De mi Diario: Semana 42 / 2014

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San Cipriano de Cartago, venerable Padre de la Iglesia, dejó dicho cuánto temía que el Señor, al llegar la resurrección de la carne,  no pudiera reconocer a las maquilladas y acicaladas.

 

Weiß/Colonia, 12.10.

Me quedé dormido anoche delante del televisor. Menos mal que ya lo había apagado. Desperté a eso de las 4:30 am y me fui al catre. Durante el desayuno Diny me pregunta qué tal se duerme sentado. GrrrrrrrrrrrrrrrPero al menos algo positivo: dice que no logró despertarme, lo que no significa otra cosa sino que tuve un sueño mineral, reparador, cosa bienvenida si pienso que ayer no dormí siesta y me metí entre pecho y espalda una caminata de unos 3 km por el bosque, algo inaudito para una ruina física como yo. Me libré por la piel de mis dientes, como quizá diría un personaje de Thornton Wilder, en la traducción de algún ignorante. Otro de los muchos.

 

Chico me contó ayer, yendo a/o viniendo de Beek, que todas las horas libres de que dispone se las está dedicando a la pintura, una nueve serie que quiere colocar bajo el denominador común “Schnittmenge”, y me preguntó por la traducción española del término y si también tendría en castellano la misma ambigua significación que en alemán. Le contesté que no la recordaba, si bien es completamente seguro que lo aprendí en el bachillerato, en las clases de geometría, qué es una Schnittmenge en castellano. Acabo de mirar el diccionario y, claro, es “intersección”, de manera que llamo a Chico por teléfono, pero nadie acude, como es habitual, ni siquiera salta el contestador automático, así es que le mando un email con la traducción y le explico que también en castellano pudiera ser una palabra ambigua: tiene una acepción geométrica, y otra (posible) figurada, aunque desde luego no es palabra de uso, como sí lo es en alemán.

 

Oskar en casa, llamó diciendo que quería dormir aquí esta noche y preguntó qué teníamos para cenar. «Milanesas», le contestó Diny, porque era lo que pensaba que cenásemos ella y yo solos. Al final tuvo que sacar más milanesas del congelador, y no le faltó razón porque este Gargantúa se comió, él solito, cinco ejemplares del tamaño de su mano, que no es la de un liliputiense.

 

Canal Arte, 8:15 pm : El domingo pasado fue Singin’ in the Rain, hoy es The Band Wagon [Melodías de Broadway] y no consigue atraparme. Todo lo que en aquella es natural, o lo parece, en esta parece artificialy lo es. Hay números muy bellos, como “Dance in the Dark”, pero casi más por la música que por la imagen, y eso es poco menos que imperdonable en un musical.

 

Weiß/Colonia, 13.10. 

0:45 am : Hago una pausa en mi trabajo y voy a la cocina a prepararme una tostada y comérmela con una milanesa de las que sobraron (de nuestra ración, no de la ración de Oskar, que sucumbió a su apetito voraz). Y una vez organizado el condumio, al sentarme a la mesa del comedor veo que Oskar se ha trasladado con todos sus bártulos a la sala. Lo descubro sentado en mi sillón, de espaldas a mí, de frente al televisor en la esquina de la diagonal del sillón, y con los auriculares encasquetados. Porque nomás lo veo de espaldas, y nomás que la cabeza, inmóvil, signo de una concentración extrema, se diría que soy el camarógrafo de una escena de una de esas pelis que no conozco sino de oídas, pelis del género La guerra de las galaxias y basuras semejantes, que pasan por séptimo arte, como las bazofias de Tarantino. De repente veo que algo se mueve y es que ha tendido su mano a la derecha para alzar la botella de agua y beber un trago, y entonces el reflejo azulado de la botella (es de plástico) le da el último toque cinematográfico al encuadre. Termino de comer y regreso acá sin que se haya percatado de mi presencia en el comedor.

 

Me escribe mi sub desde Chilango City, contándome que en su primer viaje a Madrid, cuando ella tenía 19 años, se encontró en la glorieta de Neptuno con un primo suyo que estaba leyendo un libro. Y al rato me manda otro email con una sola línea donde me dice que acaba de recordar que el libro era uno de Carpentier. Es curioso cómo la memoria retiene ciertos detalles. En mi caso tal vez se justifica que recuerde que la primera pieza que he bailado con Diny, el 2 de julio de 1965, cuando nos conocimos en Berlín, fuera «Solamente una vez«. Pero nada justifica, creo yo, que todavía me acuerde de los nombres de las once playas de Río de Janeiro (Flamengo, Botafogo, Urca, de Fora, Vermelha, Leme, Copacabana, Arpoador, Ipanema, Leblón y Gávea), que me aprendí de memoria en 1966, cuando nuestro trasatlántico –en el que «emigrábamos» a Argentina– hizo escala en Río y bajamos a tierra y le dije a Diny: «Pisa fuerte, que estamos en América». Era la primera vez que pisábamos suelo americano. Y en el mismo puerto, uno de los captadores de turistas que por allí pululan nos entregó un plano de la ciudad (aún lo conservo) con la ubicación de una joyería para la que trabajaba a comisión. Ya sentados en una cafetería, estudié el plano y le dije a Diny: «¡Hay que ver qué brasileña es esta ciudad! Tiene once playas cuyos nombres se pueden leer como la alineación de un equipo de fútbol!» Releo los nombres en voz alta y una vez más compruebo que es cierto. Al cabo de 48 años.

 

Weiß/Colonia, 14.10.

Diny se va con Chico y Vincent a Maastricht. Vincent sigue con “vacaciones de la patata” hasta el lunes, y Chico tenía unos días libres esta semana, así es que estaba indeciso entre ir a Gante (donde su primo hermano neerlandés más allegado, Lars, se desempeña este año como docente invitado) o un par de días a la provincia (sus amigos de Berlín lo esperan allá desde hace meses). Pero al final fue Vincent quien le puso el cascabel al gato al decirle que a él lo que le gustaría es ir a Maastricht. Y ahí se le acabaron las dudas a Chico porque la voluntad de Vincent es ley en su familia. E invitaron a Diny, para quien también es un paseo muy agradable ir allá de shopping y a comer rico, Maastricht es una de las ciudades más y mejor cualificadas para promocionar el hedonismo en toda Europa. Pero yo soy ½ asceta, aunque los espaguetis con mejillones de hoy en La Modicana –intensidad 8+ en la escala Mancinone– me hayan sabido a gloria.

 

CNT me escribe a propósito del silencio sepulcral con que El País y ABC acompañan la no publicación por Planeta del libro de Gregorio Morán: «Sin entrar en si es censura o es lógica legal ante las posibles demandas y pleitos, la cosa es en sí noticia. Y eso es lo que no dan los medios que se la han jurado a uno de los periodistas decentes de este país. Boquirroto y decente. La noticia, ahora, sería ésa: Se niegan a hablar de ello, no existe ese señor. El ninguneo (no existes porque ni se te menciona en MI periódico) y el alguneo (no vales nada, pero existes, porque hablamos de ti a menudo en MI periódico)». Le respondo que además de la falta de vergüenza lo que más me emputa del caso es la falta de profesionalidad. ¿Y este es el medio que se cree parigual del New York Times, Le Monde, Corriere della Sera y The Guardian? ¡Amos, anda, a otro perro con ese güeso! 

 

Weiß/Colonia, 15.10.

Henri con nosotros. Diny lo trajo del Kindergarten a las 2 pm y almorzamos los tres juntos. Diny, su pan negro con queso Gouda añejo. Yo, mi sopa de albóndigas de sémola con arroz y guisantes. Henri, sus espaguetis. Los come igualito que su madre cuando Montse tenía la edad que él tiene ahora. Se lo digo y se ríe y sigue chupando chupando chupando un espagueti que es más largo que un día sin pan, la abuela Remedios dixit!  Qué delicia esta criatura que me viene luego a despertar de la siesta para despedirse y volver a su casa de la mano de Diny.

 

Converso con mi deuda estherna en su telefón que contesta, de Berlín: «Imaginate –le digo– si Colón habría tenido la posibilidad de navegar con GPS y lo hubiera programado con destino a la India. A lo mejor América seguiría sin descubrir». «¡Eso es un tuit!», me grita Esther desde la provincia. Pero yo, que sé algo de tuits, le digo que no, que es muy largo y prácticamente no hay manera de jibarizarlo a 133 caracteres [necesitaría siete para un crédito mínimo, “(Bada)”]. Y sin embargo, lo intento: Si Colón hubiese podido navegar con GPS y lo hubiera programado con destino a la India, ¿seguiría América quizá sin descubrir? (Bada). 133 caracteres. Vamos a ver a quién se lo regalo*.

 

Leí la reseña de una policial que transcurre en Colonia y era el segundo caso de la pareja de investigadores Martin Abel y Hannah Christ; de manera que me puse en campaña para hacerme con un ejemplar del primer caso, Verano sangriento, y acabo de leerla y es bastante potable, sí… Sólo que en la reseña de marras se hablaba del color local coloniense, y al menos en este primer caso el color local brilla por su ausencia. Es cierto que los lugares donde se desarrolla la acción son calles y barrios de Colonia, pero si se le cambian los nombres por los correspondientes a una ciudad distinta (Düsseldorf, sin ir más lejos) sería la misma novela. Anoto que en la página 155, después de la ducha matutina, el protagonista se mira en el espejo «y ve un hombre que durante los últimos dos años no ha dormido nunca más de tres horas seguidas. Una ruina desvencijada y que se ha dedicado a explorar todas las facetas de los abismos humanos. “No importa”, pensó, “todos envejecemos, sólo que yo lo hago por un atajo”». Parece escrito pensando en mí.

 

Weiß/Colonia, 16.10.

0:15 am : Pojken i glaskulan [El muchacho en la bola de cristal], posiblemente el mejor episodio de la segunda temporada del comisario Beck, con una sensacional actuación de Leo Hallerstam en el papel del chico autista.

 

Toda la mañana perdida con la reserva de los vuelos a Bilbao. Seis veces intenté pagar con Visa, en Air Berlin; cuatro con mi tarjeta, dos con la de Diny; y las seis veces me rechazó la tarjeta por haber tecleado datos incorrectos. ¡Seis veces! Al final, cabreado, reservé en Germanwings, lo que nos obliga a ir al aeropuerto de Düsseldorf, pero el vuelo es directo y no haciendo escala en Palma de Mallorca; y además aceptó mi tarjeta sin rechistar. Sólo que de pronto repica el telefón que contesta, es una llamada de Visa en Fráncfort para preguntarme si es correcto que Air Berlin me cargue en cuenta seis veces 551.40 €, la remilputísima madre que recontramilparió al sistema. Llamo a Air Berlin y me toca oír el hilo musical y la voz apaciguadora de la cinta sinfín durante casi 20 minutos, hasta que por último aparece en escena Frau Wilms, que es de una eficiencia y una paciencia ejemplares, y me tranquiliza; AB no me ha cargado nada en cuenta por la sencilla razón de que no confirmé la compra ninguna de las seis veces, es más, en cuestión de minutos, y si no la confirmo, mi reserva será borrada automáticamente. UffffffffPero claro, me queda la retranca de por qué un sistema aceptó mi tarjeta sin el más mínimo problema, y el otro no. En los diarios, antes, cuando aparecían erratas y horrores, se decía que la culpa era de los duendes de la imprenta. En la red, ¿a quién echarle la culpa?, ¿al fantasma de Canterville?

 

Leo la primera novela de la saga de Maria Kallio, la heterodoxa comisaria de Helsinki. Estuve haciendo memoria y es el quinto libro que leo de autores finlandeses. En mi lejanísima juventú divino tesoro leí el Kalevala, algo más tarde una novela –Silja– del Nobel del año en que nací, Sillanpää, y hace relativamente poco una novela en verso sobre una historia de amor muy triste, con un alcohólico, y otra novela, esta policial, atípica, ambientada en la Carelia finlandesa del siglo XIX, si lo recuerdo bien. Esta que estoy leyendo ahora me gusta mucho a causa de que empatizo con Maria Kallio, pero me estorba bastante la lectura no saber, hasta no encontrar el pronombre personal relativo que la identifica, si la persona de quien se habla es hombre o mujer: Jukka, por ejemplo, suena femenino, pero es un hombre; Sirkku suena masculino, pero es una mujer; Antti puede ser cualquier de los dos géneros. Ay Y a punto de cerrar esta entrada de repente me acuerdo que he leído años ha una sexta novela finlandesa, también policial, Juego peligroso, de Mika Waltari, de quien no leí Sinuhé, el egipcio, sólo he visto la película.

 

Weiß/Colonia, 17.10.

9:30 am : Visita de control a lo del dentista. Todo en orden. Sólo la limpieza clínica del sarro y el reemplazo de un empaste que con su ausencia afeaba uno de los dientes inferiores. Durante la primera mitad de la sesión volví a entablar contacto con los pechos de la asistente, que no han perdido dureza desde junio. Pena que todo lo que alegraban a mi brazo y mi hombro derechos se diluía en el dolor que me causaban sus manejos en mis encías. Pero váyase lo uno por lo otro.

 

Refiere Deschner en el cap. 27 de ¡Qué cruz con esta Iglesia!, cómo el Vaticano y sus ministros le tenían declarada la guerra antaño a los afeites embellecedores, y hogaño a los polvos faciales, los lápices labiales y el make up en general, siempre considerados como obra diabólica. Y cita a san Cipriano de Cartago [† 258], venerable Padre de la Iglesia, quien en su instrucción pastoral De habitu virginum dejó dicho cuánto temía que el Señor, al llegar la resurrección de la carne,  no pudiera reconocer a las maquilladas y acicaladas. A mi juicio, ese es un argumento poderoso para poner en duda la omnisciencia divina. ¡Qué Padre de la Iglesia tan hereje el tal Cipriano!

 

10:10 pm : Llega Diny con malas noticias. Hay huelga de maquinistas de trenes desde las 2:00 am de mañana sábado hasta el lunes. Entro a la página web de los Ferrocarriles Alemanes y descubro que algunas conexiones internacionales están aseguradas, entre ellas la línea Fráncfort–Ámsterdam, vía Colonia, en la que viajaríamos mañana a las 10:42 am para el 65.° cumpleaños y la fiesta por la jubilación de Willy. En ese lugar veo también que el aseguramiento incluye el hecho de que la conexión sea cada dos horas. Pero al abrir otra ventana veo que si bien hay un intercity directo a las 8:46, el siguiente es a las 12:45, o sea, cuatro, no dos horas después. Y las alternativas son de lo más rosado: hay otras conexiones, sí, pero ninguna directa, todas con tres transbordos nada menos, en Mönchengladbach, Venlo y Einhoven. Llamo a la línea caliente que han instalado ex profeso para este caso, y consigo comunicar en menos de un minuto, lo que ya es un milagro. El empleado me confirma que no habrá intercity directo a las 10:42, pero que con nuestros billetes podemos abordar el de las 12:45. Lo que sí que perderemos son las reservas de asiento, pero ni Diny ni yo estamos dispuestos a pasar 2 h 40’ a pie, entre Colonia y Ámsterdam, porque los trenes irán lógicamente llenos a tope. Intento de todos modos ver si consigo aún dos asientos en el de las 12:45, aunque perdamos los 9 € de las reservas en el tren que no circulará pero mi gozo en un pozo, los Ferrocarriles Alemanes se dignan informarme, y en letras rojas para más inri, que para las conexiones internaciones sólo se reservan asientos si se adquieren al mismo tiempo los correspondientes tickets. Como ya tenemos los tickets la posible solución sería pedir que nos los reembolsaran y comprar ahora tickets nuevos con reserva de asiento, suponiendo que ello fuera posible. No lo es, y tiramos la toalla, la esponja y hasta el taburete, llamamos a Willy para decirle que no iremos, sintiéndolo mucho, y que lo ponga a la cuenta de los sindicatos de maquinistas alemanes y de la requetemilputa madre que los requetecontrarremilparió.

 

Weiß/Colonia, 18.12.

1:00 am : Me termino de reconciliar con el Kurt Wallander de Kenneth Branagh, y ello gracias a una Linda distinta de la Johanna Sällström en la serie sueca. Jeany Spark es una contraparte con voz propia en ese coro donde KB arrincona al resto del reparto. Y no es para menos: buscando sus datos descubro que a sus 22 años la joven Spark egresó de Oxford, en literatura inglesa, con un First Class Honours. Y esa clase se le nota a la legua.

 

Me conmueve el eco a mi email de ayer por la tarde comunicando que tal vez esta noche no lograría subir a mi blog de Fronterad la nueva semana de mi diario, a causa de nuestro viaje a Ámsterdam y el apretado programa que tendríamos allá. Me han llegado respuestas increíbles, de Madrid, Barcelona, Buenos Aires, Colonia, Bogotá, Ontario, Los Ángeles, México D.F., Sabaneta y El Santuario en Antioquia, Quito, San José de Costa Rica, Sevilla, Copenhague… Es lo que yo llamo “la ONG Ricardistas Sin Fronteras”. A veces consiguen emocionarme.

 

Vamos a almorzar al chino para no frustrarnos demasiado por el no viaje a Ámsterdam, y una vez más, desde el bus, me asombra la nueva construcción en la calle principal de Weiß, a sólo cuadra y ½ de nuestra casa. Es una casa de nueva planta y no mala pinta, pero alrededor de ella y del jardín delantero han levantado un muro de dos metros de alto, color pizarra, con nada más que dos huecos, uno chico y con cancela para el caminito que conduce a la puerta misma de la casa, otro un poco mayor y con verja para el que conduce al garaje. Dan ganas de ir allá con un aerosol y pintar junto al hueco chico, en letras grandes, Aquí vive la familia Erich Honecker.

 

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*  Addenda la mañana del sábado 18  :

Todo se queda en casa.

 

 

***********FIN***********

8 COMENTARIOS

  1. El diario El País hace

    El diario El País hace tiempo que dejó de ser lo que era. Y la puntilla se la está dando el nuevo director.

    • Yo lo leí  como parte de mis

      Yo lo leí  como parte de mis obligaciones profesionales (era el conductor principal de los dos informativos diarios, live, para América Latina, en la Radio Deutsche Welle) hasta el día que me jubilé, el 31 de diciembre de 1999. Después creo que sólo lo he leído en mayo 2012, cuando estuve internado una semana en el San Carlos, ahí en Madrid, y Diny me lo traía a la clínica (ella sí lo lee a diario, en su ordenata portátil). Interiormente yo le tenía echada la cruz y la raya desde octubre 1992, cuando ningunearon de una manera carminativa la Semana de Álvaro Mutis en el Instituto de Cooperación Iberoamericana. ¿Y sabes por qué?  Porque los del ICI se negaron a incluir en algún panel a uno de sus redactores culturales, alegando –lo que era cierto– que existía la norma de no repetir ponentes en dos Semanas de Autor consecutivas, y ese redactor lo había sido en la anterior. La respuesta del pasquín fue no mencionar para nada la presencia de Mutis en Madrid. Se parece mucho a la muerte civil practicada por el régimen del apartheid en Sudáfrica, y es la misma que están siguiendo ahora con el nuevo libro de Gregorio Morán.

      • Verdaderamente lo de EL PAÍS

        Verdaderamente lo de EL PAÍS no tiene nombre.

        Sobre todo porque nos ha dejado huérfanos a los que llevábamos leyéndolo desde el inicio.

        Cancelé mi suscripcion, pero todavía me cuesta no echarle un vistazo de vez en cuando por la red.

        Tampoco hay demasiadas alternativas.

        Un abrazo desde Burkina y cuídate mucho

  2. Alrededor de la gran prensa
    Alrededor de la gran prensa hoy, al servicio, ya descaradamente abierto, de los intereses económicos de algún conglomerado multinacional, sólo queda decir que ya ni siquiera para partir cada hoja en cuadritos y colgar de un gancho en el retrete, sirve. Ya ni para madurar aguacates, como hacían tu abuela Remedios y la mía, Teresa. Pero bueno; unas por otras. Esperemos que no empiecen a censurar abiertamente Blogs, y demás formas de información independiente.

    • No seas tan pesimista, José

      No seas tan pesimista, José María; para partirla en cuadritos y colgarlos en el retrete siempre te puedes suscribir a Granma. En cuanto a lo de censurar abiertamente dentro de la red, hasta donde yo sé, esa red a la que llamo Scarfacebook ya lo practica. Hay temas tabú. Etcétera.

  3. Me puso a pensar que

    Me puso a pensar que escritores finlandeses he leido. Lei las Leyendas del Kalevala, a Mika Waltari con su Sinuhé el egipcio (que no pude terminar) y Juan el peregrino. Y alguna vez leí cositas de Runenberg, el poeta nacional finés, aunque entiendo que escribió en sueco. Finlandia para mí son arquitectos: Aalto, los Saarinen (Arno y Eliel), Herman Gesellius, que dieron gran ritmo a la arquitectura de hoy. Ahh, y no olvidemos a Sibelius, que es el músico favorito de Jimmy Carter, el expresidente de EEUU

    • Alvar Aalto y Sibelius, por

      Alvar Aalto y Sibelius, por supuesto. Pero no se olvide de Paavo Nurmi, el gran atleta:

      http://es.wikipedia.org/wiki/Paavo_Nurmi 

      En España, cuando los Juegos OIímpicos del 52 en Helsinki, donde Nurmi prendió la llama olímpica, se hicieron muchos chistes a su costa. Estábamos en aquellos que pasaron a la historia como «los años del hambre» (la gente se moría literalmente de hambre en la calle), a consecuencia del bloqueo decretado por Naciones Unidas contra el régimen del inferiocre, y en esos «años del hambre» el humor negro español encontró bastante que explotar en la mina de un nombre que en nuestro idioma se pronunciaba «pavo». Hhmmmmmmmmm…

      • Uyy si Don Ricardo, usted

        Uyy si Don Ricardo, usted tuvo a Paavo Nurmi, y yo tuve a Lasse Viren

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