De mi Diario : Semana 29 / 2012

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Weiß/Colonia, 15.7., primera hora de la noche

The Outlaw Josey Wales [El fugitivo Josey Wales] es quizás la primera de la docena larga de obras maestras con que Clint Eastwood nos viene malcriando desde 1976. ¿O habrá que decir Malpasando, en este caso concreto?

 

Weiß/Colonia, 15.7.

Día sin historia, dedicado a despachar correspondencia y a maquinar el texto que me ha pedido Luis para el número especial de La Jornada dedicado a KN***. Y tendría que enviárselo hoy, sin falta. ¡Juepúchica, lo que pasa es que sólo se me ocurre una idea, pero es tan, pero taaaaaaan personal, que con toda seguridad en la redacción van a echarle bola negra! ¿Qué hacer? (como se preguntaba angustiado Lenin, con una erección de burro, mientras leía el Kama Sutra en un ejemplar tan voluminoso que le mantenía ocupadas ambas manos).

 

Weiß/Colonia, 16.7. (1)

Mónica, desde Huelva, me escribió ayer después de leer mi diario: «Lo siento, pero tu diario pierde mucho sin su protagonista: Henri. ¡Que vuelva ya de las vacaciones!» Le contesté que si bien ella sabe que la quiero mucho, que no juegue con fuego, que como vuelva a nombrar la soga en casa del ahorcado, le retiro el saludo. Esta mañana me encuentro un email suyo donde se la nota confusa: «Estoy un poco perdida. Veo que he metido el dedo en la llaga pero no sé si es por nombrar al adorado nieto ausente, por decir que tu diario pierde sin él o por las dos cosas. ¡Y eso que sólo escribí una línea! Bueno, que sepas que no fue con mala intención en ninguno de los casos». Tengo que sacarla de su error y le escribo ipso fuckto: «Mira, esto es algo que yo no lo hago nunca, pero en honor a las circunstancias lo haré:  Jajajajajajajajaja… Parece mentira que todavía no me conozcas, Mónica tan querida, era pura broma mi email de anoche, caramba. Además, que tienes razón, mi diario sin Henri es como El fabuloso mundo de Améliesin Amélie». No le escribí que estoy rumiando lo de ampliar un refrán clásico y decir que los niños, los borrachos, los locos y las sobrinas siempre dicen la verdá. Platerita seguro que estaría de acuerdo conmigo: «Como dice mi sobrina, es que yo soy su «tía hippie»».

 

Weiß/Colonia, 16.7. (2)

El magazin del diario dedica hoy su artículo de portada a los abuelos y a las relaciones entre las diversas generaciones de una familia. Me atrae especialmente la que se ha establecido entre una niña hija de una venezolana (agente de seguros que vive en Colonia), su madre y una de las que llaman “abuelas prestadas”, una alemana, médica de 54 años que el 2005 tuvo que prejubilarse por motivos de salud. Estas tres generaciones pachtwork me convencen de que algunos seres humanos, cuando se lo proponen, justifican la altanera y excesiva denominación homo sapiens.

 

Weiß/Colonia, 17.7., primera hora del día

The Long Goodbye [El largo adiós], de 1973, es –sin quizás– una de la ½ docena larga, casi docena de obras maestras con que Robert Altman nos estuvo malcriando en la década de los 70: McCabe & Mrs. Miller (1971),  Images (1972), Thieves Like Us (1974), California Split (1975), Nashville (1975, genial e inolvidable), Buffalo Bill and the Indians, or Sitting Bull’s History Lesson (1976), 3 Women (1977), A Wedding (1978), Quintet (1979), A Perfect Couple (1979). Uno se explica que todos los actores estuvieran siempre incondicionalmente dispuestos a currar, incluso gratis, en un nuevo proyecto del viejo, lo cual a su vez explica que los repartos de sus pelis se puedan leer como el Almanaque Gotha de Hollywood.

 

Weiß/Colonia, 17.7. (1)

Día dedicado a despachar correspondencia y tareas de menor cuantía, pero todas ellas, sin una sola excepción, engorrosas y/o resultados de mi obscena ignorancia de la ciencia de decir “No”. Almorzamos en La Modicana con Diny, a quien con los cuatro nietos ausentes se la ve como un barco desarbolado que fuera navegando al garete. Diny es un personaje de Baroja, es gente de acción, y estas interminables semanas de las vacaciones escolares veraniegas las vive condenada a la contemplación. Pobre mártir, diría Cortázar.

 

Weiß/Colonia, 17.7. (2)

Llamo a Meli para felicitarla, hoy cumple 50. Cuando me fui de Huelva, en febrero 63, era una bebita de siete meses a la que yo adoraba, la benjamina de los Bada, y ella no lo sabe, pero lo que verdaderamente me hizo regresar por primera vez allá, en marzo/abril 66, no fue la excusa de que Willy conociera a mi familia y le diese el V°B° para que yo me casara con Diny (todo eso es pura paja, diría un venezolano), no, lo que verdaderamente me hizo regresar fue tener a Meli en mis brazos, después de verla agarrada de la mano de mis padres en una foto que le hicieron el día del Corpus del 65, delante del Ayuntamiento. La dejé de siete meses, y ya caminaba ¡ah, esa foto fue una poderosa llamada de atención!, “¡No pierdas las raíces, no pierdas las raíces!”

 

Weiß/Colonia, 17.7. (3)

A pesar de todos los inconvenientes de los últimos días y de que a Faulkner no se lee (ni se debe leer) como a Agatha Christie, estoy terminando el tercer libro de The Hamlet, y por lo que se refiere al chico que se enamora de la vaca (subcapítulo 2 del capítulo 1° del libro III), sí, Lillián tiene razón, es como Virgilio, pero luego, cuando el chico se lleva la vaca a su casa y tiene relaciones carnales con ella, a la vista de todos los curiosos del pueblo, es más bien Ovidio en las Metamorfosis, y hasta Apuleyo en El asno de oro. Y por lo que se refiere a la ascensión de Remedios la bella al cielo, bueno, está el episodio en que Alison Hoake huye de la casa saltando por la ventana del segundo piso: «no había escalera de mano ni tubo de desagüe ni cuerda de sábanas. Se dijo que la mujer saltó y McCarron la cogió al vuelo en sus brazos». ¿Sería ese el pasaje inspirador de Gabo al que se refería Lillián en su email de hace unos días?  En cualquier caso, lo que me he divertido mucho en esta relectura es la descripción de la monstruosamente gorda y casi inamovible Eula (capítulo 1° del libro II), al pensar que en la adaptación al cine, The Long Hot Summer [El largo y cálido verano], ese papel lo interpretó ¡¡¡Lee Remick!!!  Es, al revés, como si contratasen a Marianne Sägebrecht para interpretar en una peli biográfica el papel de Twiggy.

 

Weiß/Colonia, 18.7.

En el canal 3sat un documental de casi dos horas sobre Marlene Dietrich, con material filmado inédito, tomas familiares hechas por su nieto. Esta mujer es uno de los seres más admirables que produjo el siglo XX. Es muy poco lo que se sabe de su verdadera proeza humana, enfrentarse al régimen de Hitler desde el primer momento, hasta el punto de solicitar la nacionalidad USAna y arriesgar que muchos alemanes (demasiados) la considerasen “traidora”. ¿Quién fue más traidor a Alemania, ella, o quienes votaron a Hitler y/o lo toleraron?  Hay un momento del documental en que no pude contener las lágrimas. Fue con su concierto en Tel Aviv, el 15.2.1966, cuando le pide a sus oyentes que la dejen cantar en alemán, idioma que estaba rigurosamente prohibido en espectáculos públicos en Israel, y el público se lo concede, y todos lloran oyéndola cantar “Dime adónde se han ido las flores”, la canción antibélica más hermosa que se haya compuesto nunca.

 

Weiß/Colonia, 19.7.

Me escribe Maysi desde Madrid, después de leer mi diario, a propósito de la entrada sobre la albahaca: «Curioso, a mí me sucede exactamente lo contrario: a menudo no encuentro la palabra española para Basilikum. Creo que debí aprender la existencia de esa hierba en alemán y es con su nombre alemán como tiene todas sus propiedades». Le contesto: «Mi problema con tales palabras es de un orden distinto y está relacionado con el hecho de que sólo sé distinguir un tomate de una sandía por el tamaño, de tal manera que todo mi léxico vegetal es como de ciencia ficción, tanto en alemán como en castellano. Envidio (o no, pero la retórica viene bien al caso) a quienes llegan al bosque y dicen: “Ah, qué haya (o qué encina) tan hermosa“ A mí el bosque no me deja ver, literalmente, los árboles. Sólo distingo al ciprés, por aquello de los cementerios españoles, y al magnolio (¡a condición de que esté en flor!) porque alguien me dijo que ese árbol maravilloso a la puerta de mi casa es uno». Se me olvidó añadirle que, entretanto, también distingo el ajo de la berenjena, estoy haciendo progresos espectaculares.

 

Weiß/Colonia, 20.7., primeras horas del día

Peur sur la ville [Pánico en la ciudad] es una de esas pelis que nunca pierde, menos para mí, que siempre me pierdo la escena de la persecución por los tejados de París: mi empatía de vértigo es tan grande que no puedo mirarla sin sentir que me voy a ir en plomada al suelo. Pero el resto, la dirección de Verneuil, la actuación de Belmondo y la música de Morricone, lo gozo a plenitud. Todas y cada una de las veces, y ya van varias. Tal vez algún día me decida y me tome alguna pastilla antimareo antes de empezar la proyección y, por fin, la vea completa de una puta vez.

 

Weiß/Colonia, 20.7. (1)

Leo en el diario que en el castillo Lengberg, del Tirol, en un lío de ropa vieja, tanto que era medieval, se han encontrado dos sostenes que los científicos de la Universidad de Innsbruck datan alrededor del anno Domini 1440. Tendremos, pues, que corregir nuestras nociones de unas Julietas y Desdémonas, Lauras y Beatrices que andaban sueltas de tetas por el mundo, como involuntarias precursoras de las hippies de los años sesenta. Habrá que reescribir, por si eso fuera poco, la historia de la lencería. Pero es lo que yo me pregunto: ¿y cuál no?

 

Weiß/Colonia, 20.7. (2)

En la revista con la programación quincenal de la tele, la edición con DVD a 3.50 € el ejemplar, esta semana ofrece Los cronocrímenes, pero en versión aborígena. ¡Ná q’hasé, güevón!

 

Weiß/Colonia, 20.7. (3)

Estaba a punto de irme a dormir la siesta cuando se produjo un corte de energía eléctrica en toda la casa, en todo el pueblo. Me fui al sobre, de todos modos, porque no podía arreglar nada, y ya semidormido escuché cómo se reconectaba nuestro contestador automático de llamadas, una media hora duró la avería. Luego, un buen café con galletas de esas que en alemán se llaman “orejitas de cerdo” y en español, creo, “palmeras”, sólo que las palmeras se hacen, creo, con masa de harina, y las orejitas de cerdo con hojaldre abrillantado y azucarado. Hmmm. De cena me preparo merluza empanada (congelada, claro) que frío en la sartén y a la que después le echo mantequilla de hierbas. Dejo el plato en la mesa, ya servido, y vengo a la pantalla a trabajar unos minutos, porque me gusta comer las presas de pescado cuando la mantequilla se derritió sobre ellas y le transmitieron sus sabores. Al regresar al comedor veo que Diny ha añadido al plato, troceado, el primer tomate de su cosecha en la maceta del balcón. Lo espolvoreo con un poco de sal del Himalaya, por lo desconfiado que soy, pero no, es un tomate que también hubiera tenido sabor sin sal, y así se lo certifico a Diny, que está muy orgullosa de su tomatera balcónica.

 

Weiß/Colonia, 20.7. (4)

Terminaron de pasar en el canal Arte la serie Lost in Austen. Es una joya, pero claro, lo es para quienes conocemos de memoria Pride and Prejudice y podemos reírnos y prever y en su caso sorprendernos de cómo descoinciden la “vida real” y las peripecias de la novela. Eso no quiere decir que no se la pueda gozar como tal, con absoluta prescindencia del libro, pero es mucho lo que se pierde si no se lo conoce.

 

Weiß/Colonia, 21.7. (1)

Ayer descubrí una peli, una versión que no conocía de Pride & Prejudice, y que nunca pasó por los cines ni la tele en Alemania. Llamé a Saturn para preguntar por ella, la tenían, les pedí que me reservaran un DVD y he ido hoy a buscarlo. Aproveché para preguntar si también tenían ya Lost in Austen, y el empleado tecleó el título en su compu: LOST IN AUSTIN. «No –dije en voz alta–, ese es Rolando Hinojosa». El empleado: «¿Cómo dice?» «Que es Austen, no Austin, con E, no con I». Y como también lo tenían, me saqué las ganas de enriquecer mi DVDteca. Para celebrarlo me fui al italiano de la planta baja de Karstadt y comí la rica sopa de pescado con un vaso de tinto sardo. Y compré, además, en el supermercado, un Carménère de lujo, para la cena de esta noche. No un Misiones de Rengo 2004, pero sé que algún día lo encontraré.

 

Weiß/Colonia, 21.7. (2)

En algún lugar, y a propósito de mi columna sobre Faulkner en El Espectador, de Bogotá, leí que F habría sido racista y tratado a los negros como la última mugre. Hoy, en el tranvía, yendo al centro, seguí releyendo The Hamlet y encontré esta frase, cuando encarcelan a Mink Snopes: «Miró, a través de los barrotes, la gran pieza donde las víctimas negras de los infinitos delitos de los blancos comían y dormían juntas». ¡Qué racista tan raro el viejo Bill!

 

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