De mi Diario : Semana 12 / 2021

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Weiß/Colonia, 14.3.

2:00 am : Pasaban El asesino infeliz, basada en la novela de Håkan Nesser titulada en sueco Carambole, que según parece significa “carambolas” en español, aunque ya no me fío de esos que los trujamanes llaman “falsos amigos”. Como fuere, este séptimo episodio de la saga del comisario Van Veeteren es una joya, de lo mejor que han producido las series escandinavas. Vale (valió) la pena volverlo a ver. Y a continuación pude disfrutar más de la mitad de la peli francesa con un título alemán imposible: Pastel de pera con lavanda, copiado servilmente en castellano, siendo así que el original francés, Le goût des merveilles [El sabor de las maravillas] sí le hace honor a la peli, no el otro, que parece rótulo de receta de confitería. ¡Puah!

Al levantarme abro el ventanal del dormitorio para que se oree el cuarto y vuelto a constatar que pocas cosas hay tan tediosas como oír el canto de los pájaros contrapuntejodido por el zureo de las palomas, esas ratas con alas. Las odio. Literalmente. Y después de escribrirlo miro la tarjeta postal en la pared, vis–a–vis con una servidora, donde campea una reproducción de la paloma de la paz, de Picasso, y sonrío mirando la fecha manuscrita debajo de la paloma: 28.12. Tengo para mí que se trata de la inocentada más genial que se le pudo haber ocurrido al malagueño.

Durante la siesta me he dedicado de nuevo a un ejercicio mnemotécnico, los lugares donde he dormido en París, y lo dejé cuando iba por el 27.º porque caí en la cuenta de que jamás en la puta vida podré recordar las tantísimas veces que he dormido en el Esmeralda, y de las que tan sólo he registrado las cinco que lo hice en el anexo, de apartamentos, no habitaciones. El trayecto desde la estación de Métro St. Michel hasta su puerta lo podría hacer a ciegas.

Después de leer mi diario y mis notas sobre las direcciones postales centroamericanas, es Luis Moreno quien me manda decir desde Karakogrado, capital del Venezuelistán, esto que copio ad pedem litterae: Si alguna vez vienes a casa, subes por la Prados del Este, cruzas a la derecha en el aviso “Cumbres de Curumo” (quiere decir cerro de zamuros), continúas hasta donde está un quiosco de periódicos, luego un semáforo, ahí cruzas a la izquierda, te encuentras con un arbolito “siempre verde” y sigues hasta tropezar con un edificio de luminarias blancas, es el siguiente edificio, se llama La Parroquia, aunque el único cura que hay soy yo, quinto piso 5B, el timbre no funciona y el intercomunicador tampoco, pero le preguntas a Wilmer, el que limpia». Me parece que, llegado el caso, lo mejor sería tomar un taxi. O un helicóptero, chi lo sa!

Weiß/Colonia, 15.3.

2:30 am : Pasaron un nuevo episodio de la saga policial sueca acerca de la cual me pregunta mi buen Marcos también desde Karakogrado: «¿Me podrías indicar el nombre por el que buscar en imdb la serie Muerte en Mittsommer? Por su título en español o su traducción directa al inglés (Death in Mittsommer), no la consigo». Le pregunto a Miss Hortensia Google y en efecto, la serie original se titula Morden i Sandhamm [Crímenes en Sandhamm], de manera que le escribo a Marcos: «Muerte en Mittsommer es mi traducción del título alemán de la serie. Debería haber mirado la ficha original, pero di por sentado que la traducción alemana era literal. Moraleja: Nunca des nada por sentado». Y a continuación del episodio sueco uno de la saga protagonizada por el joven Morse, bueno como siempre, y además me sugiere hacer esta observación: A partir de cierta casta social, todo hombre inglés dispone de al menos un smoking, casi siempre dos: uno negro y otro blanco. Hasta el joven Morse tiene uno sin ser siquiera sargento de la Police.

Termino la lectura diagonal del Diccionario de anglicismos del deporte que me mandó Jesús hace unos días y que me ha deparado no pocas sorpresas. Entre ellas la mayor es que no se registre la existencia del beach football, del fútbol playa, en el que España ha sido cinco veces campeona de Europa y subcampeona mundial tres veces, dos de ellas (2003, 2004) gracias a los goles de David, el marido de mi sobrina Elena, a quien llamaban “el Ronaldo del fútbol playa” y en el 2004 lo nombraron “mejor jugador” de la Eurocopa. Otra sorpresa es encontrarme con los términos “putteador” y “puttear” en el lenguaje del golf y no el de las mancebías, lupanares, prostíbulos o casas de putas, hablando mal y pronto. Voy a dedicarle un post al libro, que por otra parte la saca del estadio, en mi blog de El Espectador.

Problemas con Twitter, que de repente desaparece y luego reaparece cuando le viene en gana, lo que dificulta y jode soberanamente cuando salgo de safari para cazar los 45 tuits en español para las tres ediciones semanales de mi The Twitter’s Digest y los 15 en alemán para mis amigos de esa tribu. Y eso todas y cada una de las semanas, de manera que tener que lidiar con un Twitter en modo Guadiana es una tabarra, palabra que tanto le gustaba decir a mi padre.

Weiß/Colonia, 16.3.

1:25 am : Volví a ver uno de los mejores episodios de la saga inglesa del Inspector Banks, luego de haber saboreado la secuencia del robo en Rififi, porque debo confesar que el resto de la peli no me interesa mucho, es tan convencional como todas las que transcurren en ese ambiente. Pero la secuencia del robo es antológica, para no perdérsela nunca cuando pasan la peli.

Puntual llegada de la comida del Bistro Verde, en la que hoy Ulli se decantó por unos espárragos con arroz y hierbas primaverales; Diny por un fricasé de pollo con arroz y guisantes: Carlitos por una lasaña de legumbres y albahaca, y yo por mis espárragos con papas emperijiladas. Y a todo esto no sabemos si el martes próximo podremos repetir el encuentro porque las incidencias suben como si fueran en ascensor y el resto de los valores por la escalera. Y a los políticos se les nota a la legua que están desbordados. Alemania=Tercer Mundo, con perdón del susadicho.

Ningún problema con la certificación de mi pasaporte en el Banco, requisito indispensable para que me consignen en la c/c. el monto del seguro de vida de Oskar, es una medida implantada en la Unión Europea para evitar el blanqueo de dinero. Pero luego resulta que no puedo hacer las fotocopias que necesito de los demás documentos porque la papelería de Rodenkirchen quitó las fotocopiadoras en una aplicación súper estricta de las medidas de higiene. Merde! Tendré que ir a Sürth, a la papelería de allá, con la esperanza de que sean menos gilipollas que en R’kirchen.

La semana pasada mucha correspondencia acerca de las direcciones postales en Nicaragua y en Costa Rica, y hoy vengo a caer en la cuenta de que en Huelva teníamos una dirección parecida, y que ni siquiera figuraba en el nomenclator, el callejero de la ciudad. Era además, con seguridad, la dirección más popular de Huelva: En la esquinita te espero, como se llamaba la de lejos mejor freiduría de choco en cientos de km a la redonda.

Weiß/Colonia, 17.3.

2:00 am : Veo por segunda vez el DVD de Manolete, una peli cuyo título inglés, A Matador’s Mistress [La amante de un torero], le concede el protagonismo a Lupe Sino, la mujer a quien amaba Manolete, y a decir verdad la peli no ha mejorado desde la primera vez que la vi: el pobre Manolete no se merecía esta faena de castigo, como dicen los críticos taurinos. Por lo demás siempre la esperanza de que alguna vez saquen en DVD la mejor peli sobre toros y toreros que se haya filmado desde los lejanos tiempos del Minotauro de Creta: Torero, de Carlos Velo, donde Luis Procuna se luce como torero y como actor y hay unos cameos documentales inolvidables con Manolete y Carlos Arruza, rivales en la arena y amigos fraternales fuera de ella.

En la matinal del canal Arte pasaron La edad de la inocencia, la veo una vez más y otra vez no sé qué admirar más, o sí, sí lo sé, es la cámara de Michael Ballhaus, pero el resto le pisa los talones, desde la adaptación de la novela de Edith Wharton hasta la dirección de Scorsese pasando por las actuaciones de todos los actores, grandes, pèqueños y medianos. Es es una de las raras ocasiones en que se pone la novela en un platillo y la peli en el otro, y la balanza se queda en el fiel. Pienso en Muerte en Venecia, El gatopardo, El honor perdido de Katharina Blum, Doctor Zivago, El amante de Lady Chatterley –la de Pascale Ferran–, o Max Havelaar, pese al gazapo de comenzar con el himno nacional neerlandés, el “Wilhelmus”, bajo los títulos de crédito, siendo así que en 1850 el “Wilhelmus” todavía no era el himno del paísPor cierto, pienso que Nelson Pereira dos Santos tal vez haya visto Max Havelaar y eso le inspirase comenzar Memórias do cárcere con el himno nacional brasileño, lo que contribuyó decisivamente a la caída de la dictadura.

Le escribo al mayor de mis tres Héctores: «Ya andamos Diny y yo con fechas para la vacunación (29 de este mes la primera dosis, 19 de abril la segunda), pero no quiere decir en manera alguna que nos vayan a vacunar, la pandemia hace que en este país, desde la primavera pasada (desde mañana hará un año) todo ande manga por hombro y se haya puesto de relieve la ineficacia, el exceso de burocracia y el egoísmo de los políticos, en este año en que se celebran elecciones municipales y regionales, y como éramos pocos y la abuelita salió de noche, también federales, y puesto que la Merkel ya no cuenta sino como figura decorativa, vamos de tropezón en tropezón. / En fin, ya el perspicaz padre Theilard de Chardin nos dejó dicho que el ser humano es el único animal que sobrevive en el Trópico y en el Ártico, en las alturas del Himalaya y bajo el nivel del mar, en los Países Bajos. A lo mejor sobrevivimos a la pandemia. Lo que no sabemos es a qué precio. Me despido desde Covidolonia, en Alemandemia (Tercer Mundo, 2.º piso, apto. A)».

Weiß/Colonia, 18.3.

Rebeca en casa. Como siempre para echarle una mano a Diny en las tareas domésticas. Creo que Rebeca y Oskar son los únicos de la familia que saben que aquí, sentado frente al monitor de la compu, no estoy matando el tiempo ni surfeando al santo botón sino sencillamente trabajando. Por cierto que ayer le escribí a mi Anotota a propósito de mi Rebecota porque después de leer mi diario me comentó cuán adorable es mi hija. Le escribí esto: «Cuando Diny y yo regresamos en julio 1967 de nuestra aventura en Buenos Aires, Diny venía embarazada  de siete meses, y mi madre enseguida quiso saber si ya teníamos nombre para su primer nieto. Entonces, al menos en España, todavía no se detectaba el sexo de la criatura antes del parto. Yo le contesté que si fuese varón decidía yo y sería Ricardo, y si hembra, decidía Diny y sería Rebeca. Ahí hizo un gesto muy típico de ella, como diciendo “¡Qué  trochería!”, y comentó: “Mira que ponerle a tu hija el nombre de una prenda de vestir” [No sé si sabes que en España se llama “rebeca”, sustantivo femenino, a una chaqueta de lana tejida, sin cuello y abrochada por botones hasta la garganta, y se la llama así por la prenda que vestía Joan Fontaine en la peli Rebeca, de Hitchcock]. Cuando mi madre me dijo aquello la miré con la que ella calificaba “tu mirada de juez” y le paré el carro en seco: “Mamá, creo que te equivocas: es la prenda la que se llama como una mujer”. Luego, como estaba orgullosísima de su nieta, que ya de niña era una criatura bien hermosa, siempre le decía a sus amigas que se llamaba Rebeca, como un personaje [sic] de la Biblia».

[“Trochería”, sustantivo tan gráfico, es archionubense y no está en EL diccionario. Peor para él].

Weiß/Colonia, 19.3.

1:45 am : Hubo un cambio de programación en el canal Arte, iban a pasar el estreno en TV de una peli francesa pero en su lugar pasaron de nuevo Perfect Sense, que cuando la vi hace una o dos semanas me dejó con las ganas de volverla a ver. Ahora me ha gustado todavía más, y eso que no soy precisamente proclive a los que los alemanes llaman “Katastrophen-Filme”, Y se me han quedado grabadas las cuatro palabras con que termina, y que son aquello que en el español de los años 50 se conocía con el nombre de “mensaje”: «comprensión, aceptación, perdón, amor».

Desde Karakogrado, Venezuelistán, entre sus lecturas recomendadas de la semana, Marcos me envía un artículo del humorista Laureano Márquez, compatriota suyo, y en el que cuenta el caso de una italiana que se ha casado con ella misma. No sé qué fondo de verdad habrá en ello, pero el caso es que, como todos los viernes, reparto el envío de Marcos urbi et interneti, y José Luis se hace eco del artículo de LM diciéndome: «Ese del automatrimonio está genial y es menos fantasioso de lo que parece». Le contesto: «Te lo creerás o no, pero todavía en el milenio pasado (como dice Carlitos) hubo un joven escritor de Huelva, cuyo nombre no recuerdo y del que nunca más se supo, que escribió una novela con ese tema, un hombre que quería casarse con él mismo. Era bastante endeble, pero sin duda alguna original y kafkiano su planteamiento. En algún rincón de esta casa debe andar criando polvo mi ejemplar, que, además, por lo que recuerdo, fue editado por un sello casi desconocido, hasta puede que fuera una autoedición». Desde Managua José Luis insiste: «La idea es genial y además incisiva desde un punto de vista sociológico y filosófico. Ese filósofo coreano que ha hecho carrera en Alemania, Byung-Chul Han, autor de La agonía del Eros, le sacaría provecho». Tengo que tratar de encontrar mi ejemplar de esa novela, de pronto tengo la sospecha de que si no la encontré ahora es porque se cuenta entre los libros que ya doné a la Biblioteca Gonzalo Rojas, del Centro Cervantes de Bremen, o la del de Hamburgo, que creo que aún no está bautizada. Llamaré allá el lunes.

Weiß/Colonia, 20.3.

1:10 am : Han pasado el capítulo primero del segundo episodio de la serie policial noruega con el Comisario Wisting, y es súper interesante, porque de casi héroe nacional el comisario pasa a ser investigado por el primer caso que resolvió y se le acusa de haber manipulado las pruebas con las que el acusado dio con sus huesos en la cárcel durante 17 años. De nuevo interviene la hija del comisario, de nuevo como periodista investigativa, pero esta vez para aydar a la defensa de su padre. La serie realmente promete, es rara una serie escandinava que no sea por lo menos buena.

Nada nuevo bajo el sol, que bien que luce arriba el muy cabrón, aunque no caliente. Las únicas novedades son que la Merkel se reúne otra vez el lunes con los presidentes de los Länder y ya nos tememos que nos van a decretar el tercer confinamiento en vista de la tercera ola en la que nos han hecho encaramarnos sin tabla de surfear. Y las elecciones federales van a tener lugar recién en septiembre, y de ahí puede salir un gobierno central fuerte, que pueda imponer sus criterios a los reinos de taifas que son los Länder, cada cual queriendo arrimar el ascua a su sardina, sin darse cuenta de que esas ascuas las sacan de un incendio que amenaza devorar a toda Alemania. Pero septiembre queda tan lejos¡Quién de nosotros sobrevivirá hasta entonces!

Anoche les regalé unos tuits a dos de mis “cuentas nodrizas” en Twitter, pero como estoy sin acceso a esa red me quedo sin saber si los subieron, aunque estoy convencido de que al menos uno de ellos sí está ya en la nube. El que le regalé a Arcángeles en su México lindo y qué herido dice: «El ser humano es el único animal capaz de odiar y de torturar conscientemente. A mí me basta como para desear que seamos una especie en vías de extinción». Y el que le regalé a mi Pilarcita del alma, allá en su Los Ángeles sitiada por el Covid19, dice de esta manera: «Tras haber visto un documental TV acerca de las siete mentiras más grandes de la Historia, su portavoz informa que the fake ex president, en su “grande e inigualable sabiduría”, admite que Hitler y el Vaticano le aventajan, pero reclama la medalla de bronce».

*******************THE END*******************

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Ricardo Bada
Ricardo Bada (Huelva/España, 1939), escritor y periodista residente en Alemania desde 1963. Autor de numerosísimos libros, desde La generación del 39 (cuentos, Nueva York 1972) a El Canto XXV (novela breve, Copenhague), es o ha sido colaborador de medios como Revista de Occidente, ABC y Cuadernos Hispanoamericanos (España), El Espectador y El Malpensante (Colombia), Nexos, La Tempestad y La Jornada (México), La Nación (Costa Rica)…

3 COMENTARIOS

    • En uno de mis más recientes The Twitter’s Digest reproduje un tuit del colombiano Luis H. Aristizábal que decía: “Todo el mundo cree que su país es el más estúpido. Qué soberbia. No tienen ni idea de lo reñida que es esa competencia”.

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