De mi Diario / Semana 41 / 2016

0
534

En el mundo virtual, los desbarajustes ni se crean ni se destruyen sino que sólo se transforman.

 

Weiß/Colonia, 2.10.

Diny encontró un reportaje sobre Huelva en ¡Hola! y lo leo después del desayuno, aquí, en la pantalla, enterándome gracias a él de que Nuria tenía razón al llamar “tiralina” al artefacto que descubrió en el parque de juegos infantiles al otro lado del seto del cementerio, cuando estuvo en Weiß para nuestras bodas de oro. Ella lo llamó “el tiralina”, aunque luego el Oxford Duden bilingüe nos asegurase que su nombre es “el funicular de neumático”. Pero en ¡Hola! se ve bien el ejemplo de uno, al parecer el único que existe en el mundo suspendido entre dos países, por encima del Guadiana, en la frontera de España con Portugal, entre Huelva y el Algarve. Así es mis respetos a Nuria, tan chiquita y tan léxica ya. Como Libertad en las tiras de Mafalda.

 

6:05 pm : Llamamos a Huelva, a casa de la Nena, y hablamos con Rebeca, que ya llegó a la ciudad donde vino al mundo. Vuelo a Faro sin problemas y acogida familiar comm’il faut. Eres joven, eres guapo y eres rico, ¿qué más quieres, Federico?, como decía antes la Nena, no sé si lo seguirá diciendo.

 

Weiß/Colonia, 3.10.

1:00 am : Pasaron el último episodio (por ahora) de la saga sueca del Grupo A, basada en la serie de Arne Dahl, y a continuación un documental que no conocía acerca del juicio seguido en Nuremberg contra los criminales de guerra nazis. Es un reportaje extraordinario porque se ha hecho basándose en las crónicas de algunos corresponsales que cubrieron el evento para medios alemanes y extranjeros, corresponsales del tamaño de Erich Kästner (Emil y los detectives), Alfred Döblin (Alexanderplatz), John Dos Passos, Erika Mann, Elsa Triolet, Rebecca West, Willy Brandt, Markus Wolf –quien andando el tiempo llegaría a ser el jefe del espionaje de la RDA y directo responsable de la caída de Brandt como canciller federal–, en fin, un casting de lujo. Pero los testimonios que más me impresionaron fueron los de un periodista alemán cuyo nombre no retuve y que era un superviviente de Auschwitz. Incluso logró entrar en la celda de Goering, acompañando a su abogado defensor, pero a los pocos minutos sintió que se ahogaba y salió corriendo del lugar. Puedo entenderlo. También a mí me daría claustrofobia de estar entre cuatro paredes en compañía de un genocida.

 

Consternación general entre mis amigos colombianos por el resultado del plebiscito. Y siento como propio su padecimiento. ¿Es que nunca va a tener fin esa guerra civil?  En las comarcas que han sufrido la violencia guerrillera, el SÍ ganó por varios cuerpos. Resulta duro admitir que quienes no la sufren ni sufrieron hayan votado por el NO. Mi querido @hectorabadf tuitea desolado: «Solo falta que gane Trump». Pero @JcamilocastrO le retruca: «Ojalá gane Trump para no quedar como el país más estúpido del mundo». Otros dos resumen el desaliento citando las palabras iniciales y finales de La vorágine: «Jugué mi corazón al azar y me lo ganó la violencia. [] ¿Será que también nos tragará la selva?»

 

A Viridiana le pareció mal, o le cayó mal, o ambas cosas, que en la última entrega de mi diario en Fronterad no citase íntegro mi intercambio de emails con ella acerca de Oliver Stone, hasta me acusa de que procedí como lo hice para tener la última palabra y que mis comentarios sobre las cartas de los amigos los hago de mala leche. Eso no es así, y basta conocerme un poco para saber que yo no soy ni procedo así. Pero por lo que se refiere al punto principal, le explico que no puedo perder de vista que se trata de mi diario y que lo que me importa prima facie es dejar constancia aquí de mis puntos de vista, y en ese caso se encuentran 100% reflejados en el email mío que cité; mientras que los suyos que vinieron después los considero anecdóticos porque el quid de la cuestión no está en la calidad de los films de OS sino en que se hizo portavoz de un régimen que yo mismo detesto aunque no lo sufra en mi propia casa, y eso es para ella, sin más ni más, completamente imperdonable.

 

Marcos me escribe desde Caracas: «Estoy disfrutando como testigo de Jehová en una fábrica de timbres, en el programa de la mañana en TVE, una nota que es de campeonato mundial: una madre quiere inscribir a sus tres hijos –trillizos– en la escuela, y solo le ofrecen cupo para uno. El colegio se llama «Huerta de la Cruz», en Algeciras. Ahora bien, oigo que la madre afirma que la culpa no es de la institución, sino del «Delegado Educativo Territorial» (???) O sea, con la burrocracia hemos topado. Esas vainas solo pasan en nuestros países, querido Ricardo, no tenemos remedio». Y me da pereza escribirle a Marcos para decirle que no, que la burrocracia es universal. Todavía recuerdo el cartel que encontré una vez en una obra en construcción, aquí en Colonia, en el Ring. Llamaba la atención acerca de que las personas que penetrasen en el área corrían peligro de muerte, y añadía en letra más pequeña: «Los infractores supervivientes serán perseguidos por la vía judicial».

 

Hoy fue festivo aquí, Día de la Unidad alemana. Estos festivos tan esperados para suspender la rutina (aunque sólo fuese por 24 horas) durante la vida laboral, cuando uno está jubilado –y en teoría son festivos todos los días– suelen hacerse largos como el Credo, sobre todo si prolongan el de por sí inacabable fin de semana. Y a propósito de la tal Unidad, me pregunto si quiere decir algo el hecho de que el garabato de Google se vista hoy con los colores de la bandera de este país, menos la letra “e”, donde falta el negro arriba: ¿no será una alusión muy alambicada a aquello que los ultranacionalistas siguen llamando “los territorios irredentos del Este”?

 

Weiß/Colonia, 4.10.

Medianoche : Terminan de pasar El lobo de Wall Street. Es un Scorsese, ergo: es un buen film, pero porque hasta una mala peli de don Scorsese es buena en comparación con la bazofia que produce Hollywood. Sólo que no la he vuelto a ver (completa, y son 165’) a causa de su bondad fílmica, lo que más me interesaba ahora era remachar en la idea de que la sociedad gringa está enferma de histeria. No dialogan ni hablan entre sí, se gritan quitándose la palabra cada dos por tres. A veces creo que se merecerían un Trump. Pero no los quiero tan remalísimamente como para eso. Y por lo demás, me pregunto, ¿no será que las tertulias televisivas españolas lo han aprendido todo de esa histeria gringa?

 

A la 1:22 pm, y en vista de que no llegaba Carlitos, lo llamo a su casa. No contesta nadie. Lo llamo a su celular. Está fuera de servicio. Un minuto después suena mi teléfono y es Carlitos que me llama desde su celular, se durmió en los laureles y anda recién camino de la casa de Marta, quien también almuerza hoy con nosotros en La Modicana. Llamo a La Modicana, me contesta la mesera persa, le pregunto si llegó Claudia, me dice que sí, le digo que me la pase, le explico a Claudia lo que sucede. Llamo de nuevo a Carlitos y resulta que se ha encontrado con un embotellamiento de tráfico. Le digo que salgo de casa y lo espero en la parada del bus, para ganar tiempo. Por fin a las 2:10 llegamos a LM, la pobre Claudia desfallecida de hambre tras una hora de esperarnos. Le digo a Carlitos que nunca más volveré a llamarlo a las 11:00 am para recordarle que pase a buscarme a la 1:00 pm, que ahora lo haré al mediodía, incluso puede que ¼ de hora después, y que si a pesar de eso se vuelve a repetir lo de hoy, le pediré hora en mi médico de confianza, el tal Dr. Alzheimer. Menos mal que nos lo tomamos por el lado divertido. Y qué alegría darme cuenta de que Claudia y Marta, entretanto, se hicieron amigas. La mancha de aceite de la ONG Ricardistas sin Fronteras se agranda casi a cada día que pasa.

 

Weiß/Colonia, 5.10.

0:30 am : Una peli emotiva y muy bien ambientada, Belle, que me prometo volver a ver, es casi janeausteniana en su desarrollo y en su resolución. Además me ha hecho volver a pensar en el destino de los primeros americanos y africanos que llegaron a nuestras sociedades a quedarse en ellas, por derecho propio. Belle Lindsay es uno de los casos, pero está también Bridgetower, el violinista de ascendencia antillana (su padre era de Jamaica, o Barbados) a quien Beethoven dedicó la famosa sonata a la que luego, por indisponerse con él, le cambió la dedicatoria y se la asignó a Kreutzer, quien nunca la interpretó, es más, sostenía que era imposible de tocar. Y me acuerdo vagamente de Puchkin, ¿no era así que Puchkin tenía al menos ¼ de sangre negra? Lo mismo que Alexander Dumas, el padre, cuyo padre haitiano fue el primer general negro de un ejército occidental. No estoy muy seguro pero creo que, investigando, habría material bastante para un artículo. Y no me olvido ni de Pocahontas ni de los fueguinos trasplantados a orillas del Támesis y de quienes habla Darwin en el relato de su viaje alrededor del mundo. Buen tema, ¿no?, el descubrimiento de Europa por los aborígenes del Nuevo Mundo.

 

Un día en blanco, echando balones fuera sin el más mínimo entusiasmo por nada de lo que hago ni de lo que pienso. Si acaso por lo que [re]leo, las cartas de las hermanas Marx y las de Joseph Roth. Y cuando la tele no ofrece nada que valga la pena, me estoy abonando desde el pasado jueves a ver programas estupefacientes que son un somnífero garantizado. Pero ¡alto!, no puedo ser injusto, la tele ofreció ayer al menos dos consuelos, el primer episodio de la 2.ª temporada de Miss Phryne Fischer, la serie australiana, y luego, antes de la medianoche, Belle.

 

Lo que me salva el día es uno de mis poemas preferidos, en la voz de un baladista colombiano a quien descubrí ayer gracias a mi amigo Alejandro Arcila alias @alercilo. José María me lo comenta desde su orilla caribe: «Lo más bonito y que merece un aplauso, es que Alejandro es muy posterior en edad al movimiento cultural, iniciado por J.M. Serrat que propuso y logró musicalizar obras poéticas como las de Antonio Machado y Miguel Hernández. Aquí, varios lo intentaron con De Greiff, con Barba–Jacob, pero sólo Leonardo Álvarez lo logró con éxito relativo. Te adjunto además un corto que se hizo sobre la vida de De Greiff, en el que hay más poemas en su voz y en la de otros». Le contesto: «Siempre es grande mi extrañeza cuando algún latinoamericano me habla del descubrimiento de Machado a través de los discos de Serrat, siendo así que Serrat tan sólo canta (excepto en “La saeta” y el “Llanto por la muerte de don Guido”) unas composiciones de Alberto Cortez, que fue quien descubrió ese filón genial en España; fuera de España ya lo había descubierto Paco Ibáñez, pero Paco estaba prohibido en España por la censura franquista. Y el descubrimiento tiene fecha y lugar, fue su concierto inolvidable en Madrid, en el Teatro de la Zarzuela, el 19.12.1967. En enero del 68 salieron al mercado los longplays con las canciones de ese concierto y el anterior, donde le había puesto  música a dos poemas de Neruda. Y si tienes la suerte de encontrar esos discos (yo los tengo, la edición original, aparte de que los compré luego en soporte CD para mejor conservar los “incunables”), óyelos y dime luego si no es mejor que Serrat quien no es nada malo, así que mayor mérito el de Alberto. Y en realidad cuando digo “mejor” no estoy refiriéndome a criterios de calidad, sino a que la voz de Alberto es machadiana (=castellana), lo que no es la de Serrat. Me da la impresión de que con Alberto pasa en América lo de que nadie es profeta en su tierra, y eso a pesar de que ha sido el primer cantante popular que dio un concierto unipersonal nada menos que en el Colón (1992), y que ha dado conciertos en verdad memorables en el Carnegie Hall y en el Auditorio Nacional de México. En fin, salgo a defender su valía no sólo porque es mi amigo y lo quiero, sino porque me lo reclama algo muy íntimo, no querer ver a nadie adornado con plumas ajenas. Y de las plumas machadianas de Serrat, muchas no son suyas. Por cierto, en los discos de Serrat con textos de Machado, si miras los créditos, verás el nombre de Alberto. Al César lo que es del César. Y te dejo con él, en una interpretación que no es la del Teatro de la Zarzuela, con la orquestación de Waldo de los Ríos, sino acompañándose él mismo al piano. Y de ñapa mi composición favorita entre las suyas con texto de Machado, que podría firmar (texto y música) el mismísimo Jacques Brel».

 

Weiß/Colonia, 6.10.

Otro día en blanco, casi podría repetir la entrada de ayer, sustituyendo el trecho ameno por un documental sobre la biodiversidad en Costa Rica, seguido de otro sobre el condado de Kent, en Inglaterra. Menos mal que antes de la medianoche pasarán Redacted, que no conozo y ardo en deseos de verla. Sólo que la cuesta arriba hasta la medianoche se me hará interminablemente larga y empinada. Y sin whisky para aliviarla.

 

Weiß/Colonia, 7.10.

1:15 am : Redacted [en Argentina la titularon Samarra, por la ciudad donde transcurre, aunque en realidad debiera titularse Partes de guerra censurados, pues esa y no otra es la finalidad de la “redacción” a la que se refiere el título original]: No es tan buena como Apocalypse Now, Platoon, Full Metall Jackett, pero me gusta más que las tres juntas. Así es como me figuro que es la guerra, la suciedad moral sin detergente de ninguna especie que pueda lavarla.

 

Anoche, después de Redacted pasaron un episodio del comisario Beck que conozco de sobra y no pensaba volver a ver porque andaba ya con mucho sueño. Pero me quedé a ver los créditos, antes de irme a la cama, porque en las policiales escandinavas, no pocas veces, los créditos me retrotraen al bachillerato, cuando estudiaba Historia y Literatura y se me quedaron grabados en la memoria nombres como Nansen, Amundsen, Nordenskjiöld, Lagerlöf, Bjørnson, Strindberg, Nielsen e tutti quanti, que reaparecen una y otra vez en esos créditos y me llevan a pensar en Escandinavia como una gran familia, milagrosamente endogámica.

 

Me trae Diny la noticia del Nobel de la Paz a Santos, el presidente colombiano. Siento una gran alegría por solidaridad con todos los amigos colombianos que la estarán sintiendo. Y al mismo tiempo la pena de no poderla expresar con un buen Single Malt de 16 años.

 

Para ponerle una nota de color a mi vida, internet decidió declararse en algo parecido a una huelga intermitente, una huelga Guadiana, el caudal virtual discurre y de repente se mete bajo tierra y reaparece cuando le sale de los mismísimos cojones, para volver a soterrarse al cabo de un minutos, dos, tres a lo máximo, jugando al gato y el ratón con mi paciencia: mi paciencia es el ratón, claro. La recontrarremilputísima que la recontrarremilparió a la reputísima internet.

 

Weiß/Colonia, 8.10.

Vinieron Chico y Vincent a instalar el nuevo teléfono inalámbrico que ha comprado Diny y se ve muy sofisticado en comparación con el armatoste que teníamos, y que de un par de semanas a la fecha venía haciendo la guerra santa por su cuenta, desconectándose sin decir agua va y desesperando a Diny, acostumbrada a larguísimas charlas con sus hermanas en les Pays–Bah. Después de una batalla con la ensalada de cables que hay bajo esta mesa desde la cual tecleo, el teléfono queda instalado y, como beneficio colateral, se estabilizan los valores del Router, de tal manera que recupero el uso de internet además del teléfono pero, eso sí, a costa de perder la conexión WLAN del ordenador portátil de Diny. En el mundo virtual, los desbarajustes ni se  crean ni se destruyen sino que sólo se transforman.

 

*************************FIN*************************