De mi Diario: Semana 47 / 2013

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A mí no me extrañaría nada que José, el carpintero de Nazaret, a su esposa la llamase Mary. Y a María Magdalena, ¿cómo la llamarían sus clientes? ¿Maggie, Leni?

 

Weiß/Colonia, 17.11.

Diny se fue temprano a Holanda, a uno de los infinitos encuentros que los hermanos Hansen organizan a lo largo del año para volverse a reunir; los diez que restan de la oncena, o sólo las mujeres (ahora ya nada más cinco), o con el motivo más peregrino, la cuestión es rejuntarse y sentirse marcelproustes: no cejar un instante en la busca del tiempo perdido. Yo les declaré mi voluntad expresa de no acudir sino a bodas y entierros, o aniversarios tan redondos que ojalá pocos me tocarán ya en lo que me reste de vida, que ojalá también sea poco.

 

Llamé a Carlitos para decirle que estaba pensando en acudir al Mar del Norte, porque ahora lo abren los domingos y, siendo ya meses invernales, vuelven a tener la bullabesa en su carta; si no se animaría a acompañarme. Pero Carlitos se asombra de que esté dispuesto a viajar al centro en un domingo, tan sólo por una sopa de pescado, de manera que, sorpresiva y espontáneamente, al final recalamos Ulli, él y yo, una vez más, en La Modicana, e invita Ulli. Menos mal porque creo que no hubiese soportado almorzar a solas hoy: antes me había llamado Montse anunciándome que Henri tampoco vendrá mañana a casa, parece que está muy resfriado y lo tendrá que llevar mañana al médico en vez de al Kindergarten. [Pausa]. Estimado Sr. Dios: vide supra. [Tras otra pausa:] Durante el almuerzo comentamos la columna de Héctor, hoy, en El Espectador, y su % de neandertal, y Ulli (¡qué inocente!) me preguntó que si ya conozco el Museo Neandertal, cerca de Düsseldorf, a lo que (¡pobrecita mía!) le respondí que para qué, si me encuentro todos y cada uno de los martes a almorzar con su marido. Asintió, comprensiva; y sonriente.

 

Me levanto de la siesta, me hago un café, abro la compu y lo primero que aparece en pantalla es la noticia de la muerte de Doris Lessing. Descanse en paz la buena terrorista. Por cierto que en el original, The Good Terrorist se titula efectivamente así, y el adjetivo y el substantivo van con mayúsculas, siguiendo la tradición anglosajona. En alemán, en cambio, se titula escuetamente Die Terroristin (con mayúscula sólo porque ésa es la inflexible norma ortográfica del idioma de Goethe), y en portugués y francés se titula no menos escuetamente A terrorista y La Terroriste. En otras palabras, sólo los españoles se han atrevido a aceptar la hipótesis de que hay buenos terroristas: alemanes, portugueses y franceses no dudan de que los terroristas son malos por definición. Pero los que dieron un paso al frente, como siempre, fueron los neerlandeses: en los  Países Bajos la novela se tituló De barmhartige terroriste, es decir La terrorista misericordiosa [compasiva, piadosa]. Tema para una columna.

 

Es una de las mejores pelis que recuerdo en materia de “iniciación a la vida”: Kim Novak no se bañó nunca en el lago de Genesaret [estrenada en español como Kim Novak nunca estuvo aquí]. De lo que no me había dado cuenta es de que está basada en una novela de Håkan Nesser, tengo que buscarla porque debe ser de las primeras suyas, pero me temo que ni siquiera se haya traducido, al alemán o al español, el mero título me hubiese llamado la atención.

 

Weiß/Colonia, 18.11.

2:10 am : Acaban de pasar un dramón lacrimógeno de Joan Crawford, Humoresque [De amor también se muere, joder, pues mejor que de otra cosa “más pior”, ¿no?], y lo estuve mirando de a ratos, pero sólo como homenaje a un viaje inolvidable, con Gonzalo Rojas y Álvaro Mutis, en tren, de Hamburgo a Colonia, octubre 1986, y cómo los dos hablaban de la Crawford igual que si fueran adolescentes enamorados. Gonzalo, con esa memoria privilegiada que le concedieron los dioses, nos recitó además su poema dedicado a ella, que he buscado y encontrado con ayuda de mi dilecta Miss Hortensia Google: «Me puse a ver la foto de la Crawford, esa sensuala / de mi adolescencia, a palparla / verde, a olfatearla, a vigilar / ángulo a ángulo el formato del prodigio / que volaba de ella, las dos cejas de / pájara encima de esos diamantes azules, el / aleteo de la nariz, la pintura del beso, el vicio / concupiscente de esa boca, el fulgor / de ese hueso áureo que cerraba el lujo del / mentón, y por exagerar a / mi vampira me puse a llamarla en el abismo / como en ese cine ciego a los dieciséis cuando no había nadie en la gran sala del Mundo / sino ella y ella en la fascinación / del fósforo y yo el / despedazado en la butaca de algún domingo; me / puse a verla bailar, a fumar el humo de Possessed el 33, a enjugar / el sollozo de Letty Lynton. // Cuesta / volver a los grandes días inmóviles, habrá / otras, ninguna / de memoria tan tersa». Esto sí que es escritura memorialística, y no la basura que yo escribo. ¡Cheers, Gonzalo, viejo, en tu honor!

 

Dos comedias románticas en la tele, desde las 8:15 pm hasta hace un rato, antes de medianocheestoy tan más allá del bien y del mal, me importa ya todo un tan reverendísimo bledo, que decidí mandar al carajo cualquier escrúpulo y derrochar lo que me reste de vida como me dé la gana. Eso sí, las dos pelis eran buenísimas. Una cosa es derrochar, y otra cosa es malgastar.

 

Weiß/Colonia, 19.10.

2:30 am: Voy al servicio chico para no despertar a Diny con el ruido de la cisterna, y como Diny duerme dejo la puerta abierta y, sentado en el inodoro, miro a izquierda, veo el pasillo iluminado por la luz de mi cuarto de trabajo y en él al fondo el estante con los libros de teatro y cine, y me digo que ese es mi paraíso pero también mi infierno y mi purgatorio y quién sabe si no mi limbo. Sobre todo mi limbo, porque me declaro limpio del pecado de la literatura. Es cierto que, joven, viví podrido de y por ella. Pero pronto supe que era tan sólo mi herramienta, aquello con lo que me podría ganar la vida. Y a partir de ese momento perdió toda importancia para mí, excepto en lo que se refiere a su pura funcionalidad como escoplo, martillo, alicate, destornillador, lezna.

 

Es la primera vez en La Modicana que Carlitos no se refiere a la camarera llamándola “persiana”. Claro está que se trata de una broma, pero siempre me quedo pensando si a ella le gustaría más que la llamásemos iraní o persa, y no sé hasta qué punto ello sea una rémora identitaria para las personas de ese país. Suponiendo, por supuesto, que tengan problemas de identidad, fenómeno que me parece tan decadente como carminativamente cristiano occidental.

 

Diny me grita desde su cuarto que una autora polaca ganó el Cervantes. Ay, el idioma español ya no es más lo que nunca fue.

 

Weiß/Colonia, 20.10.

2:10 am : Me sirvo el último whisky antes de irme a dormir. Después, preparo las cubiteras para el congelador. Mientras corre el agua del grifo, apoyo la frente en el armario alto de la cocina y rezo un padrenuestro para que la muerte me encuentre así, preparando los cubitos de hielo para mi borrachera de mañana, es decir, de la noche de hoy, ya miércoles. No tendré tanta suerte.

 

Llamada mañanera al Servicio de Urgencias de la familia Bada–Hansen; ocurre que Montse anda griposa y Henri no va al Kindergarten hasta mañana, ¿no podría Diny abandonar todo lo que esté haciendo y salir para allá a cuidar al crío? Diny se va alrededor de las 9 am y regresa tarde en la tarde, y agotada. Agotada porque al parecer Henri tuvo un día imposible, gritándole a cada rato que no quería saber nada de ella, que no era más su amigo, que se fuese, que nunca más vendría a nuestra casa, en fin, la letanía entera. Y cuando quiso acostarlo para la siesta se negó a hacerlo y se refugió en el cuarto de la madre. Diny lo siguió hasta allí, pero Montse le pidió que se fuera. Al rato Henri bajó a la sala, y con la mirada baja y una voz pucherosa le pidió perdón a Diny para luego, levantando la vista, añadir muy decidido: «Pero a partir de ahora, si yo te digo que hagas una cosa, la tienes que hacer sin rechistar, Ok?» Dice Diny que a duras penas pudo contener la risa, el muy cabrón había entendido a su madre completamente al revés.

 

Weiß/Colonia, 21.11.

Ángeles subió a su blog un post delicioso dedicado al “Corrido de Rosita Alvirez”. De hecho, personalmente, y en materia de humor negro mexicano, prefiero “La maquinita”, cantado por Óscar Chávez, pero cómo sustraerse a la magia de la prosa memorialista de Ángeles, envidia koshina la que me da leerla. Pero bueno, me consuelo pensando que ella sí sabe escribir. Y pasó que en el foro del blog entró una de sus lectoras habituales, una gallega, Tatiparga, que comentó lo siguiente: «En los innumerables viajes Madrid–Galicia ocurría igual: una canción tras otra y, cuando estábamos a pocos kilómetros de Lugo, las voces de mi padre y mi madre, que en otra vida fue mexicana, entonaban “Ya vamos llegando a Pénjamo”». Lo cual me estimuló a dejar también yo mi propio comentario: «Más, acerca de canciones : No sé si Pan Mun Jon sigue siendo un topónimo conocido hoy en día, pero cuando la guerra de Corea era tan famoso como hoy lo pueden ser Damasco, Kabul o Gaza. Además, en Pan Mun Jon fue donde se firmó el armisticio que finiquitó el conflicto en aquella península y la dejó dividida en dos Coreas tan asimétricas que pone la carne de gallina pensar en ello. Pues bien, menciono esto por algo que comenta Tatiparga y me ha despertado el recuerdo de una anécdota que me contó Rolando Hinojosa, el patriarca de la literatura chicana, que se ganó el derecho a estudios universitarios combatiendo en Corea como soldado (llegó a oficial). Es sabido que un alto porcentaje de los soldados gringos en esa guerra fueron negros y, sobre todo, latinos. Y me contó Rolando que en cierta ocasión iban marchando, después del relevo, retirándose del frente, en dos largas filas indias a ambos lados del camino, y de repente uno de ellos se puso a cantar. Pero no fue una de esas canciones militares de marcha que conocemos gracias a Hollywood, no, lo que comenzó a cantar y enseguida le corearon docenas y docenas de latinos que marchaban en dichas filas, fue una muestra de humor negro a pesar de la desgracia de la guerra. Lo que cantaba fue “Ya vamos llegando a Pan Mun Jon”. Vale».

 

Llamada mañanera al Servicio de Urgencias de la familia Bada–Hansen; Montse sigue con gripe y Frank de viaje, ¿no podría Diny buscar a Henri en el Kindergarten a las 12:30 y llevarlo a casa y quedarse allí hasta que Paul y Oskar regresen de la escuela y la releven? Diny se va a las 12:15 camino del Kindergarten y me quedo pensando cómo fue que crió a nuestros hijos, sola, solita, sola, con sus propios padres en Holanda, y en Andalucía los míos. Montse y Angie no podrían hacer nada sin Diny. Creo que saben lo que vale tener una madre y una suegra así, pero me temo que no sepan el desgaste y el sacrificio que supone este servicio permanente.

 

Llamada vespertina al Servicio de Urgencias de la familia Bada–Hansen; Montse sigue griposa y Frank regresó de su viaje y quiere ir el sábado al estadio al partido del Colonia, ¿podría pasar antes por acá y dejar a Henri con nosotros hasta las cuatro o cinco de la tarde, cuando termine el partido?  ¡Vaya, a la tercera va la vencida, se necesitó del fútbol para volver a tener a Henri acá!

 

Weiß/Colonia, 22.11.

2:30 am : La serie policial inglesa con el inspector Gently se crece a cada episodio que pasa, y sí, es mejor que la de Morse, como también lo está siendo la de Lewis, primero ayudante y ahora sucesor del legendario M. Pero son casi las tres de la madrugada (recuerdo el vals) y tengo que levantarme a las 8, la sesión de fisioterapia es a las 10. Buenas noches, Morfea, ahí voy, cariño.

 

Las manos de Frau Schumacher obran milagros. Van dos semanas que ya no me duele la rodilla. Y la estrategia fue de lo más simple: además de sus masajes, cambiar los eléctricos que recetó el ortopeda por la aplicación de compresas de hielo. Mientras siento que el frío glacial penetra hasta la médula de mi rodilla, me pregunto cómo practicarían alguna fisioterapia rudimentaria los neandertales; estoy convencido de que descubrieron muy pronto el valor terapéutico de la termoterapia. No sé si lo consulte a Carlitos, capaz que ya no se acuerda y lo pongo en apuros.

 

Hoy, hace 50 años, al acostarme en Bad Kripp, me dije que casi sin darme cuenta ya hablaba bastante bien alemán, en sólo once meses. Me lo dije porque a la tarde, con Elizabeth, Matthias y la Oma Schumacher, pendientes del televisor, fue mucho lo que tuve que explicarles acerca de la política norteamericana, de los magnicidios que ya se habían perpetrado en ese país, de cómo era que Kennedy andaba cercado de enemigos. Y todo ello en un alemán fluido. Fue la primera vez que tuve clara consciencia de que este idioma iba a ser muy importante en mi vida, mucho más de lo que yo calculaba cuando decidí alejarme de España hasta que muriese el inferiocre.

 

Weiß/Colonia, 23.11.

1:59 am: ¿Alguna vez llegará el momento en que no sabré que estoy delante de una pantalla y que hay un teclado al alcance de mis dedos, con el cual podré escribir lo que pase por mi mente, una ensalada, una sopa de letras que se verá algo así como «Me dicn que etoy dlnte duna pntala y sgjkä# LrkoprppT, urnpeuzdoccöpü»? Y entonces, ¿a qué Dios maldecir?

 

Humor de perros, me llevan los demonios. Entre Montse y Diny cambiaron el plan previsto, y en vez de traer a Henri a casa, la abuela se fue de nuevo allá, para que Oskar no se quede solo. ¿Por qué no viene también Oskar acá, carajo?, maullé desesperado al enterarme. Porque no podría ver el partido, no estamos abonados a ningún canal comercial de TV de los que transmiten deportes. Merde alors!

[La venganza es dulce. El Colonia –primero en la clasificación– ha perdido por 1:0 a domicilio, con el semicolista, y el partido como espectáculo fue miserable].

 

Gustavo Páez Escobar publicó en su columna de hoy, en El Espectador, de Bogotá, una amable diatriba contra las muletillas y las abreviaturas (compu, bici, peli, porfa, finde, boli, profe, Mari, Bibi y un largo etcétera), y me sentí movido a dejarle un comentario en el foro. Diciéndole que hay un tema que no sé si ha sido estudiado por los lingüistas, y es el de cómo hablaba la gente en otros tiempos. Sabemos cómo escribían, sí, pero ¿cómo hablaban?  Tengo la convicción de que entre los griegos antiguos bien podría darse este diálogo en Atenas: «¿Nos vemos a la tarde en la Acro?» «No, me cité para esta tarde con Milci», donde a la Acrópolis y a Milcíades también se nombrarían abreviados. O este diálogo que asimismo creo posible en la Salamanca del Siglo de Oro, entre dos estudiantes: «¿Vienes con nosotros al lupa de la Celes?» «No, tengo mañana examen de Reto», donde lupanar, Celestina y Retórica se abreviarían igualmente. Y hay algún ejemplo de abreviatura que se usa incluso de manera escrita y castiza, sin que nadie recuerde el origen: “inri”, la lectura del letrero que dizque los romanos le endosaron a cierta cruz famosa. ¿Y para qué hablar del OK y del KO? En cuanto a bici, por ejemplo, es una abreviatura que conozco desde niño, y tengo ya 74 años. Y a mí no me extrañaría nada que José, el carpintero de Nazaret, a su esposa la llamase Mary. Y a María Magdalena, ¿cómo la llamarían sus clientes? ¿Maggie, Leni?

 

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