De mi Diario : Semana 13 / 2012

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Weiß/Colonia, 25.3., a las 3:03 de la madrugada         

Una vez más he vuelto a esperar ese segundo atípico en que el reloj de la compu marca las 01:59:59 y en vez de saltar a las 02:00:00 salta a las 03:00:00. En el mero acto de mirar he perdido una hora de mi vida, y ya no me quedan tantas. Soy un manirroto, qué duda cabe.

 

Weiß/Colonia, 25.3. (1)

Frank ha venido a buscar a Oskar, y se ha traído a Henri. Están sólo un cuarto de hora acá, pero me da tiempo a sentarlo en mis rodillas, con los auriculares puestos, y pasarle un cortometraje de dibujos animados. Adoro a esta criatura. Y a él se le llenan los ojos de luz cuando ve a Diny y a Oskar, que lo trata como si él (Oskar) fuese una miniatura de padre, de padrazo, más bien. Y a propósito de Oskar, me cuenta Diny que anoche, al entrar a darle el beso de buenas noches y ver su ropa desperdigada en el suelo, por todo el cuarto, le preguntó que por qué así, y él le contestó que debido a la fuerza de la gravedad. Juemadre, qué buena respuesta, me recuerda un diálogo en una novela de Cela: «–Las costumbres cambian mucho. –Es cosa de la aviación».

 

Weiß/Colonia, 25.3. (2)

Buen programa esta noche. Empezando con Tootsie en Arte, siguiendo con el segundo capítulo de la policial sueco/danesa en el 2° canal, y terminando con Lymelife en el 1°, así es que desde las 8:15 pm a ± las 2 am, cine y más cine. Paralela a la policial pasan en el canal SWR Ascenseur pour l’échafaud (¡esa caminata de Jeanne Moreau acompañada por la trompeta de Miles Davis, casi un Hopper en blanco y negro y en movimiento!), y paralela a Lymelife pasan en no recuerdo qué canal All the President’s Men, pero me decido por la policial, para no quebrar la serie, y por el premio de la crítica del Festival de Toronto, que es bastante raro que la den en la tele, y es una peli de lo mejorcito que recuerdo entre las independientes desapercibidas. Se estrenó en Buenos Aires como Aprender a vivir, y no desmerece al lado de American Beauty. En materia de humor duro hasta es mejor que American Beauty, sobre todo en los diálogos de los dos adolescentes, por ejemplo cuando Adrianna viene a pedirle cuentas a Scott por sus fanfarronerías mentirosas: «Scott: “¿Y qué es lo que has oído?” Adrianna: “He oído que me estuviste manoseando y que lo tengo como el relleno de un donut de gelatina. ¡Ay, Scott, es algo bastante repugnante!» 

 

Weiß/Colonia, 25.3. (3)

El bueno de Samuel Whelpley me escribe desde Barranquilla: «Me dejó picado con el asunto de los títulos y los meses, y después de pensar un rato y exprimirme la cabeza le mando estos meses adicionales: Tres días de Julio, de Luis Romero, La caza al Octubre rojo, de Tom Clancy, y En Diciembre llegaban las brisas, de Marvel Moreno». ¡Cierto, la novela de la inolvidable Marvel, que la tengo enviada y dedicada por ella! ¡Bravo, Samuel, ya llenamos la mitá del almanaque! Y un rato más tarde, desde San Salvador llegó Carmen con el 7° de caballería, nada menos que 26 títulos donde aparecen los nombres de todos los meses, menos junio, aunque algunos sean cuentos y obras de teatro, pero se pueden seleccionar ya cinco de los seis que faltaban: Heladas lluvias de enero, de L.R. Wright; Esquina de febrero, de Juan José Saer; Abril rojo, de Santiago Roncagliolo; Flor de Mayo, de Blasco Ibáñez, y Noviembre sin violetas, la primera policial de Lorenzo Silva, donde no aparecen todavía el sargento Bevilacqua y la cabo Virginia Chamorro, su entretanto ya famosa pareja de la Benemérita. Ahora sólo falta junio. ¡Ánimo, y a buscar!

 

Weiß/Colonia, 26.3.

Creo que es la primera vez, al cabo de 36 años, que van a repintar las puertas de los ocho garajes del edificio. Para ello es necesario quitar primero, lijando, la capa de pintura que recibieron en 1975. Es una operación que se lleva a cabo con máquinas especiales cuyo zumbido comenzó a las 8 a.m. y se ha estado escuchando hasta bien entrada la tarde. Parecía que estuviesen, no sé cómo describirlo desescamando a un dinosauriovivo. Voy a  proponerlo a la CIA como método expeditivo para romper la resistencia de los presos retinentes a confesar lo que ella desea. Espero que Obama, después, y en consecuencia, me otorgue la Medalla del Congreso.

 

Weiß/Colonia, 27.3. (2)

Pienso, al sentarme acá después del desayuno, en Diny viendo anoche Away from Her [Lejos de ella en español; en alemán se titula A su lado: los títulos traducidos balizan distintos aterrizajes en el tema de este drama]. Diny no es de quienes ven dos veces una peli, y aún menos dramática (con la excepción de Dead Man Walking), si acaso una buena comedia. ¿Por qué estaba viendo por segunda vez Away from Her? Tal vez, me digo, para meterse bajo la piel de Grant si a mí me sucediera lo que a Fiona. Yo sí soy de quienes ven muchas veces las pelis, por eso los entiendo a mis nietos, que son reincidentes en aquellas que les gustan. Pero, me pregunto, ¿por qué nunca, de todas las veces que he visto Away from Her, nunca me he metido bajo la piel de Grant, por si a Diny le sucediera lo que a Fiona?  Lo pienso y repienso y llego a la conclusión más probable: subliminalmente debo estar convencido de que, en el caso de los casos, no sería ella el problema para mí, sino yo el problema para Diny. Y entonces de ahí mi deseo de morir cuanto antes y como decía Hans Bender en la cuarteta que traduje el sábado: «”El único deseo”. No tres igual que en los cuentos, / con uno me bastaría. / Que los días que me restan / lúcidamente los viva».

 

Weiß/Colonia, 27.3. (3)

Hoy en La Modicana, con Carmen, porque Clawdia aún no regresó de los USA. Y al volver a casa me encuentro un email de mi tocayyyo porteño, Ostuni, que no descansó hasta encontrar la novela en cuyo título apareciera el mes de Junio, para completar la docena del almanaque: sería Siglos de Junio, de Keith Donohue. Ahora, a buscar un editor en estos tiempos de crisis.

 

Weiß/Colonia, 27.3. (4)

Me escribe Carlos desde Santiago, Chile: «Necesito saber el año, 1975 ó 1976, de tu entrevista a Eduardo Frei Montalva. Fue en un Congreso del Partido Social-Cristiano alemán. Me refiero a la entrevista donde le preguntaste por qué no condenaba a la Junta Militar y Frei te habría respondido con el silencio Tú esperaste una respuesta, y la grabadora grabó sólo silencio». Le contesto: «No pretenderás, supongo, que haya retenido yo ese momento estelar de la vida de Eduardo Frei Montalva, nada menos que el día en que fue entrevistado por Ricardo Bada. Algo de modestia me queda. Bromas aparte, creo que lo más inmediato es agenciarse una buena cronología de su vida (en los archivos de un diario como El Mercurio o La Tercera la deben de tener), y mirar el año en que vino a Alemania invitado por la CSU. O bien consultar el archivo de la palabra de la Deutsche Welle, donde seguramente han conservado la entrevista para fines de documentación histórica. Vale, y lo siento, pero mi memoria ya no es más lo que nunca fue».

 

Weiß/Colonia, 28.3., primeras horas del día

Siempre que vuelvo a ver El apartamento redescubro por qué se llamó al cine el séptimo arte.

 

Weiß/Colonia, 28.3. (1)

En Rodenkirchen, en el Banco, para transferir 4.007.75 euros al dentista de Diny (el seguro y la subvención estatal han sido 3.457.83, sólo tuve que poner 549.92 de mi bolsillo). Luego, en la oficina postal, el envío de un regalo que no sé si llegará ni si será aceptado. Y de un documento firmado por mí donde le aseguro a la Deutsche Welle que aún vivo, para que continúe pagando la pensión empresarial. Con la desaparición de la tarjeta fiscal que te enviaba el Estado, triturada por las ruedas de la contabilidad virtual, la única posibilidad de que tu empresa sepa que sigues en el mundo es que lo certifiques con tu firma. Tengo que enseñarle a Diny a falsificar la mía; así, cuando se quede viuda, tal vez podría seguir cobrando el 100% de mi pensión.

 

Weiß/Colonia, 28.3. (2)

Diny pasó la mañana con Henri porque Montse tuvo que salir a hacer no sé qué gestiones, y al regresar a casa me cuenta que lo sacó de paseo en la sillita rodante y que al pasar por la parada del autobús él preguntó: «Opa Weiß?» ¡Criatura de mi alma!, pensé, como todavía no sabe decir «¿Vamos a tu casa en Weiß?», liga dos elementos que le permitan inducirlo a Diny y de paso le está diciendo que lo que quiere es venir a nuestra casa. Horas más tarde, después de la siesta, me dice Diny que mientras la dormía llamó Henri, porque quería hablar conmigo: «Opa Video!»  Y añade Diny: «Igual que esta mañana, cuando lo saqué a pasear, “Opa Video Weiß?”»  Ajá, conque esa era la cita completa, de la que antes sólo me refirió dos tercios Si será cabrón el Henri, no da puntada sin hiloA mí cayéndoseme la baba antes, pensando que a la criaturita le tira la querencia de esta casa, y ahora resulta que es puro cálculo, la madre que lo parió, carajo. ¿Qué monstruos son los que estamos alimentando con el sudor de nuestras frentes?

 

Weiß/Colonia, 29.3. (1)

Cada día me convenzo más de que quienes verdaderamente deciden nuestros destinos no son los políticos que se eligen como farsa para entretener a la gente, sino las mafias. Y creo que se puede documentar el principio del proceso: cuando el gobierno de los USA solicitó y obtuvo la cooperación de la Mafia para la invasión de Sicilia en la segunda guerra mundial. La Mafia no hace nada gratis, y las consecuencias las estamos viviendo.

 

Weiß/Colonia, 29.3. (2)

Diny enferma. Es tan inusual que me siento enfermo yo. Menos mal que parece que es cosa de dos días y combatible a punta de antibióticos, algún virus que le han contagiado los niños. Pero saber que está en el dormitorio, en la cama, medicamentada, con una avasalladora luz del día entrando por todas las ventanas del apartamento (menos la de ese dormitorio), me hace sentirme en una obra que no tengo ensayada: Le Malade imaginaire à côté de la Malade réelle.

 

Weiß/Colonia, 30.3., primera hora del día

Duel at Diablo es un western buenísimo con una banda musical pésima. ¿A qué descerebrado se le pudo ocurrir descontextualizar este drama con una partitura que le iría bien a una comedia de Doris Day?  Mientras lo contemplaba (y oía) atónito, me imaginaba Otelo teniendo como música de fondo el charleston “Madre, cómprame un negro”. Absolutamente inexplicable. Hasta llego  a pensar que en la MGM confundieron las bandas sonoras de dos pelis y sea 100% inevitable que haya una comedia screwball del mismo año cuya música recuerde la Sinfonía Leningrado.

 

Weiß/Colonia, 30.3. (1)

Montse tendrá que prescindir hoy de su planchadora favorita (Diny no quiere ir donde haya nietos mientras no termine de curar su virus), pero Henri no debe quedarse todo un viernes sin, por lo menos, el abuelo, así es que me voy a pasar la mañana con él, hasta que al mediodía me da un beso y me dice chauchau porque se va a dormir la siesta. Entretanto he aprendido, gracias a Montse en su función como intérprete, que “Oia foba”, en henrish, quiere decir “Oskar Fußball”, o sea, que estuvo jugando al fútbol con Oskar. Le pregunté que quién ganó el partido y contestó elocuentemente: “Tor!” (gol). Terminaré políglota diplomado, lo que Unamuno me envidiaría.

 

Weiß/Colonia, 30.3. (2)

Me asesoro con hispanohablantes en los Estados Unidos (Pilar, Rolando, Gabriel) para proponer a la administración de Twitter que cambien el #FF [=Follow Friday] por el #DF, o sea el Drivel Friday, el viernes del baboseo. Y lo propondría porque en determinadas constelaciones tuiteras llega el viernes y los hectólitros de baba (nada que ver con las cortazarianas del diablo) que allí se desalojan, en forma de piropos mutuos y de ditirambos recíprocos, podrían en verdad usarse  patrióticamente para aumentar la producción de energía hidroeléctrica del país respectivo.

 

Weiß/Colonia, 31.3., primera hora de la noche

Sade: es una peli que no la vi en su día porque no la quise ver. Porque no he leído ni he querido leer nunca a Sade y porque siento una irrefragable aversión hacia el sadismo en cualquier forma que se presente. Pero estaba cansado, no había ninguna otra peli, ningún documental que valiese la pena en la tele. Decidí aguantar ½ hora viendo la peli. Solo que aguanté los 95’ porque Daniel Auteuil siempre ha sido uno de los actores a quienes les he creído sus papeles, y porque la peli es  buena. Ya no me voy a poner a leer a Sade a estas alturas del partido, camino de la prórroga y el tristemente testosterónico espectáculo de los penalties, pero al menos sé de un Sade más que el de Peter Weiss; acá en Picpus y no en Charenton. He estado una vez con Diny en el cementerio de Picpus, donde enterarron anónimamente, arracimados, a cientos de víctimas de la guillotina. Verlo, “documentado” en esta peli, justifica la ejecución de Robespierre, un Hitler prematuro.

 

Weiß/Colonia, 31.3.

Voy con la bici hasta la farmacia y a comprar la revista con la programación quincenal de la tele. Mi cuerpo acusa la inactividad, empiezo a jadear no bien llego a la calle principal, y para colmo ese es el instante que estaba aguardando el viento sudeste para empezar a soplarme derechito de frente, la recontramilputísima que lo recontramilparió. Larga siesta me espera, porque a las 7 pm estamos invitados a un guateque en casa de Clawdia, que ya habrá regresado ayer de los USA.

 

*********** THE END ***********

1 COMENTARIO

  1. Vieras mi sonrisa de oreja a
    Vieras mi sonrisa de oreja a oreja, adobada con unas pizcas de envidia, leyéndote con lo de tus nietos. ¡Viejo afortunado vos!

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