De mi Diario / Semana 43 / 2016

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¿Españoles inmunizados contra la modorra? Me huele a ciencia ficción.

 

Weiß/Colonia, 16.10.

2:32 am : Acabo de volver a ver Il grande silenzio, un gran western italiano en el que lo único que sobra es la música (buenísima por otra parte) de Ennio Morricone. Aunque sólo fuese en honor a la congruencia, la música está de más si una peli se titula de ese modo. Pienso además, que sin música hubiese ganado mucho en ambiente opresivo. Se trata, claro está, de un caso límite, donde la música en vez de sumar, resta.

 

Hay quienes se oponen al Nobel para Bob Dylan porque es cantante y no poeta, pero de haberlo fundado Creso, habrían clamado contra el Nobel a Virgilio porque no cantaba sus poemas como lo hacían Homero, Safo, Anacreonte, no más los publicaba.

 

Me anuncia Teresa que la próxima semana viajará a la India, con su esposo. Le contesto: «No les envidio, porque lo mío es la quietud más absoluta que nada tiene que ver con las enseñanzas de la sabiduría hindú o budista. Nunca sentí lo que llaman “la llamada del África”, ni mucho menos la del Asia, ese lugar siniestro de donde nos llegaron las tres religiones que han hecho del mundo un infierno. Anecdóticamente, una vez estuve a punto de ir a la India, aunque no de muy buena gana. Fue allá por el 2008, cuando César Antonio Molina, a la sazón presidente del Instituto Cervantes, me invitó a ser el orador que inaugurase el Centro Cervantes de Nueva Delhi, que iba a llevar el nombre de mi paisano Juan Ramón Jiménez. Acepté forzado, porque aquello me obligaba a darle la mano a un Borbón (las inauguraciones de los Centros Cervantes siempre cuentan con un miembro de la familia real), pero menos mal que al poco nombraron a César Antonio ministro de Cultura y su sucesor en la presidencia del Instituto se pasó aquella invitación por el arco del triunfo y así me libré de dos pesadillas, ir a Nueva Delhi y estrecharle la mano a un Borbón. Sea como fuere, te deseo un buen viaje y que lleves una nutrida colección de pañuelos perfumados para tenerlos siempre a la mano cuando salgas a la calle y tengas que proteger tu pituitaria (no sé si lo sabes, pero la India huele de una manera inocultable)».

 

Magnífica Black Book y magnífico el documental que la siguió, sobre Paul Verhoeven. Uno de mis directores favoritos. Para mí es un topo, menos mal que Hollywood todavía no lo sabe.

 

Weiß/Colonia, 17.10.

2:25 am : La muerte de Gunvald Larsson no sé a qué criterios obedece, posiblemente se deba a que Mikael Persbrandt se cansó del papel, pero desde luego es una pérdida de tal calibre que no creo que la serie se recupere de ella.

 

No voy a polemizar con Héctor personalmente a cuenta de su columna sobre Bob Dylan, mesurada y razonable, pero a mi juicio edificada sobre pies de barro. No sólo porque pienso que si el Nobel lo hubiese fundado algún patricio romano, los puristas habrían clamado contra su concesión a Virgilio ya que este no cantaba sus poemas, como Homero, Safo y Anacreonte. No, no discrepo de su columna por eso, aunque también. Pero sobre todo pienso en su frase «Así mismo los grandes guiones de cine, leídos sin el auxilio de las imágenes, la música y los buenos actores, suelen tener también un déficit literario, precisamente porque otras artes (fotografía, actuación, música, escenografía) suplen o complementan lo que las palabras no alcanzan». Porque, quiérase o no, tanto de lo mismo puede predicarse de las obras de teatro, y que yo sepa nadie ha cuestionado hasta ahora los Premios Nobel a Bjørnson, Hauptmann, Shaw, Pirandello, O’Neill, Pinter (el cuestionamiento al premio a Dario Fo no fue en cuanto que autor de teatro, y los de Echegaray y Benavente obedecen a criterios de calidad, no a su menester como dramaturgos). Amén de ello habría que recordar que l’Academie Française, la más antigua de todas, en 1960 eligió como miembro a René Clair y en 1967 le concedió el Gran Premio de la Poesía a Georges Brassens. Y en fin, aunque los niveles sean distintos, hasta en la Real Academia madrileña ha habido y hay directores de cine. Y ya sería hora de que eligiesen como miembro a algún cantautor, los hay de más quilates poéticos que alguno de sus miembros “profesionalmente” poetas. E independientemente, y en un plano que linda con lo metafísico, discrepo de que la música no se pueda traducir. Una partitura de Chopin leída y llevada a las teclas por Rubinstein no tiene nada que ver con la lectura y ejecución [=traducción] de Lang Lang. No es por casualidad que los melómanos prefieran (preferimos) las sinfonías de Mahler interpretadas por la orquesta del Concertgebouw de Ámsterdam: su “traducción” es mejor.  

 

10:30 pm : Alcanzo a ver los minutos finales del documental titulado “El secreto de los genes”, minutos dedicados a la desaparición de los guanches. Es muy tarde para llamar a Carlitos, voy a ver si consigo encontrarle el documental en la mediateca del canal ZDF Info. Pero anoto ya, de acuerdo con el documental, que los guanches se extinguieron hacia finales del siglo XV a consecuencia de una enfermedad del sueño que la locutora llamó “modorra”, en castellano, y contra la cual, según parece, los conquistadores españoles estaban inmunizados, de modo que pudieron sobrevivirla. ¿Españoles inmunizados contra la modorra? Me huele a ciencia ficción.

 

[Carles, que recibe este anticipo de mi diario, me pregunta desde la vieja Barcino: «¿No sería Filología Hispánica esa modorra tan difícil de combatir?»  Y le respondo ipso fuckto que me parece una hipótesis nada descabellada].

 

Weiß/Colonia, 18.10.

Vino Arzola a tratar de coser el descosido del WLAN que no funcionaba entre mi compu y la portátil de Diny. Lo cosió en un dos por tres. Y es que saber, hay que saber. Y Arzola sabe. Yo no le envidio esa sabiduría, aunque diera mucho por poseer al menos un 10% de la misma. Lo que le envidio es la soberanía de su sabiduría, que no se le caigan los anillos por enseñarle a un lego como yo algunos de sus trucos casi de prestidigitador. Si alguien me hubiera dicho hace un año, y no digamos ya hace diez años, que un día sería capaz de insertar un Session Manager en la barra de marcadores de una compu portátil, me habría barrenado la sien derecha en dirección a ese alguien para indicarle que estaba más loco que una cabra. Pero lo cierto es que acabo de insertarlo y ando más orgulloso que don Rodrigo en la horca. Gracias, Arzola, me hiciste el día.

 

En La Modicana con Diny y le recuerdo a Carlitos que hay una canción de Bob Dylan en la que cuenta la inundación que dizque amenazó Nueva Orleans en 1927 y la voladura de los diques, para impedirla, puso fin a la vida de muchos de los canarios que vivían en una isla del delta del Misisipi. Es un dato que le debo a Javier, en La Laguna. [Repaso este texto y leo “inundación, dique, isla, delta, Misisipi, La Laguna”, es todo un resumen de hidrografía].

 

Weiß/Colonia, 19.10.

2:10 am : Acabo de volver a ver Inside Llewyn Davis, que estaba programada para esta noche al menos dos semanas antes de saberse que el Nobel de Literatura de este año iba a serle otorgado a Bob Dylan. Y sí, Inside Llewyn Davis es otra de esas maravillas fraguadas por los hermanos Coen. Rescata la memoria de los tiempos heroicos de la canción folk y la de protesta; Llewyn Daves tiene como modelo a Dave Van Ronk, cantautor, bohemio, maestro y mentor de Dylan y de tantos otros cantantes folk y de blues. Aunque no fuese nada más que por las canciones de su banda sonora, ya bastaría para volverla a ver una y otra vez. A título retrospectivo debo darle las gracias a Montse por haberme regalado el DVD la Nochebuena pasada. No el DVD, corrijo, el álbum, pues incluye otro DVD con el concierto “Another Day, Another Time”, que celebra la música de la peli, y en el que canta, entre otros, Joan Báez. Una joya este álbum. Quizá para contradecir el epíteto que su amiga le espeta a Davis: «Eres el hermano idiota del rey Midas».

 

Me escribe Javier desde Alcalá de Bañares, que así bauticé en su honor: «El pasado lunes se me quitaron (o se me pusieron, no lo sé) 60 años de encima. Fue la presentación del nº 5 de la revista Troquel en el bonito edificio modernista de la Sociedad General de Autores. El acto consistió en la lectura de su página correspondiente por una veintena de colaboradores de la revista. Otros cincuenta se quedaron sin leer, afortunadamente, porque una lectura de setenta escritores hubiera sido crueldad rayana con el exterminio de la raza poética. En la selección de obras a leer la presidenta consideró que tu «In Memoriam James Dean» era imprescindible y, aún a costa de no leer mi relato por falta de tiempo, me permitió leer tu poema, cosa que hice con una breve introducción sobre la revista radiofónica donde lo «estrené», añadiendo que aunque ya, a estas alturas del partido, he dejado de alimentar  mitos, la lectura pública por segunda vez de este poema me resultaba tan emocionante como la primera».

 

11:00 pm : Cambio en la programación del canal Arte para rendir homenaje a Andrzej Wajda, y pasan Dantón, que no conocía y cuyo planteamiento me recuerda mucho el de Buero Vallejo en Un soñador para un pueblo. Una gran peli, tanto que supero la animadversión cercana a la alergia que me produce ver a Depardieu en una pantalla: es superior a mis fuerzas, no consigo separar el ser humano de su obra, pero Wajda acudió en mi ayuda en este caso.

 

Weiß/Colonia, 20.10.

2:10 am : Acaban de pasar Szabadság, szerelem, una peli húngara que circula en Alemania bajo pabellón inglés en el título, Children of Glory. Como en el original hay una coma, induzco que Szabadság, szerelem debe querer decir otra cosa, y busco en Google la letra del himno nacional magiar porque me da en la nariz (y la tengo grande) que por ahí van los tiros. Y sí, “Szabadság” significa “libertad”, así es que le escribo a Ágnes, preguntándole, y ella me lo confirma y amén de ello me explica: «Szabadság realmente significa libertad. Szerelem significa amor. El título de la pelicula, Szabadság, szerelem, está tomado de una poesía de Sándor Petőfi, poeta nacional húngaro caído en la lucha de liberación de 1848-49. Dice así en la traducción de Eva Tóth y David Chericián: “¡Libertad, amor! / Preciso de los dos. / Por mi amor sacrifico / la vida yo, / y sacrifico por la libertad / mi amor”». La peli narra el desempeño del equipo olímpico húngaro de water polo en los JJ.OO de Melbourne, en 1956, tras el aplastamiento con tanques soviéticos de la rebelión que sacudió al mundo y mostró en toda su indecible crudeza lo que significaba el socialismo real. En la semifinal de Melbourne, Hungría se enfrentó a la URSS y la derrotó por un inapelable 4:0. La peli, sobre todo en su tercio final, te agarra el corazón con una mano que no afloja, el contrapunto de la protagonista camino de la horca, en Budapest, y sus compatriotas cantando el himno nacional en el podio olímpico es algo que no se va tan fácil de la memoria.

 

Toda una jornada de trabajo que se fue al tacho de la basura porque me las di de sabelotodo con una maniobra que pensé como muy sabia, en vez de llamar por teléfono a Arzola y consultarle. Pero en fin, en el pecado llevo la penitencia y, como sabiamente decía la abuela Remedios, más se perdió en la guerra de Cuba. Y algo más que he aprendido: una cosa que no debo hacer.

 

Weiß/Colonia, 21.10.

 0:45 am : Sonny Boy una vez más, estoy de suerte, seis pelis buenísimas en cinco dìas. Lástima grande que el común denominador de las seis pase por el meridiano de la tristeza, pero una que, si me detengo a pensarlo un solo instante, se acompasa bien con mi estado presente.

 

¿Cuántos años tiene un siglo para la Agencia Efe? Me lo pregunto porque en ABC (y puede que esté igualito en otros diarios, pero no me voy a molestar en buscarlo en el pasquín de Prisa ni en los demás) leo lo siguiente: «Una edición que ha vuelto a desatar las especulaciones sobre las intenciones del primer músico premiado con un Nobel de Literatura en más de medio siglo de historia». Se me hace que la Agencia Efe debe disponer de información no desclasificada, posiblemente se la hayan filtrado desde la NSA, donde se garantiza que al menos hasta 1965, la Academia Sueca ha concedido a diversos músicos otros tantos Nobel de Literatura in péctore, haciéndole de ese modo una competencia tan laica como secreta a la Santa Sede.

 

La relectura de las cartas de Joseph Roth me lo revela implacable en sus juicios. En una del 25.5.1932, refiriéndose a El amante de Lady Chatterley: «El libro del difunto Lawrence es el más ESTÚPIDO libro de la especie erótica, un altamente ingenuo libro marrano, exactamente eso que un anglosajón sin idea alguna o un judío berlinés pequeño burgués como Herr Döblin se imagina que es la libertad erótica». Y el 24.7.1933, desde París, a Stefan Zweig, a propósito de Roosevelt: «Usted escribe, usted vive como un romántico. Eso estaría bien si el presidente de los Estados Unidos fuera un hombre honorable. Pero es un embaucador. Un gran granuja. ¡Aún mayor! ¡Aún peor! ¡Si un gangster gobierna América, usted no es Kipling!» Y al mismo Stefan Zweig, hablándole de Thomas Mann el 31.8.1933: «Siempre me resultó desagradable que Mann se llame “Mann” [=hombre]. Siempre lo he sentido como un “Es” [=artículo neutro del idioma alemán]». Y un par de meses después: «El absolutamente íntegro Thomas Mann es sencillamente ingenuo. Posee el don de escribir mejor de lo que puede pensar. Espiritualmente no da la talla de su propio talento». Y acerca de la quema de libros organizada por los nazis: «Ciertamente hay judíos. Pero en un tiempo en que los cerdos queman libros, los “cristianos” son paganos y los judíos son cristianos». ¡Qué refrescante es su lectura, don Roth! 

 

Weiß/Colonia, 22.10.

En su columna sabatina titulada “Sin educación no hay democracia”, uno de los periodistas cuyos comentarios sigo con mayor atención, Frank Nägele, dedica hoy la suya al fenómeno Trump y cita a Schopenhauer: «La democracia garantiza que no seremos gobernados mejor de lo que merecemos». Y haciendo una referencia oculta al título del más famoso libro del gran pesimista, Nägele remata su columna diciendo: «Mi voluntad y mi representación serían que en todas las constituciones democráticas se regulara de manera vinculante que un pueblo no puede ni debe ser, por falta de una educación humanista, indiferente, ignorante, necio o todo ello a la vez. Los Estados tendrían que firmarlo como firmaron la Convención de Ginebra». Tengo la impresión de que si Nägele fuese gringo no votaría por Trump. Pero ¿lo haría por Mrs. Clinton?

 

Viene Willy a traernos, al cabo de dos meses y 21 días los regalos que dejamos en el maletero de su auto el 2.7., después de la fiesta de nuestras bodas de oro. Para que Diny no tenga que ponerse a cocinar los invito a almorzar en el Bistro Verde, de Rodenkirchen, donde ya tienen la carta de invierno y en ella reaparecen los Reibekuchen, uno de los platos típicos de la cocina de Colonia. Fui el único de los tres que los encargó, pero creo que fui el que quedó más satisfecho con lo servido. Y al cabo de tres semanas de completa abstinencia, lo regué con un buen tinto de la casa. No sea cosa de que se me oxide el paladar por falta de uso.

 

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