Thomas Jefferson, en 1800, cuando se enfrentó a John Adams, que se presentaba a la reelección: «Es un ser abominable dotado de órganos genitales masculinos y femeninos mas no posee ni la fortaleza del hombre ni la sensibilidad de la mujer». Hasta comparado con eso, a uno le parece que los republicanos de ahora lograron colocarse por debajo del nivel de aquél Jefferson. Hay otro. El que tenía una esclava negra amante en casa.

 

Desde Alcalá de Bañares, como yo llamo al lugar donde vive, Javier me convierte en noticia:

 

Me levanté sobre las 9 am, aseo, desayuno con lectura del diario, trabajo en la compu, almuerzo, siesta, le hinco el diente al décimocuarto caso de Montalbano por Camilleri, cena con Diny (es la primera al cabo de casi dos semanas), repaso el día antes de seguir con mi Camilleri y uno de los mejores episodios de Lynley/Havers en la tele, y excepto por las lógicas secuelas expectorales e intestinales que siguen y no se disiparán de la noche a la mañana, estoy haciendo de nuevo una vida casi normal, es decir al ritmo de la que vivía previamente a la pesadilla que se inició antes del Día Internacional del Regalo y que ha abarcado casi todo el espectro patológico: depresión, virus, presunta bronquitis y la nada presunta doble pulmonía. Voy saliendo del pozo.

 

[Al margen : Escribí “décimocuarto” porque me molesta sobremanera el punto entre el guarismo y el signo de ordinal, o sea “14.º”, pero desde hace años vengo observando que tanto periodistas anónimos o sin renombre –en quienes no me extraña– como entre autores de renombre –entre quienes sí me extraña, y mucho– se ha extendido la aberración de escribir, en este caso concreto, un disparate del tamaño de “catorceavo”. Tan sólo se me ocurre pensar si escribirían, dado el caso, «Soy el catorceavo nieto de mis abuelos». Uggggggggggggg…]

 

 

Weiß/Colonia, 13.3.

0:15 am : Embebido en la lectura del útimo Camilleri se me pasó ver de nuevo la inolvidable La escafandra y la mariposa, alcancé solamente el último ¼ de hora. Pero lo gocé a tope.

 

Insuperablemente delicados y sabrosos los espaguetis con pulpo y almejas, hoy en La Modicana. Puntaje 9 en la escala Mancinone. Y pensar que iba con la idea de tan sólo ver comer a Diny y a Carlitos… Pero parece que el cuerpo reclama sus derechos después de tanto ayuno.

 

Resulta que muchos de los emails que recibo, a cuenta de mi males, son para consolarme con una experiencia similar ya padecida por mis amigos. La que más se acerca a lo que padecí en los últimos días me llega desde Hamburgo, me la refiere mi querida Isabel, y dice así: «¡Cuánto siento lo de la pulmonía! Y doble… Ricardo, querido, ¡vaya mala suerte! Por experiencia en carne propia sé que es agotadora, efectivamente no se duerme y uno acaba como alma en pena, arrastrando el cuerpo». Sí, Isabel, arrastrando el cuerpo pero, más que nada, el alma en pena.

 

Por fin llegó el tercer tomo de la Trilogía del Baztán, el que faltaba, el segundo. Pero me voy a dar el gusto de dejar su lectura para la semana próxima, quiero hincarle el diente a una policial alemana recién aparecida, que inaugura una serie, y además transcure en una de las islas frisias, santas de mi devoción. Aparte de eso debo de ir pensando en todo el tiempo perdido por culpa de tanto percance de salud y que aún me resta la relectura de Lolita antes de escribir el texto de mi conferencia sobre Altisidora, en mayo, en el Cervantes de Hamburgo. Hasta finales de marzo debo concluir, pues, la policial alemana, la Trilogía del Baztán y Lolita, amén de seguir con mis lecturas paralelas de las memorias de Grisélidis Réal y Sybille Bedford + la epopéyica biografía de B. Traven. Y el mes de abril dedicárselo integro a defender mi idea del amor verdadero de Altisidora por don Quijote. Lo que es por falta de trabajo, la verdad, no me puedo quejar.

 

Weiß/Colonia, 14.3.

1:00 am : Larga noche de policiales escandinavas, que acaba de concluir. Alegría grande sobre todo al volver a ver los episodios 1 y 2 de la 2.ª temporada de El puente, la coproducción sueco–danesa, mejor serie policial que Millenium, que no es nada mala. Pero siempre es así, que unos se llevan la fama y otros escardan la lana. Y algo en común tienen ambas series, y es que viven y respiran a través de sus protagonistas femeninas, respectivamente Saga Norén y Lisbeth Salander; sin su presencia (la de las actrices que las incorporan) ambas series valdrían menos. Es como con la inalcanzable 1.ª temporada de Wallander, con Johanna Sällström.

 

Todo el día descansando, leyendo, oyendo música, despachando alguna correspondencia. En realidad yo quería ir a Saturn con Diny, para comprarme un par de auriculares nuevos para la compu, que carece de altoparlantes incorporados; y después podríamos haber almorzado en el centro, en alguna churrasquería o uno de los italianos finos del centro, pero Diny decretó para mí el estado de sitio y no me moveré de esta casa hasta el martes cuando vuelva a la consulta de la Dra. Dornaika. Agacho la cabeza y obedezco, otra no me queda. Y como además la policial de las islas frisias me tiene atrapado, pues subproducto de la libación de las abejas encima del tierno despectivo femenino plural de una parte del árbol, u séase, miel sobre hojuelas.

 

Llamó Montse para interesarse por mi estado de salú y para contarnos que Paul tuvo con su bici un accidente de resultas del cual quedó lesionado del hombro derecho. Nada grave, pero es algo que le impedirá realizar los exámenes escritos de Español y Matemáticas, la semana próxima. Aunque pueda recuperarlos después. Durante la cena, Diny anuncia que irá mañana un rato, a hacerle compañía, y me añade sin ambages: «Él es el primero y es el mío preferido, el tuyo es Oskar, ya lo sé, pero el mío es Paul, y él lo sabe y se va a alegrar de que lo visite». Con ninguna esperanza pregunto: «¿Puedo acompañarte?» «¡Tú no sales de esta casa hasta el martes, y para ir al médico, no se vuelva a hablar del asunto!» ¡Ah, la justamente célebre tolerancia neerlandesa!

 

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2 COMENTARIOS

  1. Mi abuela Josefa que también

    Mi abuela Josefa que también era bella y sabia, decía que en cuanto vuelve el apetito la ruina se ha echado fuera. Pues eso. Me alegro por ti y por La Modicana.

  2. Apenas vengo a llegar a tu
    Apenas vengo a llegar a tu diario y lamento mucho tu peste cíclica; menos mal, vas saliendo y por lo que se ve, bien librado.
    Por cierto; no le paraste bolas al menjurje que te recomendé con Ajo, Cebolla cabezona» roja y mucho limón, que de seguro conocía tu abuela, la sabia Remedios.
    Hasta pronto, ya hoy desde Sabaneta.

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