De mi Diario : Semana 13 / 2020

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Weiß/Colonia, 22.3.

2:30 am : Estuve viendo de nuevo Bravados [El vengador sin piedad], de 1958, una obra maestra del western dirigida por Henry King y protagonizada por Joan Collins y Gregory Peck. Este contó en su momento que la peli se rodó como un ataque al maccarthysmo, del que todo el equipo aborrecía. Pero a pesar de ese impulso inicial, el resultado fue atemporal y formidable.

Mientras Diny duerme su siesta, telefoneo con mi gente en Huelva: la Nena, Mónica, la Reme, Laureano, a Elena y la Meli sólo les pude dejar mensajes en los respectivos buzones de voz, y es lo que me pregunto: ¿adónde habrán ido, cada una de ellas además con marido y dos hijos?

El humor negro en los tiempos del Coronavirus, mi gente de Huelva me han contado un par de botones de muestra. Yo les he contado dos, uno de Twitter y otro de aquí. El de Twitter es un trino de @Emilirc414: «Que dice mi mamá que si te vas a llevar todo el papel higiénico de los supermercados, que nos invites a cagar a tu casa». Y el de Colonia es que delante de la Clínica Universitaria, y dizque firmado por ella, ¡que se apresuró a desmentir esa paternidad putativa!, apareció un cartel donde se aconsejaba: «La mejor manera de lavarse las manos es háganlo como si hubieran estado picando mucho ají putaparió y ahora quisieran masturbarse».

Weiß/Colonia, 23.3.

Anoche estaba tan cansado que después de anotar mi re–visión de Bravados me fui de inmediato a la cama, olvidando consignar que antes estuve viendo U Turn [Giro al infierno], de Oliver Stone, una especie de irrupción inesperada del film noir en el western, o al menos en el desierto. Es una peli que tiene una cierta calidad hipnótica gracias a la cámara y a Ennio Morricone, quien firma la partitura, pero además las actuaciones de los protagonistas son todas memorables, hasta la de Jennifer Lopez. En fin, Oliver Stone está ahora bastante desacreditado a causa de sus ideas algo confusas acerca de lo que debe de ser la izquierda, me recuerda un poco a Noam Chomsky, brillante como lingüista, opaco en la política. Pero ni del uno ni del otro debemos olvidar sus grandes prestaciones en los terrenos que sí saben donde pisan. Por ejemplo OT en esta U Turn.

Como todos los años en este día, aparece en el Kölner Stadt Anzeiger una esquela fúnebre in memoriam Hanna y Marie, dos jóvenes colonienses que perdieron la vida en Costa Rica, en uno de esos trágicos accidentes de tráfico. Siempre que la veo me sorprende el mismo pensamiento: el de la constancia del duelo. Enorme ha debido ser la pérdida para su familia y sus amigos, estas esquelas fúnebres anuales son como una llamita eterna prendida en sus altares más íntimos.

Weiß/Colonia, 24.3.

1:45 am : Entre anoche y esta noche he estado viendo Pride and Prejudice (BBC 1995) en la versión alemana. No volveré a hacerlo. En realidad la he vuelto a ver para cargarme de razón en la decisión de no verla nunca más. Para quien, como yo, se sabe de memoria la versión original, los escasos 300’ de la versión alemana hacen que uno resienta dolorosamente la ausencia de esos 30’ cortados por la tijera del canal ZDF para apretujar los seis capítulos de la serie en el corsé de sólo tres. Como a las pobres chinas que les martirizaban los pies para que no crecieran. Ay.

Cumplo hoy una semana de exilio de mi vida habitual. Este cuarto donde trabajo es mi Tracia. El emperador Maximo Corona Virus me ha desterrado a ella, sin saber que me hacía un favor.

Hace un momento pasó por acá Frank trayéndonos la primera compra de alimentos que no hacemos nosotros personalmente en 54 años de estar casados. Casi cada acto se revela como un estreno en estos días. Y “Bleibe gesund! [=¡Sigue sano!]” es la despedida alemana ahora, en vez del tradicional y ya universalizado “Auf Wiedersehen!”

El placer de aproximar aforismos de Multatuli al español es grato y refrescante. El último que aproximé hoy contiene una cita de “la Santa”, como la llaman en Ávila, su tierra: «¡Amar es vivir! Hay una hermosa frase de Santa Teresa sobre el diablo: “¡Oh, pobre criatura que nunca ha amado!” Es una espléndida concepción del infierno. No hay fuego, no hay gusanos, no hay crujir de dientes, no hay la ira de Dios, nada de eso, pero¡no hay amor!»

Weiß/Colonia, 25.3.

1:00 am : Hace una hora terminé de ver una peli espléndida, El cuarto azul, de Mathieu Amalric, Y como siempre que veo una peli basada en una novela de Simenon, la memoria me transporta a una casa de Bonn, allá a fines de los 80s. Una amiga mexicana regresaba a su país e invitó a un grupo de amigos para festejar y despedirnos. En algún momento alguien mencionó a Simenon y uno de los presentes se largó sin decir agua va a una filípica feroz contra él y nos desafió, como marchamo de su razonamiento, a que le nombrásemos una sola peli que valiese la pena basada en una novela del belga. El tipo me dio lástima, hablaba de Simenon de una manera que si no fuese por la sencilla imposibilidad cronológica, provocaba pensar que Simenon le quitó la novia. Yo podía haberle citado La nieve estaba sucia (que es probablemente la primera vez que vi una novela de Simenon filmada), Tres habitaciones en Manhattan, El gato (¡ese tour de force entre Simone Signoret y Jean Gabin!), El tren (con Romy Schneider y Jean–Louis Trintignant), Los fantasmas del Chapelier y Betty (de Chabrol las dos)  Maigret tiende una trampa, El hombre que veía pasar los trenes pero respeté las leyes de la hospitalidad y no quise entablar una disputa bajo techo ajeno con alguien que haría bueno lo de «Más aceite da un ladrillo», con que la maldad de Borges se distanciaba de Baroja.

El redactor–jefe del Kölner Stadt Anzeiger está publicando una columna diaria en estos tiempos de crisis. La de hoy la ha dedicado a dos de los sentimientos más fuertes que nos asedian a causa del virus, y lo hace citando un poema de Erich Fried titulado “Miedo y duda”, lo aproximo al español mientras lo leo: «No dudes / de aquél / que te dice / que tiene miedo / pero ten miedo / de aquél / que te dice / que no tiene dudas». Y uno de los mejores columnistas del diario toca el tema de las compras hámster y dice: «Como las cosas sigan así, según las leyes de la Economía el 95% del papel higiénico mundial estará muy pronto en poder del 5% de los alemanes. Esto me recuerda un aforismo del gran escritor y satírico vienés Karl Kraus, quien declaró que sólo tenía dos cosas en común con sus compatriotas: “el dialecto y la digestión: y aún eso en contra de mi voluntad”». A su vez, ello me recuerda que hace meses quiero releer su única obra de teatro, esa genialidad que es Los últimos días de la Humanidad. ¿Cuándo mejor que ahora?

Me escribe Alfonso desde mis madriles de mi alma: «He decidido consagrar buena parte del confinamiento a la lectura de la monumental biografía de Beethoven que escribió Jan Swafford. Allí me encuentro unos versos burlescos, que seguro conocerás, que Samuel Taylor Coleridge dedicó a tu Colonia: “En Colonia, ciudad de monjes y huesos / y afilados pavimentos con piedras asesinas, / y harapos, y brujas, y repulsivas rameras, / conté setenta y dos hedores”». Le contesto: «Gracias, Alfonso, conocía los versos y cuando leí por primera vez eso de los 72 hedores me dije que no era extraño que este fuera el lugar donde se inventó el agua de Colonia. Un abrazo, y que os cuidéis mucho, Corina y sumercé querida, como decimos en Boyacá».

Weiß/Colonia, 26.3.

Andan circulando por internet unas declaraciones apocalípticas dizque de Chomsky, acerca del Coronavirus. Al parecer no son suyas, pero el problema verdaderamente serio con los apócrifos de Chomsky es que podrían no serlo. Por más que nos duela.

Vino Frank con la segunda entrega de compras alimentarias, y trabajo de costura encargada por Oskar a Diny. Es la primera persona que veo desde el martes de la semana pasada, pues aunque oigo a los niños jugando en el patio, no me asomo al ventanal ni tampoco miro a la calle desde este sillón en el que enfrento la pantalla. Y lo primero que hago es felicitar a Frank en su cumpleaños, porque como donosamente dicen los ticos, por dicha la vida sigue, sigue, aunque parezca que estamos asistiendo en primera fila al fin de los tiempos.

Muy buena la columna de Diego, hoy, en EC. Se la comento indirectamente: «En el año 1991, la feria del libro de Fráncfort estuvo dedicada a España y vinieron invitados muchos escritores españoles de los que estaban en candelero. Al llegar yo al recinto y entrar en la nave de las editoriales españolas, una de las primeras personas que vi fue Enrique Vila–Matas, gran amigo, así que me fui para él y nos saludamos con un estrecho abrazo. En lo que no me había fijado es en que a su lado estaba una vistosa mujer que tras nuestro abrazo me alargó la mano y me dijo con una sonrisa: “Las edades de Lulú“. (Era, claro está, Almudena Grandes, a quien no conocía personalmente y que se me presentaba con el título de la novela que acababa de hacerla famosa). Con lo que me parece que ella no contaba es que al estrecharle la mano le contesté:Fahrenheit 451“». Creo que no me entendió.

Weiß/Colonia, 27.3.

Héctor subió ayer a su cuenta de Twitter el poemita de Erich Fried que aproximé antier aquí, y ha sido un golpe de dados que abolió el azar. Más de 1.700 Me Gusta y 528 Retweets. Para un texto que lleva mi firma, aunque tan sólo sea como aproximador del original alemán, es todo un récord, pero no puedo olvidar que se lo debo a la inmensa popularidad de HAF.

Al Kölner Stadt Anzeiger en tiempos del Coronavirus hace días que quiero dedicarle unas líneas de admiración y de agradecimiento. Desde el primer instante, sin dudarlo, la redacción y los del equipo técnico se han puesto de una manera irrestricta al servicio de la información internacional, nacional, regional y local relacionada con el Coronavirus, sin descuidar por eso la información de lo que no tenga que ver con el virus, aunque a decir verdad es poca cosa: el virus, para decirlo en términos virtuales, se ha vuelto viral.

Hoy, haciendo un repaso de números atrasados antes de botarlos en el contenedor de papel viejo, he cosechado una veintena de recortes que hablan de la intrahistoria de estos días donde se está poniendo de relieve la fortaleza de nuestros medios para enfrentar al virus, pero también, ay, la fragilidad del tejido social. Y la del homo sapiens.

Una de las cosas mejores que han conseguido en el KStAnz es la formación de un equipo de expertos de alto octanaje en materia de virología, higiene, farmacia, medicina, que tienen todos los días una plana entera a su disposición para contestar las consultas de todo tipo que les hacen llegar los lectores, que no son pocas,y muchas de ellas bastante peludas para contestarlas, como diría Cortázar. Una lectura apasionante.

Por el KStAnz me entero también de cuál es la mejor plataforma informativa acerca del virus, en toda la ecúmene, y no es si siquiera la de la OMS, sino la de un joven gringo, de 17 años, en un arrabal de Seattle, que ya desde diciembre empezó a recopilar de manera sistemática los datos que tenían que ver con el Coronavirus, y mantiene esa plataforma, de alcance planetario, up to date. Algo en verdad asombroso y que le va redituar en el futuro, y cómo, pero de momento me basta con su dimensión de héroe de la informática. Avi Schiffmann se llama este muchacho, y trabaja de las 2 pm a las 5 pm poniendo al día su página. La consulta de su plataforma, ncov2019.live, es de a deveras alucinante.

[Las cifras que añado acá son las del momento de subir mi diario a Fronterad: el país con mayor número de afectados es el suyo, Estados Unidos, con 115.790 –casi la mitad en Nueva York–, y los que menos Timor Oriental, Papúa–Nueva Guinea y St. Vincent & las Granadinas, con uno solo y ningún muerto en los tres. Escudriñando la lista he podido comprobar que en ella están representados todos los países de mundo. Una tarea poco menos que titánica].

Por un aviso a toda plana agradeciendo ayer a todos los que intervinieron en el operativo, me vengo a enterar de que el 23 fue desactivada una bomba inglesa de la 2.ª guerra mundial, noticia que no mereció ni una gacetilla el 24, y me lo explico, tiene que haber habido un pacto de silencio con los medios, porque a una población casi histérica con el virus le añades la noticia de una boma sin explotrar y se arma la de Dios es Cristo. Ni siquiera  Rebeca nos ha comentado nada del asunto a pesar de vivir en ese barrio, pero se conoce que no en el radio de la onda explosiva de la bomba. Y es un barrio muy populoso, la operación de desalojo de miles de personas en cuarentena y ubicarlas en un lugar adecuado y devolverlas a sus hogares es una tarea para Escuelas de Estado Mayor.

Tamhién los redactores culturales arriman su ascua al fuego, por ejemplo recomendando libros de lectura idónea en estas calendas: La montaña mágica, de Thomas Mann, La guerra de los mundos, de H.G. Wells, Viaje alrededor de mi habitación, de Xavier de Maistre, todas ellas con elocuentes reseñas al final del túnel de tiempo.

Y luego las pequeñas historias, las tragedias personales inevitables, como la de un turco, Orhan Agbas, que logró hacer realidad un sueño de su infancia, abrir un café propio, nada menos que en la Chlodwigplatz, donde late el cortazón de la vieja Colonia, y nos lo presentó orgulloso en el diario el dìa 10, justo una semana antes de tener que cerrarlo.

Repasar estos recortes ha sido toda una lección de Intrahistoria.

Weiß/Colonia, 28.3.

0:50 am : Acabo de ver The Last Wagon [La ley del Talión], que perdí de vista desde que se estrenó en España, en 1960. No recordaba nada de ella y es eso lo que más le agradezco a esta serie de rescates del canal BR. Se trata de un western en verdad extraordinario al que quizás le sobre el juicio final, en exceso retórico. Pero es que la peli es de 1956, la sombra del senador McCarthy se cernía sobre Hollywood como ave de mal agüero. Delmar Daves supo toreearlo en esta peli, una faena con pases de castigo, como diría un crítico taurino. Tengo que volverla a ver.

Diny estuvo en la farmacia del pueblo para retirar mi Clopidogrel, sin receta, porque la que pedí a mi cardiólogo y me enviaron el lunes todavía no había llegado hoy sábado de mañana (llegó recién a las 3 pm, el correo anda manga por hombro desde comienzos de la crisis), Menos mal que Frau Hallberg, la dueña de la farmacia, nos conoce desde hace años y autoriza el despacho. O de las ventajas de vivir en un pueblo chico donde todos nos conocemos.

Ulrike me mandó desde Barcelona una lista que le había llegado desde Colombia con frases que hubiesen dicho o escrito, acerca del virus, filósofos de todos tiempos. Le he corregido no pocos gazapos y débiles formulaciones del original, y le añadí casi una docena de mi propia cosecha. De las que llegaron de Colombia la que más de gusta es la de Kant, parafraseando el famoso final de su Crítica de la razón práctica: «Dos cosas me llenan el alma de creciente admiración y respeto, cuanto más intensa y frecuentemente el pensamiento se ocupa de ellas: el cielo estrellado allá afuera y yo aquí adentro». Y de las mías, las que más me divierten son las de Julio César («Veni, vidi, virus») y la de Jesús: «Amaos a dos metros los unos de los otros».

Esta noche, nuevo comienzo del horario de verano. Como si no tuviésemos bastante engorro ya con el Coronavirus aunque a decir verdad hay que mirarlo desde el punto de vista positivo: es una hora menos de padecer ese flagelo. Alabado sea el santísimo sacramento del altar.

*****************THE END*****************

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2 COMENTARIOS

  1. ¡Hola, Ricardo!!! Me alegra saber que el coronavirus no alteró demasiado tu vida. Sobre el humor negro, aquí en Argentina tenemos memes memorables sobre el coronavirus. Ya te pasaré algunos por mail. Las redes sociales están plagadas y recibo más de cincuenta diarios solamente por wasap. A veces me río a las carcajadas porque algunos son muy ingeniosos. Algunas personas los consideran una falta de respeto, pero el humor nos sirve para relajarnos en estos tiempos de incertidumbre, miedo y cuarentena obligada. Una cuarentena que aquí en Argentina es rigurosa, y se prolongará hasta después de la Semana Santa. ¡Abrazo grande y a seguir cuidándonos!

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