De mi Diario : Semana 20 / 2021

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Weiß/Colonia, 9.5.

2:00 am : A falta de buenas pelis en la programación de esta noche, y demasiado gandul como para someterme a la tortura de elegir un DVD, el canal ZDF Neo es un puerto seguro, en él no faltan nunca documentales interesantes. Esta noche han sido de nuevo sobre los años atroces de la ignominia parda. Creo que  ningún país, a lo largo de la Historia, ha dedicado tanto esfuerzo en dejar en claro su pasado para las generaciones venideras. Con la excepción de Hollywood, desde luego: a pesar no proponérselo, la innumerable lista de sus western iluminan, y no poco, el racismo de la sociedad gringa y su necio supremacismo.

¡Qué grande es Hamsun! Debí leer el último libro de los que escribió, Por los senderos que la maleza oculta, entre 1955 y 1960, sin saber nada del caso Hamsun pero sí que esa traducción no era del noruego sino, si acaso, con mucha suerte, del alemán. Releerlo ahora, en alemán, ha sido una gozada, y una admiración sin límites por semejante prestación nada menos que a sus 90 años.

Se cumplen hoy 100 años del nacimiento de Sophie Scholl. Víctima de una justicia fanatizada al servicio de la camarilla nazi, Sophie fue juzgada de manera sumarísima a los cuatro dìas de haber cometido su delito, condenada a muerte y guillotinada ese mismo día, sin apelación posible. No llegó a cumplir los 22 años. Y su delito consistía lisa y llanamente en distribuir en el ambiente universitario muniqués unos folletos y octavillas que contradecían, con los datos de la realidad incuestionable, el triunfalismo de la propaganda en manos del tétrico Goebbels. En una de las caóticas manifestaciones que hemos sufrimos acá durante la pandemia, mezclándose en ellas conjuracionistas, negacionistas y dizque “pensadores al sesgo”, una descerebrada que repartía octavillas exultó delante de las cámaras de TV: «¡Me siento Sophie Scholl!» Algún alma piadosa debería haberle aclarado que si la Policía le echaba mano en una redada contra esa manifestación ilegal, todo lo más le costaría pernoctar en la celda de una comisaría; mientras que Sophie Scholl sabía que si caía en manos de la Gestapo, se jugaba la vida y la perdería. Para poder sentirse Sophie Scholl se necesita algo más que repartir octavillas ante una cámara de la tele. El reportero que recogió la escena debería habérselo explicado a los espectadores, pero ¡quién sabe!, a lo peor no sabía quién fue Sophie Scholl, víctima iuocente de la vesania.

Weiß/Colonia, 10.5.

2:30 am : Segundo episodio de la temporada piloto Huss: Crímenes en el fiordo. Si es que no me equivoco de medio a medio, de aquí puede salir una excelente serie. La que ya lo es, o mejor dicho, lo sigue siendo, es la del joven Morse, que va por la séptima temporada.

Celebramos con Ulli & Carlitos nuestro primer almuerzo con manjares del  Bistro Verde al cabo de semanas y semanas de pertinaz confinamiento. Nuestros amigos se decantaron por diferentes clases de rissotto, Diny por una sencilla ensalada de papas, yo por mis espárragos con jamón de Parma. Por cierto que tuve que dejar la mitad de la porción; tal vez para celebrar el habernos recuperado como clientes, del Bistro Verde me enviaron, por el precio de una sola, una ración doble. Mañana, pues, sopa de espárragos con albondiguillas de carne molida.

Tengo un problema con mi número de identificación fiscal español. Llamo a diversas personas en España que me puedan echar una mano o explicarme al menos cómo funciona el sistema. Casi al final de mi latín, como se dice en alemán, decido llamar a mi sobrina Tere, en Madrid, y de algún modo inconsciente mi vista se fija en un teléfono inmediato dentro de la pantalla, con lo cual me sale al otro lado de la línea una voz masculina y que me suena conocida, muy conocida, y tanto, es la de Víctor Márquez, y nos hemos alegrado tanto de reencontrarnos aunque sea en la nube, que charlamos sin parar durante 54’11”. Es una gozada platicar con Víctor. Tiene el don de la palabra justa, un humor y una ironía en el mismo cuadrante que el mío, y coincidimos casi en todos nuestros gustos. Me cuenta que tiene ya mucho folio escrito, ¡a mano, con una Parker 21 que posee desde el año de Maricastaña!, sobre la historia de la mítica revista Triunfo, de la que fue redactor–jefe cuando llevar un ejemplar de la revista bajo el brazo era declaración expresa de antifranquismo. Igual que tener colgada una reproducción del “Guernica” en el testero principal del salón. La mía, cuando murió el inferiocre, la regalé al Círculo Antonio Machado que hay acá.

Weiß/Colonia, 11.5.

1:45 am : Han pasado Que Dios te bendiga [peli española cuyo título alemán es Los muertos en Madrid]. La he visto por ser policial, pese a estar doblada al tedesco, y me llevo una decepción del copón. No diré que es pésima para no empezar el día en modo esdrújulo, pero ¡qué falta de saber hacer, qué falta de ritmo, qué falta de todo lo que hace que amemos ese género! (¡Vaya, me salió un esdrújulo de todos modos!) Porca miseria!

Despacho medio en trance el nuevo posting para mi blog en EE y mi columna del viernes, así mismo en EE. Digo medio en trance porque estoy metido en un laberinto kafkiano a causa de mi maldito número de identificación fiscal español, que no tengo porque carezco de DNI. Mi problema es el siguiente: Según tengo entendido, el número que te dan con tu primer DNI es el mismo ya para siempre. Lo que pasa es que cuando emigré acá en febrero 1963 lo hice con el pasaporte, y el DNI que tenía caducó al poco tiempo y lo perdí, pero nunca me preocupé de renovarlo porque vivía en el extranjero y en ese sentido mi documento de identidad era (y es) el pasaporte. Ahora bien, gracias a Javier he podido averiguar que uno puede llegar a saber su NIF a través de la página letranif.com, pero mi número de identidad según el pasaporte es el 196900096170, o sea, tiene 12 cifras, y el actual sólo tiene 8. Entonces, si tecleo las ocho primeras cifras, 19690009 me sale la letra P, y si tecleo las ocho últimas, 00096170 me sale la letra F. La letra central del apellido Kafka. Ecco!

Weiß/Colonia, 12.5.

2:00 am : Recordé que el DVD de A Wedding [Un día de boda] seguía insertado en el player y la he vuelto a ver fijándome en detalles que se me escaparon las veces anteriores. Don Altman era un maestro de la composición coral. Este día de boda es una especie de “jardín de las delicias”, de El Bosco, pero sin metafísica subcutánea: todo humano, demasiado humano.

Paul cumple hoy 24 años y lo llamo a mediodía para felicitarlo, pero enseguida capto que anda metido en un ambiente de fiesta con amigos y me limito a desearle lo deseable en estos casos. Cuelgo el teléfono y busco fotos suyas del año y medio que fue nuestro primer y único nieto: creo que he pasado en mi vida pocos días tan hermosos como aquellos. Eheu, fugaces!

Me he leído de una sentada la última novela de Joserre, Humo. Mientras la leía fui haciendo una serie de anotaciones, en realidad los títulos de las novelas que me recordaba. En primer lugar La llamada de la selva, de Jack London, luego Aus dem Leben eines Fauns [De la vida de un fauno], de Arno Schmidt, por último Nooit meer slapen [No dormir nunca más], de Willem Frederik Hermans, un clásico de la literatura neerlandesa. Humo es una novela escrita sin la más mínima concesión a la literatura de entretenimiento, pero si te agarra (y sus garras son de acero) no la sueltas, mejor dicho: no te suelta, hasta que no lees la última página. Casi no hay acción en ella, sólo el monótono paso de los días en una espera como la de los personajes que aguardan a Godot, pero cuando hay acción el texto trepida como si fuese de Dashiell Hammett. Una gran novela de Joserre. Otra más. Cada vez que lo leo me acuerdo de la primera vez que vino a esta casa, con los borradores o los manuscritos de sus primeros cuentos. Tuve buen ojo. No me equivoqué con él.

Recapitulo al final del día que hoy, jueves de la dizque Ascensión, se celebra tradicionalmente en Alemania el Día del Padre, y que ninguno de mis hijos me ha llamado para felicitarme por ello. Ni siquiera Rebeca, que suele estar atenta a estos detalles. Pero bueno, es evidente que hoy por hoy sus preocupaciones son de muy distinta especie que recordar fechas para felicitar.

Weiß/Colonia, 13.5.

Pasada la medianoche : El canal Arte ofreció un programa de 56’ dedicado a la novela negra latinoamericana, con aportes previsibles de Claudia Piñeiro, Paco Ignacio Taibo, Leonardo Padura y Santiago Rocangliolo, pero además de Lucho Sepúlveda, de quien el guion asegura que trabajó para el gobierno de Allende y a quien no le importa posar muy teatral, grotescamente, con un fusil apuntando a la cámara, y dice: «No tengo nada de qué avergonzarme en mi vida. Me da un poco de risa que se hable de mí como una especie de mito. Bueno, fui guerrillero en Bolivia y Nicaragua y formé parte de la guardia personal de Allende, combatí con las armas en la mano, no había otra alternativa». He estado mirando ese minuto del programa en la videoteca de Arte para poder reproducir sus palabras literalmente. Soltó por lo menos cuatro mentiras en ellas. ¿A quién quería engañar el pobre Lucho? Me da pena pensar que lo mató el virus antes de descubrirse las vacunas, y lo siento por las amistades que destruyó con su mitomanía, pero me dieron risa, y en algún caso hasta vergüenza ajena, las hagiografías que le han dedicado los “luchólatras” cuando hace poco se cumplió un año de su muerte.

Después de leer mi diario, Manu me deja este comentario en el foro del blog: «No creo que Borges se escorase a la derecha porque pensara que Perón era de izquierdas, porque de eso no tuvo nunca nada. Fue un populista nada democrático y, el peronismo la causa de todos los males argentinos, hasta hoy». Le contesto ipso fuckto que desde luego Borges fue antiperonista no por pensar que Perón era de izquierda (cosa que, por cierto, no era), «sino porque, para empezar, era un plebeyo. La gente bien (los Borges entre ellos) no se trataba con semejantes individuos, siendo Perón además alguien casado con una persona de pasado no muy presentable en la buena sociedad. Tú serías muy pequeña y hasta quizás no vivías en Madrid, pero cuando “la Perona” (así llamábamos a Evita) visitó España en 1947 quiso ver dónde vivían los “descamisados” madrileños. Su edecán español, un general de la vieja escuela, ya retirado, la acompañó durante su visita al barrio de Lavapiés, que estaba milagrosamente vacío, pero con las ventanas abiertas en todas las casas, y mientras el grupo oficial recorría las calles, de sus ventanas salían voces gritando “¡Puta, puta, puta!” El edecán de Evita intentó quitarle hierro al asunto: “No les haga caso, señora; ya ve, yo llevo ya retirado un par de años y me siguen llamando Mi General”».

Weiß/Colonia, 14.5.

1:30 am : Pasan la peli coproducida por la Unión Soviética, la RDA, creo que también Polonia (o Bulgaria), sobre Goya: El difícil camino del conocimiento. Es muy buena visualmente, y se basa en la excelente novela de Lion Feuchtwanger, pero la carga ideológica que le echaron encima la lastra de una manera que no puedo soportar.  Por supuesto, Konrad Wolf hizo bien en aprovechar la figura de Goya para mostrar de qué modo los artistas sufren bajo regímenes inquisistoriales (como la España a caballo del XVIII y el XIXy la RDA de los años 70), pero este Goya visto con anteojos alemanes no es mi Goya que me lo han cambiao. Veo a cambio un episodio de la saga de Wallander, esta vez sin la luminosa presencia de Johanna Sällström.

Escribí ayer un email al Consulado español en Düsseldorf explicando el disparate kafkiano en que me veo metido por culpa de no tener un NFI, y al levantarme y abrir mi estafeta virtual hallo en la bandeja de entrada un email de un funcionario del Consulado pidiéndome que le llame a su teléfono directo. Llamo, conversamos y me dice que no ve ningún problema en que me persone en el Consulado, con mi pasaporte, y él se ocupa de conseguirme un NFI sin más ni más. A veces uno tiene suerte con la burocracia, yo creo haberla tenido con este funcionario.

Mi columna de hoy en EE, dedicada a Sophie Scholl con motivo del centenario de su nacimiento, ha provocado siete comentarios, el último de los cuales me subleva. Dice así: «Se desperdicia la columna y el espacio y la oportunidad de escribir en un diario tan importante. Hay que escribir sobre la actualidad, sobre los héroes y las heroínas nuestros, que hace muchos días están en las calles y que son asesinados, violados, encarcelados y desparecidos». Lo malo del sistema de EE es que si quiero responder a los comentarios que me llegan debo pasar por las horcas caudinas de hacerme miembro de Scarfacebook, cosa que no haré jamás. Me quedo, pues, con las ganas de decirle al comentarista que también me duelen los muertos colombianos, y cómo, y que me duele ver su hermoso país gobernado de manera tan ridículamente inútil por la marioneta de un tipo abominable y siniestro, para quien no existe Colombia, sino la satisfacción de su propio ego, y nada más. Pero que todo ello no empece a los efectos de mi columna. El resto de los lectores que la han comentado hicieron justamente hincapié en las semejanzas de las maneras del régimen nazi con lo que se está viviendo en estos días en Colombia, y el sacrificio de tantos jóvenes como Sophie Scholl, que simplemente reclaman sus derechos.

El lunes vendrán a cenar los Mandeau (Ana Regina, Nicolas, Wolfgang) y los llamo por teléfono para ajustar los últimos detalles, y después de unos timbrazos me repente, desde el contestador automático, me llega la voz de Béatrice. Tan fresca, tan natural, tan béatrice como siempre Como si no se nos hubiese ido en julio del 2015, hace ya casi seis años. Me echo a llorar y me recito de memoria unos versos de despedida que le dediqué: «El hueco que dejaste es un vacío / tan grande como grande tu alma fue, / pues ibas por la vida con la fe / con la que por el llano corre un río». Nuestro río Béa, ¡qué pronto se nos fue «a la mar, / que es el morir»! Me vuelvo a cagar en Dios, como aquella noche triste de julio, cuando me llegó la noticia. Una noticia que fue un golpe repentino, inesperado, infartante, «como del odio de Dios». Como del odio de Dios.

Weiß/Colonia, 15.5.

1:30 am : Veo por primera vez Eiðurinn [Medidas extremas], de Baltasar Kormákur, el islandés de padre catalán. En realidad la peli hubiera debido titularse en español El juramento, e incluso El juramento hipocrático, que es desde hace 2.500 años la base ética de la profesión médica. Es una peli excelente, y BK un gran director y un muy buen actor. Contento de haberla visto.

El cartero ha traído el paquete con el regalo de la Nena para Rebeca y Montse, una toca de lana para cada una, las dos tejidas por ella. Me encanta esta relación tan íntima y querible que existe entre los Bada de Huelva y los de Colonia, aunque me temo que desaparezca con la siguiente generación. Pero no será así, al menos mientras vivan mis hijos.

Por fin logré despachar toda la correspondencia pendiente: a Carmen y Lola en mis madriles, Susanita en mi Güeno Saire querido, Verónica en Bogotá, Freddy en Lausana, Henry Horacio en Medellín, Jorge en México, todas ellas cartas que no podía contestar con un simple acuse de recibo. Y además me escribió Jaime, desde su Santiago chileno, a donde le mandé como anticipo de mi diario lo que escribí sobre el reportaje acerca de la novela negra latinoamericana y la sarta de mentiras que suelta allí el infortunado Lucho Sepúlveda. Fue Jaime una de las personas que mejor lo conoció, y el único amigo chileno que le conocí. Gracias a Jaime, en Gijón 1992, perdí un falso amigo chileno y gané a cambio uno de los más auténticos y fiables. La vida no sólo te quita, de vez en cuando incluso te regala.

*******************THE END*******************

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3 COMENTARIOS

  1. Querido Ricardo:
    Respecto de Sophie Scholl no sé si viste que están “emitiendo una serie” en Instagram sobre ella. Está bastante bien concebida: la propia Sophie irá contando en Instagram los meses que pasa en Múnich desde su llegada hasta su detención. Creo que es una buena forma de aproximar su figura a los jóvenes y de que, quizá, no sean tan descerebrados de compararse con ella.
    Un abrazo.

  2. Gracias por leerme, pero me concederás que va una distancia enorme de un Estado de Derecho (como el que tenemos hoy en Alemania) a un Estado Policía (el que hubo acá de 1933 a 1945). Animar a la juventud a seguir el ejemplo ético y moral de una Sophie Scholl es cosa que aplaudo, pero que una joven crecida en este Estado de Derecho diga que se siente una Sophie Scholl por el mero hecho de repartir octavillas, es poco menos que poner el Estado de Derecho que tenemos en pie de igualdad con el Estado Policía de los nazis. De eso es de lo que se trata.

  3. De Márquez Reviriego no me perdí ninguna crónica parlamentaria, la esperaba como agua de mayo.
    En cuanto a la “Perona”, a quien se le ocurre llevarla a Lavapiés.

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