De mi diario : Semana 39 / 2019

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Weiß/Colonia, 22.9. 

1:20 am : The Sting [El golpe], ¿cuántas veces la habré visto? Y nunca me cansaré de verla. Como tampoco Pygmalion, con cuyo DVD estrené nuestro nuevo Player. ¡Hay tantos objetos de los que no sé si tienen un nombre en castellano! Y después de todo, a mí la pureza de la lengua me la suda. Seguro que hay gente que sigue llamando “cochera” a lo que todos hace tiempo que llamamos “garaje”. Es la misma gente que te corrige si dices “computadora”, por ser un anglicismo, pero ellos mismos dicen “ordenador”, que es un galicismo más grande que los Campos Elíseos desde las Tullerías hasta la Defense.

Alrededor de las 9 Diny me dice que siente un dolor espantoso en la rodilla derecha. Que no sabe si podrá acompañarme al almuerzo que tenemos programado para hoy en el Alfama. Pero con la ayuda de un bálsamo de Fierabrás sí podemos ir juntos, y encontrarnos con Ulli & Carlitos, y con Fernando (a quien no veíamos desde hace al menos dos años) & Enriqueta, a quien no conocíamos y nos ha caído requetebién. Enriqueta pìdió bacalao, Ulli, Fernando y Diny carnes a la piedra, y Carlitos y yo espetones de gambas. Y corrió en abundancia un vino blanco de barril, portugués, fresco y entrador. Nos despedimos en la Severinstrasse, que hoy se ha convertido en “la mesa más larga de Colonia”, toda la calle un mercado en ebullición, y hacemos votos por reanudar el encuentro lo más pronto posible.

Después de leer mi diario, WS me escribe desde Karakogrado, capital de Venezuelistán: «Lo de la Internacional me emocionó muchísimo. Es una canción muy conmovedora (casi como el “Bella Ciao”) y era la nana con la que dormía a mi hija cuando era bebé. Mira que somos raros, ahora el comunismo no nos dice nada, pero la canción queda». Pienso que no recuerdo haberle cantado nanas a mis hijos, tan sólo un jingle de RTVE («Vamos a la cama / que hay que descansar, / para que mañana / podamos madrugar»), pero sí a mis nietos, y en especial a Oskar, que conmigo aprendió a cantar a dúo el Moritat de La ópera de los tres peniques. Dejé testimonio de ello en “El hombre que coleccionaba nombres de gabarras”.

Weiß/Colonia, 23.9.

0:15 am : Pasaron el primer episodio de Auckland Detectives, una nueva serie policial neozelandesa, en el canal ZDF, que la coproduce. Nueva Zelanda queda a trasmano de los mercados internacionales, y además padece la cercanía de Australia como Canadá la de los Estados Unidos. Y sin embargo, qué curioso, la primera presencia importante de nuestras antípodas en la literatura mundial fue una neozelandesa, y vaya qué una, nadie menos que Katherine Mansfield, autora de cuentos magistrales y emparejable con Chéjov.

Almuerzo–reencuentro con Julio en el Orchidee, el chino de Rodenkirchen. El contacto lo mantenemos de todos modos vía email, pero los encuentros personales son muy otra cosa. Cuando regresé a casa, tonificado por el diálogo, enseguida le envié un email: «Caro Giulio, tu reloj va mal o leíste mal la hora cuando te la pregunté y me dijiste que eran las 3:10. Aunque te comenté que tenía que estar en casa a las 4, la verdad es que me extrañó un poco que ya llevásemos tan largo rato juntos, pero la teoría de la relatividad me ha hecho bastante crédulo en cuanto a la capacidad elástica del tiempo. Lo cierto es que después de hacer las compras y esperar 5′ al autobús, llegué a casa a las 3:05. Y en el anexo te paso el cuento de  que te hablé. Alma Delia tiene una pluma muy segura y muy bien amueblada su cabeza. Me gustan sus novelas, sus cuentos, sus columnas: como el cerdo, «no tiene presa mala». En este cuento logra además una de las cosas más difíciles, y es darle la voz narradora a un objeto y hacer la narración 100% creíble. Claro que los narradores en lengua española tienen la ventaja del pedigree: la primera novela protagonizada por un objeto son las entretenidas Memorias de un vagón de ferrocarril, publicada por Eduardo Zamacois en 1922».

Samuel me dejó un comentario en el foro de mi blog en EE: «Ricardo, no sólo durante el nazismo se opusieron a la barbarie los testigos de Jehova. Durante el genocidio en Ruanda  protegieron a los perseguidos y muchos de ellos murieron al ser descubiertos, a diferencia de otras confesiones cristianas». Le contesto ipso fuckto: «Gracias por tu comentario en el foro de mi blog de EE, y no te las doy allá porque para hacerlo debería solicitar la membresía en Scarfacebook (como yo la llamo), y eso no lo haré jamás. Gracias, además, por desasnarme en el tema del genocidio ruandés y la actuación de los TJ durante el mismo. Es cierto: lo supe por un colega ruandés en la redacción Africa/Suajili de la Deutsche Welle, durante el conflicto, pero a la hora de escribir mi columna lo tenía olvidado».

Weiß/Colonia, 24.9.

1:00 am : Pasaron Unlocked [Código abierto], que no conocía, con Noomi Rapace, Michael Douglas, John Malkovich, Toni Collette, Orlando Bloom… ¡qué gran reparto desaprovechado para contar una historia que podía haber sido muy buena! Lo que no quiere decir que esta sea mala, no lo es, pero con unos mimbres como los de ese reparto uno se siente bastante frustrado cuando termina. Y al parecer a la pobre Noomi Rapace dizque le partieron la nariz en una de las secuencias de pelea a lo Kung Fu y hubo que reparársela porque se le dejaron torcida. O sea, que los actores se emplearon a fondo, pero ni siquiera eso salva la peli de ser una medianía.

En La Modicana mucha clientela, como para compensar los tres martes consecutivos que la tuvimos para nosotros solos. Carlitos encarga linguinis y yo espaguettis con pulpo y gambas. Esperando la comida me pregunta Carlitos si vi el discurso de Greta Thunberg en las Naciones Unidas y cómo les leyó la cartilla a los mandamases del mundo. Le digo que sí, pero que no me entusiasmó: se la sentía crispada y el exceso de énfasis y de rabia le quitó fuerza de convicción, de manera que no me extrañó que la aplaudieran aquellos contra quienes hablaba. Es el mismo fenómeno que sucedió con las obras de Brecht en el mundo occidental: las aclamaban aquellos a quienes iba dirigida la crítica de BB. Un ejemplo arquetípico de la carabina de Ambrosio.

Al llegar a casa tengo un email de José María, quien me cuenta que se encontró en Medellín con Pedro Arturo Estrada y, entre otros ítems, hablaron de mi diario, y Pedro Arturo le dijo que lo que más le gusta es «leer sobre tus comilonas con tus amigos y familiares, tus descripciones de los platos y el veredicto al final de la faena gastronómica». No sabía yo que Pedro Arturo me leyese, me enorgullece mucho que lo haga, es un poeta de pura cepa, como su hermana Lucia.

Weiß/Colonia, 25.9.

Entre las tres o cuatro lecturas paralelas que estoy sacando adelante en estos días entreveré la del primer episodio de una nueva serie policial alemana, aunque ambientada en Bornholm, una isla danesa en el Báltico, algo así como una Mallorca boreal. Siempre me ha interesado el tema de las islas. En esta novela, La huella de los cerdos, me vengo a enterar de que según un estudio demográfico hecho en 1934, todos los habitantes del mundo podrían haber vivido en Bornholm en aquel momento. Me entero también de que en sus nada más que 588,30 km², existen lugares como Hasle, que quedaron fuera del trazado ferroviario, cuando el tren llegó a la isla, y se vive en ellos un poco al margen de la ley. Ahora bien, la información que más me atrae es la de que en Bornholm, los norteños desconfían profundamente de los sureños, y unos y otros evitan visitar el lado “equivocado” de la isla; si acaso se encuentran es en la capital, Rønne, ubicada en el centro de la costa occidental. Es más, la situación se reproduce casi clonada en los dos islotes vecinos Christiansø y Frederiksø, cuyos censos no superan el centenar de habitantes. Es una situación que me recuerda la de Pedro Serrano, el náufrago español en el archipiélago de San Andrés y que narra el Inca Garcilaso en cus Comentarios reales. Héctor le dedicó hace poco una de sus columnas en EE, y yo lo hice también en Nexos, al hablar de Robinson Crusoe.

Weiß/Colonia, 26.9.

Tengo en la bandeja de borradores más de una docena larga de emails por contestar y que no puedo despachar con un simple acuse de recibo o una frase para salir del paso. Es una especie de compulsión que quizá viene de la época en que resultaba una pérdida no rellenar nada más que la mitad o menos de un folio. Era como tirar dinero a la calle. Era un tiempo anterior a la producción masiva y el consumo, al despilfarro y la comunicaciòn virtual, cuando Cronos se paseaba por el meridiano de la tortuga y no por el del guepardo. Eheu fugaces! O tempora, o Mariano Mores!, como suelo decir en estos casos.

Weiß/Colonia, 27.9.

0:20 am : Una peli que no conocía: High Rise [El rascacielos, así la titularon en México], basada en una novela del inimitable J.G. Ballard, que data de 1975. Me ha impactado mucho, es una construcción muy bien estructurada en torno al desempeño de Tom Hiddleston, que borda su papel. En cine, es una de las distopías mejor conseguidas. Y deja un regusto de repudio a la especie humana que posiblemente faltaría si se hubiese rodado en Hollywood. Por otro lado, me ha hecho recordar Angosta, la novela de Héctor. Hace tiempo que me pregunto cómo es que no hubo todavía nadie con el arrojo suficiente para adaptarla al cine.

El chiste gráfico del día en el Kölner Stadt Anzeiger nos muestra a la reina Isabel de Inglaterra tomando el té delante de un televisor donde aparece la jeta neanderthalesca de Boris Johnson en la Cámara de los Comunes. La reina lo apunta con el dedo y dice: «¡ÉL ES! ¡Ese es el hombre que se hizo pasar por mi nieto y me exigió que mandara a casita al Parlamento porque si no se hundiría el Reino!» Congruentemente, el chiste se titula “La verdadera víctima”.

Después del desayuno llamo a Rebeca para felicitarla en su cumple, pero no contesta. Se lo digo a Diny y me explica que Rebeca y Montse se han ido hoy a Maastricht, de compras. El famoso shopping. Por cierto que ayer llamé a Eva, que tiene cumple un día antes que Rebeca; estaba preparando una barbacoa para festejar con sus amigos y me dijo que ya la llamó Rebeca y que acordaron reunirnos en una fecha cercana, porque llevamos ya mucho tiempo sin vernos, amén de que nos quiere presentar a su nueva pareja, Christian. La familia, ese maelstrom

Terminé la lectura del libro de cuentos de la taruguita y me llegan por email los doce cuentos de un nuevo libro de lo mismo, de mi querido Julio. Le escribo a Viena: «Caro Giulio, me llegaron tus cuentos y ya los almacené en un solo archivo. Te voy a rogar que tengas paciencia con mi lectura porque hoy precisamente terminé la del libro de cuentos de Alma Delia y me dejó derrengado, no tengo el hábito de leer en pantalla y sólo leo textos largos cuando son de amigos tan queridos como ella o tú, que me los envían para que les eche una ojeada. Mi promedio de atención sostenida son unas 15 páginas consecutivas, pero después debo hacer una pausa. // Otrosí: la semana que viene la voy a tener súper ocupada con un artículo serio para Nexos, para el que debo documentarme a fondo. ¿Te dice algo el nombre de Eunice Odio? El 18 es el centenario de su nacimiento y estoy leyendo a matacaballo su correspondencia y sus poemarios. Debo entregar mi artículo el 14, así es que cuenta con que apenas lo termine le hinco el diente a tu libro».

Despaché una tras otra la docena larga de respuestas a otros tantos emails que estaban en la bandeja de borradores esperando algo más que un acuse de recibo o un par de líneas para salir del paso. Me quedo descansado, y agotado. Me toca servirme un whisky y sentarme delante de la entrada a la moderna caverna de Platón. Aunque a veces, por lo que se ve en ella, parecería más bien la de la entrada a las cuevas de Altamira. No. Definitivamente la comparación cojea, en las cuevas hay mil veces más Arte que en el 95% de toda la programación de TV.

Weiß/Colonia, 28.9.

2.00 am : Empecé a ver Cowboy, un western con Glenn Ford y Jack Lemmon (¡JL actuando en un western!), pero no me atrapó, así es que zapeé al canal donde estaban pasando El silencio de los corderos y la volví a ver casi íntegra, ¡qué obra maestra, mare mía de mi arma! Después de lo cual decidí cerrar la noche con el DVD de Roman Holiday, titulada en español Vacaciones en Roma, como está mandao, y en alemán, de manera estrambótica, Ein Herz und eine Krone [Un corazón y una corona]. Ese título alemán me recuerda, desde que lo conozco, el viejo chiste del gallego y el idioma francés, que debe contarse con acento gallego: «Pois eu a los franceses la verdá es que no lus entiendo. Que le chamen al pan, pen, bueno. Que le chamen al vino, ven, bueno. Pero que al queso, que se ve tan claramente que es queso, lo chamen fromach» No sé a qué se debe el cambalache del título alemán, pero que a una peli que se ve tan claramente que es el relato de unas vacaciones en Roma la llamen Un corazón y una coronaLa madre que lo parió, digo al autor del desaguisado.

Me escribe Julio apenas llegado a Viena: «Volví anoche de Alemania y apenas tuve tiempo de dejar mis cosas en casa y salir corriendo a tocar con un trío maravilloso que se ha formado aquí y que llevan el hermoso nombre de Los Soberanos de la Melancolía. Tocan valses, boleros y algo de música andina, entonces me invitan al escenario. Estoy seguro que te van a gustar». Y sí que me gustan, son en verdad soberanos de las cuerdas, si bien mi atenciòn anduvo concentrada en las manos de Julio sacando notas de su charango. Si algún día me tocase la loterìa (lo que es a todas luces imposible, porque nunca juego) o me cayese una herencia inesperada (pero ¿desde dónde?) dejaría ipso fuckto de escribir para no hacer otra cosa que oír música y ver cine, esas son mis verdaderas pasiones, la literatura nunca subió al podio, como mucho fue mi ganapán.

El artículo sobre Eunice Odio me tiene en ascuas porque ya se me ocurrió la frase inicial, que me parece preciosa (y se lo parece a Arcángeles, a quien se la envié para tantear el terreno), y lo que pasa es que ahora estoy temiendo que el resto del artículo no le haga honor a esa frase, su obertura. Veremos, como dijo Homero y repetía Borges.

*****************THE END*****************

1 COMENTARIO

  1. Querido Ricardo, muchísimas gracias por la mención que haces de mi hermana y yo en tu diario, que no me pierdo cada semana. Qué honores, qué gusto, qué alegría nos dio a ella y a mí hoy al enterarnos. Va el abrazo y nuestra admiración cariñosa desde Envigado, tierra santa del «filósofo de Otraparte», casa donde una vez estuviste compartiendo tu palabra. ¡Buena vida siempre!

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