De mi diario : Semana 26 / 2019

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Weiß/Colonia, 23.6.

Esta semana, la entrevista a toda página en el Kölner Stadt Anzeiger es con el profesor Achille Mbembe, camerunés, autor del libro Crítica de la razón negra así como profesor de Filosofía en la Uni de Johannesburgo. Quien asegura que la decadencia de Europa es inevitable y el periodista le pregunta si los africanos creen que este declive del continente europeo sea una buena cosa. Y el profesor le contesta: «Es inevitable. Si es algo bueno o malo, es cosa a discutir. Pero sucederá de todas formas. Naturalmente, Europa no se siente feliz con esta situación, pero ojalá esta decadencia la lleve a programar otras formas de trato con el resto del mundo. La Humanidad tiene mucho que agradecerle a Europa, sin duda. No seríamos quienes somos sin los aportes europeos, eso no lo quiero menospreciar. Pero en esos aportes debemos buscar las cosas de que podamos aprovecharnos todos». Suena sensato, pero de la decadencia de Occidente [=Europa, no lo olvidemos] se viene hablando desde el libro de Spengler, que es de 1918, lo que me lleva a pensar que la cosa va para rato. «¡Tan largo me lo fiáis!»

 

Me escribió Marjorie que estaba acompañando a su nieta, quien acudía a un lugar a orillas del lago Michigan para participar en un Campamento de violín. Le escribo: «Lo del “campamento de violín” me deja literalmente estupefacto. En el Servicio Secreto de Andorra, para el que trabajé un tiempo como free lance (y dejé un buen recuerdo), no me saben dar norte. Contame cuando podás». Y ella me cuenta: «Existe en Traverse City, ciudad en la ribera del Lago Michigan, una institución llamada Interlochen Center for the Arts, muy prestigiosa en su campo. En verano realizan “campamentos” en distintas artes, para inscribirse en los cuales deben “audicionar” chicos y chicas de todo el mundo. Mi nieta fue aceptada en violín (que es su instrumento) como tema principal, y en los otros dos que debió escoger, llevará escritura creativa y diseño gráfico, porque quisiera ilustrar sus propios libros. El nivel de la institución es muy alto. Ella vivirá allí, interna, por seis semanas, alojada en unas cabinas para doce muchachas y dos instructoras, en un lugar que parece de mentira, en la ribera del lago y entre bosques y jardines. Veremos qué tal lo pasa. Es hija única y primera nieta, y nunca se ha separado de la madre por más de ocho días. Pero la experiencia promete ser excelente». Le respondo: «”Campamento de violín”. Me llamó la atención porque estas combinaciones casi oxímorons me interesan mucho, y a veces son incluso poéticas. Un buen amigo mío, eminente traductor y miembro ya de la Real Academia, fue en su vida laboral abogado del Ministerio del Aire, y la denominación oficial era “auditor del Aire”, y como se jubiló en el escalafón más alto, oficialmente era un “general auditor del aire”. No me digás que no es un poema».

 

Weiß/Colonia, 24.6.

Costanza [sic] es una de mis más constantes lectoras, y ahora está en Barcelona, donde ha leído la última entrega de mi diario y me comenta lo que cuento acerca del presunto rey de Cataluña  y las corridas de toros, y que ya sé cómo son de violentos los catalanes hablando del tema. Le contesto«No te llames a engaño, Costanza. Los que se ponen violentos a propósito de las corridas no son los catalanes sino los catalanistas, para quienes todo lo que suene o huela a español es un verdadero trapo rojo al que embisten en la mejor tradición de la fiesta brava. Los catalanes a quienes le gustan las corridas, se van por la autopista a Castellón, Valencia, Bilbao, Pamplona, Zaragoza e incluso Madrid y Sevilla dependiendo del cartel. Y no olvides que hasta hace muy poco, Barcelona era una plaza de toros puntera en España. Un plumazo político no hace desaparecer las cosas como por ensalmo, excepto en los regímenes totalitarios. Y a eso me temo que aspìren los catalanistas. Pero no tengo miedo de que Cataluña se separe el resto de España: cuando se den cuenta de que la independencia significaría que ya no habría más “clásicos” (esto es, Real Madrid vs. Barça), se lo van a pensar dos veces. Imagínate una Primera Divisón catalana: ¿contra quién jugaría el Barça en vez de hacerlo contra el Madrid, el Atlético de Madrid, el Athelic de Bilbao, el Valencia, el Sevilla? No, lo haría contra el Sabadell o el Vilafranca i la Geltrú, el Lleida, el San Carles de la RápìtaY adiós al gran negocio que es el fútbol. Y de negocios entienden mucho los catalanes. No sé si tanto los catalanistas».

 

Le dedico mi columna de esta semana en EE al cotejo de las dos entrevistas a toda página en el Kölner Stadt Anzeiger, el domingo recién pasado y el trasanterior. Con un filósofo indio y un filósofo camerunés, sobre la decadencia de Occidente y la asiatización de nuestro planeta. Me he divertido mucho escribiéndola. Mi multa mala lactae es proverbial entre mis amigos.

 

Doy fin a la lectura del episodio 22 de la saga de John Rebus. Y sigo manteniendo mi opinión de que el escocés Ian Rankin y el islandés Arnaldur Indriðason son los dos autores punteros en la novela policial actual, una vez muertos la inglesa P.D. James, el sueco Henning Mankell y la USAna Sue Grafton. Bastante antes murieron Agatha Christie y Simenon, y no digamos ya sir Arthur Conan Doyle y Wilkie Collins. Con la excepción de la trilogía de Izzo, el resto suelen ser meros –a veces brillantes– epígonos. «Lo digno y no me corro» (© César Vallejo),

 

Weiß/Colonia, 25.6.

En La Modicana, hoy nos acompaña Diny. Saco a relucir la sección “¡Dos cafés, por favor!” del Kölner Stadt Anzeiger, donde la redactora Susanne Hengesbach sale a la calle y detecta a una persona que le parece interesante, la invita a café, platican una ½ hora y SH presenta luego cada martes una estampa de esa persona. Esta vez es una francesa, Diane–Sophie Durigon, dueña de una tienda de lencería fina cerca de donde vive Carlitos. Madame Durigon ha emprendido una campaña para que Alemania reduzca o elimine el impuesto que grava los tampones y las toallas higiénicas. De una manera muy gráfica, expuso en un escaparate de su tienda la imagen de una baguette, gravada en Hacienda con el 7%, y de un tampón, con el 19%. Es decir, se grava al tampón no como un artículo de primera necesidad para la mujer, sino como un artículo de lujo. Madame aduce el ejemplo de Kenia, que suprimió ese impuesto en el 2011, a la que siguieron Colombia, Canadá, Sudáfrica, Malasia y ahora Australia. Tengo que averiguar qué tipo de impuesto grava las hojas de afeitar. Que no son precisamente baratas. A Carlitos, como luce una barba nazarena, el tema le cae muy lejos del radar.

 

Se nos murió Paco Pérez y nos enteramos por Chico, quien lo supo por Cepo. Y les escribo a los tres hijos, Eva, César [a] Cepo e Irene: «Por Chico nos hemos enterado de la triste noticia de la muerte de vuestro padre. Espero que esta dirección no haya sido cancelada todavía, y de todas maneras pienso llamar al teléfono de la casa de Bellavista para participaros de viva voz el hondo sentimiento de desconsuelo que nos afecta al saber que se nos fue el Capitán de las Dunas. Era una persona muy querible, y él y vuestra madre son de las pocas personas de Huelva que han pasado alguna vez por nuestra casa en Colonia, no recuerdo el año pero iban de viaje a Noruega, allá por 1970 y pìco, y luego otra vez cuando él estuvo de maestro en Alemania. No es nada fácil hacerse a la idea de la muerte de amigos a quienes tanto queremos y que además son (eran) más jóvenes que nosotros». Sí que no es fácil hacerse a esa idea. And yet

 

Weiß/Colonia, 26.6.

Anoche me escribió Kathyushka aceptando una necrológica mía de Paco para Nexos, leí su email poco antes de irme a dormir, y esta mañana, al levantarme, ya tenía el texto escrito en mi cabeza. Después de desayunar me senté a la compu y lo pergeñé (esto es: la transcribí de mi cabeza a la pantalla) en un decir Jesús. Lo dejé descansar hasta después de la siesta, y una vez descansado yo también, le dí un poco de lima, muy poquito, y lo mandé camino de México. En Huelva Información, a esa misma hora, todavía no habían dado la noticia de la muerte de Paco.

 

Descubrí en Fronterad un lindo texto sobre el cementerio de Ayamonte, de Jesús Jiménez Prensa, conseguí la dirección de Jesús, le escribí, le envié mi texto sobre los cementerios, ya me contestó, y pienso como Rick Blaine que este puede ser el principio de una buena amistad.

 

Por lo general ando en horas muy bajas y las putas musas partieron a venderse al mejor postor en otras pantallas, pero a veces regresan en tropel y este cuarto de trabajo parece mismamente el barrio de las luces rojas de Ámsterdam. Así me sentía escribiendo mi necrológica de Paco Pérez esta mañana. Son esos momentos en que escribo como al dictado. Gracias, musas.

 

Weiß/Colonia, 27.6.

Me acosté a las 3:00 am y a las 5:25 aún no había conseguido pegar un ojo debido a causas acústicas (eufemismo feliz donde los haya, a fe mía). Cuando Diny se levantó poco después intenté dormir pero era, es, imposible con esta calor, a pesar de que hoy corre una brisa fresca. Termino por tirar la toalla y levantarme a las 8:00, cinco horas en la cama y a lo máximo ½ hora de soñorrera, que no sueño. Llegaré zombi a la cita con Indira.

 

Reencuentro con Indira, a quien no veía desde febrero, cuando la tertulia de los quince años, y ya entonces llevábamos un año o más sin vernos. La iniciativa partió de ella porque su esposo es inglés y ella me pidió varios libros de autores ingleses, y resulta que casi todos los he leído pero no tengo ninguno de ellos. En cambio tengo otros que le recomiendo mucho y que le llevé hoy al Bistro Verde, donde nos hemos reencontrado. Indira misma eligió el local, donde según me dijo ya ha cantado alguna vez, en las veladas musicales que son un atractivo más del BV. Le he prestado la selección de Anagrama con lo mejor del humor inglés; El último verano de  Mrs. Brown, de Doris Lessing; El cónsul honorario, de Greene; El velo pintado, de Somerset Maugham; y también una novela en alemán, Gut gegen Nordwind, de Daniel Glattauer, cuyo título original, bien traducido, tendría que ser Bueno contra el viento del Norte. De la novela de SM le destaco esta frase, que el narrador pone en labios de Kitty al pensar en su tan lacónico marido: «Si no habla es porque no tiene nada que decir, pero es que si nadie hablase por no tener nada que decir, la especie humana perdería en poco tiempo el don de la palabra». Y del Bistro Verde pasamos a la tahona y semibistró franceses de la Maternusplatz, cuyo capuccino hace honor a su precio. Al despedirnos me dice que su madre vendrá el mes que viene y que si me gustaría conocerla. Claro que sí, le digo. Conocer gente, en mí, es una segunda naturaleza.

 

Vicente se desmelena en su columna de hoy lanzando rayos y centellas contra las series y las pelis británicas que falsean la realidad histórica en todo lo que se refiere a España. Le escribo«Aunque no soy monárquico, y aunque no conozco la serie en cuestión, suscribo tu repulsa. Y en mi diario hubo, en su momento, palabras muy duras para la caracterización de Felipe II en la peli que citas. / Pero no hace falta ir tan lejos, Vicente. En 1991, durante el festival de cine iberoamericano, ahí en Huelva, un grupo de invitados acudió a visitar el estado de los trabajos para la Expo sevillana del 92. Allá, delante de la maqueta donde se mostraba todo el área de la exposición, al señalar el puerto con las tres carabelas, en el Guadalquivir, el guía dijo que ese era el lugar de donde Colón había partido para el viaje descubridor. Yo no estaba allí, porque era enemigo declarado del fementido Quinto Centenario, pero Diny sí se encontraba en el grupo y corrigió al guía diciéndole que no, que las tres carabelas salieron de Palos, a lo que el guía, impertérrito (se conoce que los tenían adoctrinados para semejante eventualidad), le contestó que ello había sido cuando el segundo viaje. No sé ni quiero saber de qué mente hijueputa salió la idea, pero miles y miles de visitantes de la Expo, en especial los extranjeros, se fueron a casa convencidos de que Colón salió de Sevilla para descubrir América. / The fake president (nunca escribo su nombre, para no mancillar mi pantalla ni mi texto) no lo hubiera hecho mejor, especialista como es, él sí, en difundir fake news». Payaso siniestro.

 

Leo en Testamento del Paisa, en el apartado de agüeros y supersticiones, que si un niño nace sentado es señal de que va a ser perezoso toda su vida. ¡Ay caray! Yo nací en modo tumbado, es decir, horizontal al suelo ¡¡¡y en la calle de los Tumbados!!! Y es verdad que soy un haragán innato, pero la puta vida no me ha permitido ejercer a cabalidad mi predestinación.

 

Weiß/Colonia, 28.6.

0:15 am : Acabo de ver  La vida de Flynn, una peli con Robert de Niro que no conocía y donde hace una cita de ¡¡Ortega y Gasset!! Por el material que consulto, vengo a enterarme de que la caracterización de De Niro como vagabundo fue tan conseguida, que, en un descanso del rodaje y todavía caracterizado, se fue al hotel Greenwich (del que es copropietario) y los miembros del cuerpo de seguridad no le dejaron entrar. Como gag publicitario no está mal. Chapeau, Bob!

 

Aparece puntualmente mi columna en EE, y lo primero que veo es que le han cambiado el título “El mundo según Confusio [sic]” por “El mundo según Confucio”. Y bueno, la responsabilidad de lo que se publica es de la redacción, debe haber habido motivos convincentes para ello. Yo, como Poncio Pilatos, anuncio el jabón Lux.

 

En el número de este mes de Cuadernos Hispanoamericanos hay un artículo (“Breve relación de la literatura española sobre Londres”) que está muy bien hilado y documentado. Tanto lo está que me extraña que al mencionar a Galdós no se haya citado aquel pasaje de La de los tristes destinos, último episodio de la cuarta serie, capítulo XXVI, cuando Ibero sale a pasear una vez más por la ciudad, y Galdós nos dice que a su parecer [el de Ibero] Londres era «una provincia con calles». Es por epifanías como esta que tanto Cernuda como Aleixandre, cuando los poetas jóvenes les pedían consejo de a qué autores leer, ambos les contestaban que leyeran a Galdós.

 

Weiß/Colonia, 29.6.

1:05 am : Taxi Driver. Sin duda alguna hay actuaciones mejores de Robert DeNiro, pero ninguna tan memorable. Y la presencia de su voz en off debe ser algo comparable a las proyecciones en pantalla, con los pensamientos de los protagonistas, en Strange Interlude, de O’Neill. Tiene que ser así porque el crítico que reseña Taxi Driver en el Kölner Stadt Anzeiger destaca algo nada común, y es que «la sensacional voz sincronizadora de Christian Brückner subraya de un modo congenial la actuación de DeNiro». De manera que si eso es así en el doblaje, cómo no ha de ser en el original.

 

Aparece alrededor de las 8:00 pm, en la página web de Nexos mi necrológica de Paco Pérez. Una de las primeras direcciones adonde envío el enlace correspondiente es a la redacción de Huelva Información. Lo hice pensando en aquellos versos de Lorca que dicen: «Madre, cuando yo me muera, / que se enteren los señores». Y si no quieren enterarse, peor para ellos.

 

[Medianoche : Parece mentira que al subir los apuntes de esta semana a mi blog, todavía no han dado la noticia en Huelva Información. Visto lo cual propondría que cambiasen la cabecera del diario a Huelva Desinformación. O a The Troglodia Times, por mucho que se enfade Vicente].

 

Voy a la cocina a servirme un vaso de agua (es la primera recomendación sanitaria contra la canícula: beber mucha agua, sobre todo mineral, para reponer los minerales que nos abandonan con el sudor) y descubro que hay una luz Turner se diría que acariciando el pinoabeto delante de la ventana del comedor. Me siento para contemplar a piacere ese prodigio que envuelve las ramas altas. Y que además es gratis, como diría Manolito el de lalmacén [sic].

 

*****************THE END*****************

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