De mi Diario : Semana 34 / 2012

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Weiß/Colonia, 19.8. (1)

Como ya se ha vuelto tradicional, comida familiar con tutti el domingo siguiente al cumpleaños de Diny. También es más o menos tradicional hacerla en La Modicana. Esta vez organicé las cosas de tal manera que estaba sentado frente a Henri, y así lo pude disfrutar todo el tiempo, qué carajo, sí, soy un egoista, lo sé, pero a mis años se puede ser egoista impunemente. Como se trata de un almuerzo con motivo de dos cumpleaños, el de Diny y el mío, que festejamos juntos, a los dos nos tocaron regalos. El mismo pero de distinto género; las traducciones alemanas de unos libros neerlandeses titulados ¡Cuéntame, abuela! y ¡Cuéntame, abuelo!, que en realidad no son para leer sino para escribirlos. Página a página te van haciendo preguntas, desde cuándo y dónde es que naciste, hasta cuáles son los cinco consejos que les darías a tus nietos para desenvolverse en la vida. 212 preguntas con espacio suficiente debajo, y con líneas impresas, para contestarlasa mano. Menos mal que hay 25 que no tendré que contestar, porque son las que se refieren a lo que uno percibió desde niño de la historia universal, y comienza el conteo en 1907, cuando se supone que entra en la edad de la razón alguien nacido en 1900. Con lo cual tengo en claro que se trata de una idea un tanto estúpida, ya que los libros datan de 2006 en la edición original neerlandesa, y en 2006 alguien nacido en 1900En fin, de todas maneras, les digo a los Bada–Hansen, a mis nietos les tendrán que enseñar español, si quieren conocer las venturas, aventuras y desventuras del abuelo que vino de Andalucía, en febrero de 1963.

 

Weiß/Colonia, 19.8. (2)

Cuatro pelis de **** sobre cinco, y todas a la misma hora. Maldición. Me decido por Malèna, que me encanta desde que la vi cuando el estreno. Y recuerdo que fui a verla por segunda vez con Rebeca, y al sentarnos en la platea, antes de empezar, le dije que además de la belleza de los paisajes y el excelente montaje y la sabia y solidaria música de Morricone, se fijara sobre todo en el comportamiento de los personajes de la peli, sicilianos, durante la guerra, la liberación y la posguerra. Cuando apareció la palabra FINE, Rebeca estaba estupefacta porque sólo conoce a los italianos de la pizzería donde trabajó un tiempo de camarera: «¡Pero qué hijos de puta!», me dijo. «No, simplemente humanos», le dije.

 

Weiß/Colonia, 20.8. (1)

Leyendo el Diccionario de Citas, de Vicente Vega, en el acápite 17, Alma, encontré citados dos versos de Paul Bourget que me sorprendieron mucho porque yo a Bourget sólo lo conocía como narrador sicologista a quien dejé de leer porque me aburría, allá por mis 17, 18 años. Pero estos dos versos suyos me hacen tilín-tilín con la campanilla en la puerta de mi tienda de trujamán, los traduzco y se los mando a Alberto, un tuit regalado pa su cuenta Twitter: «Tu m’apelles ta vie, apelle–moi ton âme; / car l’âme est immortelle, et la vie est un jour», dice el original. Y mi versión, que es harto mejor que el original, convirtiéndome en un traidor avant la lettre, dice: «Me llamas “mi vida”, llámame “alma mía”; / el alma es inmortal, la vida es un día». Y es que en poesía, el paso del “tu” al “mi” es esencial. El Bourget poeta no lo sabía. Con razón era tan buen prosista.

 

Weiß/Colonia, 20.8. (2)

@animesa sube a su cuenta un tuit ¡¡¡en latín!!!  Y me lo justifica muy oronda, cuando le pido explicaciones, diciéndome que le han asegurado que www.translate.google.com es muy bueno. Como soy un empírico del carajo, me meto a ese enlace y programo, en el traductor automático de español a latín, un clásico: «¡Y yo con estos pelos!» Imperturbable, Miss Hortensia Google me lo convierte en «Et me cum hac capillus!» ¡¡Y yo con estos pelos!!Le cuento a @animesa que yo de latín no sé sino las locuciones más conocidas: ad líbitum, ad náuseam, de profundis, in extremis, sursum corda, carpe diem, cognus, etcétera (que también es palabra latina)y los casos prácticos del cardenal Gasparri describiendo en detalle las cinco impotencias dirimentes del matrimonio, y que nos los teníamos que aprender de memoria cuando estudiábamos derecho canónico en el segundo año de la carrera de Leyes; le cité uno, de memoria: «Si membrum virile vaginam mulieris penetrare nequeat, et virile semen deponat ad vaginae orificium». Y creo que podría repetir sin fallo los otros cuatro porque es verdad, teníamos que aprenderlos de memoria, y a esa edad las cosas se te imprimen con tinta indeleble. Hasta diría que con semen, porque ese libro de Derecho Canónico era lo más aproximado que existía a una novela pornográfica.

 

Weiß/Colonia, 21.8., primeras horas de la noche

La poesía como refugio, como búnker. Vallejo: « Hay golpes en la vida, tan fuertes¡Yo no sé! / Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos, / la resaca de todo lo sufrido / se empozara en el alma¡Yo no sé!»  Y Bécquer, siempre; su implacable Rima XLVIII.

 

Weiß/Colonia, 21.8.

En la Modicana le comento a Carlitos un artículo que lei este fin de semana, acerca de animales  (bueno, bichitos) con nombres de gente célebre: un escarabajo llamado Anophthalmus hitleri; una araña, la Myrmekiaphila neilyoungi; el moho Agathidium bushi; el líquen Caloplaca obamae; el tábano Scaptia beyonceae, porque al descubridor le pareció que su trasero era tan perfecto como el de Beyoncé; and last but not least, el sapo que por su nombre se convierte en príncipe: el Hyloscirtus princecharlesi. Creo que ya tengo tema para otra columna.

 

Weiß/Colonia, 22.8.

De la factura por el nuevo audífono de Diny, 4.835 €, deducidos los reembolsos del seguro y de la subvención estatal, restan 2.560 € que tendrán que salir de mi bolsillo. La solución es pedir un crédito al Banco, no quiero andar en números rojos, los intereses de aquello que ellos eufemizan  como “crédito disponible” se han ido a las nubes. Merde!

 

Weiß/Colonia, 23.8., primeras horas de la noche

Pasaron una de las pocas pelis de Jennifer Ehle que no conozco, una canadiense, The River King [Bajo el hielo]. Aunque mi crítico favorito, Milan Paulovič, le da **** sobre cinco, no me ha convencido, no es definitivamente buena, creo que se resiente de un guión embarullado desde  el principio. Pero no importa; Jennifer sigue siendo mi amor secretoa voces.

 

Weiß/Colonia, 23.8. (1)

Hoy es el primer día de la escuela para una nueva camada, y dos páginas del diario están llenas de avisos muy coloridos y cariñosos para los escuelacantanos; me fijo en que la mayoría de esos avisos los han insertado los abuelos, y recuerdo lo que Diny me dijo de una nueva camiseta que luce Henri y en la que puede leerse esta leyenda: «Si papá y mamá me dicen que no, se lo pido a los abuelos». Y en la última página del cuaderno Cultura un artículo casi a toda plana dedicado a Gene Kelly, en el centenario de su nacimiento. Así es que esta noche volveré a ver por potrocentésima vez Singing in the Rain, las obras maestras nunca me cansan. Y por cierto que Milan Paulovič, al reseñarla en el programa de la tele para hoy, dice que ni siquiera la brutal cita en Clockwork Orange logró despojar de su inocencia al original. Es una luminosa reflexión y la convierto en tuit que sale en @Malpensante, y yo le afrijolo el enlace con esa escena mágica.

 

Weiß/Colonia, 23.8. (2)

Le envié a varios amigos una seguidilla gráfica bajo el rótulo “Amistad en el siglo XXI”, ocho fotos que muestran a jóvenes en grupos de 2, 3, 4, aparentemente reunidos, pero todos y cada uno de ellos pendientes de sus celulares y no de quienes tienen al lado: la alienación total. A mí me la enviaron a su vez con una cita mal traducida de Einstein, porque lo que el viejo dijo fue: «Es pavorosamente evidente que nuestra tecnología hace tiempo que ya se ha adelantado a la humanidad». Y Einstein murió en 1955, ¿qué hubiera dicho hoy en este mundo globalizado e internetizado? “Pablo” me comenta las fotos desde Bueno Saire: «No son otra cosa distinta que la repetición de algo ya practicado y descrito por Wilhelm Busch. La imagen del excursionista Mr. Pief paseando con su catalejo asestado a la distancia, la comentó así: Warum soll ich nicht beim Gehen / -sprach er– in die Ferne sehen? / Schön ist es auch anderswo. / Und hier bin ich sowieso“». Me provoca ponerlo en castilla y encuentro esta solución: «¿Que por qué, cuando paseo, / en la lejanía oteo? / La belleza en todo está, / y además acá estoy ya». Ecco!

 

Weiß/Colonia, 24.8. (1)

Me desperté pensando en Me and You and Everyone We Know, la peli que volví a ver ayer por tercera o cuarta vez, y me entró curiosidad recordar lo que escribí cuando la vi de primeras, sé que escribí en este diario algo al respecto. Lo busco y lo encuentro, el 14.1. del año pasado: «Miranda July es una de las cineastas que más me interesan, como en su tiempo Agnès VardaLa bonheur es una peli que nunca olvidaremos, y que nunca te podremos pagar como te lo mereces, Agnès, gracias!) Esta noche, en el canal WDR 3, acaban de pasar Me and You and Everyone We Know [Tú, yo y todos los demás], que Rolando no conocía, bueno, lo cierto es que ni siquiera le decía nada el nombre de la guionista, actriz y directora de la peli, que para más inri es gringa, y eso sí que dice mucho acerca de lo desconocido que es el cine indie dentro de los propios Estados Unidos. La he gozado minuto a minuto. Y las escenas en la tienda de calzados me han retrotraído a los años en que trabajé en la fábrica y en las zapaterías de mi padre, y a su filosofía sobre la venta de calzado a las mujeres. No era machista, nomás simplemente objetivo. Imelda Marcos lo hubiera hecho ministro a mi padre, de haber nacido él en las Filipinas».

 

Descubrí también que en esos momentos, yo estaba metido de hoz y de coz en la invención de limericks sobre topónimos antioqueños. El día anterior había compuesto este: «Érase una gamina en San Jerónimo / que se encamaba siempre con seudónimo, / y en ello era una experta: / sabía a ciencia cierta / que el fornicio mejor es el anónimo». ¿Cómo andará el tema de la publicación de este libro?  Tengo que preguntarle a Héctor.

 

Weiß/Colonia, 24.8. (2)

Miros ha colocado en La Nación, de Buenos Aires, el texto que le encargué para mi blog en El Espectador, de Bogotá. Globalización se llama esa figura, como hubiera dicho Quevedo.

 

Weiß/Colonia, 24.8. (3)

Y mañana Bruselas, el reencuentro con Annuchkay con Marieke, entre las torres de Brujas y Gante.

 

Weiß/Colonia, 25.8. (1)

Madrugón y desayuno, afeitado y ducha, algunos emails con el pie en el estribo y llega Carlitos y con él la lluvia. Corremos al auto pero en ese momento aparecen los Garske, nuestros vecinos del piso de arriba, que hoy dejan el apartamento, y aprovechamos para despedirnos de ellos, no en vano han sido cuatro años donde entre otras cosas vimos crecer la pancita de ella y luego la indesoíble presencia de Emil, su niño, en la escalera: yo siempre salía a saludarlo porque es sólo un poco menor que Henri, y no estando él, Emil me lo recordaba muchísimo. También vivimos con ellos los momentos de incertidumbre e inquietud pensando que enviasen a Herr Garske (que estaba en la Bundeswehr) a la misión en Afganistán. Y ahora el alivio de saber que se salió del ejército porque ella volvió a quedar embarazada, y se van a vivir al sur de Alemania, donde él encontró un trabajo nuevo, cosa no tan fácil hoy en día. Nos despedimos de ellos con mutuas promesas de seguir en contacto. Sí, son de los mejores vecinos que hemos tenido en 37 años de vivir acá. Los vamos a echar mucho de menos. Sobre todo cuando no esté Henri.

 

Y finalmente arrancamos camino de Bruselas. En la autopista, a partir de la frontera, hay algo que me sorprende y es la desaparición del bilingüismo en la señalización vial. Antes estaba todo en francés y flamenco a lo largo de la autopista, ahora sólo francés en la Valonia y nada más que neerlandés en Flandes. Y como el trazado de la autopista hace que andemos zigzagueando entre los límites de las provincias de Lieja y el Brabante flamenco, de ver en los carteles Liège [Lieja] pasamos a ver Luik, y de ver Luik pasamos a ver Louvain [Lovaina], y de ver Louvain pasamos a ver Leuven, y ya a partir de la Lovaina flamenca todo es flamenco, como en el cante jondo, hasta Bruselas, que de Brüssel [en Alemania] pasó a ser Bruxelles [en la Valonia] y Brussel [en Flandes]. Esquizofrenia mayor nunca se ha visto.

 

Inevitable, a partir de la entrada en Flandes, el recuerdo de Jacques Brel y una de aquellas dos canciones suyas que pertenecen a ambos cánones, el universal y el atemporal:Le plat pays”.

 

Bruselas, llegamos, y no lo hacemos directamente a la casa donde vive Valentina, la hija de nuestra querida Annuchka, porque la entrada a la calle por la que podemos acceder a la suya está cerrada por obras. Pero por lo demás he demostrado una vez más ser un excelente copiloto. Porque guiar a un conductor por el laberinto de Bruselas requiere ojo de águila, de a deveras, saber leer mapas y planos como si fuesen poemas de Campoamor, tan injustamente olvidado.

 

7, rue de la Natation, Zwemkunststraat (aquí sí el bilingüismo), y Ana en persona nos abre la puerta. Para mí ha sido siempre algo así como debe ser para un creyente el acercarse al altar, ese momento en que me encuentro en presencia de un creador de a deveras. Menos mal que con mi Annuchka me une una relación estrecha y entrañable desde que nos conocimos en San José de Costa Rica en octubre 1984, cenando en la casa del malogrado Dante Polimeni. Si no, ¿cómo osaría yo hablar con la autora de La estación de fiebre, cuya lectura, la primera vez, ha sido una de las mayores epifanías de mi vida?  Pensándolo bien, a ella y a nuestra relación le dedicaré el próximo post, el martes, en mi blog de El Espectador.

 

Y con Annuchka está su primogénita, Valentina, cuyo cochecito hemos empujado Diny y yo por las calles de París cuando ella sólo tenía dos años, y la volvemos a encontrar de 24 y estudiando cine en Bruselas. Ah, es un reencuentro a todo dar. Benditos los dioses que propician semejante alegría compartida. Pero hay que comer, todos tenemos hambre, y vamos a Le Comptoir, en la plaza de San Bonifacio, con una iglesia dedicada a ese santo y que reducida por indios jíbaros ecuatorianos quedaría relinda en la vitrina de una pastelería especializada en tartas nupciales. Por lo demás, las raciones de Le Comptoir son pensadas para Gargantúa y Pantagruel, desisto de terminar mi ensalada de salmón ahumado después de haber comido la porción de un Bada, ciudadano común y silvestre. Y luego, de vuelta a casa, de repente, pasado un semáforo, me quedo mirando y cruzo la calle para acercarme a dos bancos macizos de mosaicos, dedicados a Fernando Pessoa. No lo puedo creer. Pero sí, ahí están, en una placita, y la poeta y su antólogo nos dejamos retratar por Carlitos, con el inconfundible rostro del desasosegado entre nosotros.

 

Durante el almuerzo larga conversación sobre poesía, Otraparte, Nicolás Gómez Dávila, y les hablo de Héctor y de que hoy hace 25 años que asesinaron a su padre en las calles de Medellín; además le cuento a Valentina y Annuchka que la hija de Héctor, nuestra tan querida Daniela, también estudia cine, en Barcelona. Y de vuelta en la casa, tomando café y dulce antes de salir camino de regreso a Colonia, el relato del viaje que Diny y yo hicimos en el Venezuela, carguero de contenedores, del 1° al 22.12.2001, entre Bremerhaven y Buenos Aires. Y cuánto habríamos podido seguir hablando. Porque hay gente, como Annuchka, con la que el tiempo no pasa sino que vuela, sólo que entonces uno se pregunta cuál será su secreto para seguir siendo tan bella como hace casi treinta años. O sea, que para ella misma el tiempo no vuela, sino que va pasito.

 

Nos despedimos con la promesa de Valentina de venir a visitarnos pronto a Colonia, y luego, por la anárquica ubicación de las señales viarias, tardamos unos diez minutos en poder entrar a la autopista, pero dos horas y ½ más tarde, oh gloria del cielo, al fondo de la autopista se recortan las torres de la catedral de Colonia.

 

Weiß/Colonia, 25.8. (2)

Yo no creo en las brujas, pero haberlas, haylas. Al pasar las entradas de esta semana al archivo especial 05-Email Diario que mantengo para enviarlas como anexo a los amigos, la madrugada de los domingos, de pronto, junto a la correspondiente a la primera del martes 21, aparece una foto famosa del Cholo, una donde se le ve triste, hundido. Lo mágico es que la entrada carece de hipervínculo, lo cual podría ser una explicación, aunque tampoco, seguro que no. Por el más elemental respeto a las brujas, la dejo en el anexo, aunque no la pienso subir a Fronterad.

 

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1 COMENTARIO

  1. Acuso recibo y deleite en su
    Acuso recibo y deleite en su lectura. Como siempre.

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