De mi Diario : Semana 40 / 2020

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Weiß/Colonia, 27.9. 

Recién pasada la medianoche : Una vez más me sorprendasombro ante la falta de fantasía de los programadores de la tele. Acabo de ver, seguidas, El dragón rojo (2002) y Hannibal (2001), es decir, la precuela y la secuela de El silencio de los corderos (1991)¡¡pero no El silencio de los corderos entre las otras dos!! ¡Cretinos y gilipollas! Bueno, en cualquier caso ninguna de las dos le llega al tobillo a la epopeya que protagonizaron Jodie Foster y Anthony Hopkins, pero son poco menos que fascinantes las actuaciones de Edward Norton, Harvey Keitel, Ralph Fieness y Philip Seymour Hoffman, amén de la estupenda Emily Watson, en la precuela, y la de Julianne Moore en la secuela: nadie sino alguien de su calibre y su coraje fue capaz de aceptar reencarnar en la carismática Clarice Starling con la que Jodie Foster consiguió un Oscar.

Me sorprende gratamente el envío de una grabación en Otraparte, la de mi conferencia allí el 3 de julio del 2008, presentado por Héctor. Fue un día inenarrable, por muchas vivencias, lo conté en mi diario de viaje. Repaso lo que escribí entonces y resiento lo que va de lo vivo a lo pintado.

Otra gratísima sorpresa desde Colombia: desde la redacción de El Malpensante me animan a presentar al Premio Gabo el artículo que publiqué allá sobre Eunice Odio. Por supuesto que voy a concursar, no por la esperanza de alcanzar el premio, ni modo, pero sí como una manera de agradecer el concepto que esa redacción querida tiene de mi trabajo. Lo malo va a ser rellenar los cuestionarios tan minuciosos que exigen como protocolos para adjuntar al trabajo aspirante al premio. Pero sea. Quién dijo miedo. (Y estaba cagado del susto).

En Cuadernos Hispanoamericanos, que me llegó ayer con el correo quelonio, un dosier titulado “Los olvidados del boom”, con trabajos dedicados a las obras de Albalucía Ángel, Luis Fayad, Álvaro Cepeda Samudio, Germán Espinosa y Plinio Apuleyo Mendoza. Es decir, colombianos todos ellos, aunque no recobren a Marvel Moreno (¡por Dios!, como exclamaría Álvaro Mutis en un caso como este), y como si no hubiera más autores olvidados del boom, me basta pensar en Haroldo Conti, en Muricio Rosencof, en José Balza, enMás vale que lo deje así.

Weiß/Colonia,28.9.

1:30 am : Dos documentales de lujo en el canal Arte, el primero sobre Sammy Davis Jr. y lo múltiple de su actividad en todo aquello a lo que se atrevió, y el segundo sobre la legendaria asimetría en los destinos de Furtwängler y Toscanini. Toda mi simpatía para el maestro don Arturo, pero el pobre de Furtwängler lo tuvo peludo, como diría Cortázar, con un oportunista como el señor von Karajan, que no vaciló en afiliarse al partido nazi para desnazificarse tras la guerra, en una ceremonia de la confusión que todavía no entiendo ni creo que la entienda nadie, excepto los oportunistas, hábiles profesionales en el cambio de camisa. Yo cada vez que pasan un documental de von Karajan dirigiendo algo y le veo alzar el brazo derecho con la batuta no puedo menos sino decir entre dientes “Heil Hitler!”  Furtwängler jamás se afilió al partido, y su proceso de desnazificación fue doloroso, como para todos quienes no fueron nazis convictos y confesos. ♫ «Que el mundo fue y será una porquerìa ya lo sé» ♫ etc. etc. etc

Rebeca en casa, está ayudando a Diny en un zafarrancho de limpieza general del que todavía no temo que me tiren a la basura porque aún me tienen cierto afecto. Oremus.

Hice el descubrimiento del día, del mes, del año, de la década: un editor cinematográfico checo, con escenas de Il Gattopardo, de Luchino Visconti (1963), y de Anna Karenina, de Maurizio Millenotti (1997), Anna Karenina, de Joe Wright (2013), Fanfan, de Alexandre Jardin (1993), Guerra y paz, una serie rusa de televisión (2007), y el Vals de Dagmara y Artur (su primera danza nupcial) del 2011, una peli probablemente checa, armó una versión genial del vals n.º 2 de Shostakovich. Es lo màs cercano que recuerdo a la perfección visual sincronizada con una música. De entre los comentarios en Youtube, estos dos: «El baile es la expresión vertical de un deseo horizontal. (George Bernard Shaw)», y el de un español que dice que «no deja de ser irónico que este gran vals, que tan bien encaja con Kubrick o con Visconti lleve una melodia parecida sospechosamente al “Yo te darécafé” del maestro Aramburu», a lo que cabría responderle que ese vals de Aramburu es de 1940, mientras que el de Shostakovich es de 1938: así es que: ¿qué se parece sospechosamente a qué?  Y una observación divertida: a la derecha en la pantalla, donde se anuncian otras grabaciones está la del tango “Por una cabeza”, original de un tal Carlos Gradel. Carlitos, cada día te nombran peor.

Weiß/Colonia, 29.9.

1:30 am ; De Kathryn Bigelow, recién acabada de volver a ver, The Hurt Locker [En tierra hostil]. Esta y Full Metall Jackett me parecen las dos mejores pelis de ambiente bélico de los últimos tiempos. De los anteriores, Senderos de gloria, también de Kubrik, y la inalcanzable M.A.S.H., de mi admirado Robert Altman. Siempre, o sea: cada año, cuando Rolando pasaba a visitarnos una semana o diez días del verano, volvíamos a verla, porque él combatió en su juventud en la guerra de Corea, como medio para financiarse unos estudios universitarios, y sus risas y comentarios eran casi tan buenos como la peli de Altman que estábamos viendo.

Gran sorpresa y alegría las de ver que en la cuenta Twitter colombiana @VOZJURIDICA, de la abogada Gloria Yaneth Pérez Velez, se anuncia el comienzo en Madrid de las Jornadas de Derecho Administrativo, inauguradas con una contundente intervención de la Presidenta del Consejo de Estado, iniciada «con un fragmento de la “Carta de Alemania: Aún hay jueces en Berlín”, de Ricardo Bada». Evidentemente ha tenido que ser este párrafo de mi “Carta de” aparecida en Cuadernos Hispanoamericanos en mayo del 2006: «Cuando se aborda este tema de la intensa relación de los alemanes con la Justicia, de manera inevitable aparece la leyenda del molinero de Sans Souci. A fin de que me entiendan, y por si no conocen los hechos, la leyenda es la siguiente: Dícese que cuando Federico II, llamado el Grande, rey de Prusia, construyó su palacio de Potsdam, Sans Souci, estaba malhumorado porque en las cercanías del mismo había un molino, el rotar de cuyas astas perturbaba el áureo silencio de su mansión. Y ordenó que fuera demolido. Pero el molinero se opuso, y le arguyó con una de las frases más acendradas del imaginario alemán: “Sire, es gibt noch Richter in Berlin! (¡Majestad, aún hay jueces en Berlín!)”  Los cuales jueces, siempre según la leyenda, fallaron en favor del molinero. Y el buen Federico, amigo, discípulo y protector de Voltaire, tuvo que acatar la sentencia. Aunque, después de todo, ¿no fue él quien resolvió la cuestión de la libertad de cultos de la manera más civilizada que se conoce? ¿decretando que cada uno de sus súbditos debía ser feliz “a sa façon”, es decir, como más le pugliese?» Juan, desde su despacho de director de CC.HH., me escribe un email para decirme que la cita documenta «tu presencia como autoritas». A mí lo que me asombra es que la Presidenta del Consejo de Estado recuerde en el 2020 algo leído catorce años antes. Pero de que me alegro como un chico con zapatos nuevos, claro que sì, joder, tío. Pues eso.

Hoy en La Modicana encarga Ulli ravioles, Diny una minestrone, Carlitos carpaccio de salmón con aguacate y gambas, y yo espaguettis con rodaballo y mejillones, un plato no pequeño pero tampoco sobredimensional, como la semana pasada, así es que lo devoré todo, pidiéndole  al final disculpas a Carlitos porque hoy no habrá dog bag: le jodí la cena.

Weiß/Colonia, 30.9.

Pasada la medianoche : En el canal Artel pasaron un documental escalofriante acerca del agente Orange y sus riesgos para los seres humanos (los niños nacido con malformaciones me hicieron llorar). A sabiendas, Monsanto lo siguió fabricando y vendiendo, y tanto el Pentágono como la Casa Blanca lo continuaron empleando como arma en el Vietnam, la guerra que terminaron por perder. Que los responsables no estén entre rejas habla mal acerca del funcionamiento de la Justicia en los Estados Unidos. Es algo que ya lo sabe uno, pero igual duele recordarlo.

Ha muerto Quino. Cuando me levanté de la siesta casi a las 6:00 me encontré un SOS de mi queridísima Phoebe pidiéndome una necrológica de Quino, y en principio le iba a decir que no, pero recordé el alfabeto al final de mi conferencia sobre Mafalda en marzo 2012 en el Centro Cervantes de Hamburgo, le escribí una entradilla de cuatro líneas y le envié el manuscrito diciéndole que otra cosa no podía hacer, estoy metido en otra batalla que me requiere casi todo mi tiempo libre. Pero le gustó, y lo publicó. Y a llorar toca. Alguien debería ir donde la estatua de Mafalda en mi Güeno Saire querido y ponerle un brazalete de luto.

Weiß/Colonia, 1.10.

Desapareció mi lista de enlaces con unos 200 tuiteros de donde sacaba el material para mis envíos de The Twitter’s Digest tres veces a la semana, amén de un envío de tuits alemanes todos los viernes. Una catástrofe de tal magnitud no me había pasado nunca. Paso todo el día ideando estratagemas de recuperación, pero una que me prometía retrotraer el sistema al estado en que se encontraba el 22 de septiembre, fecha que me fue ofrecida y preferí al 30 por no saber a ciencia cierta cuando se produjo la catástrofe, bueno, la puse en marcha alrededor de las tres de la tarde, me bloqueó toda posibilidad de trabajar en la compu mientras se llevaba a cabo la recuperación y son las 9 de la noche y decido suspender el proceso, seis horas son demasiadas horas para estar esperando sin saber hasta qué punto fue efectiva la recuperación. Ahora no sé qué hacer. Por de pronto hoy no hago nada más. Porca miseria! Merde alors! Bullshit! Etc.

Weiß/Colonia, 2.10.

1:00 am : Lady Macbeth me ha reconciliado con el mundo y sus miserias, tras el largo paseo por la calle de la amargura que ha sido el día de, ya, ayer. Esta Lady Macbeth no tiene nada que ver con Shakespeare, es la adaptación (fabulosa adaptación) de una novela breve del ruso Nikolai Leskov titulada Lady Macbeth de Mtsensk, que inspiró una ópera de Shostakovich y una peli de Andrzej Wajda, Sibirska Ledi Magbet [Lady Macbeth de Siberia u Obsesión cruel, son los dos títulos con que se la conoce en México, la ficha de www.imdb no registra ningún otro estreno en un país de habla española]. La ópera de Shostakovich enfureció a Stalin, que abandonó el estreno de 1934 al final del primer acto, demasiado bien se vio retratado en el marido despótico que le hace la vida imposible a su mujer y a su entorno. Esta Lady Macbeth que acabo de ver es una auténtica joya: guion, dirección e intérpretes en estado de gracia, en especial Florence Pugh, que cuaja una actuación inolvidable, por momentos electrizante. DVD a comprar apenas se den las condiciones para viajar al centro. Entretanto, eso sí, recomendársela a todas mis amistades feministas, de quienes estoy seguro que esta llegará a ser para ellas una peli de culto.

Rebeca de nuevo en casa. Está de baja hasta finales de octubre y Diny aprovecha para pedirle que venga a echar una mano en las tareas de limpieza de fondos en que está empeñada. Feliz yo de ver tan seguido a mi Rebecota querida, el hijo mío que más y mejor me recuerda a mi padre. Cuando Rebeca habla de su abuelo y de cómo la llevaba de la mano a El Mesón, en la calle Hernán Cortés, y la invitaba a un cafelito y se hacía traer un vaso vacío para trasegar el café de su vaso al vacio, ida y vuelta, para que el café se enfriase más pronto, la reconstrucción del momento en sus más mínimos detalles me pone la carne de gallina.

El actor que dobla la voz de Javier Bardem en las sincronizaciones alemanas es un español, Carlos Lobo, que llegó a Alemania a la edad de siete años, con sus padres, quienes venían a trabajar en el milagro alemán. Hoy se desempeña como actor para la TV y en los estudios de doblaje. Le hacen una entrevista en el Kölner Stadt Anzeiger y opina que las sincronizaciones alemanas son buenas (excepto en el caso de algunas series gringas), se refiere al conocido fenómeno de que los niños suelen asociar la voz alemana con las grandes estrellas de Hollywood, y cuenta: «A mí me pasó siempre con De Niro. [Pero] Christian Brückner es mejor que Robert de Niro. Ahí no cabe el error”. Sin duda que no cabe. Viendo una vez en la TV ese fragmento que no por casualidad se titula “The Voice”, me pregunté cómo sonaría en inglés, doblado por De Niro. Y le agradecí in petto a Martin Scorsese por haber elegido la voz de Brückner en el casting para el doblaje de Taxi Driver.

Gracias a Marta Antonina, en Varsovia, aclaro el misterio de la sexta pareja en el sensacional montaje checo del Vals n.º 2 de Shostakovich. Me escribe lo siguiente: «No es una película sino la filmación/reportaje de una boda de una pareja polaca, Dagmara y Artur. La nueva tradición exige que los novios inauguren la boda con un baile dedicado a los invitados. El baile lo eligen a su gusto y ellos eligieron el vals y ¡lo bailan de maravilla! Como si fueran profesionales o tal vez lo son. Para verlos, cliquea “Walc Dagmary i Artura” y Google te llevará a la página Vimeo donde los podrás ver y admirar. !¡Qué gracia! !Y la chica bellisima!»

Weiß/Colonia, 3.10.

2:00 am : Pasaron Jesse James [Tierra de audaces, en español], la versión del año en que nací, con Tyrone Power y Henri Fonda. Y después un documental con las leyendas del viejo Far West, bastante más interesante que esta peli, aunque sea de Henry King, quien tiene mejores western que Jesse James, por ejemplo El pistolero y El vengador sin piedad (ambos con Gregory Peck), sobre todo el segundo, que lo reponen regularmente en los canales alemanes.

Día festivo, Tag der Einheit, Día de la Unidad, el día en que un país del Primer Mundo se anexionó otro de una parte del Tercer Mundo a la que, por eufemismo, se la llamaba Bloque Socialista. En la lectura actual del hecho, aparece el canciller Kohl como artífice de la unidad, tan justamente él que hizo lo posible y lo imposible porque Honecker visitase oficialmente la República Federal, lo que era el reconocimiento implícito de la división de Alemania. Y lo consiguió y se le recibió con todos los honores. Uno ya no se ríe con estas cosas porque luego las risas no me alcanzarían para hacerlo con el clown narcisista de la Casa Blanca.

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Ricardo Bada
Ricardo Bada (Huelva/España, 1939), escritor y periodista residente en Alemania desde 1963. Autor de numerosísimos libros, desde La generación del 39 (cuentos, Nueva York 1972) a El Canto XXV (novela breve, Copenhague), es o ha sido colaborador de medios como Revista de Occidente, ABC y Cuadernos Hispanoamericanos (España), El Espectador y El Malpensante (Colombia), Nexos, La Tempestad y La Jornada (México), La Nación (Costa Rica)…

3 COMENTARIOS

  1. El dos de septiembre hizo cincuenta años que un primo hermano mío, el día de su boda, abrió el baile con el vals 2 de Shostakovich.
    Qué lejano está todo…

  2. El 2 de julio de hace ya 54 años nos casamos Diny y yo. Y en el banquete después de la boda apareció la orquesta y los recién casados teníamos que abrir el baile. Creo que fue “El Danubio azul” la pieza que tocaron. No lo recuerdo con exactitud debido a lo que pasó durante ese baile. Diny es la mayor de once hermanos, y mi suegro tenía diez hermanos y mi suegra ocho, de manera que la sala del hotel estaba a rebosar porque además vinieron los amigos y colegas de Diny y en pleno toda la reedacción latinoamericana de la Deutsche Welle, de mi emisora. Y ahí, mientras bailábamos solos en la pista se armaron dos grupos que nos asaltaron y nos sentaron en sendas sillas que alzaron a pulso, mientras los dos grupos se reunían en la pista y aquella marea humanas nos traía y nos llevaba al ritmo del vals y a veces nos acercaban tanto que casi podíamos besarnos en el aire, pero cada vez que ello sucedía nos separaban, hasta que al fin tuvieron piedad de nosotros y dejaron que nos besáramos en el aire y poco a poco bajaron las sillas al suelo. Ese fue nuestro “viaje a Jerusalén” en la vieja versión de lo más escondido de los Países Bajos.

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