De mi Diario : Semana 39 / 2022

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Weiß/Colonia, 25.9.

Anoche estuve sentado como un convidado de piedra delante del televisor. Tan extenuado que cerraba los ojos para no cansarlos viendo imágenes en la pantalla. Apagué el televisor y me fui a la cama.

Hoy almorzarmos en el griego del Barrio de los Pintores, con Ulli y Carlitos. Ella nos invita a comer como ya se ha vuelto costumbre entre nosotros para celebrar juntos nuestros respectivos cumpleaños. Le regalamos un librito precioso de Jörn Ebeling con sólo un poema en 342 versos titulado Widmung [Dedicatoria] y que consiste en una única dedicatoria a otras tantas personas e instituciones –reales o inventadas–; en el colofón se explica que es una edición de 200 ejemplares numerados,firmados por el autor. Para Ulli, que no conocía la poesía de Ebeling (bastante desconocido, dicho sea de paso, por sus compatriotas), ha sido todo un descubrimiento: como diría Toño Cisneros, «le di en la madre del gusto». Por lo que atañe al condumio, Ulli despachó un potaje de carne de ternera, Diny una musaka (la lasaña griega), Carlitos un brazo de pulpo con espinacas, y yo mis boquerones de costumbre, como está mandao. Lo regamos todo con vino blanco, jugo de manzana, cerveza y rosado seco, respectivamente.

La Susanita, después de leer mi diario, le escribe a Manolito el de lalmacén [sic] y le da cuenta de dos errores garrafales en los que incurrí: «¿Creés por un segundo que a Máxima le importan dos bledos las islas Malvinas?  Ella es europea, y sobre todo, la reina de Holanda, m’hijo, le importan poco y nada, igual que nos importan a muchos de nosotros. Como deben haberle importado a los cabrones apoyados por su padre, que lo único que buscaban era triunfar y eternizarse en el poder. Si los kelpers ya se pronunciaron, que quieren seguir siendo ingleses, quiénes somos acá en plena Capital Federal para contradecirlos. Y otro comentario como pa meter púa nomás: en Argentina un sorrentino no es un raviol grande. El sorrentino es redondo. Al raviol king size aquí se lo llama «raviolón». Feo nombre, ¿no?  Más elegante es comer sorrentinos, y así no hay polémica». En lo de Máxima le doy la razón, porque me quedó la visión del rey neerlandés con la ex reina, su madre, y extraje una conclusión falsa, me lo demuestra la foto que anexa Susanita. Y en la que por cierto se ve también al Borbón emérito. La vergüenza era verde, y se la comió un burro, como decía mi abuela Remedios. Pero en el tema de los sorrentinos, Manolito el de lalmacén le recuerda a Susanita que la información de que hizo uso está avalada por un gran chef argentino. Quedamos mano a mano.

Desde que me levanté, ando con problemas en la rodilla izquierda. Cuando hago algún movimiento que todavía no consigo localizar cuál es, me da una punzada horrible, me da la sensación de que se me rompe la rótula. Lo que me faltaba.

Weiß/Colonia, 26.9.

1:30 am : Marta Antonina me devolvió desde Varsovia los DVDs de Cantinflas que le presté y, por curiosidad, programé el de su peli El gendarme desconocido. Huele a rancio. Recuerdo lo que escribí en el texto de mi conferencia sobre Cantinflas, que leí en el Centro Cervantes de Hamburgo, 2011: «Durante la preparación de esta conferencia he vuelto a ver siete de sus películas: ocho, si cuento en la lista La vuelta al mundo en 80 días, que en rigor no es del personaje Cantinflas. Y las he visto despacio, devolviendo la proyección atrás todas las veces necesarias, y con una creciente sensación de desasosiego, diré más: de decepción. Cada vez me parecía más y más que este humor dejó atrás hace mucho su fecha de caducidad, y que sólo podemos disfrutarlo aún, si acaso, en nombre de los miños  que alguna vez fuimos».

Montse vino a buscar a Diny para acompañarla a la ergoterapia, y pensaban almorzar después en el Bistro Verde, pero no lo harán porque Henri está enfermo, es muy propenso a los resfriados, y con el carrusel de climas que estamos viviendo en las últimas semanas no es extraño que el carrusel maree su metabolismo. Pobre criaturita, en los pocas veces que lo he visto este año siempre estuvo doliente.

Fuí a la oficina postal a despachar mi regalo para Carla, que cumple el viernes, y luego paso por el Banco para hacer unas transferencias a la Diaconía, y por ReWe para hacer unas compras, tras de lo cual me eché a dormir una siesta y luego escribì mi columna para el viernes en EE, acerca de pelis dirigidas por mujeres: en ella puse en solfa una publicación de esas a las que son tan aficionados los anglosajones, los respectivos millones de madres que parieron a todos ellos, mujeres y hombres.

Weiß/Colonia, 27.9.

1:30 : Me pasa esta noche lo mismo que anoche con Cantinflas, esta vez con Caballero a la medida, que es hasta más rancia que El gendarme desconocido. Vuelvo a recordar algo que dije cuando la conferencia del 2011 en el Centro Cervantes de Hamburgo: «Debo añadir que llevé a cabo una contraprueba, revisionando mi edición casi completa de los cortos de Chaplin y los del Gordo y el Flaco, así como varias películas de los hermanos Marx, y en todos los casos quedé sorprendido de que lo único viejo en esos filmes era la evidente fecha en que fueron rodados; porque por lo demás continuaban haciéndome reír a veces a carcajadas, igual que entonces, cuando yo era un muchacho, pero sin necesidad alguna de hacerlo en honor de ese muchacho, sino como el adulto (perdón: el anciano) que soy. ¿Dónde se originaba, pues, esa diferencia tan crasa en la percepción de lo cómico respecto de las películas de cartón piedra que me estaban pareciendo las de Cantinflas? El problema básico para entender las películas de Cantinflas desde mi perspectiva actual es que me temo que no sean cine, sino fotografía. Fotografía animada y enriquecida por el sonido, pero fotografía. Y la fotografía no sobrevive en el cine sino como fotogramas, como carteles, como prospectos».

Tambièn después de leer mi diario, Manu me deja un comentario en su foro: «Lástima que en Gran Bretaña, Pérez haya perdido el acento, con lo bien que luce su peineta la primera “e”». Le contesto: «En mi familia materna, el Meredith galés original se convirtió en Mérediz, por mor de la fonética y sus correlatos ortográficos. Siempre se ha dicho que de todo hay en la viña del Señor. A mi abuela Remedios yo le apostillaba cuando lo decía: “Hasta olmos que dan peras”».

En La Modicana, Ulli ensalada de melón, higos y aguacate (le digo que menos mal que es con “melone” y no con “Meloni”, al principio no entiende pero luego se ríe), Carlitos tagliatelle con salmón y mejillones, y yo lo mismo pero en modo espaguetis. Le pregunto a Minou cómo ha reaccionado la signora al resultado de las elecciones en su país. Nos explica que la signora no vota ni le interesa la política.

Tras de la siesta, escribo de una sola sentada el texto para el homenaje a Héctor en Monterrey. Creo que me ha quedado redondo, una de las mejores fonencias que he escrito. Las llamo fonencias porque las escribo para el oído y no para los ojos, que es como suelen escribirlas conferenciantes de mucha prosapia, y cuando las oyes te parece estar leyéndolas, sobre todo si el disertante es un académico; me ha tocado en suerte, por culpa de mi trabajo para la Deustche Welle, tener que digerir más de una donde el disertante no tenía empacho en leer incluso las notas a pie de página. Cretinez académica², sí, elevada al cuadrado.

Weiß/Colonia, 28.9.

2:15 am : Último episodio por ahora de la saga del departamento Q con el comisario danés Carl Mørck, su asistente sirio Hafez el–Assad y la punkie Rose, en la policía de Copenhague, basada en las novelas de Jussi Adler–Olsen. La siguiente temporada, según anuncian, se empezará a transmitir en junio del año próximo y con otro elenco. A lo mejor vivo todavía para disfrutarla.

Almorzamos Diny y yo en el Bistro Verde con Oskar, que es la primera vez que come acá y le encanta el ambiente, también la comida. Diny pidió su fricasé de pollo, Oskar un filetón de ternera grande como la mano de Muhammad Ali, y yo mi Rösti con salmón en salmuera. Luego me reparto con Oskar un Apfelstrudel con chocolate caliente. Le pregunto si ya comenzó a leer la saga de Jimmy Perez, me dice que sí, que le está gustando mucho, y les cuento, a él y a Diny, el caso del robo del siglo en el Banco Río de Acassuso, bastante cerca de donde Diny y yo vivimos en Olivos, asimismo en el Gran Buenos Aires. Lo he leído hace poco en la revista bimestral alemana Crime, donde se publican casos criminales de la vida real, y tengo muy frescos los detalles. Siguieron apasionados mi narración.

Weiß/Colonia, 29.9.

2:00 am : Estuve viendo un episodio de la teleserie El joven Morse en el canal franco–alemán Arte, y luego, en el ZDF Neo, especializado en documentales sobre todos los asuntos imaginables, un par de ellos sobre casos criminales de secuestros con motivación sexual, y en verdad en verdad os digo, como decía el hijo del carpintero, que el sedicente homo sapiens mejor se hubiese quedado en las cavernas de donde nunca debió salir. Claro que nos hubiésemos perdido a Cervantes, Shakespeare, Homero, Platón, Bach, Mozart, Beethoven, Velázquez, Rembrandt, Van Gogh, Einstein, pero si lo pienso a fondo, y dado el caso de que no habrían existido, no nos hubiésemos perdido nada.

En el catálogo mensual de Jokers, la mayor librería online de Alemania, veo que tienen en oferta una novela de Catalina Aguilar Mastretta. De Catalina sabía que hacía cine, pero no que también escribe. Y bueno, de tales palos, tales astillas.

Dos de mis sobrinas neerlandesas quieren organizar para noviembre un encuentro de los 25 primos hermanos salidos de la rama Hansen–Kluitman del árbol genealógico familiar, y que durante el mismo se narren anécdotas de las que hay que averiguar el protagonista. Escribieron a todos los tíos y tías de la familia (10 en total, porque de los 11 hermanos que eran Diny + mis cuñados y cuñadas ya murió Annie, la menor de las seis hermanas) pidiéndonos una anécdota bien camuflada, naturalmente en neerlandés. Con la grande ayuda de www.deepl.com/translator acabo de enviarles un email y una anécdota (donde Moeder es Madre y Vader es Padre, que es como los Hansen llamaban a mis suegros, y ellos mismos entre sí. Mi suegro era el dueño de una de las mayores granjas dedicadas a la cría de cerdos en los Países Bajos): «Querida Suzan, querida Marloes, espero que el texto que os envío sirva para el acertijo que estáis organizando. He procurado la mayor ambigüedad en la descripción de la persona que hay que adivinar para que nadie sepa desde el primer momento quién es. No hay mención de la nacionalidad de sus padres, ni donde vivían, ni nada que haga sospechar de quién se trata. Ojalá esta anécdota os sirva, y si no es así, me lo decís y pensaré en otra. Y acá sigue la anécdota: “Una de las nietas de Moeder y Vader estaba pasando unos días con ellos y uno de esos días la comida que apareció sobre la mesa no le gustó, dijo que no la iba a comer. Vader se levantó de la mesa, la llevó de la mano a los establos de los cerdos y la dejó allí sentada diciéndole que lo que había sobre la mesa era la comida del día y que o bien se la comía o no comería nada. Luego se marchó y la niña se quedó sola con los cerdos y con su hambre. Al rato se levantó, regresó a la cocina (que también era el comedor) y comió su plato en silencio. Los padres de esa nieta no consideran pedagógico el método de Vader, pero una cosa es cierta: de entre todos sus hijos, esa niña es la única omnívora”. [Solución : Rebeca]». Ahora a esperar a ver qué me contestan.

Llamo a Willy para consultarle si hay en neerlandés una sola palabra para llamar a las hermanas y hermanos, como en alemán existe “Geschwister”, ¡y no la hay!, por eso tuve que emplear “sus hijos” en la anécdota anterior, pero lo más importante es que Willy anda sin voz, ronco hasta la afonía, por culpa del maldito bicho chino. Al devolver el portátil a su soporte cruzo los dedos como conjurando que semejante malhadada no me ocurra mañana cuando me llamen de Monterrey para grabar mi texto.

Weiß/Colonia, 30.9.

1:45 am : Me las prometía felices volviendo a ver Le mepris [El desprecio] en una versión restaurada, pero apareció el tío Paco con la rebaja en forma de cambio de programación sin previo aviso y apagué el televisor para volver a concentrarme en las densas páginas de Revolución.

Buscando en Fronterad un dato de mi diario que necesitaba, casi se me salen los ojos de sus órbitas al descubrir que en la 26.ª semana (a caballo entre junio y julio) del año 2010, me metí sin darme cuenta en el túnel del tiempo y la ubiqué nada menos que en el siglo XI ¡y menos mal que de nuestra era! Lo veo y no lo creo: De mi Diario : Semana 26 / 1010. Pero no pienso corregirlo, ni por San Putas.

Esperé hasta las 9:00 pm y no llegó la llamada de Monterrey que debían hacerme a las 8:00, como les propuse. No me inquieta: en último término, si es a una hora europea propicia con mi modus vivendi, puedo intervenir en vivo, el domingo próximo.

Weiß/Colonia, 1.10.

2:20 am : He estado leyendo Revolución hasta ± la 1:20, y el teléfono siguió mudo, nada que llamaron de Monterrey. Y mientras leía el libro de DvR, el primer capítulo del camino a la liberación (1949) tras la capitulación japonesa en 1945, me estuve todo el tiempo preguntando si el autor conocerá la peli Paradise Road [Camino al Paraíso], del australiano Bruce Beresford. La tengo en un DVD, que me grabó Ovidio estando de vacaciones con Diny en Beek, el verano del 2007, en la casa de Monique y Marcel. Como estoy metido en la materia, gracias al libro, programo el DVD. Es un film admirable, le diré a Willy que le pregunte a DvR si es que lo conoce.

En un repertorio de citas, buscando materiales para mi envío dominical de la frase de la semana, topo con esta frase de Martí: «Para ir delante de los demás, se necesita ver más que ellos» dice el apóstol cubano. Y digo yo: No por cierto, mi admirado Martí. Si mido 1,90 m y voy detrás de un grupo de gente que mide 1,75 m, veo más que ellos sin necesidad de ir delante. ¿O no, sapientísimo Pitágoras?

Sin premeditarlo, pero a tono con el libro de David van Reybrouck, hoy ha cocinado Diny (aunque pasado de sal) un nasi goreng, uno de los platos indonesios que conocí la primera vez que estuve en Ámsterdam con ella; había estado antes tres veces en los Países Bajos, una de ellas en Ámsterdam, para ver partidos de fútbol, del Atleti, del Real y de la selección alemana, uno previo al Mundial de 1966: en él oí cantado por primera vez el himno nacional de los neerlandeses, el «Wilhelmus», y con el idioma entretanto aprendido vine a saber que en su letra se dice: «Soy Guillermo de Oranje, orgulloso de mi sangre alemana, [] al rey de España siempre le rendí pleitesía». Me reí para mis adentros; en su himno nacional tienen entronizados a los dos enemigos históricos que, summa summarum, los mantuvieron ocupados durante 86 años. Del nasi goreng, dicho sea de paso, siempre sostuve en broma que con toda seguridad fue el plato predilecto de los ocupantes nazis entre 1940 y 1945. Hasta algún que otro chistoso lengüilargo neerlandés tal vez lo encargaría diciendo «Sírvame un nazi göring».

Esta mañana vi entre las esquelas fúnebres (y ahora la recorto para mi colección) una regocijante por lo simplicísima: «Hola, Willi. Esta noticia es sólo para ti. Desde el 24 de septiembre 2022 vives en el cielo. ¡Te extraño tanto! Tu mujer, Bingjul». Lo de «Esta noticia es sólo para ti» en un diario con un público promedio de 860.000 lectores es como lo de aquél bolero de Antonio Machín: ♫♫ Oye, te digo en secreto / que te amo de veras ♫♫ escuchándolo toda España a la hora de los discos dedicados.

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