De mi diario : Semana 41 / 2018

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Weiß/Colonia, 7.10.

Cuando me levanto para ir al baño y aliviar la vejiga, ya se ha ido Willy. En principio estaba previsto que se quedase aquí hasta el martes. Anoche, cenando, al enterarme de que regresaría hoy temprano a Ámsterdam, le pregunté sin andarme por las ramas que entonces a qué había venido a Colonia. «A cambiar de aires», me respondió. Una respuesta tan insatisfactoria no me la esperaba. Pero no quise insistir. ¡Quién me dice además que no sea cierta!

 

Con motivo de la Buchmesse de Fráncfort el suplemento del diario está dedicado este fin de semana al libro e incluye el poema “Descalzos”, de Bela Chekurishvili, una georgiana. Me impongo la tarea de aproximarlo al español: «Mientras nosotros dos / todo avergonzados / nos escondemos bajo las sábanas, / están nuestros zapatos / afuera en el zaguán / tranquilos y sin causar escándalo. / Tus tenis, / mis botines, / a los que ahora les gustaría gozar una horita, / sin pararse a pensar si funciona la cosa en pareja, / al menos por algún tiempo». Qué lindo, che.

 

Diny duerme la siesta cuando suena el timbre de la puerta del apartamento. Es un padre, con su hijo, recogiendo la colecta anual para la procesión de San Martin. El dato sicológico de hacerse acompañar por el niño es importante. Además son dos personas agradables, que caen bien desde el vamos. Les doy 5 € y me hacen firmar la lista: me apuntan además en otra, para no dejar de pasar por aquí el día de la procesión y ofrecernos sus Weckmänner. En los últimos tres años nos han dejado con los crespos hechos, todo un arsenal de golosinas compradas para los niños que vendrían y al final no vinieron. ¿Qué pasará este año? Veremos, como decía el gran Homero.

 

Weiß/Colonia, 8.10.

Quimba que te quiero baya, mi columna del viernes en El Espectador no ha tenido el eco que yo esperaba. Pero uno de mis lectores más tenaces, don Samuel Whelpley, en la ciudad adonde se fue el caimán, me dejó un comentario que no tiene pierde: «De que fue un regalo, fue un regalo. No fue un expolio, no fue robo. Fue entregado por un presidente colombiano, Carlos Holguín, que en la picaresca colombiana figura como supuesto padre de Alfonso XIII por su parecido físico, ya que era embajador de Colombia allá por 1884 o 1885. La razón oficial del regalo, entiendo que fue el laudo arbitral de la Reina María Cristina en la delimitación de límites entre Colombia y Venezuela, que se consideró favorable a Colombia. Por eso circulaba el chiste de que Holguin envió el tesoro por agradecimiento «a los favores recibidos». No sabemos si de la corona o de la reina». Aquí sí que viene bien lo del “Honni soit qui mal y pense!”

 

Una nueva pedicura, se llama Saskia: «Como la mujer de Rembrandt», le digo, y ella sonríe y me dice que cree que sus padres la llamaron así por él. Es de las cuatro pedicuras que tengo en mi CV la que mejor se desempeña. En ese sentido he tenido suerte porque ninguna de las cuatro fue mala, sólo que a Saskia se le nota una soltura que faltaba en las otras tres.

 

Llega Diny de donde Montse con una mala noticia: Paul se lesionó feo en la rodilla el domingo, jugando al fútbol. Quieran los dioses que no sea nada de cuidado ni con secuelas.

 

Buscando un enlace para un hipervínculo con el nombre de Bela Chekurishvili, la poetisa de Georgia de la que ayer traduje aquí un poema, descubro que tenemos algo en común: en el año 2007, como resultado de sus experiencias de estudiante en Bonn, escribió un libro que se titula Tales from the Banks of the Rhine [Cuentos de las orillas del Rhin]. Ojalá lo traduzcan pronto al alemán, me muero ya de las ganas de leerlo.

 

Weiß/Colonia, 9.10.

1:40 am : Como ya creo haber dicho aquí alguna vez, adoro la serie Spooks, de la BBC, porque ha salvado a Inglaterra y al mundo occidental, e incluso alguna vez hasta la ecúmene toda, del Juicio Final. En el episodio de esta noche el peligro era menor: se trataba de que si sucedía la catástrofe programada por el guion, Gran Bretaña se convertiría en nada más que 48 horas en un país del Tercer Mundo. ¡Aleluya!, grité para mí al enterarme, los guionistas de Spooks tuvieron hace años la premonición del Brexit. ¡¡Cráneos privilegiados!!, diría Valle–Inclán.

 

[KH, quien lee en Londres esta entrada, como anticipo de mi diario, me escribe: «En realidad, el Brexit tiene poco que ver en esto, es la lógica consecuencia de que GB ha sido SIEMPRE un país del tercer mundo, con ricos corruptos y una gran parte de la poblacion pobre y sin mucha educación. Eso sí, tienen reina y templarios sumamente ricos con delirio nacionalista (además de las “celebrities”), pero nada de eso cambia que es un país pobre en muchos aspectos». Le contesto: «Desde luego tienes razón, en El amante de Lady Chatterley está muy bien reflejada esa bipolaridad social de la vida inglesa, no es vano Lawrence era hijo de un minero. Y algo que siempre me llamó la atención es que la joya del Imperio británico, la India, era y es un país organizado en castas, igual que la metrópoli: estaban llamadas a ser la una para la otra»].

 

Me levanté sin acceso a Microsoft Word porque al parecer estaba instalado un programa que se cancelaba hoy. Fui a La Modicana con Carlitos, después de llamar a Arzola explicándole lo que me pasaba, y él me prometió venir lo más pronto posible. Comí con ganas (unos espaguetis con ragú de ternera) y más de lo que creía que iba a comer (me sirvieron una ración completa, pese a mi advertencia de que deseaba una pequeña), y al volver a casa me devané los sesos pensando qué podía hacer para recuperar mi acceso a MW. Y entonces busqué en el tablero de mandos y encontré que había una opción para recuperar MW Office 07, me dije que no daría un paso en falso si la activaba, la activé y aquí estoy tan guapamente, dueño y señor de mis archivos. Pero Arzola ya me avisó de que, de todos modos, pasará esta noche por casa para revisar a fondo qué otras fallas puede haber en la instalación. Alabado sea el santísimo sacramento del altar.

 

11:00 pm ; Vino Arzola y su visita ha sido esta vez de lo más productivo. Para empezar copió todo el sistema de la nueva compu en un UBS que más parece un dedal del país de Liliput, amén de desprogramar un incordio que fue el que me amargó la mañana del día de hoy. Y como todo eso lleva tiempos de espera, cenamos unos sandwiches de trucha asalmonada ahumada con el aditamento del rabanito picante, que es como un toque de timbal en el paladar. Y matamos el resto del tiempo hablando de Schubert, de quien Arzola es devoto, en particular del quinteto “La trucha”, esa maravilla casi sin parangón, en especial la versión con Jacqueline du Pré y sus cuatro mosqueteros. Pero es que además Arzola me dio a conocer dos poetas de los que yo ni siquiera conocía el nombre, el cubano Pedro Asseff (nacido en la misma ciudad que Arzola, en Ciego de Ávila) y el venezolano Cruz María Salmerón Acosta, que murió muy joven, de lepra. Lo que me pregunto es cómo es posible que yo, con tantos amigos cubanos y venezolanos no haya oído hasta esta noche los nombres de esos dos poetas. Pero no me extraña, ayer mi deuda estherna me dio a conocer la obra viva de Luis Vidales, un poeta colombiano al que tampoco conocía, y mi relación con Colombia es por lo menos el triple de la que mantengo con Cuba y Venezuela juntas. Como le escribí ayer a Esther: «Gracias por el desasnamiento. Es abrumador pensar en todo lo que no conocemos. Pero al mismo tiempo es una lección que nos enseña, nos enseña humildad. Gracias». Y también a Arzola por esta noche de tanto desasnamiento.

 

Weiß/Colonia, 10.10.

2:30 am : El secreto de una obsesión es la remake gringa de El secreto de sus ojos, y no le llega al original argentino ni al empeine de los mocasines. Pero sí vale la pena verla, aunque sólo sea por la impresionante actuación de Julia Roberts, una Julia Roberts cero glamour y avejentada, qué pedazo de actriz es esta mujer. Y gran trabajo también, a su lado, el de Chiwetel Ejiofor.

 

Converso al teléfono con Montse. La lesión de Paul parece ser más grave de lo que se temía. Habrá que operarlo, y hay que contar con que estará unas 16 semanas fuera de la circulación, rehabilitándose, y eso es harto jodido. Parece, además, que se ha deprimido bastante, lo que no es raro en estas circunstancias. Vamos a ver qué podemos hacer para alegrarle la vida en este intervalo indeseado. E indeseable. De repente empezamos a escribir el libro que ya una vez me propuso que escribiéramos juntos. Algo habrá que hacer. Mi querido Pauli, cómo lo recuerdo niño yendo conmigo de la mano y preguntándome «Abuelo ¿por qué no seguimos caminando con nosotros?» y señalándome el suelo al ver mi cara de desconcierto, ese suelo donde faltaban nuestras sombras porque volvíamos a casa desde el Rhin, enfrentando el sol poniente, cuando al caminar de casa al río lo hicimos con el sol a nuestra espalda. Mi Pauli metafísico, adorable.

 

Weiß/Colonia, 11.10.

2:00 am : Reanudo esta noche la relectura de la obra contemporánea completa de Ibsen, lo hago con El pato silvestre en la versión de Buero Vallejo, la mejor que conozco entre las que existen en castellano. Es la obra de Ibsen que menos me gusta, aun reconociendo su grandeza. Pero es que en ella la mentira vital –tema clave de toda la obra ibseniana– aparece a mi juicio de modo algo forzado, impuesto al texto como para una demostración matemática.

 

[En la versión del drana incluida en la colección Obras Eternas, de Aguilar, se deslizó un error grave al final. Cuando el redentor amateur Gregorio Werle dice que está muy satisfecho de su resolución, el Dr. Relling le pregunta en qué consiste ella, y GW responde «En no ser el número 13 a la mesa», ¡es justamente todo lo contrario!: GW sí que quiere ser el número 13 a la mesa; Buero Vallejo, sin saber noruego, leyó a Ibsen mejor que sus traductores dizque del original].

 

Día sin historia. Perdido además en averiguaciones de si mi seguro contra accidentes incluye también los de mis nietos, y parece ser que sí. Menos mal, porque los gastos quirúrgicos y de la rehabilitación de Paul van a ser grandes. Pero lo fundamental es que se ponga bien pronto, que le restauren la rodilla a mi querido grandullón. Pauli, Pauli, si supieras lo que te quiero, hijo.

 

Weiß/Colonia, 12.10.

2:00 am : Definitivamente, no, la serie Babylon Berlin no me convence para nada. Me veo en la situación del niño del cuento de Andersen que finalmente dijo «¡El rey está desnudo!» No voy a llegar al extremo de decir que la serie es una mierda, pero sí que se acerca mucho a serlo.

 

Mi cuento “Una historia del año 2492” le provocó a José María, en su beatus ille del Caribe, este comentario: «Hace muchísimos años, cuando los periódicos publicaban (no sé si alguno todavía lo haga) una sección de muñecos, monos, tiras cómicas o caricaturasen una de sus series futuristas trataban la lucha de Mandrake el mago y su carnal Lotario contra la mafia, no solo enquistada en el sistema como ahora, sino gobernando los continentes conocidos en esa época, si mal no recuerdo, como Éuroband, Amériband, Ásiaband. Tu cuento me trajo el recuerdo de la infancia y la certeza de que los creadores del personaje Mandrake no andaban muy equivocados». Le contesto a vuela pluma: «Confieso desconocer a Mandrake, las tiras cómicas españolas –sobre todo las revistas T.B.O. y Pulgarcito– me legaron una multitud de amigosdoña Urraca, Carpanta, don Berrinche, las hermanas Gilda, Zipi y Zape, don Pío y doña Benita, Mortadelo y Filemón, el reporter Tribulete (que en todas partes se mete)… y luego los protagonistas de las historietas monotemáticas, la del Guerrero del Antifaz, la de Roberto Alcázar y Pedrín Nuestro imaginario cómic (por llamarlo de alguna manera) está poblado por gente diferente. Hablo de mi infancia. Seguro que después vino el desembarco de los marines en las playas de la infancia españolaCharlie Brown, los Simpsons, Garfield, los Picapiedra, pero yo los desconozco. Las únicas figuras de tiras cómicas que asimilé como adulto fueron, desde cuando vivimos en Buenos Aires, la hermosa patulea en torno a Mafalda, y al regresar a Europa la de Oskar, «el policía amistoso», una que aparecía en los suplementos dominicales del diario al que estamos suscritos y que me resultaba simpática porque daba la imagen del nuevo orden cívico en Alemania, donde el policía era una instancia amable y amiga, a la que recurrir en caso de apuro, no como la imagen de la policía que reinaba en la España de la que me fui, donde la Guardia Civil (la pasma rural) y los grises (la pasma ciudadana) eran para nosotros los enemigos naturales. Pero lo que veo ahora como un desarrollo negativo desde hace años en este país en el que vivo, es el paso de la imagen del policía amigo al policía enemigo, y me duele porque es una pérdida posiblemente irrecuperable».

 

Repasando la pila de diarios viejos antes de llevarlos al contenedor de papel a reciclar, veo una gacetilla que me pasó inadvertida en su día, el 3, en Edimburgo, cuando se subastó una de las sólo doce botellas de una edición limitada de un Single Malt llamado Macallan Valerio Adami, y el precio alcanzado fueron 900.000 £, casi un millón de euros. Lo malo es que en el diario debe haber un sabelotodo (la subespecie más numerosa del idiota) que “mejoró” el cable de la agencia y convirtió el whisky en whiskey. Como se enteren en Escocia, capaz que mandan un comando kamikaze para implantarle papilas gustativas al interfecto. Sin anestesia. ENTER

 

Un lector que se identifica como “einbeck” me deja este comentario al pie de “Una historia del año 2492”: «¡Excelente artículo! Y muy divertido. Una mezcla entre Star Trek y Cien años de soledad». Pienso que debería tomarlo como un elogio, parece evidente que ha sido escrito como tal, pero a decir verdad me reconcome que lo llame “artículo”. ¡¡Es un cuentooooooooo!! 

 

Weiß/Colonia, 13.10.

Envié ayer el enlace con mi cuento “Una historia del año 2492” en la revista Nexos a más de 100 direcciones de Huelva y de unos buenos amigos. Hasta el momento solo dos reacciones, la de mi sobrina Mónica, en mi vieja Troglodia, y la de Juan Carrasco, desde Sevilla. Carajo, sé de sobra que no soy Katherine Manfield ni Chéjov ni Rulfo, pero al menos uno esperaría un cierto eco aunque más no fuese sino por el acierto al elegir la ilustración.

 

[Entretanto, a lo largo de la tarde, han llegado tres comentarios más. El de Manu directamente en Nexos; el de un conocido en Huelva, llamándolo también “artículo”; y el de Bernardo, quien me cuenta que su abuelo –anarquista– trabajó en la construcción del monumento que se nombra en mi relato, Y han pasado el cuento en solitario, fuera del dossier dedicado al 12 de Octubre, a la página frontal de la revista, con la foto del monumento cuando se inauguró en 1929].

 

Termina el partido Países Bajos vs. Alemania, en la Liga europea de  naciones. 3:0 a favor de la nectarina mecánica (no llega a naranja, aunque sí es de la misma especie). Y qué decir sino que esta no es mi Alemania, que me l’han cambiao. Pero tampoco me extraña mucho: el país está atravesando una crisis muy fuerte, y la selección perdió la ciega confianza en si misma que era su mejor capital. Y nadie asume la responsabilidad sobre el césped, hay como una delegación continua en otros. Solo que no hay otros: son ellos mismos. Merde alors!

 

***************THE END***************

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