De mi Diario : Semana 24 / 2020

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Weiß/Colonia, 7.6.

Visita de Montse, sin mascarilla, y Henri, que no se quita la mascarilla ni un solo segundo de la hora y ½ que han pasado con nosotros. Casi toda la charla ha versado sobre la reapertura de las escuelas, para todas las clases, y los tres estamos de acuerdo en que es un contradiós hacerlo a sólo dos semanas de las vacaciones de verano. Un esfuerzo logístico y de infraestructura tan regrande para sólo dos semanas no conseguimos explicárnoslo de manera racional.

Después de leer mi diario en Fronterad, Manu me deja este comentario: «Con Serrat, Aute y los Beatles me pasa lo mismo: me gustan mucho algunas de sus composiciones pero cantadas por otros. ​Las vocecitas, para mí ratoniles, de los Beatles nunca me gustaron; sin embargo la versión orquestal de sus grandes composiciones son maravillosas». Le respondo ipso fucko: «Gracias por leerme, Manu, pero eso de que algunas de las composiciones de Los Beatles te gustan cantadas por otros, la verdad es que no lo entiendo. Yo no conozco ninguna canción de Los Beatles no cantada por ellos y que sea superior al original. Es como con Jacques Brel, Georges Brassens, Herman van Veen, Edith Piaf, Maria Farantouri, Chavela Vargas, Carlos Gardel, Elis Regina o Bola de Nieve, lo que ellos cantaron, después de hacerlo ellos, rompieron el molde. En cuanto a lo de sus voces ratoniles, ¿¡ratonil “Michelle”!?, ¿¡ratonil “And I love her”!?, y sobre todo mi favorita: ¿¡ratonil “Norwegian Wood”!? Y sí, conozco versiones orquestales (no cantadas) muy buenas del repertorio de los melenudos, pero imagínate el final del 4.º movimiento de la 9.ª sinfonía de Beethoven… sin coros ni solistas, sólo la orquesta. Para mi gusto la mejor versión no cantada de “Norwegian Wood” es la del conjunto peruano Yawar con instrumentos andinos, y cuya belleza creo que nace de un error, o quizás de un descuido: de repente no se fijaron en la letra y tradujeron el título como “Bosque noruego”, de ahí la mezcla tan hermosa del sonido de los instrumentos con el canto de los pájaros.

En el Covidiario de Nexos, hoy, Lillian Chapa Koloffon aventura la hipótesis, «o quizá deseo reprimido», de que tarde o temprano habrá toda una industria de fiestas clandestinas o centros nocturnos a la usanza de los speakeasies (bares clandestinos) en Estados Unidos en los años 20, durante la Ley Seca. Se lo comento: «Bueno, el primer speakeasy lo inauguró trágicamente George Floyd, a quien al final terminaron por silenciarlo. Tiemblo de pensar en los speakeasies que se avecinan con the fake president convirtiendo la Casa Blanca en un cuartel».

Weiß/Colonia, 8.6.

2:15 am : Empecé a volver a ver A Man for All Seasons [Un hombre para la eternidad] pero me di cuenta a tiempo de que me iba a vencer el sueño, así es que paré la peli en el momento en que Enrique VIII y Thomas More se quedan a solas en el jardín del último, a la orilla del Támesis. Es un buen corte. Me vengo a registrarlo en el diario, y de aquí derecho viejo a la catrera.

También después de leer mi Diario en Fronterad, entablo un diálogo cordial con un lector, Daniel Martínez, quien me escribe para corregirme en lo referente a las composiciones musicales de los discos de Serrat sobre textos de Machado y Hernández. Lo hace de manera tan ecuánime y ponderada que me contagia y le contesto de la misma manera. Y nace un diálogo y ya casi me atrevo a decir que una amistad. Y cuando descubro que me escribe desde Montevideo me eché a reír. En Latinoamérica, nada más los orientales argumentan y discuten de manera tan civilizada. Y si los llamo orientales es porque «uruguayos sólo son los futbolistas», Borges dixit!

En el periódico digital Huelvaya.es un enlace que es un espléndido regalo para la vista, con un libro que a un lego le resulta poco menos que exhaustivo sobre las marismas del Odiel. Paso una hora hojeándolo lámina a lámina por la pantalla. Pocas veces he invertido mejor mi tiempo delante de este rectángulo desafiante como página y enciclopédico sin remisión.

Pasaron en el canal Arte Como agua para chocolate. Aún recuerdo que cuando salió la novela en México le pedí a los Mutis que me trajeran un ejemplar en su próximo viaje a Europa y cómo fue que Carmen me lo entregó con una semisonrisa reticente: «¿Pero es posible que te guste leer algo así?» Le dije, sin convencerla, creo, que me apasionaban los relatos donde la cocina jugaba un papel casi protagonista. Luego la lei: la novela era entretenida, y punto. Pero la peli, que recién la veo por primera vez, y en alemán, es muy superior, very much, a la novela.

Weiß/Colonia, 9.6.

Un lector de mis columnas colombianas, alemán doblado de boyacense, me escribe que tenemos una “tarea obligatoria” para que se acerquen más dos continentes, Europa y América, que son tan afines y hasta familiares. Le contesto que al menos yo no estoy por la labor, y que «si al final nuestros nietos tienen que aprender mandarín, qué habría de pena en ello, también los indígenas americanos tuvieron que aprender español. ¿Y qué?  ¿No se enriqueció el español? ¿Por qué no habría de enriquecerse el mandarín? ¿O está usted en contra de los chinos? A mí no me avergonzaría que me colonizasen los chinos. Sólo veo como negativo el hecho de que, según parece ser, puede sostenerse que también son seres humanos. But nobody is perfect!» Ojalá que entienda mi sentido del humor. [Pausa a lo Les Luthiers:] Negro. (Amarillo, en este caso).

Fuimos las dos parejas a La Modicana, donde Uli y yo volvimos a llevar la voz cantante porque somos de los cuatro los que más TV interesante vemos y siempre tenemos algo que comentar, en esta ocasión Como agua para chocolate.

El correo nos ha traído ejemplares de los tres últimos libros traducidos por Willy al neerlandés (claro, no va a ser al serbio, qué pleonásmico soy): los diarios de Kemperer correspondientes al año 1945, el ensayo de Hannah Arendt The Freedom to be free, y la biografía de Hölderlin, por Safranski. Buenas lecturas para Diny, yo ya los conozco de leerlos en alemán.

Cierto, hoy estaría celebrando su centenario el Doctor por antonomasia en la historia cultural de Colombia, y la obra salida de sus manos, la emisora HJCK, lo recuerda en su cuenta Twitter y en su programación con, entre otros, un texto mío escrito allá por el año 2000. Por cierto que el misterio del origen de la estatuilla del Premio Ondas que le regalamos para su cumpleaños en París, 1999, tan sólo una persona lo ha resuelto hasta la fecha. Y le pareció una total evidencia, casi como para exclamar: «¡Elemental, mi querido Guasón!» Porque lo único que me costó trabajo fue rastrear –para la plaquita adosada– la fecha en que galardonaron a nuestro Álvaro querido y la fundamentación de su premio. El resto era coser y cantar.

Weiß/Colonia, 10.6., día de santa Margarita, reina: mi cumpleaños

2:00 am : Mi primer autorregalo de este cumpleaños ha sido volver a ver Un hombre para la eternidad, desde el principio hasta The End. ¡Que pedazo de peli, mare mía de mi arma! Pero al mismo tiempo se me impone la reflexión de cómo alguien súper inteligente se juega la cabeza, literalmente, nomás por lo que hoy consideraríamos una bagatela. Lo que me conduce más allá, a pensar en el poder de la fe, que si no mueve montañas, al menos movía cabezas, separándolas del resto del cuerpo. En cuanto a la peli, me arranca una sonrisa el que Paul Scofiel no acudiera a la entrega de los Oscar pese a que lo nominaron por su soberbia interpretación, pero él estaba seguro de que iban a premiar a Richard Burton por ¿Quien teme a Virginia Woolf? Su Oscar, el de Scofield, lo recogió la formidable Wendy Hiller, también nominada como mejor actriz y su esposa en el film. De manera que puede sostenerse que, al final, todo quedó en la familia.

En el noticiario de Telecom informan desde Estocolmo que por fin se identificó al asesino de Olof Palme. Un tal Stig Engström, que murió en el 2000, 14 años después de cometer su crimen. No sé si reír o echarme a llorar. Como si fuera importante saber quién apretó el gatillo y no más importante saber quién o quiénes le dieron el encargo. Me temo que la policía sueca que nos presentan en sus series policiales tenga poco o nada que ver con la realidad dura y pura. Por muy buenas que sean como producto, que sí lo son, pero sacarse de la manga 34 años después del crimen un asesino muerto hace 20 ni Henning Mankell tenía una fantasía tan desarrollada.

Mi sub quiso saber cuál fue la cena de mi aniversario. Se lo conté: sopa de crema de espárragos con tropezones de espárragos y albondiguillas de carne picada para Diny y también espárragos y gambitas para mí, con un par de rebanaditas de ciabatta mechado de aceitunas. Y de postre unas fresas de por aquí cerca. Hay algunos productos que, a ser posible, deben consumirse in situ. Aunque alguien me comentó alguna vez que de qué les valía a los noruegos tener el mejor bacalao del mundo si no sabían cómo cocinarlo y que supiera rico.

Resumen del día : Emails desde Caracas, Huelva, Santiago de Chile, San José de Costa Rica, Asunción/Paraguay, Berlín, Sevilla, Madrid, Medellín/Colombia, Ciudad de México, Colonia, Sitges, Leverkusen, Londres, Chur en Suiza, así como Zeddam, Stokkum, Beek/Montferland y Ámsterdam en los Países Bajos; llamadas telefónicas de Angie, Rebeca, Chico, Montse, y desde Huelva (la Nena, la Reme), Ebermannstadt (los padres de Angie), Torrenueva (la Cheme), Rotterdam (Theo), Buenos Aires (¡Susanita llamando a Manolito el de lalmacén [sic], o sea: yo!), desde Colonia mismo (Bärbel, que se cayó de la bici y se partió la pierna y anda con muletas)De los emails el más emotivo el del buenazo de Luis Moreno, desde Karakogrado, en pleno Venezuelistán, dos horas antes de la medianoche europea pero anticipándose a sabiendas por el temor a un corte de la energía eléctrica. Y el que los resume a todos, como no podía ser de otra manera, de un poeta, en este caso una poeta, la queridísima Annuchka, desde San José de Cámaralentolandia: «En estos tiempos aciagos de peste y cautiverio, tenemos el gran consuelo de saber que aunque perdamos hasta la manera de andar, allá, en Colonia, al otro lado de un océano por encima del cual con dificultad surcan ya los aeroplanos, tenemos un Ricardo, nuestro tesoro personal. Un abrazo virtual, que ya bien quisiera ser un abrazo personal. Ya vendrá. Entretanto, todo mi afecto, deseando que este día sea plácido, hermoso y todo lo festivo que tu burbuja social te permita».

Weiß/Colonia, 11.6., Corpus Christi

A partir de las 3:00 pm la familia en casa, hasta las 5:15. Vinieron todos menos Frank (a causa de una partida de tenis), Paul y Oskar, con quienes almorzaremos Diny y yo este domingo. La de hoy ha sido una auténtica fiesta. La mesa grande con los ocho adultos, porque Henri se asiló en el cuarto de invitados con su iPod o como se llamen esos chismes. Cada cual aportó su óbolo comestible (todo dulce) y la conversación estuvo requeteanimada. Al final nos despedimos con besos y abrazos, y se notaba claramente lo mucho que nos estaban haciendo falta al cabo de tres meses de abstinencia total.

Felicité a Carmen por su cumpleaños, deseándole que lo celebrara «en amor y compaña», como decía mi abuela Remedios, y ella me contesta recordándome el poema “La compaña” de su tío abuelo: «¿Soledad, y está el pájaro en el árbol, / soledad, y está el agua en las orillas, / soledad, y está el viento con la nube, / soledad, y está el mundo con nosotros, / soledad, y estás tú conmigo solos?» ¡Que regrandísimo poeta era Juan Ramón! A veces se asoma uno a alguno de sus poemas como si lo hiciera al borde de un abismo, y otras nos dilata las pupilas con el azul purísimo de su cielo, y como a Platero nos gustaría beber «un cubo de agua con estrellas».

Apareció en Árbol Invertido mi cuarta columna para ellos, esta vez dedicada a Mark Twain, un grande entre los grandes. Mucho correo celebrándomela, pero me gustaría más que lo hicieran en la propia revista; estas empresas quijotescas se retroalimentan mucho del tamaño de la mancha de aceite a que dan lugar, y ese aceite son los comentarios de los lectores. Creo que hay un superávit de usuarios de la red que todavía no han entendido a cabalidad cómo ella funciona.

Catorce años sin fumar. Lo cito como mero dato estadístico ya que no estoy para nada orgulloso del hecho: no me costó ningún trabajo renunciar al cigarrillo de la noche a la mañana. (Tendría que repasar mis diarios a partir del año 2007 para ver cuántas veces he escrito esta misma frase, cambiando tan sólo el número de los años, soy tan de pìñón fijo que no me atrevo a apostar mi única corbata de Armani a que han sido menos de diez veces).

Weiß/Colonia, 12.6.

2:00 am : Doctor T y las mujeres, segunda vez que la veo. La primera fue en el cine, cuando la estrenaron, y la segunda ahora en DVD. No es de lo mejor de Altman, uno de mis directores favoritos. Pero aun no siéndolo, ¡qué distancia abismal con quienes suelen manejar los mismos mimbres! Como Galdós con la iglesia católica, Altman no critica a la burguesía, simplemente la muestra tal cual es, y con ello basta. En eso se diferencia a fondo del sobrevalorado Buñuel, que dizque critica a la burguesía y en realidad lo que hace es celebrarla, Eso sí, le reconozco que estaba en su derecho al hacerlo y podía hacerlo mejor que otros: era su clase.

Es una pena que tan luego en estos momentos estén renovando la plataforma tecnológica de El Espectador y no se puedan dejar comentarios al pie de las columnas. Estoy seguro de que la mía de hoy los atraería como una caña de cerveza a las avispas. Sobre todo a las alcohólicas.

Comienzo la lectura del sexto episodio de la saga del capitán Roger Blanc, de la Gendarmerie Française. Este y el séptimo episodio han sido el regalo de Pia & Chico por mi cumpleaños. Angie & Vincent me regalaron un bono para comprar libros. Montse & Frank una publicación especial con 55 imágenes históricas de Colonia. Y mi Rebecota del alma una botella de uno de los mejores licores de hierbas de Alemania. Diny, por su parte, dos camisas, una chamarra de puro algodón, y un par de pantalones que tendremos que ir a cambiar mañana porque me quedan estrechos por la curva de la felicidá ja ja ja, que diría Pajarito Gómez. Por cierto que Pajarito Gómez fue la peli argentina a competición en la Berlinale del 65, cuando conocí a Diny. Pero contra Repulsion, de Polanski,  y Cat Ballou sus posibilidades eran cero coma cero cero.

Weiß/Colonia, 13.6.

Diny me hizo madrugar (me despertó a las 9:00 am) para ir al centro a cambiar los pantalones de su regalo. La talla 40/34 es insuficiente para contener mi perímetro ventral. En cambio la 42/32 es perfecta. ¡Qué diferencia de sensaciones entre el vientre oprimido y el que se siente a sus anchas! Por lo demás, es la primera vez que he viajado al centro desde algún día de marzo, o puede que de febrero, y excepto por las mascarillas todo se siente, o lo siento, igual. La vida es más fuerte que el Covid19. Ya el padre Teilhard de Chardin nos decía que el ser humano es el único animal que encontramos en los trópicos y en los dos polos, a más de 4.000 m de altura y bajo el nivel del mar (en los Países así llamados Bajos). Somos incombustibles. Hasta que nos rocían de gasolina y nos prenden fuego. Pero esos son los gajes del oficio de vivir.

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