De mi Diario / Semana 27 / 2016

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¡¡¡Gales en semifinales!!! ¡¡¡Si hasta rima!!! Y ahora a mandar a tomar viento fresco (por no decir algo más rotundo y à la Camilo José Cela) a los insufribles portugales.

 

Weiß/Colonia, 25.6.

Vi junto con Henri el encuentro País de Gales vs. Irlanda del Norte, y mi sangre galesa vibró con el juego. Y después vino la desgraciada e inmerecida derrota de Croacia frente a Portugal. La abuela quiso que Henri se fuese a acostar cuando terminase el primer tiempo, pero bajo mi responsabilidad se quedó hasta el fin del tiempo reglamentario, sólo que apenas estuvo claro que el partido tendría prórroga y quién sabe si no terminaría en una tanda de penaltis, le dije a Henri que era hora de ir a visitar al hijo de Morfeo, lo acompañé al baño para sus tareas de aseo nocturno y lo dejé en la cama sin que protestase lo más mínimo. A veces los críos tienen estas reacciones desconcertantes. Tanto más cuanto que si hubiese aunque solo fuera insinuado que querría ver el partido hasta el final, estoy seguro de que no se lo habría negado.

 

Weiß/Colonia, 26.6.

Me desperté alrededor de las 6 am, de un sueño profundo e intenso del que sólo recuerdo la fase final, en las Filipinas, ¡Dios mío! ¿por qué precisamente en las Filipinas?, y esa fase final no se me borra del disco duro. Yo avanzaba por lo que parecía ser un dique larguísimo, invisible a los ojos pero haciéndose notar por el ruido de las olas a derecha e izquierda, y por el agua del mar que a veces encharcaba el trayecto, y todo esto en medio de una luz enceguecedora que parecía inundarlo todo y lo volvía blanco todo, hasta el propio dique, y a medida que avanzaba por él se encharcaba más el suelo, cosa que me hizo volver sobre mis pasos y casi a la carrera regresar a tierra firme, y fue justo en ese momento cuando me desperté. ¡Las Filipinas! ¿Qué papel será el que juegan las Filipinas en mi subconsciente? Le mando tarea, don Segismundo.

 

Vinieron a buscar a Henri al mediodía, sus padres. Trabajé un poco adelantando tareas y vi los partidos Alemania vs. Eslovaquia y Hungría vs. Bélgica. Mañana descansaré un poco del fútbol porque, como es mi costumbre y decisión inquebrantable, no veo nunca un partido donde juega la que yo llamo “la escuadra burra”. Esa que juega a las coces. Tan sólo veré el Inglaterra vs. Islandia con la esperanza secreta de que los islandeses refrenden con sus goles el Brexit de las urnas el jueves pasado, y que los altivos hijos de la rubia Albión abandonen el continente con el rabo entre las piernas, pero, eso sí, cumpliendo disciplinadamente la decisión electoral. Salve!

 

Weiß/Colonia, 27.6.

Perfilando el artículo para La Jornada, sobre The Catcher in the Rye, cuento con la impagable ayuda de Marcos, en Caracas, quien es un pozo de sabiduría en lo que se refiere al cine. Con afecuosa extrañeza me comenta que a las películas las llamo pelis, «como dicen ustedes los hispanos», y le contesto: «Sí, yo escribo y digo peli[s], pero no por ser español, sino porque “film” no me gusta, “films” es impronunciable y “filmes” más feo que pegarle a la madre el Día de la Madre a las doce del mediodía a la salida de la misa en la iglesia mayor del pueblo». Y con un calcetín sudado, tenía que haber añadido. Pero hubiera sido demasiada hipérbole.

 

¡¡¡¡¡Viva Islandia, carajo!!!!! Aposté por ella desde el principio. Y ahora apostaría doble contra sencillo a que dentro de nueve meses milagro será si no se produce una explosión demográfica en esa isla.

 

Weiß/Colonia, 28.6.

Hoy hace 50 años tuvo lugar en Argentina el golpe de Estado de Onganía, me lo recuerda el calendario de efemérides. Entonces, como hoy, yo vivía en un profundo estrés; hoy metido de hoz y de coz en la organización de la fiesta de nuestras bodas de oro nupciales, y hace 50 años porque tres días después iba a casarme por el Registro Civil y al día siguiente por la iglesia, en el pueblo de Diny y con una asistencia multitudinaria (si Diny es la mayor de once hermanos, su padre también era uno de once y su madre de 7 ú 8). Entre esa asistencia, mis compañeros de la redacción en la Deutsche Welle, quienes llegarían desde Colonia a bordo de un par de autos. Y es por ello que recuerdo la efeméride argentina. Yo les había descrito bien el camino, tomar la autopista hasta la última salida antes de la frontera y seguir por la regional que se abre en dos direcciones, Elten (el último pueblo alemán) y Beek (el primero neerlandés). Lo hicieron así y llegaron sin novedad al puesto fronterizo, ese día sábado como también lo va a ser este año. Componían el grupo tres orientales [uruguayos sólo son los futbolistas, Borges dixit!], dos alemanas hispanoparlantes, una boliviana, un boliviano y un argentino. Y a todos los dejaban pasar menos al doctor Roque Guillermet, el argentino. La razón que aducía el celoso guarda fronterizo neerlandés era que el gobierno de La Haya aún no había reconocido al gobierno militar de Buenos Aires. Y no quería dar su brazo a torcer hasta que Roque, desesperado, le enseñó la invitación bilingüe a nuestra boda y le dijo en inglés «¡Pero si yo sólo vengo a la boda de un amigo, aquí en Beek!» Los aduaneros se inclinaron a leer la invitación –¡menos mal que estaba en el idioma natal de Erasmo!– y uno de ellos dijo: «Ah sí, es la hija mayor del viejo Hansen, que se casa hoy con un español». Y así fue como Roque pudo entrar legalmente en el territorio de los Países Bajos sin otra credencial que la invitación a nuestra boda.

 

En La Modicana la signora me saluda con un irónico «Evivva l’Spagna!» pero le digo que a mí, en materia de nacionalismo, y en fútbol, en este momento el único que siento es el islandés. Y a continuación le hago entrega del ejemplar de la traducción alemana de Tratado de culinaria para mujeres tristes, que Héctor me ha enviado para ella, desde Holanda, con una dedicatoria personalísima y que la hace prorrumpir en gritos de alegría. Al despedirnos después de comer dejo el encargo de una mesa para seis, el próximo martes, pues vendremos con la Nena, Mónica y Nuria, y expreso además el deseo de que ese próximo martes nos encontremos en la pizarra con la palabra “Lasagna”. Para que mi familia de Huelva sepa lo que es una lasaña de verdá.

 

Weiß/Colonia, 29.6.

Todo el día dedicado a echar balones fuera. Despejar mi escritorio (el virtual) de toda clase de compromisos a fecha fija, ya sean blogs –menos el de Fronterad con este diario, claro está–, columnas, artículos de entrega anticipada inmodificable, adelantos de The Twitter’s Digest (al menos cuatro ##), etc. Y despachar también toda la correspondencia para que la estafeta quede vacía –la dejé vacía– y recién pueda empezar a contestar el día 7, «7 de julio, San Fermín», por la tarde, la que haya llegado a partir de ahora hasta que despidamos a la Nena, Mónica y Nuria al mediodía en el aeropuerto.

 

Afanado en acabar el trabajo del despacho me perdí en el canal Arte la primera ½ hora de una peli que no conozco de mi actor predilecto, Daniel Auteuil; se titula L’adversaire y me temo que no la veré hasta que compre el DVD porque sí que la vuelven a pasar el día 1, pero será a la 1:45 pm y tendremos la casa llena de invitados. Ahora bien, los pocos minutos que alcancé a ver antes de desconectar, porque me di cuenta de que no podía verla sino desde el principìo, me reafirmaron en mi opinión de que Auteuil es quizá, y hasta sin quizá, el más convincente actor entre los franceses. Una afinidad selectiva grande es que comparto esa admiración, y asimismo la admiración por Jennifer Ehle como actriz, con mi querido Marcos en Caracas. 

 

Weiß/Colonia, 30.6.

11:15 am. : Llegan la Nena, Mónica y Nuria en el vuelo FR 2647. Carlitos aparca en un lugar inhóspito y lejanísimo de la salida D–Oeste de la Terminal 2, y es porque han cambiado todo el sistema de aparcamiento del aeropuerto, que antes nos permitía hacerlo casi delante de la salida misma, y además gratis al menos durante ½ hora. Pero sea como fuere estamos al pie del cañón cuando llegan las tres, y nunca me felicitaré bastante por haberle pedido a Mónica que avise a Ryanair de que viajan con una persona impedida físicamente. La Nena llega en silla de ruedas y su monitor la guía cómodamente sentada hasta el auto de Carlitos, en medio de la jungla de los aparcamientos. Alabado sea el santísimo sacramento del altar.

 

4:45 pm : Al levantarme de la siesta, solo en casa y tomando un café bien cargado, me entero por un email de Vicente de que no habrá publicación de la historia de la la revista Camino, preparada con tanto mimo y con tanto fervor investigador por Javier. El propio Javier me lo confirma poco después con un email desde Alcalá de Bañares: «Precisamente anteayer recibí una carta de don Fernando Lauro Anaya, Jefe del Servicio de Publicaciones y Biblioteca de la Diputación de Huelva en la que me comunica que «dicho trabajo no se ajusta a los criterios que tenemos establecidos en nuestras Colecciones para realizar la edición». Dicha respuesta, más de dos años después de la petición, probablemente se deba a que estuve en El Rocío con Juan Villa, miembro del Consejo Editorial (sección Literatura), el cual se ofreció a «mover» el asunto con los colegas de la Sección Historia, obviamente sin éxito». Reacciono con un email colectivo al equipo caminero y a los amigos en Troglodia: «En este caso, y como troglodítica excepción, ojalá fuese cierto aquello de que un pueblo que ignora su historia está condenado a repetirla. Ojalá, ojalá surgiera de nuevo en Troglodia un grupo de los quilates del grupo que fue Camino. Pero me temo que todo lo que salga saldrá cortado a la medida de los criterios establecidos por la Diputación –¡qué nombre tan sugerente!– para sus colecciones. ¡Pobre Huelva, tan lejos de Juan Ramón y tan cerca de los yesofosfatos!» Sobre todo los mentales.

 

Resumen del día : Un día tranquilo en casa. Diny hornea pastel de carne para el almuerzo, tras del cual me retiro a domir la siesta mientras ellas cuatro se marchan a caminar hasta el Rhin y comprobar que viene muy crecido. Cuando regresan les descubro a Mónica y Nuria el exquisito arte de Lucero Tena, así como la peli Sevillanas, de Carlos Saura, y el inalcanzable martinete de Antonio en el tajo de Ronda, eso para no hablar de la escena de Pride and Prejudice, BBC 1995 (que es para Mónica ¡y Nuria, a sus once años!, el non plus ultra de las series televisivas), la escena, digo, en que Lizzy rechaza la petición matrimonial de Darcy. Es la primera vez que la ven –y que la oyen– en inglés, y Mónica me dice que suena mucho más dura en inglés que en la versión en español. Y sí, sí. Esa Lizzy es brutal, el doblaje la dulcifica también en alemán. Luego la cena es una sopa de espárragos con jamón y la pobre Nuria se nos duerme a la mitad del segundo tiempo de Portugal vs. Polonia. Pero es que las tres visitantes andan con déficit de sueño, se han levantado a las 4 am en Huelva, para estar a tiempo en Faro. Yo, como siempre, me quedo haciendo la guardia al pie del Rhin, sobre todo porque pasan un episodio de la saga del inspector Banks que no me quiero perder.

 

Weiß/Colonia, 1.7.

Diny salió a pasear con las visitas, por el pueblo, y luego el cementerio y el parque de juegos infantiles que se encuentra al otro lado de su seto. Y allí los 11 años de Nuria han descubierto el artefacto ideal para jugar, uno que ella llama algo así como “el tiralina”, aunque el Oxford Duden bilingüe me asegura que su nombre es “el funicular de neumático”. Sólo que el ejemplo gráfico difiere del artefacto que tenemos en Weiß, donde el neumático fue sustituido por una especie de sillín de plástico. Pero debe tratarse de la variante “for avanced people”. Lo dicho, Nuria está chocha de la vida con él, y a lo largo del día logrará convencer un par de veces a su madre para regresar al lugar del crimen. Total, está a la vuelta de la esquina.

 

Vienen Chico y Vincent a saludar a la parentela onubense. Y al rato llega Rebeca, que dormirá esta noche en casa para partir mañana tempranito con Mónica y Nuria, en tren. Hacía mucho tiempo que el aire de este apartamento no sufría una agresión fonética de tantos decibelios. Dejo constancia del hecho de una manera científica y alegre al mismo tiempo.

 

¡¡¡Gales en semifinales!!! ¡¡¡Si hasta rima!!! Y ahora a mandar a tomar viento fresco (por no decir algo más rotundo y à la Camilo José Cela) a los insufribles portugales, en especial a uno, excesivamente cristiano para mi gusto.

 

Weiß/Colonia, 2.7.

9:30 am : A la hora a la que me levanto ya han partido Mónica y Nuria, de la mano de Rebeca, ellas viajarán en tren y en la estación central se les unirá Mecha llegando desde Bonn.

 

10:00 am : Llegan Chico y Angie, con Vincent, que se llevan a Diny.  Me enfrento a cuerpo limpio con el destino de afeitarme y ducharme y estar de punta en blanco a las 11:00, cuando pasen Ulli & Carlitos para buscarnos a la Nena y a mí. Oremus.

 

11:00 am : Superada la prueba, sin resbalón redentor bajo la ducha, veo bajar el nuevo Peugeot de Carlitos por la rampa. Alea iacta est!

 

NOTA BENE :

Problemas de atención full time (como decimos los puristas) a la visita familiar de Huelva, hacen que esta entrega termine acá. Quede para la noche del sábado 9 al domingo 10 el relato de la fiesta de nuestras bodas de oro conyugales y el resto de la visita de la embajada onubense. Laus Deo!

 

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