De mi Diario: Semana 40 / 2014

4
549

Quienes difunden que Colón, en su viaje descubridor, salió de Sevilla y no de Palos, no son analfabetos, no, son hideputas.

 

Weiß/Colonia, 28.9.

Después de leer mi diario, y en especial la cuarta entrada del domingo pasado, Jorge me escribe desde Tres Cantos: «¡Bravo!, hermano, por la respuesta al resabiado que te aconseja deberías «editarte», para no abusar de los lectores con tu diario. Escribir es vivir, no editarse». Y la buena Anache me dice desde Los Ángeles: «Un diario editado es un oxímoron. La dicha de un diario es que sea así purito lo que sale de la mente sin edición. Gracias, Bada, por tu diario».

 

Este nuevo Barnaby es en verdad no sólo distinto sino mejor. Además a partir del episodio de hoy ya ha llegado su esposa, después de diez semanas de separación por el traslado del DCI de Brighton a Midsomer, el ficticio condado rural inglés donde se desarrolla la serie. Y la actriz, Fiona Dolman, me cae mucho “más mijor” que la que interpretaba a la anterior Mrs. Barnaby. Por cierto que sólo ha filmado una peli, el resto de su trabajo es todo para la TV; y esa peli que filmó, aunque en ella el reparto es casi íntegramente inglés, la producción es casi íntegramente española: Vivir para siempre, no la conozco, la buscaré.

 

Weiß/Colonia, 29.9.

2:20 am : Anoche volvi a ver Emma en la versión con Kate Beckinsale (la madrina de mi bici estática), y ahora acabo de volver a ver la versión con Gwyneth Paltrow. Definitivamente la de KB es la mejor, sin que la de GP sea mala, ni siquiera inferior en calidad. El salto cualitativo tiene que ver con la congruencia aparente en la edad de las protagonistas. La Paltrow parece ya una mujer hecha y derecha, mientras que la Kate parece una jovencita de 22 años, como en el original de doña Jane. Lo curioso es que la diferencia de edad es mínima: la Paltrow contaba 24 primaveras, y la Kate 23, cuando filmaron sus pelis, ambas en 1996. Misterios de la anatomía.

 

Debo haber dormido una siesta mineral, porque no sentí que Diny regresó a casa (salió alrededor de las 2 pm para tomar café con su amiga Karin, la berlinesa que decidió vender su apartamento en la provincia y venir a vivir en Colonia). Lo malo de cuando duermo así, o incluso sin dormir así, pero sí con el cojín eléctrico bajo los omoplatos, para aliviar con termoterapia a los músculos tensos de mi espalda, lo malo, ay, es que con ese calorcito tan querendón me cuesta un esfuerzo de padre y muy señor mío levantarme de la cama.

 

Weiß/Colonia, 30.9.

0:30 am : La serie de Sherlock Holmes con Benedict Cumberbacht es directamente genial. Tardarán mucho tiempo en filmar, si es que filman, una serie tan seria, tan rica en aventura. Eso. Y yo parafraseando a García Lorca, un poeta que no me gusta un carajo, ¡carece de sentido del humor! Quelle horreur! Hasta el impresentable Neruda lo tenía cuando se autorretrató de modo anticipado en el poema dedicado a los embajadores en su Canto General (no sé si de brigada o de división): «Si usted nace tonto en Chile / pronto lo harán Embajador». ¡Qué grande Allende, le cumplió a su amigo –a quien sabía tonto genético, siútico, en fin, chileno, más cursi que un 8– un sueño secreto y lo nombró embajador en Francia, el país cuyo nombre, tanto en español como en francés, incluye el adjetivo “rancia”! Allende, mon vieux, chapeau!

 

La camarera persa de La Modicana se llama Mehrnoosh [pron.: Meernúsch]. Un misterio menos. ¡Y esos espaguetis de hoy, con ragú de ternera, ah, qué delicia!  7 en la escala Mancinone, según yo; 8 según Carlitos (que tiene la manga, y hasta la sisa, más ancha). Sea.

 

Refiere Raddatz en sus diarios que a Paul Wunderlich, el gran artista plástico y un gran amigo suyo, las flores le molestan cuando no le irritan. Un día de 1999 lo invita a cenar y dispone un arreglo floral exquisito, con una cala blanca en cada uno de sus floreros de cerámica (¡Picassos!), una corona imperial en un jarrón art nouveau y orquídeas blancas en el salón, y cuenta que PW no les dedicó una sola mirada. Raddatz, lapidario: «La Naturaleza hace algo que él no puede».

 

Weiß/Colonia, 1.10.

Leo en el diario durante el desayuno acerca de la polémica sobre el incesto. El Consejo Ético del gobierno alemán ha presentado un informe pidiendo su despenalización (§ 173 del código penal) porque supone un atentado a la autodeterminación sexual: no puede ser que se impidan relaciones sexuales entre adultos teniendo como fundamento un tabú que, al mismo tiempo, se funda en el peligro de que los posibles frutos de esas relaciones sean genéticamente insanos. Para ello existe hoy todo un sistema de diagnóstico prenatal que puede detectar malformaciones genéticas y poner remedio (mediante el aborto) al caso. Los éticos argumentan que con el mismo criterio del peligro de malformaciones genéticas deberían penalizarse los embarazos de mujeres de más de 40 y las relaciones sexuales entre discapacitados mentales o físicos. Como es lógico, hay opiniones para todos los gustos. Es más, en el comentario de fondo de hoy se alega que el tabú del incesto es en realidad una puerta abierta a una mayor libertad, a ver el mundo fuera de las cuatro paredes del hogar, mientras que la despenalización sería algo así como cerrarle esa puerta al ser humano. (Valga la acotación de que este diario es liberal de izquierda).

 

Henri en casa. Diny lo trajo del Kindergarten, pasado el mediodía y se queda acá hasta las 4 pm, que Diny lo llevará a casa de un amigo con quien irá a entrenar en el infantil de fútbol. (¡Y luego se extrañan de que Alemania sea ya cuatro veces campeón mundial!) Al rato de llegar, de pronto lo veo pasar subrepticiamente por el pasillo mirándome pícaramente de reojo, y me doy cuenta de lo que quiere: montar a Kate, mi bici estática, aunque tenga que hacerlo sin poder sentarse en el sillín, las piernas no le alcanzan. Pero sí la voluntad, y ahí está, pedaleando con afán.

 

Me escribe Carlos desde Santiago de Chile pasándome todos los datos para que pueda ver en esta pantalla la peli Satanás, basada en la novela de Mario Mendoza. Le contesto: «Me basta que me digas que la peli es la vigésima parte de mala que la novela para que empiece a pensar en activar los enlaces que me envías, mi buen Carlos». Y para que se entere de lo que pienso acerca de la novela le copio el texto de la reseña della que hice para Revista de Libros, en el 2002.

 

Por fin fuimos al cine a ver Shirley: Visiones de una realidad. Salimos entusiasmados y me dice Diny que el cuadro de Hopper que más le gusta es uno de una mujer sentada ante la barra de un bar, y yo la malentiendo creyendo que me dice que ese cuadro       –evidentemente “Nighthawks”–es uno de los que aparecen en la peli. Del cine a La Esquina, donde vamos a cenar tapeando, son una cuadra y ½; durante ese trayecto reconstruyo mentalmente la peli, y al llegar allá le pido a la camarera una hoja de papel y anoto uno por uno los trece cuadros que la componen. Yo mismo me quedo asombrado de tanta capacidad para memorizar, así es que me guardo la hoja junto con la entrada del cine, como un documento. Pero ¿no habría sido mejor que hubiese entendido bien lo que me dijo Diny, y que no tenía nada que ver con la peli? Me temo que sí.

 

Weiß/Colonia, 2.10.

1:40 am : Acabo de hacer una apelación indirecta a la UNESCO a través de este tuit remitido a 366 corresponsales en toda Latinoamérica, con el ruego de hacerla llegar a todos quienes puedan hacer algo por ella y difundirla hasta el centro de decisiones de la tal UNESCO:

Pero es que, además, si la UNESCO –¡y la UNICEF!– se tomasen en serio el trabajo de estudiar las letras de los himnos nacionales (como yo lo hice un día, en 1998, en la biblioteca de la Radio Deutsche Welle, leyéndome todas y cada una de las letras de todos y cada uno de los himnos nacionales de todos y cada uno de  los países), descubrirían que la cantidad de racismo y de xenofobia, pero, sobre todo, de estupidez, de pura y simple estupidez, acumulada en ellos, es de tal magnitud que clama al cielo. Y si se la inyecta intravenosamente a los niños de una manera tan sutil como la memorización en la infancia, el código genético de cada grupo nacional queda muy seriamente afectado. Con decir que habría argentinos que preferirían morir por la patria, a vivir, creo que ya he dicho bastante. ¡Qué lo parió, Mendieta!

 

Manu me escribe que es muy refractaria a todo lo que no le suena a español. Le contesto que «pa cateto yo, mi amolll (con acento cubano). Porque sigo siendo refractario a todo lo que no me suena a español, pero aprendí mucho de lo que es un idioma oyendo las “Variaciones Goldberg” de Glenn Gould. ¿No es más bello «corpiño» que «sostenes, sujetador, brassier, ¡portabusto!»? ¿Habrá alguna vez en castellano un verbo más bello que «apolillar»? Digo, por poner sólo dos ejemplos antes de saltar a la planchada del último ferry nocturno a Escocia».

 

[Reflexión in re la palabra “cateto”: Manu debe ser de la generación siguiente a la mía, aún la conoce. Pero ¿y la generación después, la seguirá usando? Lo curioso es que yo la usé porque ella la usó, a mí me habría salido más natural decir “pajuerano”, como en el Río de la Plata].

 

Me monto en Kate para mis 10’ de ejercicio y me siento pedalear en el vacío. Siempre me olvido de mirar la regulación de resistencia en watios, escala del 1 a 10, después de que el día anterior estuvo Henri montando a mi Kate. El muy cabrón programa resistencia 1, para darse la ilusión de ser Eddy Merckx, y mi módulo es el 7, de modo que cuando empiezo a pedalear sin mirar el nivel en que se encuentra, y es el 1, la sensación es como que a la bici se le partió el eje. Carajo.

 

Gracias a un reportaje de mare tv me entero de que en Trieste la playa pública está partida por gala en dos por un muro que se adentra en la bahía y se prolonga con una barrera sumergida y colgada de una línea de flotadores, y todo ello con el único y exclusivo fin de que un lado sólo estén los hombres y del otro las mujeres y los niños. Y que dos vigilantes, uno de cada sexo, se ocupan de que el reglamento se cumpla a rajatable. Y que un referéndum que se hizo para ver si se suprimía este relicto de la Edad Media fue aplastantemente ganado por los partidarios de que subsistiese. Me quedo pensando en Nora y Joyce, que tantos años pasaron en Trieste: ¿cómo se bañarían: de manera ortodoxa en esta playa, o buscarían alguna cala aislada, lejos de ella?

 

Weiß/Colonia, 3.10.

Día de fiesta nacional, Día de la Unidad Alemana. El canciller federal Schröder quiso que fuese el primer domingo de octubre. El presidente federal se opuso, y le puso el cascabel al gato. Con lo cual nos impusieron un día de fiesta que nadie siente como tal, ni sabe qué celebrar. Ay.

 

El siguiente capítulo de ¡Qué cruz con esta Iglesia!, de Deschner, está dedicado a la teología moral y a cómo partían los teólogos morales un pelo en cuatro a la hora de decidir si era o no pecado esta u otra manera de practicar el coito o cualquier otro trato carnal, así como también todo aquello que tuviera que ver con las relaciones entre las parejas. La casuística llegó a tales extremos, de busca de pelos en la leche, que se planteó el problema de si alguien ya muerto, y luego resucitado como Lázaro, podría reclamar que le devolvieran su esposa si ella se había vuelto a desposar. El problema lo resolvió el Maestro Martinus de Biberach diciendo que «no se debían establecer reglas determinadas para casos en tal medida raros», lo que provoca que el buen Deschner no pueda contenerse y añada un «(¡!)» comentando mudamente la frase. Joder, ¡y tan raros que deben ser los casos en que alguien se muere y ya se encuentra a la viuda con otro cuando él resucita! Me recuerda la frase de Lajos Zilahy en Primavera mortal, esa joya (¡tengo que releerla antes de que sea demasiado tarde!): «Es la inmutable ley de la vida; los lechos de los moribundos no se han enfriado aún cuando ya los vuelven a ocupar los vivos».

 

Pensando en Shirley, la peli, repasé aquí y allá la exhaustiva biografía de Edward Hopper, por Gail Levin, y vuelve a asombrarme el profundo, aberrante conservadurismo del hombre. Es de no poderse creer el odio que le profesaba ¡a Roosevelt!, un odio sin ambages y que llegaba a lo irracional. En ese sentido, la actriz Shirley, comprometida con la izquierda, a quien asquea cómo corrompe Hollywood, que abomina de Elia Kazan por su colaboración con el infame Comité del senador McCarthy y oye con devoción el discurso programático de Martin Luther King («I have a dream»), ¿no es una paradoja viva como protagonista de los cuadros de Hopper? Tal vez no, porque Hopper no tuvo en toda su vida nada más que una modelo, su propia esposa, Josephine Verstille Nivison, y ella ¡que trabajó como actriz cuando estudiante, en el cuadro dramático de su College!– era el polo opuesto a él, también en lo social y en lo politico. Mirándolo así, casi me parece que la peli podría considerarse un homenaje a la bella e independiente Josephine. La que dijo de su marido: «Hay veces que cuando hablo con Eddie es igual a dejar caer una piedra en un pozo, salvo que no hace ruido cuando llega al fondo». [La traducción es de Rolando].

 

Weiß/Colonia, 4.10

2:40 am : No hubo esta noche, no hubo anteanoche, nada que valiera la pena en ningún canal de TV, así es que anteanoche y esta noche he programado DVDs que quería volver a ver, y en los dos casos se han revelado como defectuosos, ¡justo a partir del tercer ⅓ de la peli, cuando todo apunta hacia el final!: de repente la imagen se congela y tan sólo avanza a trompicones cuando lo hace, que no es siempre. Me cago en la recontrarremilputa madre que lo recontrarremilparió y en los veinticuatro cojones de los doce apóstoles.

 

[Este exabrupto lo conozco por don Bruno Weickert –uno de los alemanes de Huelva– que se lo oyó a un mexicano en el restaurante de la estación de Fráncfort, muy poco después de la guerra. Don Bruno vino con su mujer a ver cómo se encontraba su familia, e hicieron transbordo ahí en Fráncfort, y en el restaurante se sentaron a una mesa donde ya había un comensal. El cual había encargado ya su comida, pero al parecer se equivocó al hacer el encargo o en la cocina le dieron gato por liebre. Lo cierto es que cuando el camarero le trajo su plato, el buen hombre desahogó su frustración con el tal exabrupto y en voz alta, y don Bruno y su mujer se rieron a carcajadas, para gran desconcierto del mexicano; el pobre no podía sospechar que en Fráncfort, en 1945, un matrimonio alemán entendiese su idioma. Parece que pasaron un buen rato juntos].

 

Domingo soleado y tranquilo. Diny me anima a darme una vuelta hasta Rodenkirchen, porque dice que salgo muy poco y además hoy va a ser el último día de buen tiempo en mucho tiempo. ¿Será por eso que al mediodía sonaron todas las sirenas de alarma de la ciudad, en tres veces consecutivas separadas por intervalos de un minuto? Más bien no, debe ser uno de los ejercicios habituales que hacen para cerciorarse de que no fallarán cuando se las necesite. Me pregunto qué plan B tendrán los responsables para cuando se las necesite y fallen.

 

Se me ha ocurrido un tuit para el día 12: «Quienes difunden que Colón, en su viaje descubridor, salió de Sevilla y no de Palos, no son analfabetos, no, son hideputas». ¿A quién se lo regalaré?

 

***********FIN***********

4 COMENTARIOS

  1. Adelanto de mi Diario
    Adelanto de mi Diario :
    Weiß/Colonia, 5.10.
    Ayer escribí aquí “Domingo soleado y tranquilo”, pero ayer era sábado. Un irónico email de mi deuda estherna, después de haber leído mi diario, me quita todas las telarañas del sueño cuando acabo de levantarme, abro la estafeta y leo los emails mientras espero a que Diny me llame a la mesa para desayunar, en este domingo para nada soleado sino metido en grises, con amenaza de lluvia. Ay, qué buena manera de empezar el día.

  2. Pues a mí me parece
    Pues a mí me parece repugnante que un padre o una madre tenga relaciones sexuales con sus hijos, por muy adultos que sean.

    • Querida Manu, todos nosotros,

      Querida Manu, todos nosotros, lo queramos o no, somos productos culturales de la sociedad que nos rodea y que nos formó, y en la nuestra el incesto es evidentemente un tabú, desde generaciones y generaciones, así es que nuestro ácido desoxirribonucleico lo incorporó hace ya centenares de años. Algunos reaccionan contra los módulos establecidos y no por ello tienen que ser «naturalmente» repugnantes. De lo que se trata, en primer lugar, es de respetar el derecho de las minorías, y a mí me parece que la de los incestuosos es una de las «más minores» y por tanto una de las más dignas de comprensión y tolerancia. Curiosamente, en Edipo, rey el personaje que más me gusta y del que más me apiado es Yocasta, la madre y esposa de Edipo. Vale.                  

  3. Para contradecirte en parte,
    Para contradecirte en parte, te aseguro que en nuestro medio esas palabras y frases altisonantes pasarán por los esmirriados cerebros del 92% de mis compatriotas, tal y como atraviesa el sol un ventanal… Ponlos a cantar, eso sí, los himnos de sus equipos de fútbol y verás como demudan en bestias inmisericordes contra todo lo que no tenga su mismo color de camiseta.

Comments are closed.