De mi Diario : Semana 29 / 2021

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Weiß/Colonia, 11.7.

1:20 am : A las 9:27 pm llegó la lluvia que estuvimos esperando todo el día. Tanto retraso sólo se explica si es que ha venido de España, como quería Lord Bacon que le llegase la muerte. A las 9:30 me puse a ver de nuevo Trautmann, que tan buena impresión me dejó la semana pasada, y luego, por enésima vez, he vuelto a ver Sunset Boulevard, uno de los muchos chispazos de genio que le debemos al Billy Wilder nuestro que está en los cielos. Viéndola, siempre recuerdo lo que el todopoderoso Mayer le echó en cara a BW tras el estreno de la peli: «Ha arrastrado usted por el lodo a la industria que le da de comer». O De cómo es que los productores de cine no entienden nada del séptimo arte.

En mi columna del viernes en EE, fue mucho lo que me dejé en astillero: tan sólo en ciudades gringas Madison, Lincoln, Raleigh, Washington, Bismarck, Jackson, Jefferson City, Austin, pero además Adelaida en Australia, Constantinopla [=Estambul], Santiago y Lelystad, que es desde 1986 la capital de la 12.ª provincia neerlandesa, Flevolanda, en las tierras ganadas al Zuiderzee gracias a la genial obra de ingeniería de Cornelis Lely: una ciudad de retorta, como Brasilia, pero en modo neerlandés; Diny y yo la visitamos una vez y a las dos horas regresamos a Ámsterdam porque es uno de los sitios más aburridos del planeta. Todo eso y muchísimo más me faltó de escribir sobre la onomástica en la cartografía, lo que pasa es que con sólo 2.700 espacios a mi disposición no pueden hacerse encajes de bolillos. Pero el diálogo con los lectores en el foro de la columna fue divertido. Menos da una piedra.

Weiß/Colonia, 12.7.

2:00 am : Desde las 8:15 pm hasta hace 5’ delante del televisor, un programa completísimo. Primero una joya de las muchas que ha cincelado James Ivory y que nunca me cansaré de ver: Howards End [Regreso a Howards End]. A renglón seguido, en el canal Arte, un documental de 55’ sobre Colette, la gran rebelde, con tal abundancia de material filmado que uno se queda maravillado de los tesoros que guardan las cinematecas francesas. Y para rematar la noche, Comme un chef [El chef: La receta de la felicidad], que tiene muchos puntos a su favor para convertirse en una peli de culto.

Me levanto a mediodía y oigo en fondo la voz de Rebeca, que ha venido a ayudar a Diny en las tareas domésticas. Cuando llego al comedor veo sobre la mesa el KStAnz, y en la primera plana, como titular destacado TRIUNFÓ ITALIA. Le pregunto a Rebeca si vio el partido, y no, tampoco ella lo vio. Por el subtitular me entero de que hubo que llegar a la tanda de penales, cosa que los ingleses ya deberían saber que no es su lado fuerte. Pero parece que desconocieran lo del gato escaldado que huye del agua fría. En fin, que los tanos les escupieron el asado nada menos que en Wembley. Me alegro mucho por mis amistades trasalpinas, me entristece al mismo tiempo pensar en mis amistades inglesas. Pero es así, contra el Destino nadie la talla. Y cada triunfo es un clon del dios Jano.

Gran susto cuando quiero abrir la compu. La pantalla se queda en negro y no hay manera de activarla, ni siquiera desenchufando la corriente. Antes de que me invada el pánico le pregunto a Rebeca si se le ocurre algún truco para activar la pantalla. Me dice que desenchufe la peli de la corriente. Le digo que ya lo intenté. “¿Por cuánto tiempo?” me pregunta. “Unos 20 segundos”, le contesto. “Tienes que dejarla desenchufada al menos cinco minutos”, me dice. Desechufo de nuevo la compu. Me pongo a leer el KStAnz. Al cabo de unos siete minutos enchufo otra vez la compu. ¡Y la pantalla reacciona! Esta Rebeca es otra cosa, como diría Rolando Hinojosa, y era el mayor elogio que hacía de alguien.

Weiß/Colonia, 13.7.

2:30 am : No había nada que me llamase la atención en la programación de la tele, excepto una peli neerlandesa de suspense, y a riesgo de ser injusto con ella me decidí por unos documentales acerca de los años previos a la segunda guerra mundial, a partir del Anschluss, otra palabra alemana que el nazismo hizo universal, igual que con Blitzkrieg y Endlösung. Es fascinante comprobar cómo Hitler consiguió hacerle una faena de aliño al pobre Nevill­­­­e Chamberlain y cómo no vaciló en aliarse con Stalin para tener las manos libres al invadir Polonia, Francia, el Benelux, Dinamarca y Noruega. Tuvieron la guerra que se merecieron, por idiotas.

Hoy en La Modicana, comme d’habitude, la pareja del gordo y la flaca. Diny, Carlitos y yo pedimos los ravioles con setas, y Ulli una de esas monumentales ensaladas de la signora, ensaladas que más que serlo son compendios tridimensionales de Botánica. A la signora, por cierto, la saludé con un «Buon giorno, evviva l’Italia!» Se la notaba orgullosa por el triunfo en Wembley. Le digo que para Mancini es además el desquite de su mayor decepción, perder en 1992 por 1:0 en el viejo Wembley, como capitán del Sampdoria, la final de la entonces llamada Copa de Europa contra el Barcelona entrenado por Johan Cruijff.

Comienzo la lectura de Rápido tránsito, de Coronel Urtecho, que me recomendó tácitamente José Luis en nuestro intercambio de emails sobre la calidad de la prosa de García Márquez. Por dicha, en la librería de Angela, en Bonn, tenían un ejemplar del libro y lo encargué ipso fuckto porque me urgía leerlo tras conocer el juicio de José Luis, con quien en tanto coincido. El libro lleva en la contratapa unas palabras algo más que elogiosas de Óscar Collazos, y eso me lleva a mirar la página de créditos. Y acerté: Rápido tránsito se editó en 1985, y a principios del 85 Óscar se encontraba en Managua, me sucedió en la cama donde viví un idilio apasionado en noviembre del 84. Eso explica tal vez que haya conocido un libro que no debe haberse difundido mucho fuera de Nicaragüita y es una auténtica pena: acabo de leer el primer capítulo y ahora ya sé a cabalidad por qué José Luis coloca la prosa de CU por encima de la de GGM. Es tan arrebatadora y subyugante que me voy a tomar toda la semana para leerlo, para hacerlo «a pequeñas diócesis», como diría el redicho camarero, al que por serlo apodaban Espasa, en La del manojo de rosas.

Después de leer mi diario, Manu me deja un comentario al pie: «¿Y por qué no pensar que cuando nos toque partir la Doña de la guadaña tiene un día misericordioso y nos concede ese deseo? Yo no desespero». Le contesto allí mismo: «Gracias por tu siempre atenta lectura, y ojalá, ojalá, te responde ese musulmán que todos los andaluces llevamos metido muy adentro en el almita que tenemos que salvar».

Me escribe Jesús  desde nuestros madriles, comentándome lo que está pasando en Cuba. Le respondo: «Jesús querido, estoy de acuerdo contigo (pero en mi caso retroactivamente, desde hace más de 60 años) en que pobre Cuba y pobre pueblo cubano. Desde el mero mero principio de la así llamada Revolución Cubana estuve en contra de ella. Discurso de cinco horas del narciso Castro para medio millón de personas en La Habana los comentaba secamente como “Dos millones y medio de horas laborales perdidos para Cuba”. Y pese a mi izquierdismo impecable jamás quise ir a Cuba, aunque no me faltaron ni ocasiones ni invitaciones, porque siempre contraargumenté que con un dictador gallego ya tuve bastante. En cambio, querido Jesús, no estoy de acuerdo contigo en lo de que te parece imposible hacer la revolución contra la Revolución. En este caso se trata de trasladar de sitio las mayúsculas: esta puede ser la Revolución contra la revolución. Y ojalá que sea así, ojalá, como suspira y desea el subconsciente musulmán que cargamos consigo todos y cada uno de los andaluces, lo queramos o no. En mi caso no, pero soy consciente de que sí que lo cargo. Y cómo, joder».

Weiß/Colonia, 14.7.

1:30 am : Una peli de Glen Close, The Wife [en español La buena esposa, en alemán La mujer del Premio Nobel de Literatura]. El caso recuerda mucho el destino de María de la O Lejárraga al lado de Gregorio Martínez Sierra, y uno de los aciertos mayores de esta peli es haberle encargado a la hija de Glen Close, Annie Starke, el papel del personaje de su madre cuando joven, aquí sí funciona la duplicación del personaje, no como en La deuda, lo dejé anotado en mi diario la semana pasada. Un dato curioso es que el joven profesor Castleman, el futuro Premio Nobel, inicia su clase citando de las Meditaciones del Quijote, de Ortega y Gasset, sin nombrarlo. En todo caso, y aunque doña Glen está para el Oscar, como peli prefiero The Price, con un Paul Newman que da mucho mejor la imagen de un escritor gringo Premio Nobel que el intelectual Jonathan Pryce.

Diny se iba a reunir hoy con sus amigas ecologistas por primera vez desde que empezó la pandemia, y pensaban almorzar en el restaurante del Museo Ludwig. Pero desde las 8 am ha estado sonando el teléfono y sólo de oír cómo llueve y llueve detrás del ventanal del dormitorio ya imagino que la reunión se ha pospuesto para la semana próxima. Y así es, apenas me levanto me lo comunica Diny y le contesto que ya lo sé, porque mi arte combinatoria me ha servido casi siempre para todo, menos para el ajedrez.

Se repite el susto del lunes con un nuevo black out de la compu, pero esta vez la cosa va en serio, La desenchufo de la corriente unas cinco veces, esperando cada vez más de 5’ antes de reenchufarla y que si quieres arroz, Catalina, como decía mi abuela Remedios. Pienso en todo el trabajo que me queda por hacer esta semana y se me caen los palos del sombrajo, como asimismo diría mi abuela. Y lo peor de todo es el sentimiento de impotencia, de no poder hacer nada contra la avería, contra la desgracia, el saberte a merced y en manos de fuerzas que no puedes controlar. Merde alors!

Siguiendo mi costumbre, sólo veo las etapas del Tour de France que terminan en cumbres de 1.ª categoría o con una bajada a tumba abierta desde alguna de ellas. La de hoy ha sido espectacular y la ha ganado el esloveno, Tadej Pogačar, quien ya el año pasado me recordó más de la cuenta al tal Lance Armstrong. ¿No fue Anquetil quien dijo que el Tour no se gana bebiendo agua mineral?

Leyendo a Coronel Urtecho, de unos veinte años por los años veinte y viviendo en San Francisco de California, me reafirmo en lo que escribí aquí hace unos días, sobre la importancia del sombrero en la indumentaria masculina. Habla por ejemplo de una chica llamada Henrietta, que le atraía mucho: «cuando la veía pasar de lejos la saludaba con una exagerada inclinación y un amplio vuelo del sombrero, como lo había visto hacer en la película de Los tres mosqueteros, porque eso le gustaba y le hacía sentirse saludada en una forma novelesca que ella se imaginaba que era la costumbre de mi extraño país». ¡Un muchacho de 20 años con sombrero! Impensable al día de la fecha.

Weiß/Colonia, 15.7.

2:30 am : He estado viendo, consecutivamente, La noche de 12 años, y el tercer episodio de la serie policial italiana protagonizada por la inspectora Petra Delicato. La peli uruguaya no la conocía, esto es, sí conocía los hechos que se relatan en ella, pero la peli no. Y me ha impactado. Pienso que es un acierto desde prácticamente todos los puntos de vista que se la mire. Pena penita pena que la pasaron doblada al alemán, tengo que conseguirme el DVD con la versión original.

La etapa del Tour hoy, con la escalada del gigante de la ruta, el Tourmalet, y coronada en la cumbre de Luz–Arditen con un sprint de Pogačar, à la Lance Armstrong, me inspira una profunda reflexión, frunciendo el ceño: Lagarto, lagartoLo que más me ha gustado de la transmisión es el paso de la antaño llamada “serpiente multicolor” por Campan, la aldea pirenaica donde de julio a septiembre pueblan con mounaques [=muñecos] las calles y los balcones, siguiendo una tradición restaurada en 1990.

Diny ya se había indignado mucho con al atentado a Peter R. de Vries. La noticia de su muerte la deja desolada. Si por ella fuese, habría que reinstaurar la pena de muerte contra los delincuentes del crimen organizado. Yo sólo les deseo que se maten entre ellos y nos dejen en paz al resto.

Viene Arzola con todo su equipo técnico y al cabo de muy pocos minutos ya tiene el diagnóstico: la compu está en orden, el monitor ha entregado su alma a la nube. Hacemos la compra de un nuevo monitor vía Internet y Rebeca (a quien llamo ex profeso) acepta ir a buscarlo mañana en Saturn. Por su parte Arzola me promete volver muy pronto para instalarme en la compu aquel disco duro súper rápido que le compré en el 2019 y por culpa de la pandemia todavía sigue en su sobre de celofán.

Weiß/Colonia, 16.7.

2:10 am : Me puse a ver una peli portuguesa falsamente etiquetada por TV–Movie como “film en episodios”, cuando sólo se trata de la primera entrega de una trilogía de Miguel Gomes inspirada por Las milyuna noches. He estado mirando antes de irme a dormir varias críticas solventes acerca de la trilogía y al parecer me he perdido algo de mucho valor, pero a mí, qué le vamos a hacer, la ½ hora que estuve viendo me pareció un coñazo de padre y muy señor mío, así es que zapeé al canal ZDF Neo, donde siempre hay documentales que me gustan, esta vez sí que fueron escenarios como de Las milyuna noches, en las asombrosas ciudades subterráneas de Nápoles y Helsinki.

El titular destacado en la primera plana del KStAnz no deja lugar a la duda, Alemania, y en especial esta región, la Renania, ha sufrido ayer el temporal del siglo. Las fotos de los corrimientos de tierra, de carreteras cortadas por las inundaciones, de torrenteras desenfrenadas y pantanos a punto de reventar, amén de pueblos enteros destruidos, son aterradoras. Al paso que vamos, y si no se pone remedio a la situación, la Madre Naturaleza terminará por desmadrarse de una manera que inspira pánico, no más con imaginarlo. Y pensar que hay cretinos como the fake ex president que se empeñan en negar el cambio climático y el crimen que cometemos contra el medio ambienteLo escribo en primera persona plural porque todos somos cómplices de ese crimen. Unos más, otros menos, pero todos y cada uno de nosotros somos cómplices. Muy en especial quienes eligen, todo lo democráticamente que se quiera, a tipos como ese fake ex president y el resto de los bolsonaros.

Rebeca instala el nuevo monitor. Las manos de Rebeca son las de un hada. Ella no entiende nada de electrónica, pero es una de las pocas personas (hasta creo que la única) que conozco capaz de leer y de entender los folletos explicativos que acompañan a los electrodomésticos. Para mí están escritos en chino, pero Rebeca parece que fuese sinóloga. Los dioses todos la bendigan y la protejan.

Weiß/Colonia, 17.7.

1:30 am : Estuve viendo Rififi, una vez más, y me voy a dormir, he estado trabajando en la compu desde que Rebeca instaló el nuevo monitor y he tenido que despachar carretadas de emails que me han enviado los amigos en los tres días que estuve out of area, todos muy preocupados a causa de lo que ven en la TV sobre el temporal en la Renania. Les contesto a todos tranquilizándolos con lo del microclima de Weiß, que nos libra de los rigores de Zeus y del Bóreas.

Todo el día dedicado a pasar a la pantalla las notas manuscritas que pergeñé desde el miércoles hasta ayer por la tarde, y al hacerlo constato que hablando de la polémica que suscité en el foro de mi columna, acerca de darle un nuevo nombre a Colombia, se me olvidó anotar que a cada vez que escribía Macondonia (como ahora) el corrector me proponía (como ahora) Macedonia. Y no añade que “de frutas” tal vez acoquinado por la mayúscula.

*******************THE END*******************

 

 

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Ricardo Bada (Huelva/España, 1939), escritor y periodista residente en Alemania desde 1963. Autor de numerosísimos libros, desde La generación del 39 (cuentos, Nueva York 1972) a El Canto XXV (novela breve, Copenhague), es o ha sido colaborador de medios como Revista de Occidente, ABC y Cuadernos Hispanoamericanos (España), El Espectador y El Malpensante (Colombia), Nexos, La Tempestad y La Jornada (México), La Nación (Costa Rica)…

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