De mi Diario / Semana 39 / 2015

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Ya era tremendamente triste lo de Juan Ramón («...Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros / cantando»), pero aún más triste será irse sin que haya pájaros que sigan cantando.

 

Weiß/Colonia, 20.9.

2:30 am : A punto de irme a la cama descubrí que a las 2:00 pasaban de nuevo los dos primeros episodios de Happy Valley, así es que decidí ver los 10’ iniciales que me perdí  la noche del 16 por culpa del cambio de programación. Y de repente me quedé sorprendido por un diálogo que había registrado mal en este diario esa misma noche, inmediamente después de haber visto los dos episodios. Sucede que cuando la DS Cawood, la protagonista principal, va a detener a un sospechoso de traficar con drogas, llama a la puerta y dice «¡Abran a la policía!», y de dentro le responden «¡Vete a cagar!», no es ella quien le explica a la DC que la acompaña, sino que es la DC quien se lo explica a ella: «Eso, en suajili, quiere decir “¡Adelante!”», pero sí es ella quien toma impulso y carga contra la puerta, derribándola. Es posible que lo anotase mal porque de modo inconsciente uní las palabras al gesto. (El Dr. Freud menea la cabeza, dubitativo, y en sus labios leo cómo es que musita la palabra “alzhéimer”. Danke, Herr Doktor!).

 

In re envíos colectivos: como tengo una mentalidad científica para estas cosas, creo haber descubierto que los días laborables son muy desfavorables para ellos, y debe de ser porque la red está sobresaturada, todo el mundo anda trabajando. Así por ejemplo, ayer tuve cinco casos de devoluciones masivas durante el día. Masivas hasta el punto de que de 91 copias de un envío me llegaron 91 devoluciones, y así en los demás, lo que me repateó el hígado especialmente en el caso del Poema del Sábado, con ese soneto deslumbrante del enamorado Miguel Hernández.

 

[Me cito, del artículo que publiqué en La Jornada el 19.12.2010: «En ese soneto 11 he detectado una variante que amerita el inciso: después del primer cuarteto recién citado, en las ediciones modernas sigue: “Yo te libé la flor de la mejilla,/ y desde aquella gloria, aquel suceso,/ tu mejilla, de escrúpulo y de peso,/ se te cae, deshojada y amarilla”. Pero hay versiones más antiguas donde el segundo verso dice “y desde aquel dulcísimo suceso”, una sucesión dulcísima de ces y eses que estigmatizan como prosaica la versión del canon. Tiene ese endecasílabo –“y desde aquel dulcísimo suceso”– la belleza inefable y suma que también hay en el verso donde san Juan de la Cruz inventó el travelling antes del cine: “pasó por estos sotos con presura”. Uno se pregunta qué pudo mover a Miguel Hernández a cambiarlo, a no ser una sordera transitoria, como cuando en el Soneto 6 introdujo el verso: “Sobre la pena duermo solo y uno”, en lugar del contundente original: “Pena con pena y pena desayuno”. Y cerremos el inciso»].

 

Luego, a la medianoche, al parecer, había desaparecido la sobresaturación. De las 496 copias del Doble Envío sólo he tenido 5 devoluciones, más o menos el 1%. Y al comprobarlo, esta mañana ya he hecho reenvío de tres de los devueltos en masa, ayer, y hasta ahora –¡toquemos madera!– no hay devoluciones ni siquiera puntuales. Misterios del mundo virtual.

 

Lillian lee mi diario en Managua y me escribe: «Acá en la selva he estado escuchando año tras año la galopante desaparición de las aves canoras en mi espacio auditivo. Hace 5–6 años llegaba a contar unos doce o quince distintos cantos de aves cada mañana. Hoy en día, pese a que vivo en una zona muy arbolada, solo oigo a las abominables palomas, a los zanates, los pericos, los encantadores saltapiñuelas y, por breves periodos, un par de aves de paso. Y me da una tristeza enorme» Y sí, ya era tremendamente triste lo de Juan Ramón («Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros / cantando»), pero aún más triste será irse sin que haya pájaros que sigan cantando.

 

Weiß/Colonia, 21.9.

Me paso el día despachando correspondencia, echando balones fuera, como se decía –no sé si se sigue diciendo– en mis días españoles, tan lejanos. Hasta que me llega, de la mano de Esther (Diny no está en casa, de lo contrario habría sido ella, viniendo a mi cuarto a decírmelo desde la puerta), la noticia de la muerte de Carmen Balcells. Sabía que estaba muy mal, y 85 años no son poco lastre, pero igual su muerte me conmueve. Recuerdos de tantos encuentros, sobre todo en Fráncfort, en la feria del libro, año tras año, desde su primer año en ella hasta que dejó de venir. Y qué de anécdotas. La que siempre que la recordábamos nos reíamos sin tasa es la de uno de sus primeros años en Fráncfort, cuando aún no era “la Balcells”. Íbamos Víctor Canicio y yo por el centro, en su auto, que manejaba despacitísimo, buscando un hueco para aparcar, y de repente me dice: «Mira, es Carmen, va por la acera, en la misma dirección que nosotros». Acercó el auto a la acera acompasando su velocidad al paso de Carmen, bajó la ventanilla y la llamó en voz baja y en catalán, como si se estuviese dirigiendo a una peripatética del barrio chino de Barcelona. Carmen se detuvo en seco, perpleja, hasta que nos identificó y rompimos a reír a carcajadas.

 

Weiß/Colonia, 22.9.

1:30 am : He visto seguidas tres pelis de Claude Berri, un director del que poco o nada se habla y del que, sin embargo habría algunas cosas, todas buenas, que decir. Por ejemplo, no conozco el caso de ningún director que haya conseguido un Oscar con su primera peli, Berri consiguió el de 1965 al mejor cortometraje, con Le Poulet. Y tiene en su haber de director algunos títulos como Jean de Florette [El manantial de la colina], Manon des sources [La venganza de Manon] y Germinal, que se cuentan entre lo mejor del cine francés. Amén de haber sido el productor de films de Polanski, Annaud, Costa–Gavras, Sautet, Chéreau, Schlöndorf, Forman, de esa joya que es Le graine et le mulet [Cuscús] y de la peli más taquillera en la historia del cine francés, Bienvenidos al Norte, sólo superada en recaudación por el blockbuster Titanic. Y las tres que acabo de ver, El viejo y el niño, El cine de papá y Un momento de locura, todas y cada una en un género bien distinto, son pequeñas gemas. Es un palmarés como para sacarse el sombrero.

 

La lluvia en alemán es un masculino, “der Regen”, y desde hace años me acostumbré a adjetivar las lluvias como tenores, barítonos y bajos. La lluvia copiosa de esta mañana es una lluvia bajo, que parece llegada de los últimos confines de la Rusia más profunda. Antes de sentarme para el desayuno pongo en marcha un CD con grabaciones históricas de Chaliapine, y sí, se acompañan don Fiódor y la lluvia, un contrapunto de dos bajos.

 

Yendo a La Modicana, destripamos la palabra coloniense Klütte, que era como se llamaba a las briquetas alargadas de carbón y es como han pasado a autobautizarse, políticamente correctos, ay, los miembros de una comparsa de Carnaval que antes se llamaba Los Negros de Mühlheim, la madre que los parió. Me asegura Carlitos que hay una locución donde interviene la palabra Klütte y equivale a la española «¡Se acabó el carbón!», pero al volver a casa consulto el Wrede, que es algo así como el Corominas del idioma de Colonia, y esa locución no aparece. Eso desde luego no quiere decir que no exista; ni siquiera los diccionarios alemanes son perfectos. Ay. 

 

DBH ha leído (se lo envié con embargo hasta que se publique) el texto de mi columna de este viernes en EE, dedicada a Carmen Balcells, y me dice: «Cabrón, me has hecho llorar». Y luego me confidencia un par de anécdotas suyas, y entre ellas hay una que la retrata, genio y figura: «El año pasado encontré a Dolly Onetti en una librería de Madrid. Charleteando se enteró de que conocía a Carmen. Me preguntó cómo la definiría. «Luis XIV», le dije. Le encantó. Por la noche, cenando con Nélida Piñon, una de las mejores amigas de CB, se lo conté. También le encantó. Me pidió permiso para contárselo. Concedílo. A la mañana siguiente Nélida me dijo que, en adelante, Carmen iba a firmar sus cartas… «Luis XIV»». 

 

Weiß/Colonia, 23.9.

2:15 am : Acaban de pasar en el canal ZDF Kultur una robinsoniada, Le Sauvage, con Catherine Deneuve e Yves Montand. Como siempre que pasan una robinsoniada, no me la pierdo. No es como para el canon, aunque está muy bien, y en las secuencias que discurren en Caraquengrado –que es como llamo ahora a Caracas– me reencontré con Luis Gerardo Tovar, un personaje inolvidable para quienes lo conocimos. Venía a Colonia una vez al mes, desde Londres, donde trabajaba en la BBC, y grababa sus 4 programas mensuales de una tacada, 120’ de programas en 2½ de estudio. Era un profesional 100%, pero como persona jamás me cayó simpático ni afín. Sin embargo le debo una vivencia que me impactó: fue la vez que vino de Londres con un auto nuevo, recién comprado, y después de la grabación me llevó en él a casa. ¡Era uno con todos los cristales polarizados! Viajabas en él y te sentías o gángster o político (esos sinónimos).  

 

[24.9. : Leyendo la ficha de la peli para incluir su enlace como hipervínculo en mi diario, cuando lo suba a Fronterad, ¡descubro que Luis Fayad trabajó en ella! ¡Nada menos que siendo uno de los policías venezolanos que detienen a Catherine Deneuve en el aeropuerto de Maiquetía!]

 

Weiß/Colonia, 24.9.

0:30 am : Susanne Bier dirigiendo una comedia. Es para no perdérsela. En el original se titula Den skaldede frisør [La peluquera calva] pero el mercado internacional exigió el cambio por Love is all you need. Es algo así como si La cantante calva, de Ionesco, por mor del mercado, pasara a titularse As time goes by. En fin, la estupidez humana carece de límites, dijo Einstein, que entendía del tema. La peli en sí es amable y entretiene, pero la cuerda que SB pulsa mejor es la dramática, pienso en Hermanos (tanto “más mijor” que su secuela gringa), En un mundo mejor… [Tres veces “mejor” en una sola frase. Algo digno del Guinness Boook of Records].

 

Hace unos diez días cité aquí una frase de un thriller gringo, una que dice la narradora: «Para la “resaca” tengo tantas palabras como los inuits para la nieve». Leyendo el diario esta mañana me entero de que la Universidad de Glasgow ha logrado establecer que los escoceses disponen de nada menos que 421 palabras para designar la nieve. Recurro a mi amiga Miss Hortensia Google para enterarme de cuántas son las que usan los inuits y me llevo la gran sorpresa de que parece que no es cierto. Dice Miss Hortensia: «Existe una creencia popular en que el inuktitut [lengua inuit] tiene un gran número de palabras para nombrar la nieve. Esto no es exacto y resulta de un malentendido respecto de la naturaleza de los lenguajes polisintéticos. De hecho, el inuktitut tiene sólo unas pocas raíces léxicas para «nieve»: “qanik” quiere decir «copos de nieve en el aire», y “aput”, «la nieve en el suelo». Con estas se forman palabras más largas, mediante el uso de afijos que describen cualidades de la nieve, de la misma manera que en español se utilizan  adjetivos o preposiciones: «blanca nieve», «nieve derritiéndose» o «nieve en el suelo»». Nunca te acostarás sin aprender algo nuevo, como dicen las putas con alto sentido de la profesionalidá.

 

He dedicado 2½ horas de la tarde, después de la siesta, a repasar de arriba abajo mis archivos y álbumes fotográficos y no he logrado encontrar ni una sola foto mía con Felipe, a pesar de que sé que existe, y en ella estamos Felipe, Viviane y yo, en la Deutsche Welle. Debo haberla metido como señal de lectura en algún libro, y así no habrá manera de encontrarla a no ser por la pura casualidad. Pero este segundo repaso de mis fotos me valió para regresar a Bolivia, el Ecuador, Costa Rica, Nicaragua (curiosamente no hay una sola foto de mis dos viajes a Colombia ni al Brasil), y también a Fregenal de la Sierra, San Sebastián, Huelva, Madrid, Berlín, Budapest, las Canarias, Ámsterdam, ¡Venecia!Y en el regreso a Gijón y a la Semana Negra, aunque no recuerdo que haya sido en el propio Gijón, sino en uno de los pueblos que visitamos durante alguna excursión, encontré y fotografié en su cementerio una de esas lápidas que a Rulfo le regalaban los nombres de sus criaturas; esta podría ser una: la de doña Generosa Lanza, muerta a la edad de 90 años. ¡Generosa Lanza! Una free lancer honoris causa, a fondo perdido.

 

Weiß/Colonia, 25.9.

0:25 am : Termino de ver una vez más Local Hero y como siempre que la veo o como siempre que leo una novela ambientada en Escocia, me acuerdo del primer chiste que me contó Chico, un día, al volver de la escuela, allá por 1976, 77, hacía poco que nos habíamos mudado a Weiß. Vino corriendo a mi cuarto y dijo que quería contarme un chiste. Y me lo contó: «Un escocés fue a la oficina postal y le dijo a la chica de la ventanilla: “Oye, dame un sello de correos de 10 peniques, pero, por favor, bórrale el precio, es para un regalo”». Me rei, claro, y él conmigo, sólo que al cabo le pregunté: «¿Pero tú sabes lo que es un escocés?» Se encogió de hombros, no, no lo sabía. Así entendí de manera muy directa cómo es que nacen y se propagan los prejuicios.

 

Leo en el diario mi horóscopo, mientras desayuno: «Júpiter aconseja: No se ponga nervioso si algo le atenaza, puesto que el organismo humano es vulnerable, o como dijo Kark Valentin en su momento: “No estar nunca enfermo tampoco es sano”». ¡Grande, Karl Valentin!

 

Por si acaso no lo conociera, le mandé a Luis el enlace con Le Sauvage y me responde del modo más sabroso: «En mis años mozos en París, en busca de los garbanzos, me inscribí en un agencia que contrataba extras para el cine. Tuve oportunidad de codearme con Catherine Deneuve, con Yves Montand y con Jean–Paul Rappeneau. Catherine (a quien en mi calidad de agente de aduanas le toqué un codo para detenerla porque quería sacar ilegalmente de Venezuela un cuadro), con su belleza y su falsa pose de bobalicona, me hizo pensar que era la mujer perfecta. Con Yves, que en ese momento participaba en actos en contra del golpe de Estado de Pinochet, hablamos de política. Jean–Paul me quitó la idea de que para ser buen director de cine había que estar repartiéndoles gritos e hijueputazos a los actores y a los técnicos. // Mi profesión de actor extra de cine en Berlín me permitió estar cerca de Isabelle Adjani, de Anthony Hopkins y de John Schlesinger. Yo, en papel de periodista que cubría los acontecimientos después de la caída del muro, estuve tan cerca de Isabelle que tuvieron que repetir la toma de una escena porque la tropecé más de la cuenta. Anthony me pagó con una sonrisa mi gesto de admiración por él. John me permitió estar a sus espaldas cuando revisaba en un monitor unas tomas recién hechas. // También en Berlín actué como soldado francés en una película que narraba los enfrentamientos bélicos de Alemania y Francia. Pero no vale la pena. Todos en esa película no eran más que el lumpen del celuloide. Yo me sentí como el mejor en toda mi vida de estrellato (de estrella y de estrellarse) cinematográfico, mi ego floreció, todavía estoy esperando al director que tenga la buena suerte de descubrirme e intente sacarme de ser sólo un extra, pero no lo logrará, le cobraré por diez minutos de actuación más de lo que cobra Jennifer López por mostrar el culo durante una hora». Le escribo pidiéndole autorización para copiar aquí esa respuesta y le amenazo con que si no me la diese caería mi maldición eterna sobre él y sus descendientes hasta la séptima generación. Y Luis, que conoce mis malas pulgas, me otorga el Nihil Obstat. ¡Yupiiiiiiiiiiii!

 

Weiß/Colonia, 26.9.

1:00 am : Final de la primera temporada de Dicte, una serie típicamente escandinava, localizada en Aarhus, una pequeña ciudad danesa (así y todo la segunda del país), y cuyos protagonistas principales son una periodista investigativa recién divorciada, y un comisario desmañado y poco atractivo, pero sumamente eficiente en su trabajo. Ojalá pasen pronto la segunda temporada.

 

Acompañé a Diny a la estación, se marchó a Ámsterdam, donde Willy, y se quedará allí hasta el miércoles. De vuelta a casa, en el tranvía me dio el antojo y bajé en Neumarkt, alcancé a ver al  entrar en la zona peatonal a una mujer que de cintura para arriba era un Bernini y de cintura para abajo un Botero, me encaminé al Mar del Norte y me regalé una ración king size de gambas con gabardina y una copa de vino blanco de Entre–deux–Mers, frío, delicioso todo. Y es porque el buey solo bien se relame, como diría Sancho Panza.

 

Mi columna del viernes en EE comienza con la frase «Son dos las Cármenes que ha tenido España a lo largo de su historia. La primera fue la de Bizet, y la segunda, ya en el siglo XX, “la Balcells”». Pues bien, un forópata –que como todos los cobardes se escuda tras un seudónimo, Guy_Fawkes en este caso– me deja al pie de la misma el comentario que transcribo tal cual«Carmen es una opera francesa, no española, la opera esta escrita en frances y Bizet era frances». Le respondo: «Exacto. Y Guy Fawkes era un conspirador católico del siglo XVI, escribía en inglés y en aquella época ni siquiera existía Colombia». Estuve muy tentado, pero me contuve, de añadir lo siguiente: «Y ahora vuelva al establo que aún le queda forraje en el pesebre».

 

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