De mi Diario : Semana 31 / 2021

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Weiß/Colonia, 25.7.

1:55 am : Acabo de ver Good Kill [Máxima precisión en Argentina, Chile, Colombia y Perú, Good Kill en España, porque suena más castizo]. La peli es súper interesante por el problema que presenta, el del asesinato a distancia vía drones, máxime si la CIA le arrebata la competencia decisoria al mismísimo Pentágono. Lo picante del caso es que todo suceda en unas instalaciones militares en los arrabales de Las Vegas. En los videojuegos de la ciudad se mata a figuras animadas, mientras en el contenedor del Pentágono se mata a personas. La doble moral y el cinismo gringos elevados a la enésima potencia.

Lo primero que he hecho al levantarme y abrir el ventanal del dormitorio, para orear el cuarto, es mirar abajo al suelo. Seco que te quiero seco. No ha llovido durante la noche. Volvimos a capear el temporal. Por cierto que anoche, en la última entrada del día en este diario lo llamé “impertinente”, cuando lo que tenía en la cabeza era “impotente”. Me autoexcuso con las prisas por acudir puntual al living para ver Good Kill. ¡Oh, prisas, prisas, reputísimas malas consejeras!

Entre mis lecturas recomendadas del domingo un texto deslumbrante de Martín Luis Guzmán, en La Jornada, sobre la música que nace del teclear en una Remington. ¡Esas viejas máquinas de escribir! Aunque no soy desgradecido y sé valorar lo que es disponer de un artilugio como el monitor de una compu conectado a un teclado, y la cantidad de trabajo que te ahorras en correcciones y cambios de posición de una palabra, una frase, incluso párrafos enteros, echo de menos de vez en cuando la casi silente compañía de mis últimas máquinas eléctricas y la estimulante algarabía de mi Olivetti portátil, que a veces me hacía escribir por seguidillas bíblicas, otras por caracoles y algunas por peteneras.

De la cena de ayer sobró harto risi bisi, de manera que le pedí a Diny que me rehogara una buena porción con otra tanta de camarones del Mar del Norte, y la combinación es de chuparse los dedos, aunque no tuve necesidad, me zampé el plato a fuerza de puro encimar el tenedor con esa gloria. Y ahora, a despachar toda la correspondencia pendiente: Carla & David en Roma, José Luis en ManH₂O, Lola y Guelbenzu en nuestros madriles, Jorge en su México lindo y herido, me da flor de vergüenza deberle respuesta más allá de cinco días a alguien, y en este caso son seis álguienes.

Weiß/Colonia, 26.7.

2:15 am : Pasaron un episodio de la policial neocelandesa Brokenwood y a continuación debían pasar una de las pocas pelis que no conozco de Julia Roberts, Ben is Back; pero hubo un cambio inesperado en la programación y el cambio no me interesó, así es que me puse a ver la transmisión desde Tokio de los aplazados JJ.OO. del 2020. No vi la ceremonia de apertura ni voy a ver mucho más de estos Juegos porque los transmiten a unos horarios nada compatibles con los europeos. Y aún menos con los míos.

Recibo un email de José Ángel Garrido, de Versátiles, la emprendedora editorial de La Antilla, casi se diría que entusiasmado con la reedición de La generación del 39 con motivo de los 50 años, en el 2022,  de su publicación en Nueva York. Ojalá el entusiasmo no se le pase después de leer el libro, Pepe Baena le va a prestar uno de los dos ejemplares que tiene del mismo. Oremus.

Ayer le pasé a mis amistades melómanas el artículo de Nexos sobre las canciones de Randy Newman, y Marcos me lo agradeció desde Karakogrado: «Soy fiel seguidor de sus canciones, desde no recuerdo, pero yo estaba muy chamo». Le contesté: «Yo lo descubrí en casa de mi cuñado Willy, que entonces era maestro de escuela secundaria, en Emmen, una ciudad de un trazado incomparable, en el noroeste de los Países Bajos, en la provincia de Drente, que fue la primera tierra que afloró del mar en lo que hoy son esos Países Bajos, y donde hay monumentos megalíticos por doquier. Nosotros, cuando nuestros hijos eran pequeños, los dejábamos con una escarapela colgando y al cuidado de las azafatas de Lufthansa e Iberia, que al final se los entregaban a mis padres en el viejo aeropuerto de Sevilla, mientras nosotros nos íbamos a Emmen y pasábamos las vacaciones amazona y caballero de nuestras bicis, recorriendo esa provincia y comiendo a mediodía en las panquequerías que son una especialidad del lugar y donde he comido los mejores panqueques de mi vida. Recuerdo bien la primera canción de Randy que oí, “Short People”, del LP Little Criminals, que me hizo devoto de su música hasta el día de hoy. Celebro que coincidamos en Randy, aunque yo ya no era muy chamo que digamos».

Tras leer la nueva entrada de mi taruguita en su blog me puse a reflexionar y caí en la cuenta de que mi primer recuerdo triste relacionado con la música puedo datarlo con el día y la hora: a las 2:30 pm del 20 de septiembre de 1957 (yo tenía 18 años, 3 meses y 10 días). Estábamos oyendo en casa el boletín informativo de Radio Nacional de España, Madrid, y la última noticia fue: «En su residencia campestre cerca de Helsinki ha fallecido el gran compositor finlandés Jean Sibelius, autor de entre otros el poema sinfónico Carelia, y el Vals triste. Sibelius está considerado universalmente como uno de los mejores compositores del siglo XX». Yo adoraba la música de Sibelius, pero no sabía nada de él, de su persona. El hecho de saber que vivía mientras yo iba cumpliendo uno tras otro dieciocho años, y enterarme así, de pronto, de su muerte, es una impresión que se me quedó grabada para siempre en el disco duro.

Weiß/Colonia, 27.7.

2:00 am : Esta noche pasaron The Mule, de la que sólo pude ver la segunda mitad, y luego había dos posibilidades: la peli española–argentina Cien años de perdón o la mexicana Nuestro tiempo, que iban a ser transmitidas simultáneamente. A veces semanas sin nada de nuestro cine, y ayer, de repente, dos y a la misma hora. Me decidí por Cien años de perdón, ya que la mexicana puedo verla en la medioteca del canal Arte. Ha sido una buena noche de cine, primero por un Clint Eastwood que envejece como sólo saben hacerlo unos buenos vinos, y segundo porque la peli hispano–argentina y cuya trama transcurre en Valencia es una de atraco a un Banco, tema tan manido, pero que está resuelto de un modo brillante y contando con un reparto de lujo, sobre todos los dos intérpretes principales, Luis Tosar y Rodrigo de la Serna. Colosales, como Gene Hackman y Fernando Rey en French Connection.

Almorzamos en La Modicana, pero va a ser una de las últimas veces que lo hagamos ahí. Por lo pronto, el próximo martes lo haremos en las Rhein Terrassen. Luego, Diny se quedó con Rebeca, que atiende la tienda de Montse, y con Ulli y Carlitos fuimos al Aldi, donde hoy compro tan rápido que me adelanto a Carlitos. Mientras lo esperamos en el auto, Ulli reflexiona en voz alta resumiendo las situaciones que los dos enfrentamos: «No nos ha tocado la lotería a ninguno de los dos».

Al ponerme a archivar un rimero de recortes del KStAnz descubro lo que olvidé registrar el domingo: que el diario le dedicó un recuerdo y un homenaje a Paul Watzlawick, al cumplirse aquel día los cien años de su nacimiento. Como no sigo la prensa en español no sé si en nuestro ámbito le han dedicado al menos un recordatorio. Su Guía para la infelicidad (en otras partes lo veo traducido como El arte de amargarse la vida) acaba de reeditarse y sigue siendo tan válido como en 1983, y su axioma «One cannot not comunicate [No se puede no comunicar]» es referencia ineludible en el complejo mundo de las especulaciones e investigaciones sobre la comunicación. Un genio.

Weiß/Colonia, 28.7.

1:15 am : Tenía muchas ganas de ver Parasite, por toda la fama que le precedía, la Palma de oro en Cannes, los Óscars a la mejor peli y a la mejor peli extranjera, los Globos de oro, etc. Y no es que me haya decepcionado, es demasiado buena, quiero decir, está demasiado bien hecha como para llegar a defraudar al espectador. Pero tengo que verla otra vez para descubrir por qué no llegó a agarrarme el corazón, sólo la cabeza. Podría resumirlo ahora diciendo que me parece un pelín trampantojo, aunque uno hecho con tan buen pulso que engaña más de lo necesario. La que sí me agarró el corazón fue mi tocaya alemana Ricarda Funk, piragüista (modalidad slalom), a quien le vi ganar la medalla de oro en lucha con un trayecto de aguas bravas a las que se impuso de manera magistral. Yo la veía luchar contra esas aguas turbulentas y pensaba en Ahrweiler, la ciudad donde nació, a orillas del Ahr, y que ha sido una de las más castigadas por las aguas bravas del pasado temporal. Ante las cámaras de la TV alemana se refirió entre lágrimas a la tragedia de su ciudad natal, y al recordar después a su entrenador del 2018, que murió en un trágico accidente de taxi en Río de Janeiro, justo durante los JJ.OO. en tierras cariocas. Allí, Ricarda, muy en shock, sólo consiguió la medalla de bronce. Así pues, un paralelo de aguas bravas ligadas por un combate mano a mano con ellas, en Tokio, y una merecidísima medalla de oro.

Prácticamente todo el día dedicado a la contabilidad doméstica, en especial facturas de médicos y de la farmacia, que voy acumulando hasta que llegan a ser treinta, por los treinta renglones de que dispongo, en el formulario del subsidio estatal que debo rellenar cada vez que lo solicito, y son rigurosos en no admitir ni una sola factura más en un formulario aparte. Y es que la burrocracia, con perdón de Platero, es la rehostia en mountain bike. Esta vez voy a solicitar por valor de 6.347,19 €, veremos cuánto me reintegran entre el seguro y el subsidio. Oremus.

Me escribe Luis desde su México lindo y herido, aceptando mi idea de una columna mensual rotulada Carta de Alemania en La Jornada Semanal. La primera debe salir el 8 de agosto y debo entregarla a más tardar este domingo. Pero tengo el tema, me será fácil. Hablaré de la inauguración del Festival Wagner en Bayreuth, con la novedad absoluta de una mujer, la ucraniana Oksana Lyniv, al frente de la orquesta en el sanctasantórum del misógino tocayo que me tocó en suerte en Alemania.

Weiß/Colonia, 29.7.

2:15 am : Cuarto y último episodio de la serie policial italiana protagonizada por Petra Delicato: la voy a echar de menos los miércoles que siguen. Y después me entretuve viendo la conexión con los JJ.OO. de Tokio, que se disputan a horas imposibles para el telespectador europeo excepto para aquellos que pasan el día rascándose la panza, un lujo que no puedo permitirme.

He dedicado casi todo el día a despachar correspondencia para tener mañana por completo libre y así lo puedo dedicar a leer todo lo que encuentre acerca de Oksana Lyniv, de quien bien poco sé. Además, el sábado, a las 8:15 pm en el canal 3sat, pasarán en diferido la grabación del debut de OL al frente de la orquesta del Festival Wagner, en El holandés errante (o El buque fantasma, en otras traducciones). Jamás olvidaré un lejano día de 1979 ó 1980, que llevé a mis hijos a ver El holandés errante en nuestra Ópera coloniense, y la cara de éxtasis de Montserrat, una Montse de nueve o diez años, cuando se alzó el telón con la Obertura y el espacio escénico se llenó con una proyección semionírica en la que se veía el bergantín del holandés luchando contra una tempestad en alta mar. Para mi Montse fue su primera y fascinante vivencia en un teatro. Años después, al terminar su bachillerato, fue el motor de la puesta en escena de El murciélago, como fiesta de despedida de su promoción, y me hizo bailar con ella el vals de la escena final. ¡Qué no hará uno por los hijos! Incluso el ridículo: ¡yo, y bailando en un escenario!

Weiß/Colonia, 30.7.

2:00 am : Estaba deseando volver a verlo, Pina, el homenaje de Wim Wenders a Pina Bausch, la mujer que revolucionó el arte de la danza. Richard Attenborough con su Chorus Line, Carlos Saura con sus pelis sobre el flamenco y el tango, y Wim Wenders, con este sublime film sobre Pina y con su Buena Vista Social Club, han creado un subgénero del musical que nada tiene que ver con el de My Fair Lady, Hair y West Side Story, todos ellos apoyados en un libreto “de argumento”: en sus musicals lo que está en primer plano, lo que cuenta no es un relato sino tan sólo la música y el baile. Este Pina me ha vuelto a emocionar y a recordar todas sus puestas en escena, que programaba regularmente el Teatro Municipal acá en Colonia, y nunca nos perdimos una sola de ellas. Si la memoria me sigue siendo fiel, creo que la primera creación suya que vimos fue La consagración de la primavera, con cuyos ensayos comienza la peli de Wim Wenders. Una mujer irrepetible, irresistible, increíble: Pina Bausch, genio y figura.

Releo lo escrito anoche y reparo, por primera vez, aunque me resulta casi patético, en que el apellido de Pina era el mismo que el de mi asesor fiscal y que Ulli me dijo el martes, muy extrañada, que lo había llamado para concertar una cita y hacer la declaración de ingresos y gastos del 2020, pero que en el teléfono salía la voz de una señorita robot diciendo que ese número no era válido. Lo comprobé con una llamada desde mi teléfono y entonces le escribí un email para acordar una cita también yo, sin que haya contestado desde el martes que envié ese email. Y ahora caigo en la cuenta de que Bausch y su esposa cerraron su oficina a causa de la pandemia y se fueron a trabajar home office en una casita que tienen en Erftstadt. ¡Y Erftstadt es una de las poblaciones que más ha sufrido el pasado temporal! En el KStAnz leí ayer, o antier, que había unos 20.000 teléfonos fuera de combate a causa de ese maldito temporal. En estos momentos hasta me da pavor pensar que los Bausch hayan sido una de las familias que han perdido su casa y sus pertenencias. Huya usted de la pandemia para eso, carajo. Vamos a ver cómo logramos enterarnos de lo que les haya pasado. Ojalá y sólo haya sido el susto.

Weiß/Colonia, 31.7.

2:20 am : Estuve viendo primero Les Lyonnais [Los lioneses], una peli francesa de gánsters, basada en hechos reales y muy Polar (como así llaman en Francia a las novelas policiales, por el nombre de la colección más popular del género): me ha gustado mucho y me he divertido más que con los insulsos JJ.OO. de Tokio, un matadero de la fantasía, excepto por alguna excepcional partida de ping–pong (tenis de mesa lo llama LA Academia) protagonizada por un chino, faltaba más, y un alemán.

En el KStAnz una esquela fúnebre con un epígrafe de Séneca: «La vida es como una obra teatral; no importa cuánto dure, sino cuán bien fue puesta en escena». La esquela va ilustrada con una imagen muy llamativa, a todo color, que pudiera ser un Picasso temprano, un Chagall, un Kandinsky. Llamo a Ulli, ya que ellos compran el KStAnz los fines de semana, y tampoco Ulli me sabe dar norte, me sugiere que a lo mejor es una obra de la propia difunta, pero Miss Hortensia Google no me da la menor noticia acerca de alguien llamado como ella. Me quedo con la curiosidá insatisfecha.

10:50 pm : Acabo de ver por TV, en el canal 3sat (conjunto de Alemania, Austria y la Suiza germana), la transmisión diferida de la función de gala inaugural en la mítica colina verde de Bayreuth. No sé cómo sería la versión puesta en escena en el segundo templo wagneriano del mundo, en el Liceo de Barcelona, donde también fue Oksana Lyniv la primera en dirigir una ópera de mi tocayo, precisamente esta, El holandés errante, sí, no sé cómo sería, pero todavía resuenan en mis oídos los ¡Bravos! y la atronadora ovación con que premió el público el desempeño de Oksana Lyniv en la gala inaugural del 2021 en el primer templo de Wagner. Por las restricciones de la pandemia eran sólo 911 espectadores, la mitad del aforo, pero la ovación sonaba como de un lleno hasta la bandera.

Ayer o antier me mandó Javier, imagino que desde Barcelona, uno de esos pequeños poemas suyos que son joyas cinceladas con mano de orfebre ducho en la tarea. Se titula “Destino vs. Azar”, y en él la voz del poeta se decanta por el Azar. Le contesté ipso fuckto: «En algún lugar dejé escrito que el azar es el seudónimo del destino cuando trabaja de incógnito. Pero tu poema está cabrón, dirían los cantinflos».

*******************THE END*******************

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1 COMENTARIO

  1. Como te pase como a mí con Parasite, aunque la veas dos veces no va a agarrarte el corazón. Y desde luego, la película se merece todos los premios que le han dado.

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