De mi Diario : Semana 26 / 2011

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Weiß/Colonia, 26.6. (2)

Rosaura Vega Santana, una lectora puertorriqueña, sobre mi columna en El Espectador acerca de Sabato: «¿Rescatar lo más positivo de la lectura de Sobre héroes y tumbas, dice Bada, para luego dedicar un largo párrafo al fútbol? O Bada está siendo súper sarcástico y se burla de Sabato o se le ha quemado la sesera». Cómo se ve que en Puerto Rico no tienen ni la más remota idea de lo que significa el fútbol para los argentinos. Por otro lado, me río a carcajadas con la columna de Héctor, hoy, también en EE, es una gozada desde el principio hasta el fin. Y me encuentro con un primer comentario a mi blog actualizado a medianoche en Fronterad. Es de mi buen amigo y excelente crítico Luis H. y me dice lo siguiente: «He recordado leyendo tu Diario lo que dijo un crítico musical luego del estreno del «Catalogue d’oiseaux» de Messiaen: «Si así es como cantan los pájaros, entonces la cacería es un deber cívico»». A lo cual le contesto: «Los críticos, y no sólo los musicales, no sirven para un carajo. Perdón por la autocita, pero la última de mis reseñas publicada (lo que significa respaldada por) Revista de Libros, termina con esta frase: “La crítica literaria es una tarea de por sí jodida, por absolutamente innecesaria y obsoleta, ya que es el Tiempo, y no ella –ni siquiera como comadrona (don’t forget St.-Beuve!)–, quien discierne la paja del trigo. Por lo cual, de lo único que un crítico (¿?) tiene derecho a hablar, es de aquello que le inspiró la lectura del libro que cayó en sus manos. Y sin esa humildad, el resto es paja”. Aplicado a la crítica musical yo ampliaría el dictamen añadiendo que sus corifeos suelen tener muchos un oído enfrente del otro (ver enlace). Pero yendo en concreto al que criticó de ese modo analfabeto la obra de Messiaen, por el mero afán de hacer una frase, con el mismo criterio con que la excretó podría haber dicho de la Toccata y Fuga famosa que se llama así porque a Bach se le escaparon las notas. En todo caso es harto seguro que de ese crítico sólo perdura dicha frase, y en muy pocas memorias más que en la tuya, mientras que la música de Messiaen sigue ahí, imperecedera». Pero debo poner fin a este recuento. Dentro de un rato llega Chico para llevarnos al aeropuerto.

 

Apuntes del viaje a San Sebastián (26.–30.6.2011)

 

26.6.: A las 3.00 p.m. llega Chico para llevarnos a Düsseldorf, al aeropuerto. Es una joda que de Colonia a Bilbao sólo pueda viajarse vía Palma de Mallorca, y Diny se niega al doble vuelo, cosa que nos obliga a salir de Düsseldorf, lo cual en realidad es como si hiciéramos escala en las Baleares. Le entrego a Chico el DVD de Il y a longtemps que je t’aime, advirtiéndole  que es una de esas pelis que se te meten bajo la piel. Salimos de casa a las 3.20 y a las 4.15 estamos en el aeropuerto.

 

En la bandeja para la esclusa electrónica se me olvida depositar la libretica de apuntes y el boli que llevo en el bolsillo superior izquierdo de la camisa, de modo que debo despojarme de ellos y depositarlos en otra bandeja ad hoc, donde lucen más perdidos que Robinson en el Pacífico. La cretinez aplicada al perfeccionismo en materia de sicosis de seguridad nos conducirá a un refinamiento aún mayor en la técnica de los terroristas. ¿Habrán oído hablar los expertos en seguridad de la venganza de la espiral?

 

En la sala de espera, la gorda informe sentada frente a mí está leyendo un libro en neerlandés: De verboorgen taal van bloemen, y pienso, malvadamente, que en vez de ilustrarse acerca del idioma secreto de las flores mejor haría ilustrándose acerca del de las calabazas.

 

Por los altoparlantes del avión el piloto nos informa de que en Bilbao la temperatura es de 37° y supongo que se ha equivocado al leer la cifra. ¡37° en Bilbao, ni que fuese Managua!  Pero al repetirlo luego en inglés, “thirty seven”, me empiezo a sentir camino del Infierno.

 

Edurne nos espera en el aeropuerto de Bilbao, encantadora como siempre, y ávida de nuevos consejos en materia de lectura. Le recomiendo Landen de Laia Fàbregas, y Solo en Berlín de Hans Fallada, los dos últimos que he reseñado para Revista de Libros. Ya en San Sebastián, siendo las 10 p.m., constatamos que en Amara, donde queda el hotel, no hay ni una sola taberna abierta, así es que tomamos el bus hasta la Parte Vieja, para cenar allí a base de tapas. Las calles de ese barrio son territorio comanche. La juventud pielroja impone su ley en ellas. Pero tiene la excusa de que este domingo ha sido el más caluroso del año en algunas décadas.

 

27.6.: Como de costumbre, estando de viaje, no logro dormir, si concilio el sueño es de puro cansancio y el cuerpo no lo asume. La espalda toda me duele, es como si fuera una tabla y me atrevo a diagnosticar que de madera de boj. Al terminar de ducharme y mientras me visto, sigo en la tele, que Diny ha prendido, los incidentes en el Monumental de Núñez, ante el descenso a segunda de River Plate, por primera vez en toda su historia. Ay River Plate, quién te ha visto y quién te ve. Tendrías que rebautizarte: River Alpaca.

 

Desayunando, los diarios,   n i n g u n a   información sobre el Mundial de Fútbol Femenino que comenzó ayer en Alemania. Machistas de mierda en todas las redacciones peninsulares, donde registran hasta el último eructo del infumable Xtiano Ronaldo, y que se salve quien pueda. De mi crítica tanto o cuanto más que de tales eructos. Carminativos. Como su emisor. De otra parte, El Diario Vasco exulta con la concesión de la capitalidad cultural europea 2016 a San Sebastián, cosa que no cae nada bien en Zaragoza, Burgos y Córdoba, cuyos jerifaltes quieren impugnar la decisión, alegando que ha sido hecha en base a criterios políticos. Como si ellos quisieran la capitalidad cultural de sus respectivas ciudades para otra cosa que ganar las siguientes elecciones, qué manada de imbéciles transparentes.

 

Esta vez sí podemos hacer completo el trayecto del Paseo Nuevo alrededor del Urgull, desde la desembocadura del Urumea hasta el puerto. Es uno de los paseos más hermosos del mundo. Siempre me alegra el corazón, aún ahora, con las piernas pesadas, la cadera derecha doliendo, el aliento casi de asmático, las tres o cuatro paradas a sentarnos en un banco hasta recuperar el resuello. Es hora de pleamar, pero la mar está en calma, como el agua en un plato.

 

En el muro de contención descubro que de una de las piedras mayores emerge una argolla, con un candado, cerrado. Me pregunto qué cosa podrá ser lo que proteje el candado, pero después recuerdo los campeonatos de un deporte tan vasco como el levantamiento de piedra, cuyos carteles se encuentran en las paredes de muchas tabernas, y el candado se explica por sí solo.

 

La costa, a poniente del Igueldo, está envuelta en calina (tenemos 36°, sólo uno menos que ayer), nada más se adivina su silueta, y aún eso por saber que se encuentra allí, escondida.

 

En la Plaza de la Constitución, a la sombra, gintonic y le cuento a Diny de los dos libros de límericks que es posible que edite este año. De veras y bromas, en el camino ya se me ocurrió uno donostiarra, y con abundancia de rimas internas: «Jon María tenía en Rentería / una bravía  tía que María / era su primer nombre, / así es que no te asombre / si era José el segundo que tenía». Después almorzamos tapeando en Sport.

 

Por la tarde, tras la siesta, paseo por La Concha. Está llena, pero se despuebla casi como en un truco de cine cuando de repente el cielo se oscurece y sopla un viento fuerte y desagradable que con toda seguridad lo habrá puesto a hacer el saludo fascista al buen monje de los barómetros. Nos refugiamos en Safari, frente a la iglesia de Santa María, para tomar el aperitivo.

 

[Buscando un enlace para establecer el hipervínculo con El Monje del Tiempo, descubro esta perla en Krikipedia, a propósito del robot R2D2: «En América Latina (que habla latín) se le conoce como Arturito. ¿Como (sic) es posible? Fácil. En el doblaje mexicano se conserva la dicción Yankie: R 2 D 2, en inglés: ar-tu-di-tu, en el doblaje: Ar-tu-ri-to». Así es que está claro, en América Latina se habla latín. Para dar la lata, añadiría el locutor de Les Luthiers].

 

Cenamos en Izkiña, en la Fermín Calbetón Kalea, que es “nuestra” calle favorita de la Parte Vieja. Yo pido sopa de pescado y gambas de Huelva a la plancha, que estaban de chuparse los dedos, cosa que hice. Diny un solomillo que, como le dijo después a la camarera, era un plato ideal para mujeres porque incluye todo lo que ellas quieren: la carne tierna, jugosa y en su punto, un poco de papa y un poco de verduras. Y el riego acompañante, un descubrimiento hecho este mediodía en Azkena, la taberna del mercado: una botella de Riscal Rueda Verdejo. Cheers!

 

28.6.: Grandes, insufribles dolores en la espalda, tras una segunda noche sin dormir si no es a salto de mata. Consigo sobrevivir a levantarme de la cama, a la higiene matutina y al desayuno, incluso soy capaz de arrastrarme hasta la parada del bus 28 en la Avenida de Madrid, y luego desde la última parada del bus en el Boulevard hasta la 31 de Agosto en la Parte Vieja, pero no paso de la Gastroteka Safari, donde me desplomo para un gintonic. Como estamos invitados a almorzar en lo de María José & Juan Carlos, pasamos por Vinos Martínez, en la Narrika Kalea, donde antes que nada pregunto si tienen vinos chilenos; llevo años persiguiendo un Misiones de Rengo, Carménère 2003, pero nada, tampoco acá me acompaña la suerte. La dueña de la tienda (supongo que es la dueña) me aconseja tres Riojas distintos, y elijo el que tiene el nombre más euskera. Curiosamente debe de ser el más barato de los tres, aunque a decir verdad no lo sé, porque tampoco me fijé en el precio de los otros dos.

 

En casa de María José & Juan Carlos, tan amorosos los dos, tan vascos y tan españoles, es decir, tan seres humanos, María José & I constatamos demasiado tarde que hoy por la mañana, cuando la cita telefónica para este almuerzo, olvidamos mencionar los alimentos a excluir. Por ejemplo el pescado azul, al que Diny es alérgica. ¡Y María José ha cocinado bonito con morrones! Mientras le improvisa a Diny un huevo frito en nido de jamón serrano, Juan Carlos me habla de cómo es que él, historiador, se enfrenta con este tema de la crisis económica, en la que todos padecemos pérdidas. Me dice Juan Carlos: «Yo soy historiador, y si alguien me viene y me dice que en unas excavaciones se han descubierto manuscritos en vascuence de hace 4000 años, es natural que mi deber sea investigarlo pero, para empezar, no me lo creo». Ambos concluimos que, en el mejor de los casos,  los economistas no son sino aprendices de brujos. Bastante deplorables, también en el mejor de los casos, porque no puede descartarse el de que sean cómplices conscientes.

 

Tema principal de conversación con María José & Juan Carlos son los nietos; ellos tienen dos, uno de dos años, otro de veinte días. Pero también platicamos acerca de Twitter, del último libro que saca Juan Carlos (me muestra las galeradas) y de los limericks, una estrofa inédita para ellos. Me piden un ejemplo y les leo de mi cuadernito uno que he improvisado esta mañana: «Estando Diny y yo en San Sebastián, / vi en qué queda San Sebastián sin San: / Sebastián; y si pruebas / con Sebastián sin Sebas, / una ciudad parece de Vietnam». ¿Y por qué no, dice Juan Carlos, uno sobre Amara, que es el barrio donde viven ellos, al lado de la ciudad deportiva  de Anoeta?  La “inspiración” me sugiere por la noche, en el hotel, una perversa vuelta de tuerca al penúltimo verso del soneto más anónimo y más famoso del castellano: «”Aunque no hubiera cielo yo te Amara”, / de ser verso de límerick optara / a Flor para el poeta / si incluyese Anoeta / ese Amara; mas no: ¡qué cosa rara!»

 

La temperatura ha descendido vertiginosamente a la mitad del domingo y lunes, 18° es lo que marcan los termómetros citadinos. No sé los demás bípedos, pero mi cuerpo lo acusa, así es que me quedo en el hotel, y también Diny, desanimada por el cambio de temperatura, la lluvia y la plúmbea carga del peso conyugal con que navega en lastre. Pobre mártir, Cortázar dixit!  Pero a la atardecida salimos a pasear un rato por la Parte Vieja y regresamos a cenar en el restaurante del hotel con Mary Carmen y Ángel, por quienes literalmente parece que no pasara el Tiempo, y Edurne, siempre tan callada y siempre con sed de saber.

 

29.6.: Tercera noche sin dormir sino a rachas. Depresión, abulia, cansancio, dolor de huesos. Además, llueve. Diny se va de tiendas, a ver si encuentra regalos para Henri y para Emil, el hijo de nuestros vecinos del piso encima del nuestro, Emil cumple hoy un año. Cuando regresa, con las manos vacías, me siento algo mejor y vamos al centro, para almorzar tapeando en Iombin, un lugar que me gusta mucho, en la Plaza de Guipúzcoa. Le compongo un límerick a Edurne: «Aunque Edurne trabaja en Ondarreta / es de donde la Calle La Estafeta / en la vieja Pamplona, / y es tan buena persona / como oyente atentísima y discreta». Y otro a Mary Carmen y Ángel: «Tenemos dos amigos en Donostia / que son como anfitriones la rehostia, / y sin duda lo fueran / también si es que vivieran / en la ciudad itálica de Ostia».

 

Después de la siesta y antes de partir rumbo al Ateneo, tomamos Diny café y yo una infusión de poleo menta. Desconozco si ha sido lo suficientemente investigada por Murphy la 13ª ley de la Termodinámica, según la cual el té que se vierte de la tetera a la taza va a parar en buena parte al platillo de la propia tetera, a la mesa y/o a los pantalones del consumidor.

 

En el Ateneo nos espera la mala noticia de que Samira no vendrá hoy, está enferma, lo siento tanto, ella es una imagen patente de lo que son la paciencia y la eficiencia. Además, me entero de que las octavillas anunciando la conferencia hubo que imprimirlas de nuevo, porque en la imprenta se equivocaron y pusieron ilustrándolas una foto de Camus en vez de la de Sabato. ¡Qué habría dicho el egonergúmeno de haber vivido lo bastante para enterarse!            

 

La conferencia es un éxito. De todas las que llevo dadas en el Ateneo Guipuzcoano es de lejos la que mejor ha llegado al público (aunque parece que leí demasiado rápido) y la que ha exigido más tiempo de diálogo con él. En especial me ha impresionado la intervención de un asistente que se sentó en la primera fila y que aborda sin ambages el tema de la ceguera y del “Informe sobre ciegos”: sacó a relucir, con memoria portentosa, los casos de Tiresias, el ciego clarividente; el del lazarillo de Tormes, caso claro de maldad de un ciego; y también, para mi alegre sorpresa descubridora, el de un ciego transitorio: Miguel Strogoff. Llegamos a hablar hasta de los dramas de Buero, En la ardiente oscuridad (Ángel recordó el tremendo final del Acto I, con Ignacio gritando «¡Quiero ver!») y El concierto de San Ovidio. De manera que cuando termina este acto, me acerco a ese asistente, Javier Usabiaga, así se llama, y le agradezco por lo mucho que me ha enseñado. Son personas como él quienes justifican todo el trabajo extenuante que ha sido investigar y escribir la conferencia.

 

Cenamos la misma ronda de ayer, con el acompañamiento de Carmen, una amiga de Maite y de Rául, que nos trae recuerdos de ellosquienes llegarán mañana a Donosti allá por la hora en que emprendemos el vuelo de regreso. San Sebastián o el jardín de los amigos que se desencuentran.

 

30.6.: Nuestra segunda Mary Carmen donostiarra (la madre de Vanesa) nos llama a las 8.15 a.m. Va a ser imposible que nos veamos esta vez, por dolorosos motivos familiares. Lo lamentamos de a deveras, son amigos muy queridos y con quienes siempre hemos pasado muy buenos ratos.

 

En el diario, desayunando, leo que la Audiencia Nacional avala la construcción en Barcelona del túnel del AVE debajo de la Sagrada Familia. Yo ya la conozco, pero si no me apresuraría a ir a verla, antes de que se desplome, como el Archivo Histórico de Colonia: la firma constructora es la misma, o sea, que ya tiene experiencia en materia de cargarse bienes culturales.

 

Ha aparecido en las paradas de bus el cartel publicitario de una firma de lencería fina, con esta leyenda: «Hoy me siento más guapa que nunca», leyenda avalada por una modelo con bragas y sostén de los hechos para contener y proteger virginidades y maternidades, nada de calzoncitos sexy ni tanguitas, aptas y propicias para promiscuidades y exhibicionismos. Oh máquina de los dioses, parecería que me estoy volviendo moralista, cuando es precisamente todo lo contrario.

 

Tomamos un gintonic en la barra de la cafetería del Teatro Victoria Eugenia. A mi lado llega un cliente que pega la hebra con la camarera, y me entrometo diciéndole que por su acento creo que viene del Río de la Plata. Y no sólo lo parece. Ainda mais resulta que es un hincha de River, y el pobre no llega al extremo de yyyorar la milonga, se porta como un hombre («un hombre masssho no debe yyyorar»). Y como me dice que en Baires vivía en Villa del Parque, caigo en la cuenta de que ese barrio no figura en mis Límeri de Bueno Saire, así es que me aplico a sacarle uno: «A un hincha ‘e Ríver en Villa del Parque, / la Lectora explicole el desembarque / de Ríver en segunda, / con la lección profunda / de que el bife más tierno acaba en charque».

 

Almorzamos en Iombin; Diny un menú completo (ensalada mixta, filete de entrécula con puré de manzana, y flan), yo una docena de gambas de Huelva a la plancha: soy de piñón fijo, y por otra parte me digo lo mismo que el sábado pasado en Colonia: que a lo mejor se cae el avión en el vuelo de regreso, y entonces prefiero llegar bien comido al infierno. Después hacemos tiempo hasta la hora de tomar el autobús para ir al aeropuerto de Bilbao, y allí, a las 8.30 p.m. en punto decola nuestro avión de vuelta a casa. Esta noche, por fin, podré dormir.

 

Weiß/Colonia, 1°.7., primeras horas de la noche

Carlitos nos esperaba en el aeropuerto y nos trajo a casa además de traer también a un amigo de la tertulia a quien se encontró allí y que venía de Portugal a Colonia, casualidades de la vida. Es un ingeniero, y cuando lo dejamos en su casa le pregunto a Carlitos que cómo se llama (no nos presentó, quizás dando por hecho que nos conocíamos) y de qué nacionalidad es (yo diría que mexicano, y Diny cree que nicaragüense). Pero resulta que Carlitos no sabe ni lo uno ni lo otro, sólo lo conoce de verlo en la tertulia. ¡Carlitos, el buen samaritano avant la lettre!Y en casa me esperaban casi 200 mails en la estafeta y un montón de correo quelonio. Mañana pondré manos a la obra, ahora toca dormir. Cheers, y al catre.

 

Weiß/Colonia, 1°.7. (1)

En ningún lugar del mundo se duerme como en la propia cama. He dicho.

 

Weiß/Colonia, 1°.7. (2)

Diny regresa de casa de Montse, donde Henri la ha recibido “in dulce jubilo” y donde estaba Rebeca, que tiene vacaciones y le echa una mano a la hermana. Las dos, ella y Montse, le han recordado a Diny que hoy hace 45 años que nos casamos por lo civil, y que si no lo vamos a celebrar. Diny a su vez les recuerda que siempre hemos festejado el 2, la boda religiosa, y que 45 años es un guarismo chueco (luego nos enteraremos de que son las llamadas “bodas de rubí”), que mejor es esperar a las de oro. A lo cual le retrucan ambas que «¿Y quién os garantiza que llegaréis a festejarlas?»  Los hijos como “Comando Memento Mori”. Morituri te salutant!

 

Weiß/Colonia, 2.7.

Henri en casa desde las 8.30 a.m. Qué delicia verlo como un explorador recorriendo nuevos territorios. Y a trancas y barrancas, entre sus visitas a mi despacho para controlar que sigue la luz prendida (a pesar de que hace sol y no la necesito, pero él goza viéndola lucir sobre mi testa) y/o para comunicarme mensajes tan secretos que no me atrevo a confesarle que desconozco la clave en que me habla, a trancas y barrancas termino de contestar casi todos los casi 200 mails que acá llegaron durante mi ausencia, y de transcribir a pantalla las notas de mi cuadernito durante esos cinco días. Sólo me queda revisarlo todo, contestar los dos últimos mails importantes y servirme un buen whisky a la espera de que arranque Bend of the River, que nunca me canso de ver.

 

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1 COMENTARIO

  1. Los críticos de casi

    Los críticos de casi cualquier pelambre, son por lo general, aspirantes fracasados a ejercer el oficio del cual despotrican sin sentido y con saña. Sólo la guadaña del tiempo dirá que es bueno o malo. Lo demás es subjetivo.

     

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