De mi Diario : Semana 13 / 2021

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Weiß/Colonia, 21.3.

1:20 am : Volví a ver Ulzana’s Raid [La venganza de Ulzana], que no conocía hasta hace dos semanas, cuando la vi por primera vez. Ya entonces me pareció buena, pero estaba tan cansado que inmediatamente después de verla me quedé dormido. Hoy no, hoy la he visto con todos mis sentidos bien despiertos y he llegado a la conclusión de que es una de las mejores pelis filmadas por Robert Aldrich, y que seguramente hoy no la podría rodar por su inaudita incorreción política. ¿Cómo así que los apaches eran semejantes salvajes?, se escandalizaría medio filisteísmo. Rafael Narbona le ha dedicado a este tour de force uno de sus lúcidos y esclarecedores ensayos.

Dolor intenso en la región lumbar derecha, no llega a ser ciática pero se le asemeja lo bastante como para desmadejarme y deprimirme de una manera apabullante, a la que colaboran la lentitud exasperante de la puta compu y el hecho de no reaccionar a los clics de búsqueda y que tampoco activa la función de Twitter. La doma de la bravía, siguiendo a mi colega, el cisne de Strafford–upper–Avon, consiste en castigarla donde más le duela, y en este caso es la corriente eléctrica. Mano de santo. La desenchufé, esperé un minuto, la enchufé y hasta está mansita cual cordera de Dios que quita los pecados del mundo. Alabado sea el santísimo sacramento del altar.

Alfonso ha subido a @fronterad, la cuenta Twitter de la revista, un encorchetado del texto de mi diario («[“Trochería”, sustantivo tan gráfico, es archionubense y no está en EL diccionario. Peor para él]») y recién al verlo me doy cuenta de que está redactado con el culo y no con las témporas, porque tal como lo escribí puede entenderse que sea peor para el sustantivo, y nanay de la China, lo que quiero decir es que peor para El diccionario. Faltaría más.

Weiß/Colonia, 22.3.

2:30 am : Un nuevo episodio de Crìmenes en Sandhamm, muy bien tramado y con una magistral interpretación de Leonard Terfelt en el papel de un asesino sicópata; es un actor muy significado en series como las de Wallander, El puente, Real Humans, Arne Dahl y sobre todo en el papel protagonista de la peli Leo, que en España no se ha estrenado: pero en este episodio de Crímenes en Sandhamm echa el resto. Y luego, comme d’habitude en las noches del domingo, el repaso a las primeras temporadas del joven Morse, con la calidad acreditada. Me recuerda la libreta del soldado español, donde uno de los renglones a rellenar era “Valor”, y el escribiente del cuartel lo despachaba con una fórmula acuñada a partes iguales por el tiempo y la inercia: «Se le supone».

Retornaron los dolores y a las 8:30 am me levanté para agarrar el cojín eléctrico y acostarme con él bajo la cadera derecha. La termoterapia de casi dos horas alivió el dolor, pero muchísimo más la friega de Diny con ese bálsamo de Fierabrás que es el ungüento Teufelskrallen [=literalmente las garras del diablo]. Lo malo del caso es que creo que estas son manifestaciones somáticas de mi frustración o mi depresión, o ambas las dos, como diría Cantinflas, ante el hecho de que pasan los días y no se me ocurre absolutamente nada para proponerles ni a Nexos ni a La Jornada, a la cual, es decir: a Luis, le prometí un artículo sobre los 1.600 años de la fundación de Venecia. Pero tengo el cerebro en blanco. O en negro: una pizarra sobre la que no me funciona la tiza. Me masoqueo haciéndolo mío, parafraseándolo, el veredicto feroz de Borges acerca de Baroja: «No puedo escribir. Es inútil. Más aceite da un ladrillo».

Hoy, por fin, enviada por Laure desde Huelva, me llega una novela que andaba persiguiendo, de una autora paisana mía y para mí desconocida, Silvia Díaz. Se titula Oslo y la saca una editorial pequeña, Versátiles, de La Antilla. ¡Quién iba a decirme en mis años mozos, que aquél paraje silvestre y a trasmano del mundo, adonde únicamente se acercaba a veranear la gente de Lepe, iba a ser un día la sede de un estupendo festival de cine (Cine Bajo la Luna) y de una editorial que, burla burlando, ya lleva publicados 31 títulos. Su domicilio social, por cierto, se encuentra en la calle Barlovento, lo que me parece un buen augurio.

Weiß/Colonia, 23.3.

I2:00 am : Un episodio del DCI Banks. Mi devoción por esta serie tiene que ver principalmente con los papeles del reparto, el protagonista no me cae antipático pero tampoco simpatizo con él, y en cambio los de su equipo son todos, sin excepción, una gente que se hace querer.

Me despierto sin que el dolor haya desaparecido a pesar de las friegas de Diny con el ungüento de las garras del Diablo. Se conoce que o bien tengo atrofiada la cadera o a lo mejor el Diablo decidió no malgastar sus garras en alguien de todos modos condenado al infierno.

Como todos los años por esta misma fecha en el KStAnz, la necrológica por dos chicas muertas en Costa Rica el año 1997 en un accidente de automóvil. Esta vez con una cuarteta de Else Lasker–Schüler que no conocía y aproximo así: «Vuelve la Primavera, calor y luz solar, / un mar de flores el mundo parece, / pero en mi corazón hay un lugar / donde nada más florece». Al lado de esta esquela en fomato cuadrado dos más pequeñas en formato rectangular, En una ds ellas, sobre fondo negro las palabras en blanco: «Hanna y Maria, os echamos de menos». En la otra simplemente los dos nombres y una cita de Rilke: «Pasado no, transformado es lo que era»

En uno de los artículos de opinión del KStAnz la periodista da en el clavo de lo que pensamos muchos de nosotros acerca de la ineficacia e irresponsabilidad de los políticos alemanes ante el azote de la pandemia. Termina diciendo: «La planificación Made in Gremany de la crisis del Corona es algo passé. Esto es algo más que la leche derramada [del cuento de la lechera]. Esto es un desastre». Le pongo la firma: no hace mucho le regalé ya no recuerdo a quién, ah sí, creo que a Marcos, en Karakogrado, que por lo que se refiere a la vacuna, Alemania ha evidenciado una vez más que es un país del Tercer Mundo, barnizado para que parezca del Primero.

Almuerzo en la sucursal del Bistro Verde que se ha convertido nuestro apartamento. Esta vez Ulli & Carlitos han intercambiado sus comidas del martes pasado; ella la lasaña con legumbres y albahaca, él el arroz con espárragos y yerbas primaverales. Diny encargó un ragú de espárragos con jamón, y yo mi ración de espárragos con huevos revueltos y salsa holandesa. Todo regado con un Chardonnay soberano que aportaron los Müller, aunque Carlitos siguió fiel a su kölsch.

Weiß/Colonia, 24.3.

2:10 am : En el canal ZDF Neo un excelente documental sobre el caballo de Troya, con debate entre historiadores y arqueólogos. Muy interesante, pero luego busqué el pasaje ad hoc en la Iliada y me dije que prefiero seguir creyendo a Homero. Los ciegos suelen ser visionarios.

Leo en un trino de un tuitero colombiano: «¿Qué hubiera pasado si Einstein hubiese nacido mujer? Seguramente, los méritos se los habrían dado a algún compañero de sus investigaciones». Este tuitero ignora que Einstein era lo bastante inteligente como para casarse con la mujer que pondría en orden sus ideas. Sin la matemática serbia Mileva Marić, a quien desposó en 1903, quién sabe lo que habría sido de Einstein. En todo caso algo (bastante) menos de lo que fue. Y Milena bien que le cobró caro el que se divorciase de ella cuando ya era famoso.

Me sacudo la abulia que me ha tenido mano sobre mano en los últimos días y de un solo envite pergeño el artículo para Nexos que le prometí a mi pequeña Phoebe entregárselo todavía en este mes. Creo que lo conseguí, pero no tiene ningún mérito porque el 90% del texto son meras transcripciones del monumental Borges, de Bioy Casares.

Weiß/Colonia, 25.3.

​Después de leer en mi diario lo que escribí acerca de nuestra Rebeca y el contencioso con mi madre que no llegó a tener lugar a cuenta de su nombre, me relata Luz Marina desde Sevilla que años ha, en llegando el verano a Sevilla, su hermanita de muy pocos meses, también llamada Rebeca, «no hacía más que llorar y mi madre estaba desesperada porque no sabía la causa de los lloros. Un día, hablando al respecto con una de mis tías paternas, esta le comentó: “No va a llorar la niña, si hasta el nombre le da calor“»  El sentido andaluz del humor es imbatible.

Mis envíos de The Twitter’s Digest de los viernes suelo terminarlos con una propina visual que introduzco con la fórmula «Y como yapa, ñapa, propina o pilón», y es algo que me comenta José Luis desde Managua: «En esa familia están “chascada” en El Salvador e “ipegüe” en Nicaragua. Encontré esto en el discurso de ingreso de una lingüista a la Academia Nica de la Lengua, que está llena de lingüistas: “ipegüe, del náhuatl pihuitz, aumento, regalo que se le da al comprador”. Y parece que “chasca” era el nombre que daban en El Salvador a un elote servido en vaso (tal vez un atol). Y ahora yo especulo: quizás en las pequeñas tiendas rurales, o en viviendas ordinarias donde se realizaba un trueque o venta, era costumbre que el anfitrión sellara y celebrara la transacción brindando con un vasito de atol o compartiendo un elote. Espero que pienses que se non e vero no está tan mal trovato». Creo que sí, que si no es verdad está muy bien traído, pero me debo precipitar a abrir EL diccionario para buscar “elote” y “atol”. Yo me considero bastante buen conocedor del español de Ultramar, pero a veces se me aparecen palabras que me muestran la profundidad abisal de mi ignorancia. En materia de léxico vivo en la fosa de las Marianas.

Weiß/Colonia, 26.3.

Después de cuatro meses de abstinencia a causa de la pandemia, Walter convocó para hoy una nueva sesión de nuestra tertulia La Ambulante por el sistema de una videoconexión. A pesar de mis carencias electrónicas, a las 8:00 pm abrí el enlace correspondiente a Zoom, y mientras me esforzaba en entender lo que el pésimo sonido transmitía le mandé un email a Walter: «Hice el intento, pero no tengo ni cámara ni micrófono». Me contestó ipso fuckto preguntándome que si les podía oír. Le respondí del mismo modo: «Y sí les puedo oír, pero la calidad del sonido es miserable. Perdón, pero es así, de modo que a los dos o tres minutos corté la conexión porque ese galimatías era insufrible para mis oídos, y me puse a terminar de leer la última novela de Héctor Aguilar Camín, Plagio, te la recomiendo mucho». Luego me enteré de que podía haber tomado parte en el diálogo haciendo clic en el botón CHAT y enviando mensajes escritos, pero me parece que de todos modos hubiese terminado por cortar la conexión: tengo los oídos educados por 35 años de transmisiones perfectas en la Deutsche Welle, a un nivel humano de decibelios y una limpidez nítida del sonido. Sea como fuere, desde un punto de vista histórico, puedo afirmar que estuve presente de córpore insepulto en la primera reunión analógica de la tertulia, en febrero 2004, y unos cinco minutos como convidado de piedra en la primera digital, esta noche.

Me jalé Plagio de un solo envite, sólo interrumpido por la cena y por la fallida conexión con la tertulia. Es una nouvelle, como llaman los franceses a este género, pero una con la categoría de algo superior. Es además un juego fascinante en el que desde las dos primeras páginas sabemos de qué va la cosa, y lo que sigue es sencillamente la explayación pormenorizada de lo sucedido, encabezando cada capítulo con una de las trece frases de las dos primeras páginas. Lo que esos mismos franceses llaman un tour de force. Le escribo inmediatamente a Héctor para felicitarlo y avisarle de que el domingo le mandaré un email en detalle, después de releerla.

Descubro en Twitter que un tuitero colombiano, @WaldirOchoa, subió a su cuenta anteayer, Día Mundial del Locutor, un trino donde enumera quiénes son para él «los mejores locutores que he escuchado y disfrutado. Uno internacional: John Gres. Y el colombiano: Otto Greiffenstein. ¡Maravillosos!» Para mi grande y agradable sorpresa, su compatriota @HenryHoracio lo retuitea y comenta: «Ambos excelentes. Añado a Ricardo Bada, español residente en Alemania: un intelectual del micrófono». Es el mayor elogio profesional que me han hecho en toda mi vida. Y de nuevo la tentación de acudir al consulado argentino para que me concedan la nacionalidá honoris causa. ♫ Mi Güeno Saire querido, aunque no te vuelva a ver

Llamó Chico, quería contarnos que a su vez lo había llamado Lars, desde Tubinga, donde se desempeña como catedrático de Biología Avanzada, para decirle que ha muerto Denis, un amigo común que tuvieron en Beek, en el pueblo de mis suegros y de todos los Hansen, cuando los tres eran niños. Ha sido un infarto fulminante. Me explico el susto de Lars y Chico, saber que muere así alguien de su edad.

Weiß/Colonia, 27.3.

2:00 am : Pasaban Soldier Blue [El soldado azul], que es un western de culto y con la presencia de Candice Bergen (¡ahí es nadie!), aunque tuve que dejarlo perdiéndome la masacre del final por mor del segundo capítulo del último episodio de la serie noruega con el comisario Wisting. Pero me quedé bastante frustrado por no ver hasta el final el western, ojalá lo repitan pronto porque lo de salir tranquilamente a comprar su DVD en Saturn se ha vuelto una empresa tan difícil como escalar el Aconcagua en bici. Una sin palanca de cambios.

En el cuaderno de esquelas fúnebres del KStAnz, hoy, una con un epígrafe de “Le moribond”, de Jacques Brel: «Je veux qu’on rie / Je veux qu’on danse / Je veux qu’on s’amuse comme des fous / Je veux qu’on rie / Je veux qu’on danse / Quand c’est qu’on me mettra dans le trou [Quiero que se ría / quiero que se baile / quiero que se diviertan como locos / quiero que se ría / quiero que se baile / cuando me metan en el hoyo]». He buscado la canción en Youtube y me volvió a mover el piso, como la primera vez que la oí. Por cierto que tuve la redomada mala suerte de activar una versión con subtítulos en español y detecté varios gazapos, el peor de todos llamar “agujero” al “hoyo”. Nom de Dieu!, ¡agujeros son los del queso, carajo!

Diny no puede vivir sin tener flores frescas en dos o tres lugares de la casa. Hoy, en el comedor, hay un ramo de narcisos blancos, preciosos. Y yo, desde la ventana de este cuarto, acierto a ver las ramas superiores del magnolio a la salida de la rampa, en la acera delante del # 13 de la calle. Me basta mirarlas para sentirme algo reconciliado con la vida.

Me pide Diny que le envíe por email a Bernadet, para ser leído en el entierro de Denis, el amigo de Lars y de Chico, un breve poema (dos quintetas) de Ida Gerhardt, una poeta neerlandesa a la que aproximé al español hace algunos años. Lógicamente, lo que le envío a Bernadet es la mera transcripción de los diez versos en neerlandés. En mi aproximación dicen lo siguiente: «Siete veces la vuelta al mundo dar, / yendo a gatas si así fuera mi suerte, / siete veces por saludar poderte / donde sonriente me vas a esperar. / Siete veces la vuelta al mundo dar. // Siete veces andar sobre la mar, / con las ropas ajadas, qué me importa / si de la muerte hacerlo te desnorta. / Siete veces andar sobre la mar, / siete veces, para contigo estar».

10:00 pm : Después de repasar las anotaciones de esta semana, antes de subir el paquete a mi blog de Fronterad, constato que no he registrado la desaparición de mis dolores en la cadera, hace ya 3 días. ¿Cuál será en este caso la variante del «Ojos que no ven, corazón que no siente»?

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