De mi diario : Semana 18 / 2017

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El correo en Alemania no se pierde sino durante las guerras mundiales. Y aún así no del todo.

 

Weiß/Colonia, 30.4.

Mientras que Oskar desayuna lo que yo no sería capaz de comer juntando desayuno, almuerzo, merienda y cena, leo la entrevista semanal del diario, toda una plana, como siempre, y esta vez con una novelista especializada en el género histórico, Rebecca Gablé, cuyo nombre no me dice nada, pero parece ser de lo mejor en su género. Lo que pasa es que se trata de un género que no me ha interesado casi nunca. Lo que sí me interesa es la respuesta de RG a la pregunta por el idioma que hablan sus protagonistas, todos ellos gente de la Edad Media: «Es un reto. Creo que no podemos reconstruir la lengua hablada, porque carecemos de datos. Cualquier documento escrito lo está en un idioma artificial, el de los poetas, el de los juristas. No podemos leerle los labios al pueblo. Mi solución consiste en hacerles hablar un lenguaje cotidiano atemporal, es lo más honrado. A veces sustituyo una palabra, por ejemplo en vez de “rápido”, “raudo”, pero sin exagerar, porque también se volvería artificial. Es caminar por el filo de la navaja». Y lo que me gusta mucho es lo que dice acerca de las ciudades medievales: «Cuando uno se acercaba a ellas, de casas pequeñas y de un solo piso, sus iglesias eran como la silueta de Manhattan».

 

Me escribe Arcebelle desde Toronto después de leer mi diario y lo que cuento en él de que Oskar me cortó el pelo, y ella a su vez me cuenta el problema que sus nietos les plantean a sus padres porque quieren ir a peluqueros que cobran 20 C$ por motilado, en vez de los 5 ú 8 C$ que están cobrando las chinas. Le contesto: «Con nuestros hijos, cuando pequeños, pasaba igual con la ropa. Hasta que un día Diny me dijo que yo tenía que tomar cartas en el asunto porque su presupuesto doméstico no alcanzaba para cumplir los deseos de nuestros vástagos: Lacoste, Jill Sander, etc. Así es que los reuní a los tres después de cenar, y les dije que a partir de ese mismo mes iban a recibir una mensualidad de 150 marcos cada uno (no eran una cantidad despreciable en los 70, los 80) pero que la ropa se la tendrían que comprar ellos. Con la consecuencia de que de repente me pedían dos o tres mensualidades adelantadas para sacarse el capricho de una ropa de la firma equis, y poco a poco fueron entrando en razón a medida que a veces pasaban meses y meses sin recibir un céntimo porque tenían que amortizar sus respectivas deudas conmigo».

 

El segundo capítulo del cuarto episodio de la saga Rebus comienza con las palabras «It is a truth universally acknowledged», sin necesidad de entrecomillarlas, porque cualquier lector anglosajón, y no pocos del resto del mundo occidental, sabemos que con esas palabras se abren las puertas de una de las siete maravillas de la literatura: Pride and Prejudice.

 

Acaban de pasar French Can Can y todavía estoy moviendo el esqueleto, esa secuencia final con el desenfrenado can can es algo que nunca sabremos cómo pagarle a Jean Renoir, además de su homenaje al color y al impresionismo. Pienso en lo curioso del hecho de que tantas obras maestras del impresionismo se deban a un pintor cuyo apellido traducido sea “renegro”, cuyo hijo le rindió no pocos homenajes a través de su filmografía.

 

Weiß/Colonia, 1.5.

Tenía en la Sessions List el plano de Londres, durante la lectura del tercer episodio de Rebus. Al cancelarlo ahora recuerdo la sorpresa que me llevé al descubrir (gracias a la novela) que por el nordeste de Londres corre un segundo río, el Lea, que desemboca en el Támesis en un lugar lógicamente llamado Leamouth, entre Canary Wharf y el London City Airport. Sucede como en Hamburgo con el Alster, sólo que al acercarse al Elba se agranda tantísimo que incluso muchos alemanes creen que es un lago. Y Bernardo Atxaga también, lo leí en algún texto suyo.

 

Frases anotadas en el cuarto episodio de la saga del inspector Rebus : Una por la que te asomas al antagonismo intraescocés: «Tenía ese acento algo amariconado de la costa Oeste» [es decir, Glasgow]. Otra formulada por Rebus y que va a misa: «Hay formas de prostitución peores que la putañería». Y un subrayado cuando el inspector Flight, de la Metropolitan Police de Londres, telefonea con Rebus y este registra que su amigo pronuncia el nombre de Edimburgo diciendo “Head–in–burrow” [=la cabeza en la cueva”].

 

11:30 pm : En el canal Arte acaban de pasar Las reglas del juego, la peli de Jean Renoir; es de 1939, como yo, pero se ha conservado bastante mejor que yo. Y no me refiero precisamente a que esta copia fue restaurada técnicamente en su día con el asesoramiento del propio Renoir.

 

Weiß/Colonia, 2.5.

Leo en El Espectador una columna dedicada a la feria de abril en Sevilla y me sorprende la frase «el recinto sagrado que tocará su clarín a las seis y media de la tarde: la plaza de toros de La Maestranza»; no sabía yo que tales coliseos fuesen músicos. También me sorprende la frase «el Recinto Ferial ya encendido con sus casetas a rayas donde los señoritos y las manolas se dan cita al ritmo de sevillanas y castañuelas», lo cual me hace temer, ¡ay!, que el centralismo madrileño haya repoblado el censo femenino sevillano, porque manolas, lo que se dice manolas sólo son las madrileñas. Ahora bien, lo que no tiene perdón de Dios es que la columna se abra con una cita falsa de D. Antonio Machado: «Mi infancia son recuerdos / de un patio de Sevilla. / Y un huerto claro / donde madura el limonero». Es un alejandrinicidio por partida doble. 

 

Con Claudia en La Modicana, los tres pedimos lasaña, ¡¡pero la no vegetariana!!, tan riquísima como siempre. Yo a Claudia le envidio su capacidad de trabajo y su entrega total a la creación de un universo propio. No siempre logro seguir sus razonamientos pero siempre me significa una sorpresa cada una de las obras suyas que conozco. Y me resulta refrescante reconocer en ella la modestia que también posee Juan Manuel, otro artista al que admiro sin reservas y otra persona a la que quiero tanto como admiro.

 

Anahí me escribe desde mi Güeno Saire querido que ya no volveré a ver y me pide mi dirección de correo quelonio para enviarme un libro. Se la mando ipso fuckto con este ruego«Sólo por favor no lo enviés como encomienda [=certificado, en el español argentino], el correo en Alemania no se pierde sino durante las guerras mundiales. Y aún así no del todo».

 

Weiß/Colonia, 3.5.

El gineceo de las Hansen en Colonia, las cinco hermanas y su prima María han venido a pasar el día en la metrópolis: para los renanos (y ellas lo son) la metrópolis no es ni Düsseldorf en Alemania ni Arnhem o Nimega en los Países Bajos, no puede ser otra que Colonia. Diny salió a buscarlas en la estación y luego han ido a almorzar los deliciosos Reibekuchen de la Haus Schwan, que está en la Dürener Straße. Diny ha elegido el sitio expresis verbis no sólo por la delicia culinaria sino también porque está en esa que es una calle ideal para ir de compras: o de shopping, como decimos los puristas.

 

En el quinto episodio de la saga de Rebus, a propósito de un testigo para nada cooperativo: «Mantiene la boca más cerrada que el monedero de la gente de Aberdeen durante la colecta del domingo». Ian Rankin no tiene pelos en la lengua para caracterizar a sus compatriotas, y a sus lectores nos conforta saber que el prejuicio acerca de la tacañería escocesa tiene fundamento.

 

Dentro de la serie que están dedicando los miércoles a grandes escritores hoy le ha tocado el turno a Arno Schmidt, el más secreto de todos ellos entre los alemanes. Por dicha, al menos su trilogía de la guerra ya está traducida al castellano, y Juan Goytisolo le ha dedicado el elogio que se merece. Digo “por dicha”, y lo digo pensando en los lectores de mi lengua, porque yo a Arno Schmidt no pienso leerlo en otro idioma que su alemán original, tan enriquecedor no sólo de una manera léxica sino, sobre todo, morfológica. Una página de Arno Schmit es reconocible a primera vista incluso sin saber alemán. Y si es sabiéndolo, qué gozada.

 

Weiß/Colonia, 4.5.

 1:30 am : Del Edimburgo de John Rebus he pasado esta noche al Glasgow de Ken Loach, con Angel’s Share [título en casi todos los idiomas traducido como La parte de los ángeles, si bien en italiano la palabra “parte” va entrecomillada, con lo más mijor que sería Un trago para los ángeles, que es como se tradujo al alemán]. Después de volver a verla imagino que por ejemplo Marcos, en Caracas, o Vicente, en Huelva, me preguntasen qué Ken Loach es el que prefiero, si el de Tierra y libertad y Mi nombe es Joe, o el de Buscando a Eric y Angel’s Share. No tendría más remedio que contestarles que, puesto en semejante dilema, me quedo con ambos los dos, como diría Cantinflas. Aunque calvo, no tengo pelo de tonto.

 

Este mediodía, después del desayuno, he sentido muy cercana la presencia de la Doña. Fue de pronto, de repente sentí que me abandonaban todas las fuerzas que me podrían retener en este valle de lágrimas, pero al mismo tiempo sentía una gran tranquilidad, una calma que no puedo describir sino como cataléptica, un desmadejamiento absoluto, “Me llegó la hora” fue lo que pensé, y con la irresponsabilidad o la desesperanza que debe de ser una de mis características me abandoné a ese tobogán que me arrastraba abajo, cada vez más abajo, hasta que le dije a Diny que no iba a almorzar, como es costumbre nuestra hacerlo juntos todos los jueves, y que para nada me importaría que se acostase a mi lado durante la siesta, antes al contrario. Y me acosté sin ninguna esperanza (si es que puedo llamarla sí) de volver a levantarme. Pero ay, la vida sigue. Y en mi caso me pregunto que para qué, si ya cumplí mi parte, de sobra.

 

En el capítulo que Bridget Christie le dedica a la mutilación genital femenina, en Un libro para ellas, estas dos joyas: «Las vaginas son como los copos de nieve. Pero de jamón». Y páginas más adelante: «Lo que hacemos para ganarnos la vida no nos define como personas, pero se nos juzga en función de ello. Fijaos en Hitler. Era un artista de enorme talento, y sin embargo sólo se le recuerda por su forma de ganarse el pan, como un sicópata con tendencias genocidas». (Pondría mi mano en el fuego a que más de un despistado no se dará cuenta de la ironía).

 

Weiß/Colonia, 5.5.

1:00 pm : El chacal, una obra maestra que gana con los años. La versión de Fred Zinnemann, claro está, la primera, con un Edward Fox portentoso, en el papel de su vida. Y pienso que, con toda seguridad, los espectadores de las nuevas generaciones, y mucho más los de las venideras, verán con gran asombro el despliegue de actividad de Scotland Yard y la policía francesa para localizar a una persona sospechosa de querer atentar contra el presidente de la V.ª República (el mero nombre De Gaulle quizá no les diga nada), todo ese descomunal trabajo con registros, fichas y papeles innumerables que se multiplican como las escobas en la balada del aprendiz de brujo ¡y que ya hoy en día se puede resolver con un par de clics en  una pantalla!

 

Tengo pendiente de respuesta el email de Pepe Baena de hace un par de días donde me cuenta que la Asociación Cultural Periferias, de la que forma parte, «ha firmado un convenio de colaboración con el Ayuntamiento de Huelva relativo a rescatar, conservar y difundir el legado cultural de la capital y provincia. Dicho legado se depositaría  en un edificio creado al efecto para su conservación y estudio. En este sentido va mi propuesta de pedirte, si te parece bien, aquellos documentos que pudieras aportar –libros, manuscritos, archivos fónográficos, fotografías, correspondencia– que se custodiarían en un espacio concreto para su exposición y estudio. Se llegará a un acuerdo con UHU para que becarios de la misma colaboren en la organización, digitalización y difusión de dichos documentos». Dicho sea de paso, me cae de lo mejor que las siglas de la Uni de Huelva sean un acrónimo en alemán: Uhu = búho, la más sabia de las aves, así es que espero que el alma mater onubense sea digna de tal honor. Y este domingo estudiaré los pros y los contras de legar mi correspondencia y mi fonoteca a la nueva  institución en Huelva.

 

Weiß/Colonia, 6.5.

Todo el sábado sin Diny, que se ha ocupado de Henri todo el día. Montse voló a Dresde con dos amigas para visitar a una amiga común; Frank intervenía esta tarde en un torneo de tenis; Paul sigue en Tailandia o los dioses saben dónde; y dejar Henri a cargo de Oskar todito el día sería demasié. Así pues me levanté tarde, leí el diario con toda la calma del mundo y de Jerez, como dicen los jerezanos, fui de compras a Rodenkirchen, comí rico, dormí una siesta de hora y ½, y luego estuve limpiando fondos, como dicen los marinos, y repasando la docena larga de emails que tengo en compás de espera, o stand by, que decimos los castizos. En uno de ellos me escribe Teresa que cuando los paisas llevan mucho tiempo sin comunicarse y al fin lo hacen, lo hacen diciendo “Apareció el español”. En mi caso va a ser literal. También me recuerda Teresa que las cartas familiares y amistosas de antes solían empezarse con la fórmula «Espero que al recibo de ésta te encuentres gozando de buena salud en unión de los tuyos». Me trae el recuerdo de las docenas de veces que escribí, a mano, la correspondencia familiar, siempre dictada por mi madre o la tía Joaquina, y que la fórmula era más o menos la misma, y siempre repetida, de tal manera que mamá o la tita sólo me decían a quién iba dirigida la carta y empezaban a dictar recién cuando me veían concluir ese párrafo canónico. Puedo repetirlo de memoria: «Deseamos que al recibo de la presente os encontréis bien de salud, nosotros todos bien, gracias a Dios».

 

Compré en Rodenkirchen la revista quincenal con la programación de TV y he descubierto que a partir del sábado 13 hay novedades harto dignas de mención, p. ej. los dos últimos episodios de la octava temporada con el DI Lewis y el DS Hathaway. Y también que el domingo 14, en el canal Arte pasarán de nuevo French Can Can a las 9:35 am. Me toca madrugar ese día, pues. Ay diosito mío de mi arma, cómo me pesan los años. Y el recuerdo del poema de Felipe: «Los años pasan / Los años pesan / Los años pisan / Los años posan / ¿Por qué no pusan los años?»

 

Ya sé cuál va a ser el próximo tuit que le regale a Pilar: «The fake president asegura conocer bien la historia del país: “He visto tooodas las pelis de Hollywood donde la cuentan”».

 

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1 COMENTARIO

  1. Querido amigo: estando en

    Querido amigo: estando en vigilia, la Doña jamás se presenta con apacible dulzura. No es tan caritativa.

    Un abrazo.

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