De mi diario : Semana 20 / 2017

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Como dice el refrán, sabiamente recordado íntegro por Max Aub«Pedir a los hombres veras es pedir al olmo peras».

 

Weiß/Colonia, 14.5.

La primera diligencia matutina es saber cómo está Henri. Llamo a su casa, atiende Frank, me dice que fue bueno que vinieran ayer tarde a recogerlo porque ha pasado la noche vomitando y con diarrea, y que anda con fiebre. Saberle enfermo es algo que me enferma, incluso teniendo absoluta consciencia de que en manos de sus padres está en las mejores manos. ¡Carajo!

 

En las páginas de esquelas fúnebres de la edición dominical hay una pergeñada a medias en alemán y a medias en castellano: «Freunde zu haben, ist Reichtum [Tener amigos es riqueza], si, hombre. Adios. [sic] Lieber Curt, dein Herz schlug für Bolivien und Köln [Querido Curt, tu corazón latía por Bolivia y por Colonia]». El difunto Curt poseía un segundo nombre propio en español, Mateo. Me quedo pensando en las posibles alternativas, sobre todo teniendo en cuenta que nació en 1945, pero la esquela no dice dónde, si a orillas del Titicaca o del Rhin. A partir de los datos conocidos podría escribirse un cuento.

 

Se da la casualidad de que tengo un amigo muy querido, y gran escritor, venezolano, que se llama Ibsen porque su mamá adoraba la obra del dramaturgo noruego; pero es que, además, tengo otro, brasileño de ascendencia austríaca, y gran traductor, que se llama George Bernard porque sus padres amaban la obra de Shaw, y su apellido empieza por S, de tal manera que sus iniciales, GBS, son las mismas del gran cascarrabias. Y mi buen GBS es lector asiduo de mi diario y de la frase de la semana con que lo remito a los amigos. Esta semana esa frase era una cita del gran Graciliano Ramos, el mayor de mis amores brasileiros: «Si la única cosa de que el hombre tiene certeza es la muerte, la única certeza del brasileño es el carnaval del próximo año». GBS, que no es precisamente un pesimista, me la comenta con un escueto email donde me dice: «Do jeito que Brasil está, nem o Carnaval do ano próximo está garantido» Y si es verdad que así tal como andan las cosas en su país, no está garantizado el Carnaval del 2018, entonces va a ser hora de pensar en la cercana proximidad del fin del mundo. Oremus. 

 

7:30 pm : Pasaron antes de la cena, por el canal Arte, un reportaje de 55’ dedicado a Velázquez. Confieso que soy un rendido admirador de Botticelli, de Tiziano, de El Greco, ¡de El Bosco!, de Durero, de Rembrandt, de Zurbarán pero sin ningún género de dudas mi más grande pasión es la que le profeso a la obra de don Diego. Y también sé que los únicos que están en condiciones de saborearla plenamente son los propios pintores. Él no pintó para nosotros, ¡pobres mortales!, lo hizo para quienes sabrían documentar su grandeza. Siempre que veo obra suya, y como ahora en este reportaje, con una facsimilitud rayana en la perfección, me imagino lo muy mucho que se habría divertido viendo la obra de los muralistas mexicanos, o de los dizque expresionistas abstractos. El reportaje, por cierto, termina con un montaje de su influencia en los artistas que le siguieron, no sólo pintores (Goya, Picasso, Bacon), también fotógrafos y cineastas, y remata con una escena de Pierre le Fou donde se ve a Jean Paul Belmondo en la bañera, leyéndole a la niña de un libro donde se habla de la obra de Velázquez. 

 

Weiß/Colonia, 15.5.

0:10 am : Acabo de ver Mommy, una peli canadiense en verdad extraordinaria, pero con la que hay que echar mano de todas las reservas de aguante de que uno disponga: la actuación del chico con el síndrome de hiperactividad agresiva es tan convincente, que uno se pasa media peli agarrado a los brazos del sillón para no saltar adentro del televisor y darle una buena mano de hostias como terapia. Pero si uno se aguanta, la peli es en verdad admirable.

 

Henri sigue en cama, el diagnóstico es de un virus que le ha afectado de manera simultánea el estómago y el vientre. Le toca joderse y aguantarse, como a todo quisque. Lo que pasa es que creo que nosotros lo estamos pasando peor que él, pero así es el reparto de cartas en la vida, los hay que copan los oros, y [nos]otros los bastos.

 

José María me escribe después de leer mi diario y lo que escribí allí sobre el surrealismo en las canciones populares hispanoamericanas, y me dice: «No, no es surrealista, ni está ligando el mal con el color del corazón de una fruta; es pura y simplemente una metáfora de la posesión carnal de una mujer por un hombre, de una manera bien mejicana. En resumidas cuentas: lo culpan de abusivo al haberse aprovechado poseyendo a una mujer virgen (=dura → durazno). El cancionero mejicano de esas épocas está repleto de ese tipo de connotaciones metafóricas». Sí, lo sé, le contesto, y hasta me he ocupado alguna vez del asunto, en prueba de lo cual le anexo el texto de una de mis Cartas a Clawdia, que tiene que ver con la letra de un bolero mexicano.

 

En cuanto al libro de Jerome, Jesús Mondría me ha escrito desde Madrid un email en el que me dice (copio y pego): «Muy bueno tu soliloquio. Me han llenado de melancolía tus comentarios a la novela de Jerome K. Jerome Tres hombres en un bote (que así se llamaban el autor y el libro en la edición que leí siendo poco más que un tierno infante). Aún la recuerdo, con ternura y nostalgia, como algo divertidísimo. Excuso decirte que la disfruté sin desentrañarla como tú, exhaustivamente». Lo que más me ha gustado es que a mi diario lo llame “soliloquio”, porque además acierta de lleno en la diana. Mi soliloquio es plática con ese buen amigo que me enseñó el secreto de la misantropía. El de la filantropía se lo enseñó a Machado. 

 

Weiß/Colonia, 16.5.

Henri sigue enfermo, parece que el virus lo agarró con las defensas bajas, pobrecito mío.

 

Sale publicada en alemán una novela, Télex desde Cuba, de Rachel Kushner, una novelista de Oregón. Cuenta en ella la historia de unos gringos que vivían en el Oriente de Cuba trabajando en unas plantaciones y unas minas de níquel en los días de los combates de Sierra Maestra. La madre de Kushner era uno de ellos, y su hija ha logrado rescatar esa página desconocida de la historia de Cuba y que tantos paralelos tiene con la de nuestras colonias inglesas en Huelva y Ríotinto, en las que quiero ambientar mi cuento austenita. Entrevistan a RK con motivo de la publicación en Alemania y cuenta que estuvo en Preston, el nombre de la central de la United Fruit Co, hoy se llama Guatemala: «Las casas siguen siendo de color mostaza, no han sido enlucidas desde 1958. El color casi ha desaparecido, pero habla del pasado. Encontré muchos documentos de la empresa. Los americanos tuvieron que abandonar rápido el país y sólo se llevaron consigo lo más imprescindible. Los cubanos han dejado todo tal como quedó. Me sentí como si estuviera en Pompeya, todo se quedó congelado en el tiempo». Novela, pues, que debo comprar y leer antes de abordar mi cuento. No le temo a los parecidos. Son cosa de familia.

 

En La Modicana, con Carlitos, me decido por la gallineta del Norte con papas al romero amén de espaguettis con mantequilla, una combinación rarísima y a la que reacciono poniendo las papas a un lado y empapando los espaguetis en la salsa tan sabrosa del pescado. Hmmmm

 

Le escribo a Pepe Baena para decirle que no crea que he olvidado el objeto de su último mail. Lo que pasa es que estoy haciendo una evaluación de la cantidad de cartones que supondría el legado de mi correspondencia y de mis papeles, para esa institución que va a crearse en Huelva, y no es tarea fácil. Sobre todo porque salvo un caso de fuerza mayor, la mayoría es algo que me gustaría tener siempre a la mano mientras uno continúa en este valle de lágrimas de cocodrilo. Y eso de separar la paja del trigo es lo que me lleva tiempo.

 

Weiß/Colonia, 17.5.

3:00 am : Devil’s Knot es desde luego una peli impresionante, de las que se te meten bajo la piel y te la ponen de gallina. Pero hay algo en ella para lo que ya estaré prevenido si la vuelven a pasar, y es algo que me parece un error del reparto, elegir a Colin Firth para ese papel del investigador privado. Y no es que se desempeñe mal, todo lo contrario, pero resulta extraño verlo actuar en el profundo sur de los USA, desentona allí como el proverbial cristo con las dos pistolas. Aún más porque su contraparte es una prodigiosa Reese Witherspoon, convincente como pocas en su papel de madre sureña, entrada en carnes, imbuyéndole a su personaje una veracidad tal que nos pone un nudo en la garganta. ¡Qué peliculón para el recuerdo!

 

Acicateado por la lectura de Juan Carlos, en Asturias, de La gallina ciega, de Max Aub, me he puesto a releerla al cabo de 45 años, y a poco de comenzar ya le escribo a JC con el ruego de «mirar en la entrada correspondiente al día 6 de septiembre, la frase que viene después del 11.º párrafo, donde dice que si la TV mexicana es mala, la española es peor. La frase dice: «Por la noche otra vuelta con Fernando Dicenta, envuelto en su exhuberancia habitual». ¿Está con esa «h» supernumeraria también en tu edición? A mí se me hace que es errata de la editorial, no puede ser que alguien como Max Aub cometa semejante falta de ortografía». Y en efecto, Juan Carlos me escanea y envía la página correspondiente y la “h” exuberante ha desaparecido, pero ya veo que es una edición muy distinta, curiosamente con notas a pie de página, que faltan por completo en la primera edición, la de diciembre del 71, la que yo poseo. Curiosamente digo porque los lectores mexicanos sí que hubieran necesitado muchísimo más esas notas que los lectores españoles, al menos los de mi edad. Dicho sea de paso, mi ejemplar es el # 2.491, pues la primera edición fue de 3.000 ejemplares numerados. Otra joya en mi biblioteca.

 

Weiß/Colonia, 18.5.

Diny pasó por lo de Montse, para que pudiera salir a hacer sus compras, y el resultado es que mi pobrecito Henri contagió a la abuela, sin querer, como es natural. Y ahora anda Diny con lo que el bueno de Ernesto llamaba, tomándola del habla de la gente de su pueblo, Villanueva de los Castillejos, “un divení” (derivado de “un ir y venir” continuamente al baño).

 

Quiero regalar a una amiga Guillermo Tell para la escuela, el libro de Max Frisch, en español, y me encuentro con que se titula Guillermo Tell: Una historia ejemplar. De lo cual resulta que se pierde la mitad del mensaje de Frisch, y hasta se lo subvierte, porque a la palabra “ejemplar” se asocia instintivamente, y en primera instancia, una connotación positiva. Merde!

 

Mi deuda estherna me manda un enlace de la crónica de Página 12 sobre la concesión (lectura oficial) del premio Reina Sofía a Claribel, e ipso fuckto le escribo a C: «Queridísima Claribel, enorme alborozo en esta casa al enterarnos de que han honrado al premio Reina Sofía con tu nombre y tu obra. Ya era hora». ¿Cuándo se van a enterar los gacetilleros de que hay premios que no se conceden, sino que es el presunto galardonado quien honra al premio?

 

Weiß/Colonia, 19.5.

Pasé a pantalla, de su soporte papel, mi cuento “La quinta del 39”, y se lo envié a once amigos. Yadira me escribe enseguida, desde San José (CR): «Me gustó mucho tu cuento. Me encantan esos finales de trallazo». Le doy las gracias por su lectura y sus generosas palabras, y le digo que «a este cuento le tengo mucho cariño porque documenta el momento en que posiblemente derroché más coraje en toda mi vida, pero no tan sólo por elloallá por 1995 me escribió un paisano a quien no conocía, mucho más joven que yo, y que había leído ese cuento porque un amigo común le pasó una copia. Y ese hombre me escribía para contarme que poco tiempo después de haberlo leído, en unas circunstancias muy parecidas a las de mi cuento (aunque en el ámbito laboral, no escolar), se acordó de él y me plagió la reacción (es decir, la de su narrador en primera persona, que evidentemente soy yo). En otras palabras, mi cuento me parece desde entonces ejemplar, en el sentido que Cervantes llamaba así sus nouvelles».

 

Apareció en El Trujamán un interesante texto,“Sobre el voseo en la traducción”, donde en el diálogo entre Iván Karamázov y el diablo ambos usan esa segunda persona característica de ciertas regiones de allende el océano (el Río de la Plata, Antioquia, Mesoamérica), y uno se queda más o menos perplejo, pero sobre todo con la conciencia clara de que así no funciona. MM me escribe: «También me he hecho esa reflexión incontables veces. Y me respondo algunas que el voseo es muy confianzudo, muy de casa (y en algunas zonas centroamericanas, despectivo), y uno no puede imaginar a los personajes de los clásicos europeos, tan formales y compuestos ellos, tomándose esas libertades, menos aún si se trata de las disquisiciones filosóficas de Dostoievski. Además, es muy cierto que, por ejemplo en México, los lectores no aceptan el voseo». Después de reflexionar un rato largo sobre el problema, le contesto«Creo que el quid de la cuestión estriba en que los lectores hispanoamericanos saben de sobra que los rusos (o los franceses, o los noruegos) no vosean, de tal manera que ver cómo los personajes de Chéjov se vosean les resulta antinatural, forzado. Lo que me pregunto es qué sucede con los cuentos de Cortázar o con las novelas de Soriano traducidas a otros idiomas, la pérdida del vos es algo que me resulta casi sangriento, de sólo pensarlo». Menos mal que no tengo por qué leer a Julio ni a Osvaldo traducidos. Gracias les sean dadas a los dioses.

 

9:50 pm : Pasaron el segundo episodio de la 8.ª temporada de Lewis, en el que Hathaway ya se desempeña como DI porque Lewis ha pasado al retiro. El primer episodio, el viernes pasado, ni idea tengo de por qué no lo comenté, seguramente pasaron alguna buena peli inmediatamente a su conclusión y se me fue el santo al cielo. En cualquier caso, lo cierto es que el DI Hathaway tiene ahora una sargento, Lizzie Maddox, con la que no consigue sintonizar la onda. Y todavía le cae grande el nuevo desempeño, así es que como reclama más personal, la superintendente Innocent (¡qué nombre para un policía!) convence a Lewis de que regrese al servicio activo como apoyo “senior” de su ex sargento. Y en este segundo episodio las cosas van poco a poco enderezándose en el plano personal, pero aún así, cuando Innocent le pregunta a Maddox qué tal la relación con su jefe, la nueva DS replica significativa: «¿Cuál de los dos?» A mi manera de ver deberían dejar a Lewis en su bien ganado retiro, y ya que hubo una serie Morse que se continuó en una serie Lewis, hacer que esta continúe ahora en una serie Hathaway. Y todos sus fans saldríamos ganando. Lo que no quiero que se me olvide ahora es una frase para la historia, cuando Hathaway hace una referencia culta en un tema religioso, y Lewis, que procede de la zona nordeste, con el estigma de estar habitada por una gente ignorante y reacia a toda clase de novedades, comenta: «Sé que fueron misioneros a Newcastle, creo que terminaron en la olla».

 

Weiß/Colonia, 20.5.

En el cuaderno de esquelas fúnebres de la edición finisemanal del diario, una de ellas lleva hoy un epígrafe divino si escondiera más lo humano (la traducción). Es un poema inolvidable, e inalcanzable, de Juan Ramón, aquel que dice: «Yo no soy yo. / Soy este / que va a mi lado sin yo verlo; / que, a veces, voy a ver, / y que, a veces, olvido. / El que calla, sereno, cuando hablo, / el que perdona, dulce, cuando odio, / el que pasea por donde no estoy, / el que quedará en pié cuando yo muera». Con la ayuda de Miss Hortensia Google he encontrado una versión mucho mejor que la citada en esta esquela. Pero como dice el refrán, sabiamente recordado íntegro por Max Aub en La gallina ciega: «Pedir a los hombres veras es pedir al olmo peras». 

 

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2 COMENTARIOS

  1. Confio en que Henri y Diny ya

    Confio en que Henri y Diny ya no necesiten el «divení».

    • Necesitar, lo que se dice

      Necesitar, lo que se dice necesitar, no lo hubieran necesitado nunca. Pero sí, ya pasó la crujía.

      Gracias.

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